¿Pero cuantas clasificaciones novelísticas existen?

Muy estimados y estimadas Editoriales, autores/as y bloggeros/as de pro que conozco:

Sepan disculpar la osadía de esta aprendiz de bloggera por dirigirme a ustedes como referente y objeto de mi pregunta, es que son los que conozco, pero tengo el cerebro anudado de tanto lío como me producen las clasificaciones novelísticas de hoy en día. Es que verán, me gusta saber de lo que escribo, entenderlo bien, y creía haberlo pillado pero… pero no del todo. Porque verán ustedes, yo de toda la vida me he movido con los géneros literarios que me enseñaron, aquello de Narrativa, Lírica y Dramática y sus correspondientes subgéneros bien puestitos en sus cajoncitos que como buena Virgo a mi me gustan tanto. Y hasta he digerido que la novela tiene subgéneros tales como histórica, negra, romántica… según la temática y todo eso; voy distinguiéndolos no crean ¡pero es que ahora hay también “subsubgéneros”! Vale, bien, asumo términos como chick-lit y hasta le pillo el punto. Pero es que acabo de descubrir otro nuevo: “feelgood” Y yo estoy hecha un lío.
Primero porque buscando por todas partes y por todas las fuentes que conozco no hay ni una sola “subclasificación” igual; o no estan todas, o no coinciden, que se yo… y segundo porque no se de dónde nace esta clasificación, y de verdad que me muero por saberlo. La conclusión a la que llego es que si yo mañana escribo un libro donde todo el mundo fuma y se habla reiteradamente del tabaco o se utiliza como base y argumento central – aunque no me lo publicara ni Dios porque no es políticamente ni sanitariamente correcto, pero estoy fumando ahora y es lo que me viene – es que crearía un género “novela de fumadores”… y no puede ser tan simple.

Alguien de ustedes sería tan amable de perder unos minutos para explicarme o pasarme enlaces donde pueda entender el asunto y saber de dónde viene? Mi cerebro acostumbrado a cada cosa en su cajita lo agradecería. O pueden enviarme de vuelta a clase si es que me perdí alguna…

Tetralogía La Academia – Amelia Drake

Como hoy es Domingo, día de familia, y se que algunos de vosotros tenéis hijos o sobrinos que ya leen, hoy os traigo algo para ellos.
Si ya desde pequeños les hacéis entender que se pueden vivir millones de aventuras en los libros, y más variadas que en los juegos para la X-box y otras hierbas, ayudaréis a que nuestro futuro sea menos negro con las generaciones venideras, pues la imaginación, la cultura y el pensamiento libre no deben perderse en aras de la evolución tecnológica. Hay calculadoras, sí, pero se ha de saber sumar con la cabeza. Quien quiera entender que entienda. La humanidad no procede de una máquina, es la antítesis.
Los cuatro libros que componen la saga “La Academia”, de la cual os traigo dos, narran las aventuras y desventuras de Twelve, Doce, una niña de, efectivamente 12 años, criada en el Orfanato Moser de Danubia, y sus compañeros.

En la Institución Moser, los niños tienen o no nombre propio, pero todos tienen un número por el que se les conoce, como nuestra twelve, su mejor amigo Stephen Seventy, el malogrado niño prodigio Hugo Eight o la pequeña Ninon Five, de 5 años. Cuando llega el momento de dejar la Institución, los huérfanos, y todos los danubianos en general, pasan un examen para ser seleccionados por una de las dieciocho academias profesionales de Danubia : Servicio, Húsares, Orfebres, Alquimistas…
Un momento. ¿Dije Dieciocho? ¿Por qué va Twelve a la diecinueve? ¿Cómo es que nadie sabía de su existencia? Ella quería ser camarera y por tanto ir a la Academia de Servicio, pero es elegida por la más secreta de todas, porque ¿cómo una sociedad de bien iba a tolerar la existencia de una Academia de Ladrones? Esa es, efectivamente, la Academia Diecinueve, sórdida y peligrosa, donde nadie se fía de nadie sin sufrir las consecuencias ¿O tal vez se descubre que la confianza fué dada a personas equivocadas que se tenían por honradas?
La Academia nos cuenta la adaptación y el aprendizaje de Twelve en la Academia, cómo crece en vivencias y experiencia, muchas decepciones sobre lo que esperaba de la vida, o lo que se dice ver la cruda realidad, en un entorno repleto de curiosos personajes entre el alumnado y el profesorado, y siempre metiéndose en aventuras que no aburriran a vuestros familiares jóvenes.
¡Y a vosotros tampoco! Es como Harry Potter o la Historia interminable, quizá pensados para “niños” pero en realidad no tienen edad. Os animo a vivir en la Academia Diecinueve con Twelve y sus amigos Mathias, Lapo, Ninon, Cressida, Lobo, Rebecca… ¿dije amigos? ¿Tiene Twelve amigos?
¿Y quién es Amelia Drake, la autora? Esto nos cuenta la Editorial Siruela de ella :

