¿Debate? Sagas vs. Autoconclusivos

La semana pasada navegando por el ciberespacio nos encontramos con un mensaje sobre Sagas vs. Autoconclusivos. Nos cortocircuitó el cerebro, no podemos negarlo. Vemos a menudo en los comentarios que dejáis en los blogs que muchos de vosotros, lectores, rehuís las sagas, aunque os atraiga el argumento, y lo único que os tira para atrás a la hora de iniciar esa lectura es, precisamente, que se trate de varios libros.

Soy una ardilla, no me pidáis que sepa de ortografía…

Así que esa fue la chispa que dio lugar a esta entrada. Intentábamos generar una especie de debate entre nosotros. pero nos ha resultado imposible, ya que la balanza del Redondal se decanta por aceptar las historias, cualquiera que sea su extensión. Somos devoradores de libros, sobre todo de esos que calan y te marcan. Y lo bueno no tiene que ser siempre breve para seguir siendo bueno.

Hicimos unas rondas de preguntas rápidas para conocer las posiciones de cada uno en este asunto. Y como no también tener la visión de los autores desde su parcela de creadores de mundos. Aquí en esta casa los tres que tenemos no se caracterizan precisamente por escribir una historia en un solo libro y ya, no… Aquí son de ocupar kilómetros de estantería con muchos, que el que menos nos promete cuatro.

Como lectores, ¿libros autoconclusivos o sagas?

  • Jessica: La verdad es que leo pocos libros autoconclusivos y suele darse cuando no tengo clara una próxima lectura, aunque también es cierto que encuentras auténticas joyas y tesoros entre estos. Libros que te marcan y que te demuestran que a veces menos es más. Me encantan las sagas porque me aseguran horas y más horas en compañía de esos personajes de los que me enamoro. Terminar un libro que me fascina con la sensación de que esto no acaba aquí, sino que volveré a reunirme con esos personajes mágicos, es una gozada, un sentimiento muy diferente -aunque igualmente maravilloso aun siendo agridulce- a ese otro que te embarga cuando cierras la última página de un libro y sabes que con él se acaban muchas cosas.
  • Diana: Como lectora y devoradora de libros de fantasía, acepto cualquier extensión. Entiendo que cada autor otorga a su historia el tiempo que cree conveniente y debo adaptarme a esa criatura naciente que cae en mis manos (o ante mis ojos) con el mismo respeto que si fuera una persona.
  • La Eremita: A mí me gustan las sagas. Me gusta pensar que cuando una historia me agrada me va a durar tiempo, que voy a vivir cómo crecen los personajes,
  • Rubén: Me es indiferente. Lo que necesite la historia que el autor ha escrito. Las sagas me gustan porque te permiten acompañar durante más tiempo a unos personajes con los que, si el autor ha hecho bien su trabajo, te encariñas y de los que quieres saber siempre un poco más. Pero es cierto que a veces necesitas leer historias más cortas y, quizá, ligeras.

Entonces ¿para vosotros no tienen ningún pero las sagas? ¿No habéis dejado ninguna a medias? ¿Cuándo hacéis pop con una saga hay stop o no paráis hasta devorarla por completo?

  • La Eremita: A mí me impacientan las inacabadas, cuando hay un parón porque aún no se ha publicado es un anticlimax, y si pasa tiempo, luego tengo que refrescar. Yo no he abandonado sagas propiamente dichas. Si he abandonado libros a la primera, da igual en saga o no, porque no conectaba con él. Si leo el primero probablemente leeré todo.
  • Diana: Yo intercalo lecturas, no suelo leer una saga completa, aunque este publicada.
  • Rubén: Para mí la parte negativa es, como no, el factor tiempo. A ciertas edades es muy difícil sacar tiempo para leer sagas enormes. Ese, por ejemplo, es el motivo por el que no haya terminado de leer Malaz o haya empezado a leer El archivo de las Tormentas; son sagas kilométricas y muy complejas que requieren tiempo y mucha atención. En ese aspecto, los autoconclusivos se agradecen. Por eso, ya no suelo leer los diferentes volúmenes de una saga de corrido, sino que los intercalo con otras lecturas generalmente menos complejas o extensas para desestresar un poco a mi pobre cerebro. Así que no, las sagas no son para mí como las Pringles. Las primeras las puedo dejar para otro momento, las segundas no paro hasta terminar la última.
  • Jessica: Sí he dejado alguna saga, porque a veces las historias se eternizan. Pienso que un autor debe saber cuándo poner punto y final a una saga, porque si no lo que saciaba acaba por empachar. Creo firmemente que cada historia reclama una extensión distinta y propia, y que son los personajes y la propia trama quienes piden más o dicen “hasta aquí”.

Y ahora vuestra opinión como autores ¿qué os hace decantaros por escribir sagas o autoconclusivos?

  • Rubén: Prefiero las posibilidades y la profundidad que brinda una saga a un único volumen. Eso te permite crear historias más complejas, explorar mucho más el “lore” del mundo, desarrollar más los arcos de los personajes y su evolución y crear más subtramas para los secundarios. Tienes más espacio y más posibilidades. Pero se tiene que hacer bien para no rellenar páginas con información y párrafos que no aporten nada. La ventaja de los autoconclusivos es que te permiten cerrar historias con más rapidez y centrarte en otros proyectos. Y también es cierto que puedes escribir autoconclusivos desarrollados en un mismo mundo e incluso con unos mismos personajes, lo cual me parece algo muy interesante y que probablemente exploraré en el futuro. Y por encima de mis preferencias personales, incluso, está lo que necesite la historia. Si necesita ser más extensa, o más corta, yo procuro darle esa extensión sin cuestionarme demasiado los pros y los contras. La historia manda.
  • Diana: He de reconocer que mi vena poética (y muchas horas resumiendo tochos para la Uned) me hace escribir novela corta, yendo siempre al grano y pasando por alto obviedades que mi atascado cerebro ha dejado de procesar por ser mero adorno. No suelo enrollarme mucho y eso es algo que intento mejorar en los últimos tiempos. Sin embargo, debo mencionar a Jessica Galera y la frase que siempre me repite cuando le hablo del tamaño de mis novelas: «Cada obra tiene su extensión», suele decirme para que se me grabe en este coco loco que tengo por cabeza (otro día os hablo de lo que le digo yo…). Y tiene razón. No es mejor una saga por ser más larga o una autoconclusiva por lo contrario. La buena historia nace y se concibe en su tiempo justo de desarrollo, es un ente propio que no entiende de convencionalismos ni modas.
  • Jessica: Como escritora, intento ofrecer lo que me gusta recibir como lectora en todos los sentidos. También pienso que un autor debe saber cuándo poner punto y final a una saga, que no puedes eternizarlas porque al final, lo que saciaba acaba por empachar. Creo firmemente que cada historia reclama una extensión distinta y propia, y que son los personajes y la propia trama quienes piden más o dicen “hasta aquí”.

Total, que como estábamos todos de acuerdo ni debate ni nada… Y nos quedamos con las ganas de que alguien anti-sagas nos contara las razones por las que dejar pasar las sagas.

¡Iluminadnos, oh ilustres, lectores! ¡Sacadnos de este bucle eterno de “sagas sí” contándonos por qué “sagas no”! O uníos a nosotros. ¿Qué nos contáis? ¿Sois #Equipodamesagas (suena como sugus ¿no? Igual podemos hacer un día un debate sobre sugus de piña sí o no…) o #Equiposagasbromeasoqué?