De titiriteros y marionetas anarquistas

Time flies, que decía aquel, y de nuevo me toca pergeñar un artículo para mi casa virtual, el Redondal. En esta ocasión me tomaré la libertad de desdeñar lo audiovisual y centrarme en algo más concreto, y que tiene que ver con la segunda profesión que ostento y que es el nexo común entre todos los que formamos parte de esta web y los que venís aquí buscando lecturas o información: la escritura. Por supuesto, La Eremita, caracterizada en esta ocasión como la diosa Amentet, me dio su bendición para escribir este artículo del cual, por cierto, no tiene ni la menor idea de su contenido xD. Pero dejémosla sonreír desde su árbol al final del desierto a aquellos que se van a internar en la Casa de las Puertas, tras un fuerte y merecido abrazo, y entremos en materia.

Seré sincero. No tenía muy claro sobre qué tema escribir en esta ocasión, pero como suele suceder, Twitter vino en mi auxilio. Hace unos días hubo una polémica en dicha red sobre los personajes literarios de los escritores brújula y su tendencia a tomar el control de sus propias vidas, por así decirlo, y cambiar su destino y parte de la trama que el autor tenía planeada. Una polemista autora y reseñadora lanzó un tuit en forma de anzuelo en el que muchos picaron. Venía a decir que los autores que dicen que sus personajes están vivos sólo quieren casito, que eso es una chorrada y que el destino de los personajes lo decidimos sus autores. Como podréis suponer, los autores se armaron de picas y espadas y corrieron al asalto en contra de dicha tuitera. Lo cual acabó en decenas de bloqueos por parte de la susodicha, muy dada a silenciar a quien no se inclina ante su sapiencia, de la cual prefiero no dar el nombre para no darle publicidad y no fomentar la polémica. ¡No nos gustan las polémicas en el Redondal! 🙄

Yo nunca le llevaría la contraria a alguien que necesita a Frank de la Jungla para peinarse.

Ahora bien, ¿qué hay de cierto y qué de artificial en esa polémica? ¿Pueden los autores crear vida? Y no me refiero a dejar unos risketos durante meses bajo el teclado, sino a vida inteligente y autónoma en sus personajes. Y por último, ¿saben en Twitter lo que es una metáfora? Yo, como uno de esos autores que a menudo consulta más la brújula que su mapa hecho con tres trazos de brocha gorda, me veo capacitado para intentar responder esas preguntas.

Lo primero es acotar un poco lo que significa ser un escritor brújula. Hay definiciones para todos los gustos, pero podríamos decir que es aquel que toma una idea o premisa inicial de su historia y la desarrolla con un nulo o mínimo trabajo de planificación. Es decir, que confía en la inspiración y no tanto en la planificación para escribir su novela. En cualquiera de los dos casos, él es quien escribe la historia y quien decide hacia dónde va, solo que en el primer caso se deja llevar por la corriente y en el segundo construye presas y diques para dirigirla de una forma más consciente. Por supuesto, siempre hay excepciones o peros. Existe la psicoescritura, una suerte de escritura terapéutica que se basa en dejar fluir la pluma de forma incontrolada para que a través de los escritos afloren nuestros traumas, o la escritura automática, que ya entra un poco en el tema de lo esotérico. Por experiencia propia puedo decir que funciona, pero en mi caso lo achaco más a una forma de aflorar el subconsciente que no a que el arcángel Miguel hable a la humanidad a través de mí. Otra opción es la de consumir LSD y ponernos a escribir; probablemente no hay nada más brújula que eso 😅 .

A muchos autores nos encanta ver a nuestros personajes como entes vivos y autónomos, pero lo cierto es que sin nosotros no existirían. Son un ente simbiótico que se une a nosotros mientras dure la escritura de nuestra novela, y a menudo hasta mucho tiempo después. Nos necesitan para existir, al menos hasta que lleguen a los incautos lectores y comiencen a colonizar sus mentes. Son la expresión de nuestro subconsciente, de nuestros anhelos, traumas y de nuestro estado anímico. Y, por supuesto, en un plano más evidente, son lo que necesita la historia para llegar a buen puerto. El músculo que la mueve. Pero es un músculo que flexionamos y alimentamos nosotros, los autores.