Sabemos poco de la vida de Amelia Drake, ni siquiera tenemos una foto suya, aunque ella dice que no es demasiado alta, que tiene el cabello oscuro y una lágrima tatuada en la base del cuello. Amelia adora los libros, hasta tal punto que acumula más de diez mil volúmenes en el pequeño apartamento en el que vive. Escribe con una pluma estilográfica de latón que se ha fabricado ella misma, y conoce el lenguaje secreto de los ladrones. Durante mucho tiempo trabajó como camarera en un restaurante de lujo, y, mientras preparaba las mesas, sintió que tenía que contar una historia: la de Twelve y sus amigos en la Decimonovena Academia.

En realidad Amelia Drake es un duo de escritores italianos más que conocidos: Davide Morosinotto (autor de Nemo, el chico sin nombre) y Pierdomenico Baccalario (conocido por la saga Ulysses Moore)
Aunque el argumento parece un poco trillado, ya al final del libro I empieza a distanciarse de lo típíco, y empieza adquirir personalidad propia y única. Os dejo las sinopsis de los dos primeros. El resto llegará cuando los lea.
Libro I

La Academia es el comienzo de un clásico moderno en la línea de las grandes sagas de aventuras que ha cautivado ya a miles de lectores. Twelve tiene doce años y nunca ha salido del orfanato Moser, a las afueras de la gran ciudad de Danubia. No sabe quiénes son sus padres y ni siquiera tiene un nombre, solo un número, Twelve, por haber sido la duodécima huérfana de su año. En Danubia hay dieciocho academias: la de los Músicos y la de los Alquimistas, la de los Escribas y la de los Sirvientes… El sueño de Twelve es entrar en la Academia de los Sirvientes y convertirse en camarera, quizá la encargada de recibir con un uniforme impecable a los invitados en una de las mansiones de la ciudad. Tras un extraño examen de acceso, llega el momento de que Twelve salga del orfanato y haga realidad su sueño. Pero el carruaje en el que viaja acaba en el río a causa de una explosión y ella termina en una academia muy distinta que ni siquiera figura en los registros de la ciudad: la Decimonovena Academia. En la gran ciudad de Danubia, en una isla deshabitada, se esconde esta escuela prohibida que nadie conoce. Y Twelve ha sido elegida para formar parte de ella.

Libro II

No quieren ponerte a prueba. Ni tampoco castigarte. Quieren destrozarte. Porque escapaste de la Academia y luego decidiste volver: has violado todas las reglas de este lugar. Y ahora no saben qué hacer contigo. Eres peligrosa para ellos. Y para nosotros. Quieren mantenerte alejada de nosotros. Te temen. Y tú tienes que demostrarles que hacen bien teniéndote miedo. Es más, que todavía no han visto nada. En la gran ciudad de Danubia, todo el mundo piensa que Twelve ha muerto. Pero en realidad ha sido reclutada en la Decimonovena Academia, la Academia de los Ladrones, en donde se enseñan asignaturas como Espionaje, Allanamiento o Historia del Crimen. Y en donde nunca puedes fiarte de nadie. Aun así Twelve no tiene miedo. Está preparada para afrontar el examen al que tendrán que someterse ella y sus compañeros: un recorrido imposible por los tejados y los callejones más oscuros de la ciudad, en los que deberán volverse invisibles para escapar de los guardias de Danubia o de un destino aún peor… Twelve está decidida a aprender todas las artes del crimen y ser la mejor alumna que ha pasado por la Academia. Y nada podrá detenerla.

