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SAGA TRECE TRONOS VI: ARKANAI – JESSICA GALERA

Trece tronos ha vuelto con su sexta entrega, Arkanai, para mover nuestros cimientos junto con los de Noctis y Luzaria. Si os apetece una lectura que no os permita ni un segundo de respiro, ni parar porque todo es tan intenso, tan veloz, que tenéis la imperiosa necesidad de saber qué ocurre de inmediato, pasando páginas diciéndoos “venga, esta es la última, mañana sigo”, pero no podéis evitar devorar una y otra y otra hasta acabarlo… y después de hacerlo os quedáis con la sensación de ¿ya? bueno ¿y ahora?… para después pensar que queréis el siguiente para ayer, tenéis que leer esta saga.

No os apuréis, Jessica es una autora rápida en sus entregas, no os dejará en vilo demasiado tiempo. Y a pesar de que son ya cinco libros, aún tenemos mucho que explorar en el mundo conformado por Luzaria, Noctis, y ahora Necron.

La saga tiene ya cinco libros publicados. Buceando un poquito en el blog podéis encontrar reseñas de los cuatro primeros. Falta uno, Leggion, que es una precuela y a la vez aclara aspectos de Arkanai, aunque os confieso que no lo he leído aún y he podido seguir perfectamente el hilo. El orden que recomienda Jessica es:

1.- Dryadalis

2.- Reo

3.- Praes

4.- Kaisar

5.- Leggion

6.- Arkanai

Si en Kaisar pensábamos que la maldición de Caronte había llegado a su fin, el muro que dividía Luzaría y Noctis había caído y Adrien y Res, June y Elain podrían vivir su amor en paz, estábamos bien equivocados… pero dejo que Jessica os resuma el argumento antes de arriesgarme a hacer algún spoiler indeseado contándooslo yo:

Entre las ruinas de la antigua catedral élfica, June encuentra una vieja moneda dorada que encierra la rúbrica de un pacto ancestral. Y es que, a pesar de ser distinta a las trece que protagonizaron sus más recurrentes pesadillas en los últimos meses, no le cuesta reconocerla: es un arkanai, las monedas que sellan los pactos alcanzados con Caronte. Si la moneda sigue allí, en Luzaria, es porque uno de ellos aún no se ha saldado.

​Cuando Adrien se entera, decide no contarle nada a Resryon, cuya situación en Noctia es más que complicada: no todas las terras están dispuestas a olvidar y firmar tratados de paz, y el miedo a una nueva guerra se convierte en un fantasma que planea sobre las cabezas del propio Res, Anven y Elain.

Sin embargo, los secretos serán imposibles de contener cuando los elfos antiguos lleguen a Luzaria dispuestos a poner en jaque a aquella que los desafió: la reina Lada, cuyo amor por el rey brujo Laubrok podría desatar un nuevo desastre.

El pasado regresa con sorprendentes revelaciones y disyuntivas que pondrán a prueba a Resryon, obligado a tomar decisiones definitivas si desea que la historia recuerde a la Vakko de una forma distinta.

Ya os lo he avanzado: de nuevo la autora no nos da tregua. Dice que escribe de amores, que los hay, y a raudales, pero si esperáis que sean de los que os hacen salir corazoncitos rosas por los ojos, no la conocéis; serán corazones sí, pero con sangre, barro, y magia, mucha magia de todo tipo y color. Cada romance “galeriano” mueve guerras sin cuartel hasta convertirse más en una fantasía épica aderezada con romances no menos épicos y finales inesperados.

Y en esos romances guerreros, hay en Arkanai una sexualidad más explícita que en anteriores entregas, que nos deja cosas como ésta que voy a citaros, porque ha encantado mi espíritu guerrero, con un grado de erotismo que merece la pena leer:

—En esta mesa se han trazado mil estrategias de conquista. —El beso con el que pausó sus palabras fue lento, profundo, intenso, deslizando su lengua sobre la boca de Adrien mientras movía ligeramente la cadera sobre él. Las manos del lúzaro acariciaban sus costados, sintiendo que se derretía—. No podía evitar preguntarme —continuó susurrando— qué estrategia seguiría para conquistarte a ti, el imperio de tu cuerpo… y de tu alma.

Andreu, Jessica Galera. Arkanai : El Fin de la Dinastía (Trece Tronos) (Spanish Edition) (p. 320). Edición de Kindle.

Y yo, que ya estaba enamorada de la historia de Resryon y Adrien, me he derretido como el lúzaro, lo confieso. Pero no os confiéis, Jessica sigue poniendo a sus personajes en situaciones imposibles y a sus lectores con el alma en vilo sufriendo con ellos hasta el… ¿final?

No, no es el final. Aún nos quedan muchos Tronos por descubrir. No sobra ni uno. Falta.

Una última pista: no deis los amores por consolidados, las vidas por vivas ni las muertes por muertas ¿o si?…

Y una nota para todos los escritores de fantasía: ¿Queréis dejar de enloquecerme con los puñeteros elfos? ¿Son bien o son mal? ¿En qué quedamos? Unos hacéis que los ame, otros que los odie… Y encima la maldita cancioncita navideña esa de “Si tú tambien la cantas eres….” Pero después de leer Arkanai, aunque no pueda evitar cantarla cuando la oigo, no, no, no soy elfooooo (a menos que sea como mi Eugenne, mi personaje favorito de toda la saga)

Links de descarga : Formato mobi amazon Formato papel tapa blanda Y por supuesto la teneis disponible en kindle unlimited.

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  • Editorial : Independently published (20 diciembre 2020)
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LOS BRIDGERTON O LA PRECUELA PÓSTUMA DE GOSSIP GIRL

Yo me imagino que Shonda Rhimes andaba un día leyendo tranquilamente a Julia Quinn en su sofá de florecitas, y de pronto levanta la cabeza a la tele que tiene así como de fondo, porque le llama la atención una reposición de Gossip Girl.

Ella, que para diva de las series de TV (Soy acérrima de Anatomía de Grey, lo reconozco), va y se dice:

  • ¿Qué? ¿Que esto de los cotilleos de una anónima que pone a parir a todo bicho viviente mientras vista de Channel o Armani y lleve bolsos de Louis Vuitton tiene éxito? ¿Cómo es que a mi, con lo shondísima que soy, no se me ha ocurrido?… Apartaos que voy.

Y claro, no es por no ir, pero ir para nada es tontería, así es que va y nos hace una serie no de señoritingos nuevos ricos americanos, por muy descendientes del Mayflower que sean. Ella tiene que ir a lo más mejor, o sea, a lo más rancio de la nobleza inglesa, o sea, Cayetana, te lo juro por Snoopy. Encima está leyendo esa novelita georgiana cuya serie es todo un best seller en romántica.

Pues dicho y hecho. Se marca una serie de señoritas previctorianas en edad de cazar un buen partido en los salones de Almack´s, protagonizada por una Daphne muy english rose y un pedazo de Duque atormentado, millonario, canalla de los de “a mi no me cazas pero caigo el primero de cabeza” tan arquetípico de estas novelas, que encima es un mulato a la caribeña que se os caen… los palos del sombrajo, a ver qué pensábais que iba a poner (pues lo pensáis bien, pero no queda adecuado escribirlo tan claro ¿no?). Y la Gossip Girl que en este caso escribe como  Lady Whistledown nos cuenta todos los dimes y diretes en una gacetilla que la Alta Sociedad Londinense admira y denosta a partes iguales.

Y además, como ella, ya os lo he dicho, es shondísima de la muerte, va y me pone una reina Carlota negra – Ay, me encantaría ver a Su Graciosa Majestad la veteranísima Isabel II, la inglesa inmortal, con lo que sufrió ella con la parentela de la Megan, la de su Harry, ver la serie en el Buckingham Palace, os lo juro, por Snoopy o por lo que queráis – Y gran parte de la rancia y albina nobleza inglesa, lo mismo. Que no tengo nada en contra, pero yo me planteo hacer una versión de Raíces con un Kunta Kinte más noruego que el de Vikings. A ver qué pasa. Ya os lo digo yo: que acabo entre rejas porque no me llamo Shonda Rimes.

A pesar de todo, funciona. Es entretenida, bien ambientada, tonos de bronceado dermatológico aparte (que hasta lo olvidas), y con un enredo digno de Mucho ruido y pocas nueces del so british Shakespeare – Ved la versión de Kenneth Branagh y Emma Thompson. Es buenisísima – .

Que me ha gustado vaya, que un par de tardes entretenidas haciendo un minimaratón pasas. Veré la segunda temporada. Shonda es Shonda hasta cuando se britaniza a su shondísima manera. Ocho capítulos muy, muy amenos. Ah, está en Netflix.

Pero no, no es ni de lejos Downtown Abbey, ni Arriba y Abajo. Es una Very American England.

Ficha de Sensacine para argumento y reparto

COLECCIONES DE OBRAS MAESTRAS POR MENOS DE 1 EURO

Buena noticia empezar el año. Seguro que muchos de vosotros ya lo sabíais pero resulta que yo me lo acabo de encontrar y ardo en deseos de compartirlo porque me parece increíble: He encontrado colecciones de obras maestras por menos de un euro en amazon. Formato Kindle claro.

Me ha dado la british vein y me he autoregalado una de Oscar Wilde. Y ganitas de Dickens y Balzac.

Eso si, no se muy bien cómo está la edición, ya os contaré. Os dejo enlaces por aquí para ahorraros el curro de buscar. Y si, confieso que si pilláis alguna por aquí igual le caen al blog mediocéntimos (céntimos enteros no creo dado que la cosa no llega a un euro en ningún caso, pero quién sabe, tacita a tacita igual me ayuda a pillar un hosting para esta casa redondalera).

De Nada. Que los disfrutéis con salud.

Y edito para aconsejaros encarecidamente que leáis los comentarios a esta entrada, que por lo visto no es oro todo lo que reluce

>> Colección integral de Jane Austen: Emma, Lady Susan, Mansfield Park, Orgullo y Prejuicio, Persuasión, Sentido y Sensibilidad, La abadía de Northanger Versión Kindle

>> Colección integral de Charles Dickens: Cuento de Navidad, David Copperfield, Grandes Esperanzas, Historias de Fantasmas, Oliver Twist, Historia en dos ciudades, El grillo del hogar Versión Kindle

>> Colección integral de Edgar Allan Poe: Cuentos y Poemas Versión Kindle (Esta cuesta 1,99 aviso)

>> Colección integral de Fiódor Dostoyevski Versión Kindle

>> Colección integral de León Tolstoi: Guerra y Paz, Ana Karenina, La muerte de Iván Ilich, Resurrección Versión Kindle

>> Obras de Honoré de Balzac: Biblioteca de Grandes Escritores Versión Kindle

>> Colección integral de Oscar Wilde Versión Kindle

Hay muchísimas más, como Shakespeare, Zola, Virginia Wolf, Stendhal… pero ya os dejo que las descubráis

FELIZ AÑO Y PRIMER AÑO

Mañana hace un año que Mico, como apoyo moral, y yo, empezábamos a dar nuestros primeros pasos Desde El Redondal, tras aquella fantástica iniciativa de Ana Kayena en Twitter, #Quierosertuautorinvisible. Recibir en mi casa el primer libro de Ana Lena Rivera a cambio de comentarlo en redes, y las palabras de Ana fueron el detonante para retomar un poco más en serio, si es que ésto tiene algo de serio, la forma de compartir las lecturas que me gustan en un blog.

Se me abrió un mundo. Presentaciones de libros, la blogosfera, interactuar con autores de tú a tú… verter mi pasión en una afición que me llena y me gusta compartir a mi manera, por si unas palabras en el ciberespacio ayudan a alguien a pasar momentos con ese placer indescriptible que es la lectura, mientras llenan los más difíciles de mi vida dándome una razón para volver a mirar el mundo con ilusión… Quería en suma, contar a la gente que incluso en los tiempos más aciagos, perderse en páginas que narran historias, que se convierten en un avión, barco o tren que te desplaza a lugares ignotos, que te cambian la piel de ciudadana media del siglo XXI por la de un pirata, un vampiro, un bárbaro, una guerrera o una indefensa damisela decimonónica, un presidente de República Bananera, una reina, una campesina, una asesina, una sufragista… y todo ello sin moverse del sitio cuando las circunstancias no te lo permiten, es un privilegio para el ser humano.