Los escritores somos pequeños dioses que regimos sus destinos. Apuntamos un dedo, y un rayo los fulmina. Lanzamos unas flechas, y dos de ellos caen rendidos ante el amor. Cabalgamos con nuestro corcel negro junto a ellos, y les contagiamos la enfermedad y la desesperación. Si es menester, exigimos su sacrificio en lo alto de nuestro zigurat sin despeinarnos. Todo ello es tan cierto como que nuestros designios son ley en nuestros mundos. Pero… ellos también influyen en nosotros. A veces el personaje se desarrolla de tal forma que vemos una nueva posibilidad donde antes solo había certeza. Quizá ese personaje que estaba destinado a morir en el capítulo doce merezca ser salvado y ganar un protagonismo que antes no tenía. Quizá otro nos empiece a estorbar y su cabeza deba rodar al final del libro. Es la bendición y a la vez la maldición de ser brújula: es indispensable ser flexible, como un junco.

La vida es sueño… o un Reality chusco y nuestros personajes lo saben.

Decir que tus personajes deciden por sí mismos es una evidente exageración, pero no es más que una metáfora bienintencionada y comprensible si eres un escritor. Nuestra cabeza es un imperio, un mundo por derecho propio, y lo que sucede ahí dentro tiene sus propias reglas ajenas a lo externo. Los personajes son parte de esa cacofonía interna y si no están sujetos por las cadenas de la planificación, a menudo lucharán para librarse del destino a la que su dios particular quiere someterlos. Si no sujetamos con fuerza los hilos, pueden convertirse en un Pinocho punki y anarquista. En un hijo díscolo y rebelde. En revolucionarios, supervivientes y seres volubles, tal y como podemos serlo nosotros mismos. Y, recordemos: la literatura es la mentira más cierta que leeremos nunca.

Así que no, nuestros personajes no están vivos, pero sin duda son los zombis con mejor aspecto que he visto nunca.

19 comentarios

  • Creo que los autores pueden vivenciar los sentimientos, emociones, vida, sucesos, psicología. De una persona, crear vida… Bueno, según la admiración que se le tenga al autor o escritor o escritora. Porque es cierto que cuanto mayor es la admiración, poco se miran detalles. Uff me ha resultado difícil porque yo escribo pero fantaseo mucho en las historias. Así que , si una historia, libro, o novelete puede recurrir a las emocionalidad, será fácil crear vida. O al menos, porque al fin y a cabo somos personas. Creo que me he echo un lío yo sola y no se me entiende. No sé. Buen post.

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    • No os entiendo. A ninguno. Cerveza buena 😀 (pero tranquila Keren, seguro que los escritores te entienden jajaja soy o que estoy espesa)

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    • ¿Cerveza? ¿Dónde y por qué no se me invita? 🤣 Te he entendido, Keren, y es más o menos lo que estoy diciendo yo. Si somos buenos escritores, creamos ilusión de vida, es lo máximo a lo que podemos aspirar, pero no necesitamos más para poder explicarle a los lectores lo que es la vida real.
      ¡Gracias por pasarte y opinar!

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  • Mmmm… pido comodín del público yo… o como diría Buffy e un capítulo extraño de la serie… Cerveza buena…. amos que si tú lo dices Rubén será verdad…

    ¿Te cuento una cosa? He estado buscando en Baker Street la casa de Sherlock Holmes… Arthur Conan-Doyle era anecdótico…. Si voy a Dinamarca buscaré el castillo de Hamlet… He estado en Camelot (bonito prado de vacas vive Dios) con eso, no digo nada y lo digo todo…

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    • Ah, pero esa es otra historia que podemos contar en otra ocasión. Yo he hablado de la relación entre el titiritero y sus marionetas, no entre las marionetas y el público de niños que está viendo la función y que quiere creer que todo eso está sucediendo en realidad. En otras palabras, no es lo mismo la relación del autor/personajes que la de estos con los lectores.

      Y hablando de otras cosas, ¿Viste a la Dama del Lago? ¿Merlín sigue bien de salud? 😂 Si no fuese por los lectores y porque permitís que los personajes se queden con vosotros, las historias nacerían muertas.

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  • “Los escritores somos pequeños dioses que regimos sus destinos” Deja de copiarme, clon jajajaja. En serio, de segunda lectura, pedazo de artículo. Como soy lectora no puedo opinar en profundidad, sólo leerte con la boca abierta y poner el escudo delante, que como dices, “el cuchillo en la boca” ya lo llevas tú 😀