Autor : Amelia Drake
Libro I  1ª Edición 2016 – 232 páginas
Libro II 1ª Edición 2018 – 260 páginas
Disponible en papel y ebook

Especial San Valentín – El amor más bello en palabras e imagenes

Queridos enamorados y enamoradas:

Mañana es el Día de los Enamorados, nos dijeron un día los comercios, y nosotros hala, ahí, encantados, a adoptarlo también como propio, pues cuando surgió no existía ese Twitter que nos informa de todos los Días Internacionales de Algo que existen (Al que invente el Día Internacional del Qué Asco de Día le hago un monumento. Prometo) Ay si San Valentín levantara la cabeza… Ah no esperad, que no tiene, que se la cortaron. Vaya por Dios.
Yo que soy más chula que un ocho* decido escribiros un 13 de Febrero. La putada es que no sea Viernes para compensar el almíbar a raudales que correrá mañana. Que el 15 igual corre sangre de la brecha que le hizo la parienta al pariente al tirarle un plato porque no le gustó la cena enamorada, pero oye, el 14 de Febrero hay que decirlo con rosas, aunque penséis que así se le clave una espina hasta los higadillos al contrario y pille el tétanos.
Ya lo veis, soy una romántica empedernida.

Pero amé y amo. Amo todos los días aunque no tengan título. Amo hasta cuando odio, que lo que se siente a flor de piel es efímero, pero lo profundo arraiga y permanece aferrado.  Amo de esa manera en que le dejaría marchar si su felicidad no está conmigo. Puedo estar sin él pero no quiero. No me morí ni me moriré con él si se mata como pedía Sabina, pero un trozo de mí se mató con F cuando murió, y se mataría con I si se muriera. Porque sin ellos Soy menos aunque sea más. Quien quiera y pueda entender que entienda.
No, no soy una romántica de novela rosa, pero sí de entrañas. Cómo no serlo si el destino me ha concedido amar y ser amada dos veces. Me quitó y me dio. No tengo dinero pero soy millonaria en afectos, con lo que puedo decir que mi vida es un éxito. Cómo no celebrar pues el día aunque lo diga el Corte Inglés. Y para hacerlo os traigo lo que me llega a la piel y a las tripas. A mí me llena, de esa manera en que me llenó ver bailar al Bolshoi en Moscú o mi primera visión de la Catedral de León iluminada… de esa en la que piensas para ti misma “creo que después de ésto puedo morir tranquila, pues moriré de belleza, con el alma llena.

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.

 

(Rayuela. Julio Cortázar
 
 
 
Amor constante, más allá de la muerte 
Francisco de Quevedo 
 
Cerrar podrá mis ojos la postrera 
sombra que me llevare el blanco día, 
y podrá desatar esta alma mía 
hora a su afán ansioso lisonjera; 
 
mas no, de esotra parte, en la ribera, 
dejará la memoria, en donde ardía: 
nadar sabe mi llama la agua fría, 
y perder el respeto a ley severa. 
 
Alma a quien todo un dios prisión ha sido, 
venas que humor a tanto fuego han dado, 
medulas que han gloriosamente ardido, 
su cuerpo dejará, no su cuidado; 
 
serán ceniza, mas tendrá sentido; 
polvo serán, mas polvo enamorado.
 
 
Os dejo un link de youtube a la que para mí es la película romántica por antonomasia. Me vais a tomar por loca, pero es el Drácula de Coppola. Pensadlo. Pueden sacrificarse muchas cosas por amor y así lo han descrito las bellas artes durante mucho tiempo. Pero ¿quién sacrifica su mortalidad por amor? Para mí es el summum de los sacrificios. Condenarse a no sólo vivir sin descanso sino sin consuelo por la muerte del amado, en oscuridad y eterno vacío, buscando llenar lo que jamás podrá llenarse. Perder el alma. Por amor. Y la escena de la absenta es absolutamente soberbia y con su punto romántico también
 
(*) ¿Sabeis por qué se dice ser más chulo que un ocho? Pues por  un tranvía. Como os lo cuento.  O mejor que os lo cuente el blog Secretos de Madrid que no tiene desperdicio y lo hace mejor. Pero conste que lo sabía, lo sepais.

Librotesoros que no puedes dejar de leer antes de morir

No podía dejar pasar esta entrada en mi aprendiz de blog (perdóneme señor río Manzanares por apoderarme de su calificativo, pero me permito la licencia, ya que somos paisanos). Son más que libros, son tesoros que marcaron épocas de mi vida y despertaron mis ansias de leer más y más. No voy a osar reseñarlos, sería un atrevimiento excesivo por mi parte. Tan sólo pondré los títulos y unas citas. A los que paséis por aquí os invito a dejarme en comentarios vuestra/vuestras obra/obras favoritas. Seguro que entre todos reconstruimos la Biblioteca de Alejandría en El Redondal.
Nota mental: Hacer una entrada sobre las grandes bibliotecas del mundo y su historia. Ultimamente me muero por ir a la Bodleiana.