Item más, o sea, además dicho de manera redicha, valga la redundancia, he hecho amigos y conocidos con derecho a aprecio – a roce no, que, amén de no tener el ese pa muchos farolillos, estoy en esa etapa de mi vida en que me gratifica más llenar lo que se posa en la almohada que lo que se posa en el resto del colchón, que también, pero eso está bien servido gracias – Creo que enemigos no, o al menos mi cerebro no los ha registrado, con lo que me amparo en la felicidad de la inconsciencia.

Un inciso: Odio, absolutamente odio, toda palabra que para designar a los genitales femeninos contenga la letra ch. Ya veis. Maniática que es una.

Aunque… realmente si hubiera hablado podría haberlos hecho. Porque a fuer de sincera, no entiendo mucho el mundo del bloguerío. Veréis, es que a mi, eso de dar me gusta como un bot para conseguir interacciones, como que no va conmigo. Si tenéis un “me gusta” mío o un comentario, tened por seguro que lo he leído, me ha gustado, y si he comentado, algo me ha movido a hacerlo. Son de verdad. Al principio quise seguir la tendencia, pero en un tiempecito decidí que para ese viaje no necesitaba alforjas, que pesaban mucho y que prefería pocos y bien avenidos, calidad a cantidad.

Porque el objetivo de la muchedad es que te regalen libros a cambio de críticas. Y si algo he aprendido es que quiero seguir siendo libre, opinando sin condiciones. Podéis darme, pero no lo hagáis esperando recibir. Si algo no me gusta, no va a estar aquí, por mucho que sea caballo regalado. Le voy a mirar el diente. Quien quiera entender que entienda. Eso sí, cuando doy, doy desde las tripas, y es de verdad, como la española cuando besa, que ya no tengo edad para besar por frivolidad.

Otro inciso para decir que amo de verdad la riqueza del refranero español. Creo que este año le voy a dedicar una sección, que bien lo vale

También advierto que algo va a cambiar. Hasta ahora solo traía lo que me gustaba. Este año me planteo cambiar eso. Si no me gusta, os lo voy a contar, y os voy a decir por qué. Después vosotros decidís porque, salvo casos flagrantes de ineptitud, para gustos los colores.

Y hasta aquí hemos llegado. Esta Yo sin máscaras y en crudo quiere daros las gracias. Os nombraría uno por uno pero mi consabido despiste hará que me deje a alguien y, con lo sensibles que estáis cualquiera se arriesga, que si algo no soporto son los ofendiditos. Superior a mis fuerzas, a las pocas que me quedan oigan. Pero sabéis quienes sois. Se os quiere, de aquella eremita manera.

No os perdáis, que seguiré por aquí dando lo que pueda y más. A veces, hasta un poco de ingenio que sale de vez en cuando de la reserva de un agotado depósito. Y agarraos, que pueden venir curvas redondaleras… y quien avisa no es traidor, que como buena soy muy buena, pero como mala, soy mejor (ay, benditos dichos)

Cedo la micro-palabra (micro de micrófono no de palabra pequeña, que si algo tienen mis compañeros de aventuras, es que son grandes) a aquellos de mis cuatro colegas que quieran tomarla. Y haced una entrada, que igual que no respeto las interacciones “ir por que vengan”, me importan un comino los tiempos interposts. He dicho.

Ah, y feliz 2021

Una auténtica navidad – Angela bennet

Mirad chicos, no soy buena reseñando romántica, asumiendo que se me de bien hacerlo con algún otro género… pero tenía que traeros esta novelita por varias razones:

1.- Porque ha sido capaz de enternecer mi corazón de Grinch.

2.- Porque está muy, pero que muy bien escrita.

3.- Porque es como ver una teleserie navideña de Hallmark, de esas que no eliges, pero cuando te encuentras con ellas en la pantalla por casualidad sigues viéndola porque, en tiempos de cinismo y maldad es como salir al balcón y respirar un poco de aire limpio tras estar mucho tiempo en una habitación cargada. Te devuelve al corazón ingenuo de la infancia, a cuando creías en el género humano.

4.- Porque pasa en uno de esos pueblos yanquis entre montañas que parecen vivir en una eterna navidad, donde, aunque sea en los libros, no se ha olvidado el espíritu de comunidad.

5.- Porque la historia de amor es bonita sin excesos, lógica y creíble. Y no es tóxica (¡oh, milagroooo navideño!)

6.- Porque hay una niña encantadora nada repelente.

7.- Porque tiene magia navideña de la que puedes creerte.

8.- Porque hay una casa victoriana que se cae a trozos pero ah… promete y a mi me encantan las novelas que hablan de construir o reparar algo bonito.

9.- Porque a este guiso literario no le falta ni le sobra azúcar. Está en su punto.

Y qué demonios, porque es Navidad y me ha gustado. Gracias Kate, Lucy, Chris, y a ti Angela por crearlos.

Lamento la imagen chapucera, pero se adecua al estado que me ha provocado la novela. No me regañes mucho Rebeca, no quería darte trabajo de más.

Kate y su hija Lucy acaban de llegar a Telluride, un pueblo situado en las montañas de Colorado, en busca de un nuevo comienzo.

Chris, bombero de profesión, vive centrado en su trabajo y volcado en su pueblo. Arrastra un pasado doloroso y no busca tener una relación.

Sus caminos se cruzan, lo que surge entre ambos es inesperado y cambiará sus vidas.

Un pueblo encantador, un entorno idílico y una casa que supondrá un gran reto.

¿Conseguirán Kate y Chris superar sus miedos? ¿Podrán Kate y Lucy tener al fin una auténtica Navidad?

Sinopsis de Amazon

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Tres Centímetros

TRES CENTÍMETROS

A mi tío Vicen, que en paz descanse.

Gracias por enseñarme que los ángeles no tienen por qué tener alas ni ser perfectos.

Los ángeles solo aman…

Tres centímetros. Nunca un número había marcado tanto su vida. Había nacido un tres, del tercer mes, de un año acabado en tres. Esa misma cifra había pasado fugaz entre sus manos en varias ocasiones como si el destino lo hubiera marcado con un número en lugar de un nombre.

Se frotó las manos para entrar en calor, aunque la lluvia seguía calándole hasta los huesos. Miró hacia abajo y contempló sus pies desnudos bajo el aguacero. ¿En qué momento había perdido los zapatos? Iba a enfermar. Se rio.

La barba de varios días se había convertido en un confortable abrigo para las bajas temperaturas y el revuelto cabello también, aunque el peso del agua lo hubiera pegado a su rostro y gotas desperdigadas le resbalaran por la piel.

Lloraba, pero las lágrimas se confundían con la lluvia y dotaban a sus ojos claros de un brillo sobrenatural. Nunca le había gustado expresar demasiado sus emociones, como si pudieran herir esa secreta fragilidad interior, que intentaba disimular para el resto del mundo. Una coraza para que nadie lo viera jamás dudar, vulnerable, expuesto. Sin embargo, ahora que esos tres centímetros marcaban a fuego su vida, no le quedaba más opción que reírse de todas sus costumbres, porque ocultarse a uno mismo no dejaba de ser un ritual. Abrirse no era sencillo cuando se había pasado la vida huyendo de todo lo que dolía, ajeno a las entrañas que devoraban a los demás en silencio. Nunca se preguntaba si los demás sufrían, a pesar de que él mismo escondía sus emociones hasta un punto enfermizo. Y ahora todo se desbordaba como el caudal de un río seco anegado por el torrente. ¿Y ahora qué?

La noche había caído hacía un par de horas, pero ni siquiera se había fijado en ello. Su reflejo en un escaparte de juguetes le recordó la hora que era. No se inmutó. Nadie lo esperaba allí fuera, ni dentro de ningún hogar. Se había encargado bien de que sus relaciones fueran cortas y superficiales, sin llegar a la raíz donde se forjan las amistades y el amor. No tenía a nadie ni ningún hombro sobre el que llorar.

La Navidad estaba a la vuelta de la esquina y las tiendas resplandecían de luces y música. Se preguntó por qué no lucían tan atrayentes el resto del año. Quizás había alguna magia extraña que impelía a los comercios a derrochar fantasía solo en aquella época, dejando para otros momentos la monotonía y el gris deslucido del pavimento.

Lo odiaba todo. Odiaba las luces, las canciones navideñas, las risas… Y había descubierto que la felicidad le causaba pavor. Siempre huyendo de todo lo que merecía la pena, como si esa vieja y aprendida carrera de fondo fuera una meta alternativa que solo él conocía. Porque en realidad, nunca había querido ser feliz, le aterraba serlo y despertar una mañana y darse cuenta de que lo había perdido todo.

La traidora memoria le recordó el único tesoro que guardaba muy adentro, lo único que había conseguido penetrar en el muro infranqueable de su coraza y latía al son de su guerrero corazón. La imagen de sus padres decorando un viejo y destartalado abeto, sus sonrisas, los dulces, los villancicos, los abrazos, los besos… sus recuerdos siempre se interrumpían en la parte dolorosa, eran el límite para no escarbar más adentro de donde puede que no existiera forma de regresar. Como si el dique de contención se rompiera y todo lo que él creía ser fuera arrastrado por una marea negra y espesa.

Gritó, pero el ímpetu de la música navideña era tan potente que nadie lo escuchó. La risa de los niños era un poder superior que enmascaraba toda tristeza. Se dio media vuelta, intentando alejarse de aquella parte recargada de la ciudad, necesitaba escapar y recuperar el anhelado silencio. Echó a correr y topó de bruces con una mujer.

La joven rubia posó su mirada de asombro en su rostro mientras lo cubría con su propio paraguas, después observó sus pies desnudos y comprendió que algo no estaba bien en él. Sin embargo, no le preguntó nada. Cogió su mano y él la miró sorprendido a su vez. La desconocida la colocó en el mango del paraguas, regalándoselo. Le guiñó un ojo, se echó la capucha del abrigo sobre la cabeza y desapareció corriendo bajo la lluvia.

Vincent se quedó muy quieto, temblando. Después de todas aquellas horas desafiando al destino y a la muerte, una sola persona había conseguido que volviera a sentir frío y miedo, fragilidad. Era un tirano de los sentimientos y aquel paraguas había sido el arma definitiva para arrancarle el corazón sangrante.

Caminó, ahora sin mojarse el torso, con el lindo paraguas rosa creando coloridas formas sobre su cabello húmedo. Había dejado de importarle lo que pensaran de él. Tres centímetros, eso era todo lo que importaba ahora.

Consiguió escapar de la calle principal y las farolas titilaron para que supiera que lo habían visto. Todo estaba plagado de mensajes divinos a los que nunca prestaba atención. Todas las almas elegían a sus padres al nacer y él siempre lo había tenido claro. Se había enfrentado a todos por ellos y había escogido a aquella pareja no por casualidad, eran increíbles. Aunque los había perdido con suma facilidad. La vida le había enseñado aquella primera lección dolorosa: todo lo bueno es efímero.

Era curioso como los demás no podían recordar la razón por la que eligieron sus cuerpos, ignorando las razones que los habían llevado a soñar con vivir. Porque esto era a lo que aspiraban todas las cúspides celestiales y los coros de ángeles, a poder llegar a sentirse vivos.

Él recordaba cada palmo de su existencia y los motivos que lo habían llevado a querer gastar su única vida en la Tierra. Sin embargo, la realidad era muy distinta a lo soñado. Sentir era tan maravilloso como cruel y doloroso.

Lentamente, había deseado no haber nacido, haber podido retractarse de su deseo y seguir siendo un ángel cualquiera. La vida era para una clase de valientes a los que no podría nunca más que elogiar. Todo le había salido al revés y se había vuelto introvertido y oscuro, banal y oculto para el mundo con el que un día se había atrevido a soñar.

Un gato negro se paró enfrente y Vincent dio un respingo al escuchar una voz muy poco felina.

—Tienes que volver.

—¡De ningún modo! —exclamó el hombre malhumorado.

—No has aprovechado tu vida como prometiste.

—¿Por qué no? ¿De qué hablas?

—Miedo. Te has vuelto un cobarde que vive escudado en el miedo a sentir nada.

—Conozco mayores traiciones al Cielo.

—No hay mayor traición que mentirse a uno mismo.

—Yo…

—Lo quisiste todo y comprendiste que la vida dolía, muchos aprenden la lección como tú, pero no creas que todos son tan necios como para no valorar el regalo que se les ha dado. Has fracasado, Astart.

—¡No me llames así!

—El hijo pródigo vuelve a casa —canturreó el gato alejándose de él en otra dirección.

