Próxima Estación – Monica Gutierrez

Mónica : @MnicaSerendipia
¡Jajajajaja! ¿Pero qué haces leyendo feelgood?


La Eremita: @EremitaLa
En respuesta a @MnicaSerendipia
Lo necesito. En vena. Era eso o la farmacia, y sin dudas es mucho mejor leer feelgood

La Eremita: Hola preciosa! Una pregunta ¿tienes gato?
Mónica: No. Tengo conejo XD

(Extracto de conversaciones twitteras “delirantes” entre ésta que suscribe y la autora de libro que nos ocupa)

Estaba pasando días personalmente complicados, y andaba enzarzada en una lectura muy buena y preciosa, que ya os contaré cuando logre acabarla – es decir, cuando mi ánimo me permita retomar un libro altamente emotivo, que describe entre otros temas las circunstancias de una dura realidad que vivió nuestro país en tiempos de posguerra – . Me era imposible en estos momentos. Necesitaba algo que me hiciera sentir bien, y recordé a Mónica y su género feelgood.
No tengo claro aún si me gusta el género, pues creo que sólo la he leído a ella. Pero me pasa una cosa, y es que conecta con mis gustos y emociones de una manera total. Es como si escribiera para mí (de pronto y casi sin venir a cuento saca a colación la Villa Diodati, donde Mary Shelley dió a luz a su Frankenstein para entretener a Lord Byron, Percy Shelley y Polidori, una de las escenas con las que sueño como momento literario que me hubiera gustado vivir, y claro, me mata) de alguna forma me reconforta leerla, porque en cada página me provoca una sonrisa o me devuelve a una ensoñación (no tiene nada que ver con autoayuda, por si las moscas lo aclaro). Y por eso no estoy segura de ser totalmente imparcial cuando afirmo que Próxima Estación me ha parecido soberbia. ¡Qué demonios! pues claro que lo estoy, ando ya curtida en muchas batallas literarias como para poder afirmarlo sin inseguridades de por medio y recomendárosla sabiendo que merece la pena.
Pero es que, vamos a ver, a mí me mezclas un viaje de Cuento en un adecuadamente renovado Orient Express, algo que yo me muero por hacer (vendería un trocito de mi alma si me pagara el pasaje), toques eduardianos y victorianos adaptados a la época loca y tecnológica en que vivimos, unos personajes a cual más excéntrico y a la vez adorable, y una mascota peludita, que no es un gato, sino un conejo, qué le vamos a hacer, le pones un poquito de glamour del de verdad, que no glam, cutrelux o brillibrilli, una narrativa excelente y bonita, y me tienes. Vaya si me tienes.
Os dejo la sinopsis de la autora:

Sigrid está a punto de cumplir el sueño profesional de trabajar de conservadora en un museo y, como despedida de su actual empleo, su amiga Ángela la ha reclutado para la convención anual hotelera que este año se celebra a bordo del extraordinario Venice-Simplon Orient Express. Entre ninfas, flores y lámparas Art Decó de la exquisita restauración de los vagones del mítico Express d’Orient, la historiadora atraviesa el corazón de Europa cuando un reencuentro inesperado la hace descarrilar a toda máquina.
A menudo fuera de ruta, atribulada por un lúgubre pianista, el encanto de Ed Sheeran, la inagotable batería de anécdotas de Gilberto, la presencia imponente del señor Rochester, una abogada en crisis y un conejo rebelde, Sigrid comprenderá que es preferible que te rompan el corazón a quedarte sin ningún pedazo que hacer añicos.