EL SEÑOR PRESIDENTE
(Miguel Angel Asturias)
 
“La dicha no sabe a carne. Junto a ellos bajaba a besar la
tierra la sombra de un pino, fresca como un río. Y cantaba en
el pino un pájaro que a la vez que pájaro era campanita de
oro:
–¡Soy la Manzana-Rosa del Ave del Paraíso, soy la vida,
la mitad de mi cuerpo es mentira y la mitad es verdad; soy
rosa y soy manzana, doy a todos un ojo de vidrio y un ojo de
verdad: los que ven con mi ojo de vidrio ven porque sueñan,
los que ven con mi ojo de verdad ven porque miran! ¡Soy la
vida, la Manzana-Rosa del Ave del Paraíso: soy la mentira de
todas las cosas reales, la realidad de todas las ficciones”
SONATAS
(Ramón María del Valle-Inclán)
 
“Eres el más admirable de los Don Juanes: Feo, católico y sentimental.”
“Era un mal sagrado el de María Antonieta. Aquella noche rugió en mis brazos como la faunesa antigua. Divina María Antonieta, era muy apasionada y a las mujeres apasionadas se las engaña siempre. Dios que todo lo sabe, sabe que no son éstas las temibles, sino aquellas lánguidas, suspirantes, más celosas de hacer sentir al amante, que de sentir…”
LA CELESTINA
(Fernando de Rojas)
“Verdad es; pero mal conoces a Celestina. Cuando ella tiene que hacer, no se acuerda de Dios ni cura de santidades. Cuando hay que roer en casa, sanos están los santos; cuando va a la iglesia con sus cuentas en la mano, no sobra el comer en casa. Aunque ella te crió, mejor conozco yo sus propiedades que tú. Lo que en sus cuentas reza es los virgos que tiene a cargo, y cuántos enamorados hay en la ciudad, y cuántas mozas tiene encomendadas, y qué despenseros le dan ración y cuál mejor, y cómo les llaman por nombre, porque cuando los encontrare no hable como extraña, y qué canónigo es más mozo y franco. Cuando menea los labios es fingir mentira, ordenar cautelas para haber dinero: por aquí le entraré, esto me responderá, esto replicaré. Así vive esta que nosotros mucho honramos”
ORGULLO Y PREJUICIO
(Jane Austen) 
“La vanidad y el orgullo son cosas diferentes, aunque muchas veces sean utilizados como sinónimos. Una persona puede ser orgullosa sin ser vana. El orgullo tiene que ver más con nuestra opinión de nosotros, mientras la vanidad con lo que los demás piensen de nosotros.”
“Cuanto más conozco el mundo, más me irrita, y todos los días confirmo mi creencia en la inconstancia del carácter humano y en la poca que me inspiran las apariencias de mérito o talento.”
EL SEÑOR DE LOS ANILLOS
(JRR Tolkien) 
No voy a poner aquí citas de Tolkien. Todos habeis visto la película y es una buena versión, contrariamente a lo que nos tienen acostumbrados (la palma de la mala versión se la lleva La Historia Interminable de Ende, es un asesinato punible, pero de eso, si queréis, hablamos en otra ocasión). Os recomiendo muy encarecidamente que leáis los libros. Es el Padre de la Literatura fantástica, y  toda una experiencia que te borra del mundo mientras entras en sus páginas
LA MONTAÑA MAGICA
(Thomas Mann) 
 