Vincent maldijo en silencio. Toda la eternidad esperando y después de todo el sufrimiento, su futuro lo decidirían tres centímetros. Los mismos que iban creciendo en el interior de su pulmón izquierdo, bajo el corazón, como si la vida y la muerte se engendraran siempre en lo profundo e interior del ser humano. Como si en las entrañas estuviera el origen y el fin de la vida y a él le tocara aquella clase de suerte siniestra.

Se volteó rápidamente y localizó al gato escabulléndose calle abajo, plegó el paraguas y apuntó en su dirección. Una ráfaga de luz cruzó la distancia que los separaba y alcanzó al felino justo en la cola. Maulló contrariado y salió huyendo echando humo. Pero, ¿era el paraguas un arma divina?

Lo observó con detenimiento y recordó quién se lo había regalado. Levantó la vista al frente, sobrecogido por un presentimiento siniestro y ahí la encontró.

La joven rubia ladeó la cabeza para inspeccionarlo, luego una sonrisa afloró a sus labios. No se había fijado la primera vez, pero tenía una expresión rígida en su rostro, imposible de modificar. Era una de ellos, una elfa. A diferencia de los ángeles, los elfos no tenían que reencarnarse para sentir como humanos, eran almas errantes atraídas por la luz. Los Ancestros contaban que aquellos míticos seres solo se presentaban en vísperas de la Navidad. Que llegaban a la Tierra para traer luz en mitad del invierno, guiar a los extraviados y luchar contra la oscuridad. Era hermosa. La forma nunca había sido un obstáculo para las misiones del Cielo y él parecía un caso perdido.

—¿Qué queréis de mí? —bramó Vincent consternado. Era consciente de que su tiempo se acababa.

—¿Recuerdas por qué quisiste vivir? —demandó la elfa que ahora sujetaba un báculo dorado sobre sus manos.

—Sí, claro. Quería, quería sentir.

—¿Y qué más?

—Y ser amado. —La contundencia de sus propias palabras le heló la sangre. Después de sus padres, ¿lo había amado alguien más? La coraza se le cayó a los pies y gimió herido. Había fracasado en su cometido terrenal y ahora ya era demasiado tiempo para volver atrás. Tantos años perdidos fingiendo que era feliz, tantas horas desperdiciadas pensando que vivir solo consistía en respirar.

Se miró los mismos pies desnudos y manchados de barro. La lluvia había amainado y se sintió perdido sin la cortina de agua, ahora sus lágrimas dibujarían surcos sobre su piel, como viejos tatuajes visibles para todos.

Tres centímetros…

—No todo está perdido, Vincent.

—¿Por qué estás aquí?

—Para que cumplas tus sueños.

—No era esta la vida que yo quería.

—La vida es neutra, nosotros le damos valor. Perder a los que amas duele, pero mucho peor es no haberlos tenido jamás. Amar es un avenida de dos sentidos, amas y te aman, incluso cuando ya no están. ¿Por qué escondes el dolor?

Vincent sintió sus mejillas húmedas y tembló. Siempre se había sentido seguro de sí mismo, fuerte, capaz de afrontar cualquier cosa y ahora se hallaba frente a una elfa de la Navidad, abriéndole su corazón a una extraña.

—¿Podré recuperar el tiempo perdido?

—Oh, Vincent, tú sabes que el tiempo solo discurre en una dirección. Lo pasado, pasado está. Solo importa lo que sientes ahora, eso es lo que te da valor. Solo importa este momento, este instante. ¿Sientes cómo te desborda la emoción?

El hombre se colocó la mano sobre el pecho y sintió el corazón latirle con fuerza, era un dragón que llameaba en sus entrañas, esas que ya estaban dañadas de tanto aguantar la marea. El amor era un sentimiento tan fuerte que lo creaba y destruía todo a su paso, un huracán.

Se quedó plantado con la palma de la mano regocijándose del alborotado interior. Amar dolía y era tan agradable como volar. Un solo minuto de una vida plena no podía compararse a toda una vida vacía.

La elfa alargó la mano y Vincent la tomó lentamente. El báculo dorado se agitó y el hombre volvió a volar por el cielo, el viento secando sus cabellos, la etérea sensación de ingravidez, la luna coronando el firmamento y la falsa convicción de que todo había sido un sueño.

Un golpe contra el suelo le recordó quién era. ¿Cómo había llegado allí? Se sentía sucio y destemplado. Tiritando de frío se levantó aturdido y se llevó la mano al pecho, el corazón le latía muy deprisa y le gustaba aquella sensación. Un recuerdo surgió en su mente y lo estrujó para darse el valor que le faltaba a veces, era un guerrero, iba a luchar hasta el final. El tres siempre había sido su número de la suerte…

Imagen de Susan Cipriano en Pixabay

©Diana Buitrago

TRILOGÍA SEXTO INFIERNO – AMAYA FELICES

Vosotros, gentes del Redondal, que no tenéis memoria de pez como una servidora, recordaréis que hace nada os hablaba de sagas de seres sobrenaturales detectives, cazarrecompensas, etc… ligeritas de leer, de esas para no pensar, y me comprometía a traeros unas cuantas.

Pues da la casualidad de que he descubierto una nueva, leída de una sentada, y me lo he pasado cual niña viendo una Cabalgata de Reyes, ya que estamos en la época. Esta vez se trata de Violeta, o Klinyt´Atz traducido a “demoniano”, una semisúcubo rubia platino, nieta del Rey del Sexto Infierno, que dice no ser tonta y, muy pero que muy bestia. En eso estamos de acuerdo.

Lo de que no es una rubia tonta… puede que no del todo, pero esa tendencia suya a meterse en cualquier berenjenal que se le cruce, aun sabiendo que no saldrá muy bien parada, o la tendencia a vivir al son de sus amantes pues… hace que lo dudemos un poquito. Aun así es una chica dura e implacable, con buen sentido del humor, tozuda como ella sola, y que no dice no a una buena pelea, así es que se lo perdonamos.

La trilogía se llama Sexto Infierno y nos la trae Amaya Felices, una profesora e ingeniero madre de dos niños que encontró su voz y su forma de expresarse ante los avatares de la vida mediante la escritura.

Se trata de fantasía urbana pura y dura, con toques juveniles, pero de esos con los que los adultos comulgamos sin demasiado problema. De lectura fácil y ligera, Amaya nos lleva de la mano de Violeta, a conocer a los seres sobrenaturales que conviven con nosotros en las sombras; vampiros, licántropos, brujas negras y demonios. Y cuando unos alquimistas ambiciosos amenazan con salir del anonimato y llevar al mundo al Armagedón mediante seres mutados en un laboratorio, los sobrenaturales han de tomar partido y prepararse para librar la madre de todas las batallas.

Pensé que encontraría mucho de romance paranormal, pero aunque subyace en el eje de la trama y está muy presente en las acciones de la protagonista, tiene mucho más de combate, aventura y acción trepidante que de amor y sexo, pese a que nos movamos entre bellísimos íncubos y súcubos.

Si bien los mundos de la novela no son complejos, me ha sorprendido para muy bien la estructura de las sociedades de seres sobrenaturales que crea la autora, particularmente la de las brujas y hechiceras, con jerarquías y costumbres brillantemente descritas.

Para no perderse el segundo libro, donde nuestra protagonista infernal debe robar un objeto sagrado en El Vaticano. He disfrutado especialmente ese tomo en el que se nos describen las defensas antidemonios de la Ciudad de San Pedro, y las órdenes ultrasecretas que lo protegen (Me acordé mucho de la serie “La Monja Guerrera” y me encantó)

Si queréis echar un par de tardes con esta trilogía, pasaréis muy buenos ratos. Yo repetiré con la autora, ya que he visto que es bastante prolija.

La imagen base de esta entrada es de Enrique Meseguer en Pixabay

Súcubo, transgresora, letal.

Nacida para ser perfecta, con un cuerpo capaz de hacer que cualquiera entregue su alma a cambio de poseerlo. Criada sin más alegrías que sus clases de lucha. Creyéndose maldita por un corazón cuyo dolor no entiende. Alimentada a través de la carne. Diseñada para ser el segundo ser más poderoso del mundo aunque ella misma piense que su vida no vale nada.
Pero cuando se acerca la noche de su quincuagésimo quinto cumpleaños, la mayoría de edad para los suyos, descubre una antigua venganza que debe completar. Se da cuenta de que es un peón importante en una guerra que lleva siglos fraguándose y duda de lo que siempre ha creído ser.
Cazarrecompensas, de madre asesinada y padre ejecutado, sarcástica y transgresora, protegida del único vampiro al que no desea estacar con sus tacones… por sus venas corre la sangre demoníaca más seductora y peligrosa. Así como el potencial para acceder al poder del pozo de todas las almas.

Link : El Pozo de todas las almas

La guerra ha llegado. Violeta es ahora uno de los generales de los ejércitos demoníacos del sexto infierno y, como tal, debe conquistar el primer plano. Sin embargo su amiga Marta, la bruja moon-wolf, la necesita para recuperar un antiguo grimorio de su clan, uno que sobrevivió a la Inquisición. El problema es que el libro está guardado nada menos que en la sede del poder de la Iglesia: el Vaticano.
Con el vampiro Casio hecho prisionero y Lucas embarcado en una misión secreta, el único que puede ayudar a Violeta es uno de los guardias personales íncubos de su abuelo.

Más acción, más magia, más sangre. El grimorio de la luna llena es el segundo libro de la saga Sexto infierno.

Link : El Grimorio de la Luna Llena

El fin del mundo está a punto de llegar.
El padre Bruno tiene que pasar las pruebas de un arcángel si quiere ser digno de impedirlo. Las brujas snake están intentando despertar una magia antigua y prohibida. Marta desafía a su matrona por el mando de la casa de la luna llena y tiene una visión de una mujer y un niño pequeño a los que debe ayudar. Arianhrod observa los posibles futuros y se da cuenta de que algo muy malo está acercándose.
El fin del mundo.
El día del juicio final.
El despertar de los antiguos dioses.
Sin embargo, tan solo un cura cristiano y un puñado de brujas y demonios estarán allí para impedirlo.
Sigue la acción, la magia y la sangre. El día del juicio final es el tercer libro de la saga Sexto infierno.

Link: El día del Juicio Final

UNA DE DETECTIVES SOBRENATURALES – VARIOS AUTORES

¿Habéis pasado por una de esas etapas en las que vuestra cabeza no asimila lectura seria ninguna, y aún así os apetece leer? Yo suelo tener varias al año, y a lo largo de mi vida las he ido solventando con maratones de series, que no está mal, o novelitas pseudovictorianas de corte rosa, con la esperanza de encontrar a la reencarnación de Jane Austen en el siglo XXl, que me dejaban rebozada en almíbar cual pastelito borracho, con ganas enormes de darle a mi cerebro café amargo en dosis insanas, y la piel tan peguntosa que me convertía durante meses en una hater y hasta troll del amor… no fuera que se me acercaran y se me quedaran adheridos cual pegatina de Hello Kitty, con lo caros que están los divorcios por muy express que sean. Que no era para mí vaya.

(Y ya que estamos, consejo no solicitado del día : queridas mías, queridos míos, ya habéis oído lo que destiñen los príncipes azules y las princesas rosas. Buscad mejor un/a buen/a plebeyo/a que ya vienen desteñidos de serie y hay pocas sorpresas desagradables en la colada. Y para Reinas nosotras/os. Funciona, creedme. Os lo dice Mamá Eremita que sabe más por vieja que por diabla, que también)

Y entonces, cuando me estaba planteando seriamente no leer y sentarme a ver spaghetti westerns de sobremesa con mi padre o mi chico, por aquello de que me suele gustar más una bala que una flecha al corazón, qué le voy a hacer, cayó en mis manos el primer libro de la Saga Los Hollows protagonizada por la bruja Rachel Morgan.

¡Ostras! Monísima protagonista femenina – todas y todos están muy buenos en este género, porque oye, ya puestos, no está tan mal que les doten de un arma más que les acarree tantos problemas como ayudas en los que ya tienen – bruja, patosa y especialista en meterse en líos de los que se resuelven a leches de las buenas. Con tramas sorprendentes dignas de la mejor novela de detectives, pero en fantasía. Secundarios adorables como el pixie Jenks, la vampira Yvy, y protas masculinos, objetivo amoroso de Rachel, que van desde vampiros hasta elfos, con más sangre y pimienta que azúcar y flores, y más golpes que besos.

