Recomendando Clásicos IV: Las 1001 Noches

Tengo tanto, tanto calor, que no paro de sentirme en el desierto. Aunque es curioso; cuando estuve en el Sahara no recuerdo que me sobrara para nada un jersey negro jaspeado sobre camiseta y vaqueros… he estado en Moscú a 20 grados bajo cero y sin embargo el frío más intenso que recuerdo haber pasado en mi vida fué en una jaima en pleno desierto tunecino por la noche… por mucho cántico para niños que nos enseñaran los beduinos alrededor de una hoguera… Alah Akhbar, Sidi Mansour, Ia baba… Por cierto, no es práctico arroparse con mantas en tal situación. Es muy poético, pero de las hogueras saltan chispas, y chispas y mantas… total que quieres dormir al raso pero te vas a la jaima por peligro de combustión…

Tampoco es muy lírico viajar en 4 x 4 entre las dunas llevando un corderito vivo monísimo cuando te dicen que, como vas a adentrarte hasta donde no llega la civilización, será tu cena… En fin, perdonadme que divague, solo son recuerdos de Al-Sahra (El Desierto. Sí, esa es su traducción. Literalmente)

Aún así, uno no debería morirse sin adentrarse en esa inmensidad de arena que aterra tanto como fascina, sin sentir en el cuerpo la sensación de dejarse caer rodando desde lo alto de una duna y acabar rebozado cual croqueta en arena finísima con matices de colores alucinantes… Vale, que divago aún más.

Y es que cuando mi mente vuelve a tales recuerdos, al desierto, a los zocos laberínticos, a los corrillos de mujeres veladas sentadas en un patio en Khan-Al-Khaliili, a la fiesta de todos los sentidos en un atardecer en ramadán, cuando la vida vuelve y el cuerpo y el alma abandonan por unas horas el ayuno, pienso inevitablemente en las 1001 Noches.

Todos, y digo TODOS vosotros conocéis gran parte de esta obra maestra de la literatura que el diplomático y orientalista Galland (1646-1715) dio a conocer a Occidente recopilando cuentos árabes, comenzando por los encontrados en un manuscrito sirio, y los transmitidos oralmente por un maronita en Alepo.

Lo afirmo tan convencida porque quién no recuerda a Scherezade, contando cada noche un cuento al rey persa Schahriar, su esposo, que dejaba inconcluso al amanecer para no perder la cabeza de un alfanjazo, dado que el hombre había decidido que ponerse el turbante llevando una bonita cornamenta no era cómodo, y para no correr riesgos se casaba con una por la mañana, y cuando ya había satisfecho sus necesidades varoniles, cabeza de la chica fuera y a otra cosa, mariposa (se ve que ni de los eunucos se fiaba, aunque ya se sabe, hay una leyenda urbana que escuché en Topkapi que dice que la lengua de éstos era prodigiosa).

Y así pasaron 1001 noches noches con sus 1001 cuentos, que comienzan con la historia de Schahriar y Scherezade y terminan con la misma, con ambos ya padres de dos hijos y la reina Scherezade indultada del castigo, para alivio de las mozas del lugar.

Y si no habéis oído esta historia, aunque sea por el Señor Walt Disney o porque a todos nos lo han contado nuestros papis antes de dormir, seguro sabéis de los viajes de Simbad, de Ali Baba y los 40 ladrones, de Aladino… Pues sí. Son cuentos de las 1001 noches ¿A que flipa?

Y a pesar de que lo conozcáis, yo os invito a leerlo en la fuente original (bueno, más o menos, la original de verdad probablemente solo la tenga aquel maronita de Alepo). Porque es una delicia – árabe. no turca, que si a un turco le relacionas con un árabe igual no terminas muy bien – . Te traslada a las noches del desierto, te hace encontrarte con los malvados djinns que hoy conocemos como genios, y con criaturas míticas; corres aventuras, escuchas música con la imaginación mientras lees, tu olfato se llena con aromas de mil especias que hacen que sueñes con bazares lejanos.. Te sientes a veces un Sultán como Schahriar escuchando a su esposa, o una pequeña Doniazada, hermana de Scherezade, escuchándola desgranar maravillada leyendas, tradiciones, fantasías…. Como si fuera no ya un libro de viajes a lugares exóticos, sino una alfombra mágica que hace que tu imaginación vuele allá donde la narradora quiera llevarte.

¿Sabíais que Calleja incluye algunos de estos cuentos en su obra? Sí sí, los Cuentos de Calleja, de donde sale eso de Tienes más cuento que Calleja que te decían tus abuelos. ¿Sabías que Blasco Ibáñez, el de La Barraca, publicó una traducción del libro? ¿Que Rimski Korsakov musicó a Scherezade?

Os recomiendo encarecidamente leerlo, por mucho que conozcáis gran parte del contenido, porque es una experiencia para los sentidos.

Tenéis una versión baratita en ebook en Amazon Las Mil y Una Noches

Y aquí La Eremita se sienta en la posición del loto sobre una alfombra plata y añil, pronuncia con fuerza en voz alta ¡Shazam! y alza el vuelo hacia la luna roja que ilumina un palmeral allende las dunas.