Tengo que ponerlo todo. Es de lo más bello que he leído en la vida. No puedo traducirlo. No es cuestión de ser incapaz, sabeis que soy bilingüe francés-español, pero traducido pierde tanta belleza que prefiero que useis el google translator bajo vuestra responsabilidad o hagais un esfuerzo si teneis nociones, porque el texto es improfanable. Mis disculpas.
—Je t’aime —balbuceó—, je t’ai aimé de tout temps, car tu es le Toi de ma vie, mon rêve, mon sort, mon envié, mon éternel désir…
—Allons, allons! —dijo ella—. Si tes precepteurs te voyaient…
Pero él sacudió la cabeza con desesperación, inclinado el rostro hacia el suelo, y contestó:
—Je m’en ficherais, je me fiche de tous ces Carducci et de la République éloquente et du progrès humain dans le temps, car je t’aime!
Ella le acarició dulcemente con la mano los cabellos cortados al rape en la nuca:
—Petit bourgeois —dijo—. Joli bourgeois à la petite tache humide. Est-ce vrai que tu m’aimes tant?
Y exaltado por este contacto ya sobre las dos rodillas, la cabeza echada hacia atrás y los ojos cerrados, él continuó hablando:
—Oh, l’amour, tu sais… Le corps, l’amour, la mort, ces trois ne font qu’un. Car le corps, c’est la maladie et la volupté et c’est lui qui fait la mort; oui, ils sont charnels, tous deux, l’amour et la mort, et voilà leur terreur et leur grande magie! Mais la mort, tu comprends, c’est d’une chose mal famée, impudente, qui fait rougir de honte; et d’autre part c’est une puissance très solennelle et très majestueuse (beaucoup plus haute que la vie riante gagnant de la monnaie et farcissant sa pensée; beaucoup plus venerable que le progrès qui lavarde par le temps), parce qu’elle est l’histoire et la noblesse et la pitié et l’eternel et le sacré qui nous fait tirer le chapeau et marcher sur la pointe des pieds… Or, de même le corps, lui aussi, et l’amour du corps, sont une affaire indecente et fâcheuse et le corps rougit et pâlit à sa surface par frayeur et honte de lui-même. Mais aussi il est une grande gloire adorable, image miraculeuse de la vie organique, sainte merveille de la forme et de la beauté, et l’amour pour lui, pour le corps humain, c’est de même un intéret extremement humanitaire et une puissance plus educative que toute la pédagogie du monde…! Oh, enchantante beauté organique qui ne se compose ni de teinture à l’huile ni de pierre, mais de matière vivante et corruptible, pleine du secret fébrile de la vie et de la pourriture! Regarde la symétrie merveilleuse de l’edifice humain, les épaules et les hanches et les mamelons fleurissants de part et d’autre sur la poitrine , et les côtes arrangées par paires, et le nombril au milieu dans la mollesse du ventre et le sexe obscur entre les cuisses! Regarde les omoplates se remuer sous la peau soyeuse du dos, et l’échine qui descend vers la luxuriance double et fraîche des fesses et les grandes branches des vases et de nerfs qui passent du tronc aux remeaux par les aiselles, et comme la structure des bras correspond à celle des jambes. Oh, les douces régions de la jointure intérieure au coude et du jarret avec leur abondance de délicatesses organiques sous leurs coussins de chair! Quelle fête inmense de les caresser ces endroits délicieux du corps humain! Fête à mourir sans plainte après! Oui, mon Dieu, laisse-moi sentir l’odeur de la peau de ta rotule, sous laquelle l’ingénieuse capsule articulaire sécrete son huile glissante! Laisse-moi toucher dévotement de ma bouche l’Arteria femoralis qui bat au front de la cuisse et qui se divise plus bas en les deux artères au tibia! Laisse-moi ressentir l’exhalation de tes pores et tâter ton duvet, image humaine d’eau et d’albumine, destinée pour l’anatomie du tombeau, et laisse-moi périr, mes lèvres aux tiennes!
Y si habeis llegado hasta aquí ¿me contais de vuestras joyas literarias?

Lo que callan los muertos – Ana Lena Rivera

(Mi primer libro dedicado por un autor. Nunca voy a olvidarlo)

Hoy os recomiendo una de detectives. “Qué raro en ti” – os diréis – “Si tú eres de fantasía, ficción clásica e historia”. Y llevaréis razón. Nunca ha sido mi tipo de lectura, salvando las novelitas de Agatha Christie que devoraba a los quince años, en aquel formato chiquitito y tan cómodo de llevar en el bolso, que me hizo adorar a los Beresford, a la archibritánica Miss Marple y un poco menos a Poirot. Pero debo reconocer que Gracia San Sebastian, la peculiar detective de Ana Lena Rivera, me ha sorprendido muy gratamente y estoy más que dispuesta a seguirla en sus aventuras.

Por la iniciativa #Quierosertuescritorinvisible de Twitter que ya os conté en otro post, el libro ¡en papel y dedicado por la autora! fué el regalo que recibí. Solo por eso,  y por ser en papel (hace literalmente años que únicamente leía en readers y tablets, y había olvidado el placer de tener un libro entre las manos) y aunque etiquetado como “novela negra”, que siempre me ha dado a priori algo de repelús, debía respetarlo y darle la oportunidad de que me gustara. Bendita la hora. Señora Ana Lena Rivera, de ahora en adelante adjudíquese usted el mérito de hacer que una lectora deje de ser prejuiciosa con este género.