Y así descubrí este género ligero y entretenido, englobado por lo general en Fantasía Urbana, protagonizado por seres de toda índole paranormal, cazarrecompensas, detectives, o involuntariamente arrastrados a arreglar situaciones que escapan al alcance humano o apocalípticas, con muchas dosis de humor, violencia y hasta romance del bueno. Para pasar amenísimos ratos sin más, y a veces, hasta para aprender más sobre ellos. Ya quisieran muchos libros “serios” estar a la altura de este fantástico entretenimiento.

Entre nuestros mágicos detectives encontraréis brujas y brujos, vampiros, lobos, súcubos e íncubos, otros demonios no identificados, druidas… todo lo que podáis desear rebuscando un poquito. Os dejo mis favoritas, además de la ya mencionada:

Crónicas del Druida de Hierro de Kevin Hearne: Atticus O´Sullivan es un druida de tropecientosmil años que tiene una librería en Arizona nada menos. Comienza sus andanzas impulsado, o más bien chantajeado por la Morrigan, de la mitología irlandesa y los Thuata De Danáan o Hadas. Trepidante, con un sentido del humor excelso y con una visión muy iconoclasta de la mitología celta.

Anita Blake de Laurell K. Hamilton: El don de Anita es levantar muertos. En este caso va de vampiros y zombies. Son más conocidos los comics, aunque los libros no tienen desperdicio alguno.

Harry Dresden de Jim Butcher: En ésta el prota es un mago. Si conocéis la serie de TV The Dresden Files, poco más puedo añadir. Solo que vale la pena.

Con tiempo os iré hablando de cada saga por separado. Si buceáis un poquito en El Redondal podéis ver alguna muestra. Hoy sólo os traigo un aperitivo ligerito pero intenso como este tipo de lecturas.

Inconveniente: por alguna razón sólo unas pocas están en español o catalogadas en editoriales, con lo cual en este caso sí estaría justificado buscar donde se suelen buscar estas cosas (pero solo en estos casos por favor, que rascarse el bolsillo con los que nos dejan su alma en el papel bien vale unos euritos, no me seáis piratas)

No salgáis sin guantes y bufanda que hace un frío que pela (Hasta con gorro. He descubierto que me encantan gorros y boinas. Y que tapándose la cabeza se tiene menos frío. Estoy por ir por cada con los caperuzos esos de borla, júrolo)

(Imagen de Rebeca Egea @Bekiesser para el Redondal)

Hablamos de literatura juvenil con francisco rosell del río

Encaramos ya las fiestas navideñas y me parece una ocasión propicia para acercaros un poquito más al autor que os traigo: Francisco Rosell Del Río. Algunos lo conoceréis y otros, seguramente no. ¿Y qué tiene que ver Francisco con la Navidad? Pues con la Navidad en sí, poco, pero en una época que, tradicionalmente se asocia con la generosidad, los regalos y una serie de valores altruistas, tener aquí a Francisco es lo más parecido. Porque, además de escribir sus propias historias, es alguien que se vuelca en la ayuda a otros autores. Desde su cuenta de Instagram nos habla de manera asidua de otras novelas, de otros autores, nos hace sus recomendaciones y está siempre dispuesto a ayudar a muchos autopublicados y autores de todo tipo. Pocos más entregados que él en este mundillo que, a veces, aparenta un compañerismo lejos de la realidad.

Como siempre, toca pedirle presentación al autor. ¿Quién mejor que uno mismo para definirse? Así pues: ¿Quién es Francisco Rosell Del Río?

Un loco. También un soñador y alguien que no sabe darse por vencido, uno de esos extraños personajes que prefieren vivir en la esperanza y narrar historias que permitan a los demás vivir en ellas. 

Lo digo siempre: bendita locura. Parece que hay que adolecer un poco de ella para lanzarse a este mundillo de la escritura y traernos historias a los demás. Y bendita, también, esa osadía, esa lucha por los sueños de las que habla Francisco y su voluntad por regalarnos mundos e historias en los que disfrutar. (Servidora lo ha hecho ya en su novela y he de deciros que no tiene desperdicio). De esta, precisamente, vamos a hablar, de la que, hasta el momento, es su única novela publicada.

Queremos saber de qué está hecha, cuáles son los ingredientes, qué encontraremos ene ella?; en definitiva, ¿qué contiene un libro ‘made in Francisco’?

FANTASÍA. Así, con mayúsculas. Yo, no solo soy un gran fan de la literatura fantástica en todos sus repertorios, también es que me encanta crear mundos, romper con los imposibles y responder a las preguntas de ¿Y sí…? Creando con ello algo que sorprenda; así que la magia, lo irracional y sobre todo los sueños que todos tenemos desde nuestra infancia, cuando empiezan a narrarnos cuentos de hadas, están siempre en mis historias. 

También, para que negarlo, hay amoríos. Soy de los que piensa que un buen romance puede ser la guinda del pastel de toda historia. Que le voy a hacer, soy un romántico.

Comefreak (pixabay).

Francisco es de los míos. Y desde luego, los elementos que compondrían cualquiera de sus libros son un reclamo más que considerable. No me perdería un libro con todo eso y estoy segura de que muchos de vosotros, tampoco.

Ahora, como buenos escritores, antes del nudo y el desenlace, vamos a la introducción, los orígenes, los albores, los inicios: ¿Cómo empezaste en el mundo de la literatura? Háblanos del momento en el que decidiste dar el paso y publicar.

Lo creas o no, por la insistencia de un compañero escritor. Yo llevo escribiendo desde hace mucho tiempo, pero lo hacía por diversión, muchas veces simplemente para regalar historias a mis amigos, o como forma de desestresarme. Un día, mi amigo Valentín, me dijo que por qué no me animaba a publicar. Yo no estaba muy decidido, no conocía nada del mundo de la publicación y demás, pero al final él terminó por convencerme y aquí estoy, preparando la publicación de mi segundo libro.


¡Sí, señor! Le debemos una buena a Valentín. Como dices, estás preparando -me consta- la publicación de tu segunda novela, la que seguirá a ‘La Ciudad Cambiante’, con la que te presentas ante el público. Ahora que ya sabemos qué caracteriza a un libro tuyo, ¿nos desgranas un poco más acerca de esta primera novela?

La Ciudad Cambiante es un sueño, una historia que tenía en la cabeza desde hacía muchísimo tiempo y tenía que contar. 

En ella nos encontramos con Alicia, su protagonista. Una adolescente soñadora que simplemente vive la vida que le ha tocado, sin preocuparse por nada más, al menos hasta una fatídica noche, donde todo su mundo cambiará. Será atacada por criaturas que parecen salidas de las historias de terror y entonces, conocerá a un misterioso chico que le enseñará que la magia es real, que los cuentos de hadas no son invenciones y sobre todo, que no existen los imposibles. 


Una novela que se lee con rapidez, que va de menos a más y que nos atrapa en un mundo con un sistema de magia muy bien definido y trabajado. Recomendada, palabrita. Y para los que ya hemos tenido la suerte de adentrarnos en el mundo de Alicia y sin desvelar nada a aquellos que aún no lo han hecho, ¿qué nos cuentas de la novela en la que trabajas actualmente? ¿Qué habrá de nuevo en esta segunda parte?

Que tendrá un toque algo más adulto que la primera parte y muchísima más acción. Todo los personajes están ya en el tablero y ahora veremos hasta dónde pueden llegar y qué destino aguarda al mundo.


Intrigada me dejas. La verdad es que no se me ocurre por dónde pueden ir ahora los tiros. En todo caso tocará esperar. Hemos hablado ya de los elementos que caracterizan tus novelas. Centrémonos en lo personajes. ¿Cómo te gusta que sean aquellos que nos guiarán a través de las aventuras y desventuras de tus páginas?

Los grises. Detesto a los personajes planos. Eso malos que lo son sin explicación alguna, o los héroes que todo lo pueden por que sí, me aburren sobremanera. Los personajes que se mueven en el punto intermedio, que tienen un gran trasfondo y un objetivo, esos son los que me encantan.

Luces y sombras. Ciertamente son los más creíbles y los más ‘humanos’, personajes imperfectos con sus virtudes, defectos y motivaciones, que ya dicen que los extremos no son buenos.


Una de mis partes favoritas de la entrevista. Fragmentos, fragmentos, fragmentos. Me encanta que sea el autor el que nos hable de su obra ¿quién si no iba a ser? Pero cuando es el propio libro el que, de alguna manera abre sus páginas y comienza a hablar, exponiéndonos sus argumentos para que apostemos por él, es sencillamente maravilloso. En este caso, Francsico nos regala dos extractos des u novela (si cuando digo que es todo generosidad…). Vamos con ellos:

“La Ciudad Cambiante no está en ninguna parte. Está situada entre el tic y el tac de los relojes, en el espacio en blanco que hay entre las páginas de los libros, dentro del mundo real. Pero a la vez tan alejado de este que es imposible que ambos se toquen.”


“No terminó la frase. Se giró hacia mí y se quedó blanco. Vi miedo en la expresión de su rostro, estaba asustado. No sé qué fue lo que vio exactamente cuando me miró, yo solo podía sonreír. Él estaba vivo. Le había salvado la vida. Los ojos se me nublaban, los párpados me pesaban. Apenas podía ver. Intenté levantar la mano. Quería tocarle.–Estás a salvo –fue lo último que dije antes de perder el conocimiento.”

Una vez que hemos profundizado en la obra de Francisco, me gustaría saber por qué ha apostado él por la autopublicación:

Por la libertad. No dispongo de mucho tiempo libre al día y la autopublicación me da la libertad de controlarlo todo sobre mi obra, de poder decidir qué hacer en cada momento y qué me parece lo mejor para ella y eso me encanta.


Otro autor que nos confirma lo que ya deberíamos empezar a naturalizar: que la autopublicación es una opción más, un camino, como lo es la edición tradicional o la coedición para llegar a los lectores y, ciertamente, ofrece una libertad total que hace fácil entender su elección una vez que el autor ha sopesado pros y contras.

Mohamed Hassan – (Pixabay).

Y para poner el punto y final a la entrevista, me gustaría que Francisco diera algún consejillo a las personas que estén empezando en este mundo que no es sencillo, que se plantean la posibilidad de escribir o que dudan ante el paso de la publicación.

Que ignoren lo que les digan los demás, sobre todo si lo que les dicen es malo o no encaja con ellos. Muchos dirán que es un sueño imposible, o incluso una perdida de tiempo, que escribir no da para comer o yo que sé, mil idioteces del estilo. Que todas esas cosas no sirvan para desanimarlos, que busquen su propio camino y lo sigan, por que al final son ellos quienes tiene que hacer frente a todo y si se esfuerzan, sin duda lo conseguirán. Además, después de esto, les diría que se dejen llevar por sus historias, ya que estas a menudo nos dicen más a nosotros de lo que nosotros podemos decirles a ellas.


Pues ya lo sabéis, pocos consejos mejores que los que sugiere Francisco. Y en lo que a mí respecta, solo me queda darle las gracias por el tiempo concedido y por su amabilidad y , de paso, dejaros el enlace a su novela, así como a sus redes sociales para que, si os apetece, podáis seguirlo. ‘La Ciudad Cambiante’ es un fantástico regalo para estas navidades, ya lo sabéis, así que… ¡felices fiestas y cautela!

Enlace a la novela

Instagram

LAS RUNAS DEL ALMA II: SANGRE DE REYES – ELIAS SAAVEDRA

Aunque es duro dejar atrás a los nuestros, al fin y al cabo ellos son por los que luchamos, en el fondo necesitábamos volver a sentir el fuego de la aventura recorriendo nuestras venas. Cualquiera que no comprenda el sentir de un verdadero guerrero, diría que estamos ansiosos por hallar la muerte.

Saavedra, Elías. Las Runas del Alma II: Sangre de reyes (Spanish Edition) (p. 563). Edición de Kindle.

Saludos, gentes del Redondal. Andábamos Rubén y yo enfrascados en uno de nuestros múltiples debates, de esos que empiezan con “tú eres un…” y acaban con  “y tú más”, pero de buen rollito, de forma algo más ingeniosa o eso espero.

Esta vez discutíamos quién reseñaría el segundo gran texto del insigne Eliam de Savaaz, conocido fuera de las fronteras de Maurania y Atalantia como Elías Saavedra,  continuación de la Saga de Las Runas del Alma, esta vez titulado Sangre de Reyes:

Venga, cuelg… digo hazla túuuu
No tonta, cuelg.. digo hazla túuu
Que no, que túuuu

Aquí ya Rebeca e Inda empiezan a mirarnos un poco mal. Y Rubén, que es algo así como el Mcgyver  arreglabucles infinitos, me dice:

  • Oye, ¿y por qué no la hacemos entre los dos?

