PONGA UN INDIE EN SU VIDA

No voy a hablaros de cine independiente ni de música indie, sino de escritores que han tenido la valentía de perseguir su sueño y autopublicarse con mayor o menor fortuna.

Les descubrí gracias a mi suscripción a Kindle Unlimited, y aunque al principio tuve la mala suerte de dar con algunas cosillas algo aberrantes, con el tiempo y con la práctica fui descubriendo tesoritos que empezaron a cambiar mi idea preconcebida de “publicado por editorial = bueno / autopublicado = rechazados”

Mi curiosidad me impulsó a querer saber qué llevaba a alguien a intentar la aventura de publicar por sus medios y en solitario, pues no entendía cómo algunas obras indies que leí hubieran podido ser rechazadas por las Editoriales, cuando a mí me parecían mejores que algunas novelitas infumables que circulan por las librerías.

Bien, no estoy muy segura de haber dado con las conclusiones correctas, pero creédme cuando os digo que he preguntado hasta a los gatos – y un conejo, de los que tienen orejas, a ver qué vais a pensar que os conozco – de los escritores para intentar saber. Y la razón “rechazo” es la menos frecuente.

Algunos me cuentan que ciertas editoriales les piden hacerse un semi-Juan Palomo, tú te lo guisas y yo me lo como. Es decir, te publicamos, pero poquito, de vender te encargas tú, de corregirte también, hazlo todo y luego te paso la factura y ya te daré un poquito. Obviamente el autor decide que para ese viaje no necesita alforjas y que prefiere un Juan Palomo entero.

Otros quieren ir a su ritmo, sin plazos, según disponibilidad de tiempo y ganas, la mayoría porque son conscientes de que si no se llaman Pepito Superstar Megaventas, de escribir no van a vivir, y fijaos qué cosas, tienen el vicio malísimo de comer a diario, y claro, esos vicios inadmisibles hay que sufragarlos con un empleo; y cuando uno llega reventao y con ganas de asesinar al jefe, igual surge una Novela Negra que te pasas de buena, que de la imaginación de estos muchachos dotados para el arte de inventar puede salir cualquier cosa, pero lo más habitual es que si le ponen un teclado delante lo tire por la ventana y a sí mismo en el sofá…

A otros sí les han rechazado por criterios no de calidad, sino comerciales, que una Editorial es tan negocio como la inmobiliaria de la esquina y tiene gastos que cubrir y quiere ganar dinero, lógicamente, que para eso tiene unas infraestructuras adecuadas, personal… y experiencia que es un muy buen grado (Eso si, en el post “La biblioteca de los Prodigios” que no vuelvo a enlazar porque ya lo he hecho más arriba, pinchad en lo naranjita vagonetas, que hay miga, tenéis un enlace a un artículo de autores rechazados por Editoriales que vais a alucinar pepinillos)

Y otros, directamente no valen un pimiento, que también los hay (acabo de darme cuenta de que estoy mencionando una huerta completa en dos párrafos. Qué comestible es el lenguaje. O yo tengo hambre)

Me gustaría dejar muy claro que este post no es una crítica a las editoriales, cuya labor respeto y admiro, y cuyo producto pienso seguir consumiendo con la misma avidez de siempre. Por si acaso.

Pero quiero informaros, lectores, de que existe esta alternativa, que es buena, y que es económica. Muy económica. Os permite leer novelazas por el precio de un café. Vale, igual hay que escarbar un poquito y no va a ser oro todo lo que reluce. Pero cuando das con alguna joya de la corona, cosa que con la práctica va pasando más y más, compensa, vaya si compensa.

Hay muchos pros, pero tambien algún contra, tal como una corrección de estilo y edición a veces algo deficientes, sobre todo en los muy noveles en autopublicación. Da gusto ver cómo evolucionan en sus siguientes obras, que van cuidando cada vez más.

También tienen el contra de que salen económicas si leéis en digital, no en papel, pero a ver chicos, vamos en nave supersónica hacia la completa digitalización del mundo, y la literatura debe adaptarse a ello, aunque tener un libro en las manos siempre nos evoque un momento poético y maravilloso del cual no hay que prescindir. Pero en este caso sí se puede tener todo. Los estantes llenos de libros son increíbles, pero llevar una biblioteca en un USB o en una tablet es más práctico. De hecho yo no sé qué me pasa últimamente que aunque tenga un libro físico acabo leyéndolo electrónicamente. Bueno, si que lo se, la tablet o el reader casi no pesan en el bolso, tienen luz para leer en la cama en cualquier postura…

Además de presentaros a los redondaleros esta alternativa de lectura de la que ya os he hablado en muchas ocasiones, hoy, Dia del Libro porque lo dicen Twitter e Instagram, quiero hacer constar que Desde El Redondal apoyamos a los autores independientes en el mismo grado que a los editorializados; que la calidad de la mayoría nos ha barrido los prejuicios, y queremos darles las gracias por permitirnos leer económicamente cuando los bolsillos están castigados y no pueden permitirse nada que no sea básico.

Gracias. De corazón.

Venga gente, pasaos por Amazon kindle, echad un vistazo. Se puede leer barato o gratuitamente sin recurrir a la piratería.

Por último, espero que a los indies de Twitter no os importe que haya usado vuestra imagen para daros un poquito más de visibilidad dentro de mis modestas posibilidades. Porque lo valéis.