7 comentarios

  • Pues me parece una propuesta muy interesante, y muy propia para las tórridas noches de verano. Por cierto, me han encantado tus divagaciones desérticas. Yo también estuve y los días maravillosos, pero las noches… Un beso.

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  • Es curioso lo que me ha pasado con este libro; formaba parte de la colección de libros mi padre. Es una edición de 1977 del Circulo de Lectores, versión de Vicente Blasco Ibañez, con ilustraciones de Juan Marigot, bajo el título “Las mil noches y una noche”, pero solo tengo el primero de los dos volúmenes que componen la edición, este llega hasta la noche 501, así que me falta el segundo tomo. Aún así lo tengo en el armario de los intocables, costumbre que tengo desde hace muchos años, pero no tantos como para haber guardado el segundo tomo en esa lugar, A saber cual de mis hermanos cogió el segundo tomo y nunca lo devolvió.

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  • Cáspita, pardiez, recórcholis… eres un libro abierto de sabiduría, Pilarica.
    Como dice otro dicho: “Sabes más que Brijan” (Que dicen que era un ingeniero de Rio Tinto que se llamaba O’Brian, ya sabes, el andalú es mucho y bueno”).

    Pues esas mil y una noches las tengo apuntás para empezarlas algún día, pero como las noches se me hacen mu cortas, pues todavía estoy sobre las veintitantas. Ya llegará a esas otras.

    ¿Sabes que estuve a punto de irme unas semanas a vivir con los Tuareg? Así, sin anestég.
    En pos de una shavalita que no me disgustaba. 😝 Bueno, iba con más gente, pero lo que me impelía a meterme en tamaña berenjenal eran sus… ganas de aventuras.Íbamoss a usar hasta los camellos (los de montar, no los otros, que tampoco estoy seguro si los veríamos). Sin embargo, todo se fue al mismo sitio que mis ilusiones y ninguna de las dos cosas llegó a acontecer. Hubiera sido curioso verme a mí en lo arto de un camello. 🤦🏻‍♂️
    Cosas de la vida. Que dijo Don Calderón. (El de la barca y el sueño).

    La verdad es que el desierto tiene un atractivo muy intenso, aunque luego estás allí y te jode la arena en los zapatos. Quizás en otra vida… 🤔

    Una cosiña… por qué no haces un apartado en este Redondel y nos cuentas tus viajes y batallitas, segurísimo que son interesantes, divertidas y dignas de ser escuchadas (o leídas). 😜

    Me apunto la recomendación y te sigo siguiendo, que me jarto de reír con tus cosillas.
    Besote, abrashete y ashushón mesurado.
    😘😘😘

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    • ¿Más que Brijan? Esa me la apunto Ska XD. Lo de los tuareg son palabras mayores eh? Ya te tenía que gustar la chavala… Me estoy imaginando algo tipo “El Cielo Protector” (peli buenísima BTW)

      Lo de montar en camello… quillo no veas las rozaúras en salvas sean las partes XD. Encima yo novata, me subieron al camello lider. El joputa se retrasaba distrayéndose con cualquier cosa y como tenía que ir en cabeza no veas si corría para recuperar posición. Conmigo encima. Puedo asegurar que de aquella puedo decir que se cabalgar ¿camellar? XD) en camello. Al principio te bamboleas pa los laos, luego o te adaptas o te fastidias si te suben encima del camello jefe – animal que te veo de venir XD –

      Claro que mi experiencia a caballo fué aun peor. En un picadero salmantino me fueron a dar al único caballo cabroncete que le gustaba morder a todo caballo que se le aproximara… también conmigo encima. Pánico no, lo siguiente. Me pasé dos horas diciéndole a tó quisqui que se alejaran de mí y de la malabestia XD

      Me pienso lo de los viajes. Igual me da el punto y cuento. hacer de Scherezade versión guía turística… uhm….

      Besote muy cálido. Pero mucho. Y no me refiero a la emoción que yo le pongo sino a las circunstancias que le rodean XD

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      • ¡Uy! ¿”El Cielo Protector”?
        Bertolucci, Debra Winger, John Malkovich…
        Que barbariá!!!
        No, no llegó a ser algo de película, pero… ¡eso queda en secreto de confesión! 📿

        Tus malabarismos en lo arto del camello tuvo que ser digno de ser tomado en vídeo. Te hubieras hecho una yutuber famosota. ☺️👍🏻

        De caballos hablas? jejeje
        Tengo también una anécdota de la primera y única vez que monté en un caballo. La yegua, joia que era, por poco me mata. Pero esa historia será contada en otro momento. 🤐

        Y… por favooooooooooooo
        Cuéntanos tus andanzas viajeras, porfa, porfa, porfa, porfa, porfa, porfa, 🙏🏻🙏🏻🙏🏻

        Semos pa hasé una serie en el Nechflis. 🤣🤣🤣

        Besote pringoso. 😘😘😘

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