Glubs (Onomatopeya de tragar con dificultad y pensar ¡ay Dios!) Escribir con un maestro de la Alta Fantasía hispana sobre otro. Escritor y aficionada.  En fin, ¿quién dijo miedo? Y aquí va la inconsciente que quedará a la altura del betún pero oigan, una hará lo que pueda.

Han pasado unos diez años desde que Jeth Farga y los chicos de la Arena de Rucan acabaron con la amenaza de Ebon, poseedor del Orbe Dominum, y los diablos grises. Se han asentado, algunos se han casado y hasta han tenido hijos. No os diré quiénes. Tan solo que dos de ellos, los pequeños Sanara y Ralus, de nueve años, junto con Servin Kalmar, son los grandes y entrañables protagonistas de esta segunda entrega. Ya se vislumbra su rol trascendente en la saga, puesto que como todo héroe que se precie, emprenden en Sangre de Reyes su pequeño gran viaje iniciático acompañados de Servin Kalmar. Y aquí cedo la pluma a Don Rubén H. Ernand, que espero me deje retomarla un poco más adelante.

Y yo tomo el relevo, en forma de pluma estilográfica metafórica, y continúo donde lo ha dejado La Eremita. Pero antes, dejadme que esboce una media sonrisa, de esas incrédulas y sardónicas, al escuchar cómo La Eremita me llama “Maestro de la Alta Fantasía Hispana”. Haré que impriman un montón de tarjetas con mi nombre y ese cargo debajo y las quemaré todas en una pira por la profunda vergüenza que sentiré al verlas 😂. Pero ¿dónde nos habíamos quedado? Ah, sí, junto a Servin, Ralus y Sanara. Tres grandes personajes, con sus más y sus menos, pero que acaban por robarte el corazón porque son, sin duda, los más sólidos, honestos y entrañables de todo el libro. Un trío genial y que acaba por volverse inseparable, aunque sólo el tiempo dirá si es así. Pero no son los únicos, desde luego, y los viejos protagonistas de El legado de los safir tienen su lugar y su cuota de páginas.

Desgranado ya el argumento del libro, ¿qué aporta este nuevo libro sobre el primero? En la entrevista que le hice hace algo más de un mes a su autor, Elías Saavedra (gran escritor y mejor comensal, como ya sabréis los que la habéis leído), le comenté que había notado una evidente mejora en su estilo, que ya era bueno en su primer libro. Y es así. Se percibe una nueva madurez en su forma de escribir y en el tratamiento de la historia. Y no es que Elías escatime en momentos divertidos, chascarrillos y en usar a algunos personajes para proporcionar ese alivio cómico tan de agradecer en obras que, por lo demás, cuentan una historia épica o dramática. Los niños, el mago Julius, el propio Servin o los piratas nos dan momentos de distensión que son de agradecer y que el autor sabe usar a la perfección. En pocas palabras, Elías es un cachondo y tiene un gran sentido del humor, por suerte para nosotros, sus lectores. Pero la historia, sin duda, es más oscura que la de El legado de los safir, el comienzo del libro ya lo deja claro, y eso es así no tanto por el qué ocurre sino por el cómo.

Imagen del afamado herrero Ernand trabajando en su forja. Sin duda, el mejor personaje del libro 😎 .

Más allá del tono, el estilo también ha madurado. Sigue siendo como a mí me gusta: ágil, con las descripciones justas y necesarias, entrando en la mente de los personajes cuando debe hacerlo y, en definitiva, con un buen equilibrio entre diálogo, acción y descripción. A ello contribuye una edición impoluta, tanto en errores ortotipográficos como en su maquetación, francamente indistinguible de un libro editado por una editorial tradicional cualquiera. No sé a vosotros, pero a mí, como lector y también como escritor, me encanta ver esa progresión en un autor porque significa que se mueve, aprende, progresa y, en definitiva, es mejor en su trabajo.

Si tuviese que elegir un único aspecto a destacar en este Sangre de Reyes ese sería, tal y como ocurría con su predecesor, su elenco de personajes. Y eso que, como he dicho, la historia ha ganado en complejidad e interés. Pero los personajes llevan el peso de la trama, son muy carismáticos, verosímiles y a la que nos descuidemos comenzarán a hacernos ojitos y tocarnos la patatilla. Advertidos estáis. Tal y como pasaba en la primera parte, los personajes tienen alma y eso se nota porque al poco de comenzar esta segunda parte volverás a empatizar con ellos, incluso, como me pasó a mí, tras los casi cinco años pasados desde mi lectura de El legado de los safir. Y cuando sientes que te encantaría compartir una jarra de cerveza (¡y un buen plato de jamón! 🤤) con ellos es que te tienen en sus redes y se han convertido en inolvidables. La magia de la literatura en acción.

Y va siendo hora de pasar a las conclusiones, así que… ¡Ugh! ¡Vale! Ya te cedo el testigo, Eremita, no era necesario pisarme el dedo gordo del pie. Ella, como maestra de ceremonias, tiene más soltura bajando telones que yo.

Toma ya ¿Y ahora qué le queda a esta Eremita por decir? Solo una cosita: Así como el Legado de los Safir podría considerarse autoconclusivo, no ocurre lo mismo con Sangre de Reyes. La historia no ha alcanzado el clímax ni de lejos; esperamos que Elías se esté empleando a fondo y llegue pronto la tercera entrega, no nos vaya a salir como un Rothfuss cualquiera. Si llego a saberlo… le hubiera leído igualmente pese a mi frágil promesa de no leer sagas inconclusas tras mi experiencia Rothfuss-Martin. Porque os puedo asegurar que al igual que Rubén (al que por cierto, me encanta pisar el callo – onomatopeya de risa malévola – ) he disfrutado cada línea, y esa manera que tiene el autor de hacerme sentir fascinación por el que parece – es que no quiero creer que lo sea aunque todo indique lo contrario – el Gran Villano de la historia. Con villanos así, no me des buenos, gracias. Aunque los buenos de Sangre de Reyes sean y estén tan buenos que den ganas de comérselos (Al herrero Ernand no que igual resulta algo indigesto o Rebeca me cruje, y no se cuál de las dos opciones es la menos deseable).

Leedlo y disfrutadlo buenas gentes del Redondal. Las malas también, que aquí somos inclusivos. Os dejamos el link a kindle Unlimited : Sangre de reyes

Id por el Sol esta vez, que hace un frío que pela.

Versión digital:

  • Tamaño del archivo : 2450 KB
  • Word Wise : No activado
  • Longitud de impresión : 572 páginas
  • Tipografía mejorada : Activado
  • Lector de pantalla : Compatibles
  • Idioma: : Español
  • ASIN : B08GQ9L57P
  • Texto a voz : Activado
  • Versión impresa:
  • Tapa blanda : 563 páginas
  • ISBN-13 : 979-8676962760
  • Dimensiones : 15.6 x 3.58 x 23.39 cm
  • Editorial : Independently published (28 agosto 2020)
  • Idioma: : Español
  • ASIN : B08GVGCK1J

Por un puñado de beskar: The mandalorian

El Redondal me llama y yo respondo, como Rohan ante Gondor, un alumno ante su profesor o un político cuando recibe la llamada de sus amigos del Ibex-35. Y es que toca pergeñar un nuevo artículo, para solaz de la Eremita que habita en lo profundo del desierto de Tattooine, como jefaza de los jawas, y en esta ocasión vuelvo a revisitar mis raíces audiovisuales. Hoy vengo a hablaros de una serie que estoy viendo ahora mismo, junto a unos cuantos millones de espectadores más, y que no es otra que The Mandalorian. Sí, he dicho The Mandalorian porque de un tiempo a esta parte las plataformas de streaming ya ni se molestan en traducir los nombres de las series porque pa qué…

Hablar de The Mandalorian es hablar de Star Wars. La primera película de la saga fue estrenada un poco después de mi concepción (aproximadamente, los detalles exactos no los sé ni quiero saberlos xD), pero no sería hasta casi los 90 cuando pude verla. De hecho, visioné antes a la competencia, Star Trek, que no a las películas de George Lucas. Eso sí, cuando por fin pude verlas siendo un pipiolo de 13-14 años, me volaron la cabeza. Y es que en Star Wars encontré dos de mis, hasta hoy, grandes pasiones: la astronomía y la fantasía. ¿Que qué tiene que ver la astronomía con Star Wars, te preguntas? Pues no mucho, el realismo científico no es el fuerte de esta saga, pero sale un planeta llamado Alderaan que tiene un curioso parecido con el nombre de la estrella Aldebarán. And that´s all, folks xD Ah, no, que te preguntas por qué he dicho que Star Wars es fantasía. Bueno, es más que evidente, pero para eso no hay nada mejor que remitirme a las palabras de un personaje de The Mandalorian: “Los jedi son una antigua orden de hechiceros”. Y mejor no hablo del viaje del héroe…

Pero centrémonos en The Mandalorian. Con su segunda temporada a punto de acabar, se ha convertido, de facto, en el mejor producto de Star Wars de la era Disney y, me atrevo a decir que el mejor desde El retorno del jedi. Y es que las precuelas, los episodios 1 a 3, fueron una pequeña decepción en su momento. Y de la nueva trilogía sólo he sido capaz de ver el episodio 7. En pocas palabras, no era para mí y no lo sentí como parte de Star Wars. Pero, ¿cómo ha conseguido una serie tal hazaña? ¿Con efectos especiales? ¿Con un guion enrevesado? ¿Con personajes complejos? En absoluto, el arma supersecreta usada por su director y guionistas es…

Tan feliz como un perrete sacando la cabeza por la ventanilla.

Sí, Baby Yoda, El Niño, o Redacted, es en buena medida el culpable de ese éxito. Un personaje entrañable, genial y que nos hace esbozar una sonrisa a quienes recordamos a Yoda por las similitudes, y especialmente por las diferencias, con aquel. Hasta yo, que soy más flemático que un inglés puesto a tranquimazines, tengo ganas de comprarme uno de los peluches de B.Y. y estrujarlo un poco. Pero él no es el único acierto, desde luego. Acción y efectos especiales con una calidad similar a la de cualquier blockbuster, un sentido del humor agudo pero dosificado, aire de western y de libro de aventuras añejo, capítulos enlazados por una trama interesante pero no omnipresente y conexiones evidentes con el lore de Star Wars, incluidas sus series de animación que cada vez me resultan más tentadoras. Dave Filoni, el director de The Mandalorian y de dichas series de animación, ha dado con la tecla que consigue volver a emocionar a los viejos fans de la saga y congregar a las nuevas generaciones en torno a la pantalla. Y, creedme, amigos, no es nada fácil conseguir tal cosa. Lo sé de buena tinta porque mi mujer, que siempre ha detestado todo lo relacionado con la saga, tenía más ganas de que empezara la segunda temporada que yo 😅.

Y por cierto, ¿cuál es el argumento de la serie? Sin entrar en detalle y en mis propias palabras, cuenta la historia de un Clint Eastwood espacial que trabaja como mercenario y carece de demasiados escrúpulos. Antiguo huérfano acogido por los legendarios mandalorianos como uno de ellos, se verá ante un desacostumbrado conflicto moral cuando un cliente exmiembro del antiguo imperio le pague una suma asombrosa por secuestrar y entregarle nada más y nada menos que a un niño pequeño.

Lo cierto es que a la serie no le sobra nada. Ni el omnipresente casco de Din Djarin (aunque es llamado Mando de forma coloquial), interpretado por Pedro Pascal, ni esos planos largos en los que vemos a la pareja protagonista viajando, ya sea por el espacio a bordo de la Razorcrest, o en speeders o motos gravitacionales por el desierto. Como he dicho, The Mandalorian tiene mucho de novela ajada del far west o incluso de las novelas de aventuras de los 50 ambientadas en continentes extraños y salvajes. Hay referencias constantes a esos géneros que he comentado y a las viejas películas de samuráis de Kurosawa; es decir, a todo lo que inspiró en su momento a George Lucas para crear Star Wars.

Aunque lo parezca, no es un selfie de la muerte. Pero también os digo que el tusken en primer plano acaba en la morgue.