He decidido que no os voy a contar absolutamente nada de lo que pasa en la novela, porque uno de sus secretos está en descubrirlo con sorpresa. Cualquier cosa que os diga al respecto va a fastidiarlo. Menuda recomendadora de pacotilla, os diréis, pero no, creedme que os estoy haciendo un favor, porque odio las “reseñas” que destripan hasta la talla de calzoncillos del protagonista, pues se supone que si acudís a leer lo que os contamos es con la intención o posibilidad de leer un libro ¿Y dónde está la gracia si os quitamos la capacidad de sorprenderos? No sería justo cuando los que hacemos esta cosa pretenciosa de aconsejaros qué leer si hemos podido disfrutar del proceso de la lectura.
Solo voy a deciros que vais a abordar un tren histórico (el Titanic de los Trenes, o mejor el Queen Mary si me permitís el símil), compartir literariamente el mismo aire que en su día respiraron Agatha Christie, Churchill, espías , aristócratas de todo pelaje, traficantes de armas y decenas de personajes fascinantes en si mismos (Gilberto, Agente de Acompañamiento, os lo va a contar mucho mejor que yo a bordo), con todo el lujo y glamour de las clases acomodadas de la Vieja Europa, y de la mano de personajes con nombre de reina guerrera de comic o cantante de moda, chefs prestigiosos y pianistas… ay que no sigo, vedlo vosotros. Bueno sí. Es que hay conejos. Dos. Houdini, la pequeña mascota de Sigrid devoracables y canónigos, y el Conejo Blanco de Alicia, el de ¡Llego tarde, Llego tarde! como metáfora del tiempo.
Sobre todo, prestad atención a esos diálogos hilarantes, un tanto surrealistas, ingeniosos, y cargados de una ironía tan fina que pocos saben valorar. Y en eso, Mónica Gutiérrez es una especialista.
Me asombraba la capacidad descriptiva de Mónica en cuanto a hechos y lugares históricos y literarios. Leí su biografía por curiosidad y, disculpadme este pequeño toque de esnobismo que me permito, pero al César lo que es del César, supe que estaba en buenas manos. Si llegáis al final tenéis unos retazos de la misma, donde nos cuenta que es periodista e historiadora, además de escritora.
El libro está lleno de reflexiones, pero he escogido una para dejárosla aquí, que deberíamos tatuarnos como máxima de vida en la piel del antebrazo para tenerla siempre presente:

No importa lo mucho que se ría de nosotros o lo torpes que le parezcamos, si la vida te invita a bailar síguele la corriente.

Yo os invito a bailar con Mónica en un vagón del Orient Express al son de  la Próxima Estación. Dejaos llevar. Os gustará.

Como siempre los links. 

Versión Kindle Unlimited 

Versión papel tapa blanda

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Nos vemos en el Orient Express (las ganas)- Edito para aconsejaros algo: Vale que el Orient Express desgraciadamente no está al alcance de muchos de nuestros bolsillos, pero pasaos por la página de renfe, que os van a sorprender los itinerarios y trenes, no solo el famoso Tren de la Fresa. Yo tuve oportunidad de recorrer el Canal de Castilla en un tren tirado por una máquina de vapor, o conocer el trenecito de Soller que es una pasada)
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  • Formato: Versión Kindle
  • Tamaño del archivo: 3918 KB
  • Longitud de impresión: 181
  • Vendido por: Amazon Media EU S.à r.l.
  • Idioma: Español
  • ASIN: B088DHCBRX
 
  • Tapa blanda: 240 páginas
  • Editor: Independently published (17 de mayo de 2020)
  • Idioma: Español
  • ISBN-13: 979-8644480456
  • ASIN: B088N5G6G7

Publicado por

La Eremita

Sabía quién era esta mañana, pero he cambiado varias veces desde entonces (Alicia en el País de las Maravillas). Solo que soy más Sombrerero Loco que Alicia.

3 respuestas a “Próxima Estación – Monica Gutierrez

  1. ¡Jajajajaja! Me acuerdo de la conversación del gato/conejo, no te dije nada más porque pensé que no leerías más feelgood y no descubrirías a Houdini y va y me sorprendes así. Ostras, muchas gracias por este pedazo de reseña tan genial, se nota que has disfrutado de la lectura y eso me sube a las nubes. En serio, mil gracias por volver a leerme y por disfrutar de los detalles en los que -ya te imaginas- he puesto todo el cariño. Un beso grande.

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