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  • No sé si por fortuna o porque a las redes comienzo a darle menos atención, pero no tengo ni remota idea del debate que refiere Rubén en el artículo.
    Y voy a decir algo a riesgo de que luego quieran quemarme en la hoguera escritoril, pero la verdad es que hay demasiada gente en el mundillo con un grado curioso de interpretación lectora o muchas ganas de caerse a piña por cualquier menudencia, todavía no lo tengo muy claro.
    Comparto la opinión de que decir que nuestros personajes tienen vida propia es una metáfora; ni más ni menos.
    viven en nuestro imaginario y es allí donde suelen tomar decisiones. No obstante, al final son nuestras manos quienes toman la última decisión. Es nuestra psiquis quien decide escuchar a esa ocurrencia repentina que, puede cambiar el rumbo del mismo personaje o de la historia; de un diálogo; de una escena.
    La pregunta relevante es: ¿Qué importa el cómo?
    Hablo por mí, desde luego. como lectora o como escritora, me da igual si el escritor se define como brújula, GPS, vuelaplumas, mapa, organigrama o como le plazca. Yo misma no soy ni chicha ni limonada. Escribo el qué y luego dejo que el cómo surja y fluya. ¿soy menos escritora por eso? No lo creo.
    volviendo al punto que me disperso divagando. A mí lo que me interesa es que la historia me sirva de transporte a otros mundos, me entretenga, me enseñe o lo que sea que esté buscando en el instante en que me tope con ella.
    Me resulta super cansino tanta discusión absurda de si es mejor esta forma o la otra; si la calidad depende de tener detrás a la gran editorial o ser independiente. Si unos quieren llamar la atención y los otros son (inserte aquí lo que se os ocurra). Demasiados deberes ser y demasiada gente con mucha soberbia queriendo decirle a todos los demás por dónde ir.
    Ojalá quienes saben de verdad brinden consejos al que está aprendiendo sin tanta parafernalia; ojalá menos prejuicios y más libertad; pero sobre todo, ojalá más respeto.
    Que cada quien escriba como mejor le resulte; que cada quien lea lo que le apetezca.
    Y lo dejo hasta aquí, que mis personajes más recientes llevan rato llamándome la atención porque quieren seguir viviendo y haciendo lo que les sale de allí mismo.
    Abrazos y axuxones al equipo.

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    • Hola, Lehna.

      Gracias por pasarte por aquí a dejar tu opinión de autora. Lo primero es decirte que si te perdiste la polémica, tanto mejor para ti. No es más que ruido creado con la intención de polemizar de una forma un tanto burda. Por desgracia los autores y asociados al mundo literario no somos inmunes a los vicios de las redes sociales. En cualquier caso, decidí aprovechar el asunto para hacer un post sobre un tema que me parecía interesante, como es el libre albedrío de los personajes en escritores, como tú o como yo, cuyo método de trabajo es dar libertad a la historia y no depender excesivamente de la planificación. Tienes razón en que el nombre es lo de menos y aquí en el Redondal no somos entusiastas de la utilización de las etiquetas.

      Ve y atiende a tus personajes, que a veces piden más caso que un crío 😅

      Un saludo.

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  • Muy buen artículo, Ruben, creo que coincido con casi todo lo que has expresado.

    Es evidente que siempre que hablamos de la vida de nuestros personajes lo hacemos metafóricamente, pero creernos docta Frankensteins literarios nos da vidilla y, cómo tú dices, nos hace creernos dioses (¿creernos? ¿me meto yo también en el saco? jejeje)

    Tengo que confesar que una vez salté de alegría y grité a los cuatro vientos que uno de mis personajes se me había rebelado y había determinado que yo le escribiera un final de capítulo distinto al planeado (y JessiKhalesshi fue testigo). Evidentemente, lo que pasó es que, me metí tanto en el personaje que hablé por él. Esa es la forma en que les damos vida. Nos apasionamos con la historia y nos infiltramos cual Dicaprio en el alma de nuestros engendros.

    Siendo más frío y sensato, pienso que los personajes toman vida cuándo son leídos. Cada lector lo lee con sus propios ojos y lo viste con su propia personalidad. Por eso, según dicen, cada uno vive un libro distinto, aún habiendo sido escrito por el mismo autor. Eso también es lo maravilloso y fantástico de la lectura.

    Escritor brújula, mapa, GPS (Gente Poseída por Seshat), drogado, borracho… ¡qué más da! Yo lo que quiero es no quedarme bloqueado cada vez que empiezo una historia. Tenemos que huir de las etiquetas (menos las de las cervezas o el whisky). Los debates están bien para el tuister, esa es una de las necesidades de su existencia. Discusión y polémica. Pero en la vida real, cada uno hace lo que puede.

    Un abrazo y Enhorabuena por el artículo.

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    • Lo que da el tuister de sí, Jose, pero es que lo más sangrante de todo es que muchos de los ilustres que pululan por allí no saben entender lo que es una metáfora xD. O más bien lo saben pero deciden ignorarlo para sacar las horcas y las antorchas a pasear.