Desde luego tampoco echa en falta el exceso de dramatismo y de épica, a menudo impostados e inefectivos, de las últimas películas. Aquí no encontraremos dobleces: es el viaje de un hombre lacónico envuelto en metal y un niño, que por muy verde que sea actúa como tal, creando un evidente contraste con el mandaloriano. Y ya está. La fórmula funciona, ¡vaya si funciona! Y nos mantiene deseando que llegue el viernes para ver otro y comprobar qué nuevas conexiones, o referencias a la saga, salen a la luz. O simplemente para ver al mandaloriano aterrizar en un nuevo planeta y visitar un pueblo que parece sacado de la Oklahoma de 1890 mientras B.Y. persigue a unos cuantos sapos alienígenas para zampárselos. Bon appétit, pequeño.

DEBATE: LECTURA A PRIMERA VISTA

De alguna manera incomprensible nos hemos plantado a finales de noviembre, en pleno Black Friday, periodo prenavideño y, en definitiva, en plena vorágine consumista. Y ya que hay que consumir… pues consumamos libros, ¿no?

Y es que últimamente mi lista de pendientes no deja de crecer. Tengo la sensación de ser como aquel emisario de las películas que se presenta ante el rey con un voluminoso rollo de pergamino que, al ser desenrollado, recorre todo el salón del trono. Y una, que es indecisa y lo quiere leer, ver y hacerlo todo al mismo tiempo, no consigue decidir qué libro elegir para acompañarla los próximos días. Así que he traído mis dudas a los integrantes de El Redondal para que me iluminen son su sabiduría y me cuenten cómo se las arreglan ellos para elegir.

¿Tu lista de qué? ¿de lecturas? No, no, yo no la he visto…

Así que, empecemos por el principio. Contadnos, ¿qué es lo primero en lo que os fijáis a la hora de elegir un libro?

Rubén: En mi caso es un poco un conjunto de cosas que podríamos definir como las sensaciones que me da el libro. Está claro que lo primero que entra por los ojos son la portada, el título y el nombre del autor. Después me leo la sinopsis y con esas cuatro cosas, más otros detalles, me hago una idea de qué me voy a encontrar y las sensaciones que me transmite.

La Eremita: Os vais a reír, pero…. Esa intuición que me falla en muchos aspectos de la vida me funciona maravillosamente a la hora de elegir un libro. Algo indefinible me llama y aún hoy no sé lo que es. Si no hay uno que destaque y algo en mí que me diga ¡quiero leer ese!, pues entonces empiezo por pensar en el género que me apetece leer, veo portada que pueda esclarecerme un poco el subgénero o que me atraiga, sinopsis, precio…

Diana: La portada y el título es lo que primero me entra por los ojos y lo que atrapa mi atención desde el primer momento. Cierto es que si la sinopsis no me convence, la portada se queda en un simple vestido bonito. La sinopsis serían unos ojos relucientes y atractivos, sin los que cualquier carcasa no tendría sentido.

Jessica: Coincido con Diana, en lo que primero me fijo es en la portada. Es el primer impacto visual y si, generalmente, no me llama la atención es difícil que indague sobre algo más. Si la portada capta mi atención, me voy a por la sinopsis y por último, vistazo rápido sobre la cantidad de diálogos que hay en el interior (me gusta que sean muchos; los diálogos hacen la narración más dinámica y me trasladan la sensación de estar ahí, escuchando, sin que nadie me lo cuente).

¿Qué tipo de portada os llama la atención? ¿Habéis descartado libros por su portada? Y si es así, ¿qué les faltaba o sobraba?

Jessica: Me llaman la atención los libros con portadas llamativas, con ilustraciones o imágenes atrayentes o vistosas, de esas que te hacen evocar grandes historias o, cuanto menos, captan tu atención. Lo mismo con los títulos que se salen un poco de la norma, que implican un juego de palabras o que responden a algo llamativo.

Diana: Depende del género literario espero encontrar cierto tipo de portadas, pero en general me atraen las oscuras o las muy mágicas. Puede ser que haya descartado alguno por su portada, aunque para mí crea un tándem con el título. Cuando están en sintonía todo fluye y la lectura apetece. Si la portada y el título no tienen nada que ver me produce una incongruencia y pierdo el interés. Me gustan las portadas que dan pistas sobre la historia y que te desafían a leerla.

La Eremita: Uhm… entra o no entra por los ojos. Colores y diseño atractivos hacen que vaya directa a ellos. Fuego con espadas y flores, imágenes originales o impactantes hacen que vaya de cabeza a ver qué es. Incluso una portada monocolor con sólo el título me atrae como la luz a una polilla. No me llaman aquellas excesivamente gore, excesivamente infantiles, excesivamente adolescentes o portadas de andar por casa.

Rubén: Coincido con La Eremita, a mí me echan para atrás esas portadas genéricas, con ilustraciones reusadas de bancos de imágenes gratuitos que puedes encontrar en muchos blogs o RRSS. Le dan apariencia al libro de falta de personalidad, de ser uno más de un montón, o de falta de ambición del autor. En mi opinión, la portada perfecta es aquella que un lector cualquiera, al acabar de leerlo, la vea y la relacione de forma inequívoca con lo que acaba de leer.

He descartado el oráculo, el tarot y el péndulo para acudir a los sabios de El Redondal y lo primero que me dicen es que me fije en la cara del libro. La verdad es que esperaba algo más profundo al acudir aquí. Pues nada, si esas tenemos fijémonos ahora en lo segundo que miramos todos, en su culo (no me seáis mal pensados, que tenéis la mente muy sucia…) y no estoy hablando de la anatomía del autor sino de la contraportada dónde encontraremos la sinopsis.

No lo niegues, ¡has pensado en esos culos!

¿Os ayudan las sinopsis a elegir el libro? ¿Qué esperáis encontrar en ellas?

Diana: Para mí las sinopsis son vitales. Siempre las leo porque te dan una idea de lo que te espera al leer y me ayuda a decidirme. A veces las portadas no hacen justicia a las historias y merecen ese último pequeño empujón de éxtasis hacia sus mundos internos. Deben revelar lo justo para captar el interés del lector, destacando todo aquello que los amantes de ese tipo de literatura en concreto puedan llegar a disfrutar más. Es una pequeña campaña de marketing, vendiendo la mejor historia jamás contada.

La Eremita: Sí, sí y sí ¿Cómo no hacerlo? Sería como comprar un tarro de mermelada sin saber de qué sabor es y luego resulta que es de ciruela que la detesto con todas mis ganas. Vamos, que es imprescindible. Nunca leo un libro sin leer la sinopsis. Y descarto por sinopsis. Que me indiquen qué voy a leer. Si con pinceladas es suficiente, ok, sin embargo, prefiero que me den pistas del/de los hechos más relevantes. Ojo, solo pistas.

Rubén: Las sinopsis son muy importantes, por supuesto, y casi siempre son el factor decisivo. Los que escribimos sabemos que escribir la sinopsis de un libro es una de las partes más complicadas y delicadas de todo el proceso. Demasiada información, y estaremos echando por tierra parte de nuestro trabajo. Demasiado poca, y puede que el que la lea la encuentre insípida y no le llame la atención. Yo creo que hay que dar unas pinceladas, pero con brocha gorda. Es preferible destripar algún detalle menor de la historia a perder la atención de un posible lector.

Jessica: El primer reclamo para mí es la portada, pero es solo una forma para llegar a lo verdaderamente importante y lo que decidirá, con toda probabilidad, si leo el libro o no: la sinopsis.  Para mi la sinopsis perfecta es aquella que no es excesivamente larga pero te deja con la miel en los labios, que te hable de qué vas a encontrar en el libro sin chafarte su lectura y que te dejen intrigados y con ganas de saber más.  

Bueno ya tenemos dos grandes puntos en lo que creo que coincidimos la mayoría de los lectores. Pero, yendo a un tercer factor, ¿el nombre del autor os condiciona la próxima lectura?

Diana: Si ya he leído al autor antes y me ha convencido, es posible que vuelva a repetir sin pensar demasiado. Si recomiendan mucho a un autor famoso puede llamarme la atención también, para comprobar si efectivamente tienen razón o es solo una moda. Al final, aprendemos de lo que leemos. En lo que respecta a los autopublicados suelo leer más los libros de personas conocidas o por recomendación, aunque me atrevo con desconocidos sin problema si la historia me llama. Leemos por placer, el nombre del autor no debería condicionarnos a la hora de disfrutar de una buena historia.

La Eremita: Sí, claro que me condiciona, sobre todo para saber qué no leer. Obviamente he intentado leer previamente algo que posiblemente no haya podido tolerar. Añado más: adoro a Stephen King y en estos momentos cualquier libro escrito por él no lo leería por circunstancias personales. Condicionadísima. Si desconozco al autor no es impedimento para que lo lea, no descarto por desconocimiento. Suelo buscar alguna reseñita de colegas blogueros para ver por dónde soplan los vientos. Si encuentro y hay opiniones variadas, leo. Si todas son negativas, descarto. Si no hay, leo. Positivas leo obviamente.

Jessica: Para mí es irrelevante el nombre del autor@. Si un libro me llama, se vendrá a casa lo haya escrito quien lo hay escrito, ya sea un best-seller súper famoso o un autopublicado con su primera novela. De hecho, la mayoría de libros que tengo en casa, entraron en ella sin saber quién los había escrito. Es algo que ni siquiera miro durante la compra. 

Sí es cierto que hay libros que te llegan desde la fama o el conocimiento del autor si ya los has leído previamente y puede avalar su lectura, pero si no me resulta llamativo el argumento es difícil que lo lea por más que pueda “adorar” a ese escritor o escritora. 

Rubén: Tengo a unos pocos autores en un altar y sé que me puedo fiar de su calidad, aunque eso no quiere decir que me interese todo lo que publican. En el caso de los autopublicados, representan el 75 % de mis lecturas anuales, los trato como a cualquier otro autor. Si no los conozco, su libro me tiene que haber llamado la atención de alguna manera o tengo que haber visto previamente cómo escriben. Me puedo equivocar, por supuesto, y encontrarme con que no me gusta su estilo o que no tiene la calidad mínima. En el peor de los casos cierro el libro y tan amigos.

Se nos han quedado muchas cosas en el tintero, como el precio y como afecta este en la compra de los libros, pero eso tendrá que quedar para otro debate.

Contadnos ¿cómo vais a elegir vuestra próxima lectura? ¿Seguís algún extraño ritual que no hemos mencionado? ¿Lo hacéis a través de las runas, lanzáis una moneda al aire o a través de un servicio de book box?

A sangre y fuego

A SANGRE Y FUEGO

Empieza la semana con más oscuridad de la acostumbrada y no me refiero a los nubarrones de tormenta o a la niebla que azota las noches leridanas. Puede que fuera la migraña, la apatía o el sinsabor de encender el televisor y tener la desgracia de ver las noticias. Últimamente, manda la oscuridad.

Rebeca, que se ha convertido en mi musa pro-entradas-Redondal, me ha inspirado tocándome ese tema sensible que los escritores siempre guardamos como oro: los sentimientos.

Siempre he defendido que escribimos así como somos, que mostramos en nuestras historias más de lo que nos gustaría, que contamos nuestros sentimientos y nos abrimos en canal, aunque antepongamos la máscara de la metáfora. Desahogarse con la palabra, rezándole al dios secreto de lo oculto, para mostrar la sinrazón de nuestras vidas, ahogadas en tinta y papel.

Los lectores tenemos la responsabilidad de buscar al autor y rebuscar en sus entrañas, destripar cada palmo de letras para descubrir sus tesoros, acompañarlos en sus pesadillas y demonizar sus terrores.

Imagen de Anja en Pixabay

Autobiografías, el placer de contarlo tú mismo

Las autobiografías son narraciones de las vidas de personas contadas por ellas mismas. ¿Cuántos de nosotros no hemos soñado alguna vez con contar las peripecias de nuestras vidas? Siempre hay algo que merece la pena compartir, un episodio sombrío o el más espectacular jamás escrito. Nos creemos seres únicos y, en realidad, lo somos. Vivimos en paralelo, los unos junto a los otros, pero la forma de sentir esa realidad cambia de persona a persona y de ahí nuestro espíritu biógrafo.

Tampoco vamos a olvidar que contar algunas experiencias puede ser alentador para los que estén pasando por un momento similar, que nos pueden hacer reflexionar sobre temas que jamás hemos vivido o que, simplemente, fomentan nuestra conciencia social. No vivimos aislados en planetas, aunque nos guste alardear de que cada casa es un mundo por explorar. Nos parecemos, soñamos lo mismo, y también sufrimos igual.

La biografía es esa parte de la literatura que nos muestra que somos de carne y hueso, que por dentro nos corre la misma sangre que da poder al sentimiento. Viejas argollas de metal nos atan a las mismas disyuntivas, nos hacemos las mismas preguntas, buscamos la felicidad.