Como siempre, empezamos por la sinopsis de la contraportada:

Gracia San Sebastián ha renunciado a una exitosa carrera laboral en Nueva York y ha regresado junto a su marido Jorge a su Oviedo natal para ejercer de investigadora de fraudes a la Seguridad Social. Su nuevo caso está relacionada con el cobro de la pensión de un militar franquista que sobrepasa los ciento doce años, cifra a todas luces sospechosa.
Mientras su vida personal avanza por sendas imprevistas, Gracia se encontrará con ramificaciones del caso que la llevarán a  investigar el suicidio de una vecina de su madre. De vez en cuando pide consejo a una buena amiga de la familia, la monja dominica sor Florencia.

Es una novela de mujeres de armas tomar, que las hemos llamado así toda la vida de Dios hasta que ha salido la moda de llamarlas “emponderadas” (lo que a mí por alguna extraña razón me suena a gallinas ponedoras. Odio el término. Afirmo emponderadamente) para todos los géneros. Lo maravilloso es su cotidianeidad y verosimilitud. No vais a encontrar personajes heroicos, de inteligencia superlativa, sino personas de carne y hueso, como vuestra vecina de arriba, la amiga cotilla del colegio y la íntima, la compañera de farras y penas, la señora de la pastelería… ni escenas de crímenes gore con suelos silueteados y cintas amarillas de Policía, no pasar. No. Todo es mucho más costumbrista, como Oviedo, el escenario provinciano y deliciosamente descrito por la autora, y sus gentes de a pié los protagonistas de esta obra.
Reconozco que tengo miedo de escribir mucho más para no destriparos el argumento, pero para poneros en situación: Gracia investiga algo tan habitual como una pensión cobrada por un anciano de 112 años… la cabal y severa vecina amiga de Angela, la Madre de todas las Madres (esa que lo mismo te prepara una comilona en un santiamén sin despeinarse como quien pone una tapa para el vermú, o sube en un quad en algún país exótico como quien pilla un taxi para ir a echar la partida con las amigas) salta por la ventana de la cocina con una nota de suicidio prendida a su falda con un imperdible, con instrucciones para que el portero tenga la deferencia de taparla bien no sea que la vean sus familiares despanzurrada… Gracia investiga estos hechos inconexos con la ayuda de su madre, su hermana Bárbara, su amiga Sarah, y una monja avispada y encantadora, Sor Florencia, conocedora de la historia vecinal (lo que llamaríamos cotilleos). Lo que ocurre a continuación y el sorprendente desenlace, tendréis que leerlo para conocerlo. Y vale la pena. Os garantizo muy buenos ratos.
La forma de escribir de Ana Lena es clara, directa, intimista y muy llana, no exenta de momentos poéticos(1)  y palabras sabias (2), de esas con tanto sentido común, tan común, que lo olvidamos:

(1)

La lluvia fina caía torcida, como escrita por un niño pequeño. Los cristales del salón estaban salpicados de minúsculas gotas que los hacían parecer plástico de burbujas para embalar y el paisaje a través de ellos no invitaba a salir de casa. No había nadie caminando por la calle, solo algún conductor despistado que avanzaba con los parabrisas a máxima potencia. Las aceras rezumaban agua y los jóvenes árboles de la pequeña plaza de enfrente trataban de resistir el viento, que los hacía doblarse y recoger sus hojas como melenas empujadas por un ventilador. La niebla estaba tan baja que no permitía ver el cielo. Parecía humo blanco que se hubiera comido los pisos más altos de los edificios.

(2)

  Y ¿sabes lo peor? Que aquí huele a viejo. Faltan niños y jóvenes. La vida está hecha para que convivan los niños con los viejos y los jóvenes con los adultos, para contarse cosas unos a otros y hacer un esfuerzo por comprenderse. Los más jóvenes tienen que explicarnos a los viejos todo lo nuevo que hay en el mundo y los viejos tenemos que contarles a los jóvenes las verdades que nunca cambian. ¿Aquí? ¿Todos viejos? Es muy triste. No es natural. (Pepe desde el asilo de ancianos)

Por último tengo unas recomendaciones:

  • Leer “Lo que callan los muertos” es mejor que una guía turística de Oviedo. Juro que lo he conocido más a fondo que cuando estuve allí.
  • Os recomiendo encarecidamente leer con el estómago lleno, o babearéis ante la mención de empanadas de lomo y pimientos, casadielles, setas y otras delicias que el libro menciona en cantidad tan abudante como las comidas de Doña Angela.
Que os aproveche.
Lo que Callan los muertos – Ana Lena Rivera 
Editorial Maeva – Coleccion Maeva Noir
2019 – 311 páginas