      En cualquier caso, estoy contigo (¡y contigo, Pilar! 😅) en que una vez el libro deja de ser sólo tuyo y también es de los lectores, los personajes sí comienzan a “vivir” en el imaginario colectivo. Quizá en un futuro artículo me centre en qué ocurre con los personajes y las historias tras la publicación y si siguen perteneciendo a los autores o no 🤔. Como ejemplo podría poner a Harry Potter y la Rowling o el final de Juego de Tronos. Como dije, ¡no nos gustan las polémicas en el Redondal! 😅

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  • Uff qué complicado es explicar algo que sólo el que escribe entiende. Cuando le pones pasión a algo es como si le dieras vida, porque le regalas tu alma y notas que parte de ti vive para siempre con tus historias. Metáfora, claro está, aún no hacemos magia (tiempo al tiempo). En lo de escritura automática debo decir que la practico con la poesía, en la que sin nada en mente puedo decir muchas cosas, como abrirle la puerta al subconsciente para desahogarme… En definitiva, yo soy de las que no planea sus historias. Parto de una idea muy básica y me inspiro cuando cojo el coche xD, también en sueños. Dejar fluir la historia hace que sea muy inesperada, no solo para los lectores, también para mí jejeje. Escribe y deja escribir, creo que es un buen lema. Si las personas permanecen con nosotros tras su muerte y seguimos dándoles “vida”, ¿cómo no hacerlo con esos personajes que nos acompañan en nuestras historias? La vida no es sólo respirar… Pedazo de entrada, Rubén. Un abrazo!

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    • Gracias por pasarte, Diana 🤗.

      Al final lo que está claro es que si no se nos permite a los escritores usar una metáfora como la que dio pie a toda esta polémica, yo ya no entiendo nada. Vivimos de esto, de imaginar, exagerar, comparar y sublimar conceptos, así que cualquiera entiende o debería entender lo que queremos decir con que nuestros personajes deciden por sí mismos.

      Dicen los que planifican sus historias que es mucho más fácil escribir así, pero yo, como tú, necesito ese componente de “sorpresa” y de impredecibilidad para poder escribir las mías. La vida no es solo respirar… 👍😍

      Un saludo.

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  • Qué gran entrada! Vamos, he disfrutado leyendo la entrada y las respuestas. De la polémica ni me había enterado. Aunque también es verdad que suelo huir de las polémicas y está mi cerebro ya tan acostumbrado, que creo si la tiene delante, no se da ni cuenta. Leyéndote no he podido evitar acordarme del gran Unamuno: “No existes más que como ente de ficción; no eres, pobre Augusto, más que un producto de mi fantasía.”
    Besotes!!!

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    • Gracias por pasarte, Margari.

      Siempre habrá polémicas y es muy sano no hacerles mucho caso, pero en este casi decidí usarla para construir un artículo que pudiese interesar a los lectores. Espero haberlo conseguido. En cuanto al pobre Arturo Augusto 😅, y como han mencionado varios de los que han comentado, siempre le quedará el poder vivir en la mente de quienes hayan leído de él. Todos seremos historias cuando ya no estemos y, en ese sentido, somos como los personajes de esos libros: una ficción que fue o que podría llegar a ser.

      Un saludo.

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  • Hola Ruben.
    Obviamente es una metáfora y que los escritores sois al final quienes decidís el destino de los personajes pero al igual que dices también, a lo largo de los sucesos del libro, puedes acabar con el personaje haciendo otras cosas y si, al final es como si estuvieran vivos, y es algo que yo agradezco pues precisamente acaban siendo libros así los que me roban el corazón y me impulsan a seguir leyendo.
    También hay que decir que en el mundo escritoril hay autores que acaban comprendiendo lo que ellos quieren y no dan su brazo a torcer. En caso de esa chica solo te digo que si no has sido bloqueado por ella (por que bloquea a cualquiera que tiene una idea diferente) la ignores por completo. La verdad es que de ella no se escucha nada hasta que no arma un follón. Antes lo hacia en Instagram, yo creo que para darse a conocer porque no la conocía casi nadie, y parece que ahora lo hace en Twitter.

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    • Hola, Carol.

      Yo también creo que ese componente de incertidumbre y de dejar que los personajes “decidan” su destino se acaba notando durante la lectura y los hace parecer más vivos. En cuanto a la tuitera en cuestión que comenzó la polémica, no tengo mucho más qué decir. Es una persona con la que no quiero tener nada que ver, que creo que no me aporta nada a mí ni al mundo literario y espero que recoja lo que siembre. Sin más.

      ¡Un saludo y gracias por pasarte!

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