El “Diario de Ana Frank” marcó a todos aquellos que habían sufrido como ella, compartieron sus amarguras en plena Segunda Guerra Mundial y nos rebanó el corazón, sangrante de tantas batallas absurdas.

Infinidad de personajes famosos, políticos, actores, cantantes, deportistas… todos tienen su parcela personal donde contar cómo llegaron a la fama y los ardides vividos para conseguirlo. Nos podemos sentir identificados en algún momento con su relato o dejarnos llevar por la fantasía de una vida que supera la ficción. Tal vez nos suban el ánimo y nos recuerden que cualquiera puede conseguir sus sueños, luchando, con perseverancia y ahínco. Sentir que podemos lograrlo es una de las bazas de este tipo de lecturas.

Libros de autoayuda y superación personal

Recuerdo el libro “El Secreto” de Rhonda Byrne o “El poder está dentro de ti” L. Hay, de una época en mi vida en que me buscaba y no encontraba por ninguna parte. Son narrativas amenas, reflexivas, que intentan sacar una parte positiva de todas las cosas e intentar mejorar la vida del lector. Reconozco que cuando los lees te sientes bien. Puede que no te resuelvan la vida y que al finalizar la narración no haya ocurrido nada especial a tu alrededor. Seguirás teniendo los mismos problemas y el mundo girará en esa misma dirección desquiciante que nos aterra, pero sin duda, el poder de estos libros se basa en remover nuestras entrañas y sacar la basura fuera. Barrer todo lo que no interesa y centrarnos en ese presente olvidado del que nadie habla. Una aventura hacia ese desconocido interior al que nunca escuchamos como es debido. ¿Rendirse? ¡Atrévete a leer!

Libros espirituales

No están muy lejos de la autoayuda y a veces se confunden. A mí me gusta diferenciarlos haciendo hincapié en el papel que las diferentes religiones y filosofías han tenido sobre la historia de la humanidad. Siempre me han fascinado otras culturas y por ende, todas esas religiones desconocidas a las que millones de personas rinden culto a diario. Panteones repletos de dioses o uno solo, infunden sentimientos tan contradictorios como el amor y el miedo. La Biblia, El Corán, La Torá, el Budismo, Tao, I Ching… y muchos libros que hablan sobre ello en sus historias. Aquí incluyo porque siempre me hizo gracia, a “Y Dios vuelve en una Harley” de Joan Brady y “El Alquimista” de Paulo Coelho.

Imagen de Pete Linforth en Pixabay

Cuentos de Navidad

Sí, es extraño que haya metido este tipo de cuentos, pero son entrañables y me remueven por dentro. ¡Y no solo en Navidad!

Lo sabéis, pero no queréis reconocerlo. Están ahí, aguardando todo el año a que abráis las puertas a sus mundos de magia y nieve. Más allá de la religión y la pura tradición, los cuentos navideños son pura fantasía, a medias entre el drama, la familia y el amor. Desde “Un cuento de Navidad” de C. Dickens y “El cascanueces” de Hoffman hasta el cuento navideño de nuestra compañera Jessica Galera Andreu “Diana, a la luz de un candil”.

Los cuentos proporcionan esa pizca de luz en un mundo de tinieblas, al calor del hogar, bajo un manto de fría realidad. ¿No es la época de los milagros? Desde luego, nos hace falta a todos uno, quizás podríamos escribir nuestro propio cuento navideño. Uno donde todo termina bien y 2020 ha sido solo un sueño…

Poesía

¡Ah, nada como el sentimiento vivo de la lírica para atrincherar el corazón! ¿Nunca os habéis quedado temblando ante unos bellos versos? La poesía tiene la capacidad de desmontar un corazón en apenas segundos, un arma afilada y convulsa que nos escupe al nivel del betún y nos arrasa por dentro como una hoguera. Sentir es como engañar al alma para que tiemble y deje su pedestal eterno; de las brasas de ese rastro luminoso nacen los versos.

Homero, Shakespeare, Baudelaire, E. Dickinson, Machado, Neruda, Calderón de la Barca… En todas las épocas y continentes ha habido personas dedicadas al antiguo oficio de crear poesía. Elegante manera de exaltar las más bellas pasiones, pero también las más temibles y oscuras. Los versos jamás dejan indiferentes.

Novela Romántica

Megan Maxwell, Elísabet Benavent, Nora Roberts, Abril Camino, Jane Austen, Emily Brönte…; hay un largo rastro de novelas antiguas y modernas donde el sentimiento aflora como parte natural de la vida. Se ríe y se llora, se ama y se odia. El amor hace de la vida un lugar más agradable y nos morimos por el placer de ser amados, nos sumergimos en la piel de los amantes y vivimos sus desgracias, apartamos la razón a un lado y nos dejamos llevar por el corazón. Aquel que no siente es que está muerto.

Imagen de Devanath en Pixabay

Fluir con los sentimientos

Si algo he aprendido en mi corta vida de escritora es que hay que dejarse llevar por los personajes y sus historias. Cuando se ama, se ama; cuando se llora, se llora. Las relaciones piden a gritos conflictos y soluciones, trampas mortales y limbos donde adentrarse en mil placeres diferentes. Para crear un sentimiento hay que vivirlo.

Quizás no nos da la vida para procurarnos ese episodio narrado, pero como buenos actores que somos, debemos meternos en la piel de nuestros personajes muy a menudo. Cuando escribimos somos nosotros mismos y mil vidas más. Contagiamos las palabras de crítica y rencor, de añoranza, pasión y deseo. Volcamos lo que el mundo nos da y lo reconvertimos en pedazos de historias de pseudo-realidad porque, más allá del relato, hay mucho del escritor que lo cuenta.

Para conocer en profundidad a los autores, solo hay que leerlos. Nuestros libros son rutas de paso para todo lo que sentimos, desde ideas políticas, nuestra forma de encarar relaciones románticas, nuestros deseos futuros… Todo está escrito y disgregado en pequeños tesoros escondidos, que el buen lector sabrá reunir e interpretar rebuscando en nuestras almas.

A modo personal, debo añadir que cuando decidí escribir “Por tu sangre”, mi primera novela autopublicada, me hallaba en un momento personal terrible. La fibromialgia se había apoderado de mi cuerpo y tenía el control sobre mi vida. Estaba hundida y escribir me sacó del agujero recordándome que tan solo yo tenía el dominio sobre mis actos. Escribí sobre vampiros por la fuerza y melancolía del personaje. Una dicotomía que entendía muy bien, porque yo misma sufría en mi piel la debilidad y me azotaba el recuerdo de una vida mejor. Los vampiros me salvaron de la depresión y pude volcar en ellos muchas de mis inquietudes y anhelos. Cada personaje que creamos lleva un poco de nosotros mismos porque le hemos dado vida con nuestra esencia vital, somos un poco vampiros todos convirtiendo seres cualesquiera en inmortales

Un placer, como siempre, desahogarme con el lector, camarada de mis emboscadas, amigo estelar.

Chorrofantasía contra la Pandemia (Una Reseña Gaditana)

Buenos días/tardes/noches sean…

El VadeReto de este mes será… ¡Ahivá, que esto no es el Acervo!

¿Qué hago yo aquí, os preguntaréis? ¡Como sois pocos en el reondé, parió el grueso! (que la abuela está de vacaciones). Pues ná, que la Eremita me hizo un encarguito y uno, que es un mandao, no se ha podía negar. Además, me encanta este sitio, su jefa y sus adláteres. Por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a soltar guita por aquí en lugar de hacerlo en los comentarios.

El otro día, mientras intentaba mantener los ojos abiertos y peleaba, denodadamente, contra la siesta tardía, la Eremita me espabiló del tó. Quería recomendarme un libro que estaba leyendo y con el que se estaba meando… de la risa, no seáis malpensaos. Me lanzó la carná, que se dice por aquí, y yo que soy de buen comé pues la atrinqué.

«¿Ská, mira, te quieres reír un poquito?» Empezó suavasito. Yo que el buen reír y el buen yantar lo llevo en la sangre, pues le dije que claaaaaroooo. Y ahí caí en su trampa. «Pues te voy a pasar un libro con el que se te va a caer la dentadura postiza. Y… ya puestos… ¿por qué no me haces una reseñita de él en el Reondé?»

Y aquí estoy. Lo siento por vosotros. Por favor, si me tiráis tomates, que sean con melva canutera.

Empecemos por el final. Iros al sitio de la Amazonia y compradlo que está mu baratito y un buen puñao de carcajadas no está pagao. Más con los tiempos que corren. Además si sois de unlimited está de gañote (gratis pa los de fuera).

¡Ya, ya voy!

El libro es “Grumo y Mosquito” y su autor Borja Alonso Alonso. Solo la portada ya son cinco puntos positivos. Obra de Lucía Gracia Salazar:

Antes de entrar en materia os pongo la sinopsis que el mismo autor tiene en Amazon:

«Un aspirante a genio criminal y su protegido intentan atracar una botica a punta de espada y ballesta. Sin embargo, la dueña del local —que es una veterana de guerra durazan— lo impide, alerta al vecindario y pone a la ciudad patas arriba. Mientras tanto, secuestradores y rehenes empiezan a darse cuenta de que tienen más en común de lo que pensaban.

»Grumo y Mosquito es un retelling de la obra de teatro “La Estanquera de Vallecas”, una novela corta ambientada en un marco épicodelirante y chorrofantástico a mitad camino entre la épica oscura y la colorida parodia de las novelas de fantasía.

»NO HAS LEÍDO NUNCA UNA CHORRADA COMO ESTA»

Con respecto al argumento ya está todo dicho. Si queréis saber cómo llevan a cabo el robo, lo que se encuentran, como lo guisan, como se lo comen y como termina el fandango, leed la novela.

Aparte de la magnífica ambientación, los ingeniosos diálogos y sus momentos delirantes, yo destacaría dos cosas de esta divertida obra. Primero, está muy bien escrita y se deja leer con facilidad y buen gusto. Además, tiene un humor desvergonzón, pero sin ser grosero ni frívolo. Todo lo contrario. Buenos golpes y mucho lío entre los personajes.

La Eremita llevaba toda la razón. Me he reído bastante con las locuras de estos locos entrañables y he llegado a soltar varias carcajadas, que dadas las horas nocturnas en las que leo, seguro que los vecinos piensan que me fumo las macetas.

En segundo lugar, aunque parezca, a priori, la típica comedia de enredos, bullas y disparates, Borja la lleva con mucho tino y arte hacia el conocimiento de los personajes. Como una bella obra de teatro, en este escueto escenario, el interior de la botica, viviremos momentos intensos, divertidos, adorables…  y también tiernos, íntimos e incluso filosóficos. Aquí radica, desde mi total y desautorizada opinión, el gran tesoro de la novela.

No voy a desvelar cuántos y quiénes son los aparecidos en la trama, pero como su propio autor los ha mencionado en su sinopsis y título, voy a hablar de los ladrones y la dueña de la botica.

Grumo y Mosquito son los arquetipos de la pareja pícara hispánica. Uno joven y otro “mucho menos joven”; uno alto y otro “mucho menos alto”; uno pasao de vueltas con la vida y el otro más inocente que encomendarme a mí un jamón pa que te lo cuide; uno ejerce de jefe, aunque manda menos que yo solo en mi casa con el perro, y el otro de aprendiz ufano en la profesión del buen mangar. Los dos forman una pareja deplorable, pero, quizás por eso mismo, entrañable y dicharachera. Cada uno intentará remediar lo irreparable a su manera y hacer lo imposible por salvar el pellejo del otro, pero con más corazón que cabeza.

El otro personaje mayúsculo es la dueña de la botica. Se hará la jefa incuestionable de la trama sin que podáis remediarlo. Con más años, que la careta de Tutankamón, es resabida, curtida en mil batallas y con un carácter que ríase usted de los sargentos de la legión. Grumo y Mosquito se las esperan felices por atracar a una vieja, pero ¡Qué vieja! Eso sí, no por ser más bravía que la niñera de Braveheart se hará odiar por los lectores. Todo lo contrario. Aunque sus tejemanejes con las hierbas y cafeces experimentales le hagan parecer una bruja, se convertirá en esa yaya huraña, pero ashushable, con la que nos gusta merendar por las tardes después del cole. (¡Jopé, No hace siglos de eso!)

El trío hará las delicias del personal. Tanto por sus peleas físicas y dialécticas, como por sus entendimientos de la vida. Que esta obra tiene mucha filosofía, como ya he dicho, aunque parezca solo un desvarío de mente escritoril. Son muchos los momentos en esta pequeña, pero intensa obra, en que te sentirás como si estuvieras con ellos encerrados en la botica divagando sobre el sentido de la vida.

Aunque no se especifica época durante la trama, el que habla, que ya en lugar de peinar canas intenta dispersarlas para que ocupen más espacio, ha creído ver indicios de “El Buscón” o el “Lazarillo de Tomes”, aunque también, como dice su autor, de “La Estanquera de Vallecas”. Me los he imaginado en esa España medieval dónde cada uno se ganaba la vida como podía. Como ahora, pero sin televisión e Interné. Aunque se habla de trasgos, demonios, gobernantes corruptos y opresores y…, eso, cómo ahora mismo.

En definitiva, una obra que merece mucho su lectura. Os hará reír, disfrutar y pensar. Su lectura es rápida, 77 paginicas del kindle, y además, como los convites, tiene las tres bes: buena, bonita y barata.

Quiero finalmente darle las gracias a la Eremita por la recomendación, y la invitación a este suicidio, y a su autor por regalarme el ebook para su disfrute. Espero no habé sío demasiao monótono y aburrío.

Cuidaros mucho, poneos la mascarilla por encima de la nariz, no seáis palurdos, y quedaros en casita leyendo siempre que sea posible, que hay muchos libros dónde perderse y vivir mil aventuras, sin peligro ni riesgo alguno.

Salud, cerveza y jamón. (bueno, zumito y tofu pa los protestones)
Jose Antonio Sánchez (jascnet.wordpress.com)

Datos del libro:
Título: Grumo y Mosquito.
Autor: Borja Alonso Alonso
Ilustradora: Lucía Gracia Salazar
Tamaño del archivo: 5.477 KB
Longitud de impresión: 77 páginas
Número 12 en los más vendidos de Amazon.
Enlace del libro en Amazon:
https://www.amazon.es/Grumo-y-Mosquito-Borja-Alonso-ebook/dp/B08D6F7YLJ/ref=sr_1_1
Cuenta del autor en twitter:
https://twitter.com/borradorcrisis
Web del autor:
http://www.borjaalonsoalonso.com/

Y un día como hoy

Hola Redondaleros. Una entrada un poquito especial. Un día como hoy, hace muchos muchos años en un pueblo junto al m… ah no esperad, esa era la de Poe. Repito. Hace muchos muchos años en un “poblachón manchego” lleno de gatos, que hoy es la capital del Reino, nacía mi señor padre.

Algunos, bueno muchos, años después, éste creo que sí cerquita del mar, nacía alguien a quien considero ya un buen amigo, nuestro colaborador y gran escritor de Fantasía Rubén H. Ernand.

Y a mi no me queda otra que aprovechar la magia de este rincón para desearles a ambos con todas mis ganas muchísimas felicidades. Espero que estéis en mi vida muchos 14 de Noviembres más, porque me siento privilegiada de teneros en ella.

Sólo (acentuado a propósito) puedo regalaros mi cariño. No es gran cosa, pero es lo que tengo. Cuando me toque la lotería de Navidad ya si eso hablamos.

Bueno qué demonios, a Rubén le regalo una rareza bonita. Que nunca dejes de imaginar mundos.

Muchas Felicidades.

Hablemos de fantasía con carlos ruiz garcía

Habitualmente los escritores que llegan a estas sección de mi mano, lo hacen tras haber sido leídos. En esta ocasión, aunque el libro está en mis pendientes desde hace tiempo, admito que aún no he podido hincarle el diente. ¿Ventajas? Que no os puedo hacer spoiler y que puedo aprovechar la entrevista para saciar mi curiosidad con respecto a varios temas en torno a ‘Soy Yunque’ y, de paso, presentaros esta obra a vosotros, si no la conocíais.

El título de la saga, de entrada, me parece de lo más evocador y llamativo; un golpe de efecto en toda regla, como ese que cae sobre el yunque. Y como siempre, empecemos por el principio, el autor, a quien suelo pedirle que se presente a sí mismo. Es difícil, me consta, a pocos nos gusta, pero nos debemos al público, así que:

¿Quién es Carlos Ruiz García?

Difícil cuestión, pues resulta complicado definirse a uno mismo. Diré, simplemente, que soy una persona que se gana la vida como técnico de mantenimiento en un hospital y que, como vía de escape a mis locuras, escribo historias (entre otras cosas).


¡La escritura! ¡Qué bonita y qué difícil vivir de ella! Pero al mismo tiempo, eso le confiere ese punto romántico: es difícil no haber de compaginarla con otro trabajo -el que paga las facturas-, pero al mismo tiempo te pide espacio, tiempo y, en definitiva, existir. Por lo que a mí respecta, gratitud y el mayor reconocimiento a esas personas que arrancan tiempo al tiempo para deleitarnos con sus historias y que, aun no siendo tan conocidas, le ponen empeño para llegar al mayor número de lectores posible y permitirnos, así, descubrir pequeños tesoros. De eso sabemos mucho en ‘El Redondal’.

Vamos al lío: ya conocemos algo más de Carlos; ahora queremos saber qué podemos encontrar en un libro tuyo.

Si me centro en la saga de fantasía épica que estoy desarrollando (de nombre «Soy Yunque»), encontraréis aventuras de corte clásico, con personajes de personalidades muy variopintas, pero con un trasfondo en el que es fácil encontrar valores que, considero, hoy en día están bastante perdidos, como el honor, el respeto a la palabra dada, la fidelidad incuestionable hacia quienes te ayudan… Y todo eso envuelto en un mundo medieval donde conviven personas normales con magos, nigromantes y criaturas fantásticas.


¡Fantasía en estado puro, vaya! Importante también resaltar valores tales como los que Carlos nos cita y llamativo, al mismo tiempo, que haya que recurrir a las novelas de fantasía para dar con ellos. Como bien nos dice el autor, en la cruda realidad, están bastante perdidos. ¡Bendita fantasía!

Uno de los aspectos que, personalmente, más me gusta conocer de los autores son sus orígenes en el mundo literario, en qué momento y cómo uno se plantea empezar a crear sus propias historias, así como dar el valiente y nada sencillo paso de publicar y compartirlas con el mundo.

¿Cómo fueron tus inicios, Carlos?

A escribir comencé desde los once años, nada más aprender mecanografía gracias a la máquina de escribir con la que también se enseñó mi madre. No obstante, fueron historias cortas, inspiradas en el cine de fantasía y ficción de los ochenta.

Pero si hablamos de empezar «seriamente», fue alrededor del año 2009, justo cuando comenzó la crisis económica de la década pasada. Al igual que le ocurrió a muchísima gente, me quedé en el paro y tuve tiempo para plasmar, negro sobre blanco, esa historia que llevaba años rondándome por la cabeza. Así, tras reescribir mi primera novela tres veces y releerla otras tantas, surgió «Las dos lunas», publicada en junio de 2017.

Desde entonces, he publicado una antología de relatos de misterio y terror junto a otro compañero: Manuel Tomás Llinares Morales, titulada «Pesadillas del otro lado» y seis colaboraciones con el Círculo de Fantasía; cuatro relatos en sendas antologías, y dos bloques d.e poemas en otros tantos poemarios; todos ellos con la fantasía como telón de fondo


Pues ya lo dicen: no hay mal que por bien no venga: Convertir algo complicado, como pueda ser una situación de desempleo en mitad de una crisis económica, en una oportunidad para empezar a darle forma a ese sueño que está ahí, esperando su momento. ¡Aplauso!

Vamos, ahora, al meollo de la cuestión. Entramos en el mundo de ‘Soy Yunque’. Lo decía al inicio de la entrevista: me parece un título llamativo, evocador y contundente. La portada también es toda una declaración de intenciones y la sinopsis, una invitación a tomar asiento, mantita y algo caliente para deleitarse en lo que apunta a ser una gran lectura.

¿Nos hablas de esta obra?

«Soy Yunque» narra la historia de un cambio; de cómo un mundo que lleva dos mil años sometido al capricho de un conjunto de nigromantes, de repente, por una simple decisión, se verá arrastrado a una serie de acontecimientos que conducirán a una guerra nunca vista. Esa decisión de la que hablo, es la que toma el gran Emperador inmortal, Drockon, de exigir al rey de Nakanya, Lako, la entrega de su hija, la preciosa Alía. Nadie en veinte centurias le ha negado nada a este oscuro ser. En la primera entrega de la saga: «Las dos lunas», eso va a cambiar.

El mundo que recrea esta aventura es medieval; por tanto, en cada página se habla de princesas, caballeros, reyes, nobles, vasallos, magos, castillos, fortalezas y criaturas dotadas de dones mágicos. Por otro lado, se incide mucho en los juramentos, la palabra dada, el valor de la sangre, de la amistad, la fidelidad, el amor paterno filial… y, por supuesto, no pueden faltar los personajes mezquinos, taimados, traicioneros y sin escrúpulos, que suponen el contrapunto. A partir de ahí se producirán desequilibrios hacia uno u otro lado.

A cualquiera que goce con la fantasía y las tramas cruzadas, es muy probable que le guste la saga del Yunque.

Por cierto, «Yunque» es el sobrenombre con el que las futuras generaciones, una vez finalizado el conflicto, conocerán a quien se alzó contra Drockon.

Ilustración en la página web del autor.

Pues lo dicho: tiene todos los números para ser una de esas novelas que uno disfruta leyendo, paladeando y deleitándose en mil detalles porque realmente parece que no le falta de nada (576 páginas que, a buen seguro, no se han desaprovechado). Y ¿qué suele pasar con esas novelas? Pues que uno siempre quiere más. Por suerte, ‘Las Dos Lunas’ es solo la primera parte, de modo que seguimos tirando del hilo, a ver si le sonsacamos más información a Carlos:

¿Puedes hablarnos de la segunda parte?

Claro. La segunda entrega comienza en el punto exacto donde termina la primera. En realidad es la misma historia cortada en varias partes (creo que serán cinco), como ocurre con «El Señor de los anillos». No puedo contarla entera en un solo tomo, pues tendría aproximadamente cuatro mil páginas jajajajaja.

Si el primer libro («Las dos lunas») narra una historia de amor y la lucha por mantenerlo, en la segunda («Los caballeros lacrimarios») se vivirá un viaje iniciático para encontrar objetos de poder con los que doblegar al nigromante. Así que, el segundo libro está perlado de persecuciones, batallas, viajes increíbles a lugares que no aparecen en los mapas del mundo conocido, y aparición de más y más personajes, monstruos y razas. Con cada libro el mundo se va ampliando para los protagonistas y también para el lector o lectora. Personalmente disfruté más escribiendo la segunda parte que la primera, y quienes han tenido la «suerte» de leer el manuscrito (aún no publicado) coinciden conmigo en que la lectura les ha resultado apasionante.


«Persecuciones, batallas, viajes increíbles a lugares que no aparecen en los mapas del mundo conocido, y aparición de más y más personajes, monstruos y razas». Desde luego, si ‘Las Dos Lunas’ ya nos pone la miel en los labios, ‘Los Caballeros Lacrimarios’ nos da el golpe de gracia para arrancarnos a leer. Carlos nos habla de un mundo que va creciendo y ampliándose en el desarrollo de las novelas y yo os invito a visitar su página web y deleitaros en lo que en El Redondal llamamos ‘la cantería de mundos’; más conocida entre el resto de mortales como ‘worldbuilding’. Impresionante el universo ‘Soy Yunque’ e impresionante todo el material que podéis encontrar en soy-yunque.com.

Ilustración de la web del autor.

Además del mundo creado por Carlos, ponemos también especial atención en los personajes, que son quienes llevan todo el peso de la trama, quienes nos emocionan, nos hacen enfadar, odiarlos, amarlos. Queremos saber:

¿Qué tipo de personajes te gustan?

No tengo un perfil claro y definido, pero sí te diré que, basándome en las películas que más me han impactado, me gustan los personajes como William Wallace: de carácter noble, dotados de gran inteligencia y astucia militar. Aunque también ocupa un lugar muy especial en mi corazón Mc Mardigan, el antihéroe de mirada sagaz y sonrisa picarona que protagoniza «Willow». No me olvido de Navar, el noble caballero de «Lady Halcón», de carácter férreo pero de corazón justo. Me gustan los personajes que, aún en el sufrimiento, son fieles a sus amigos hasta la muerte. A mis cuarenta y siete años soy muy de clichés, no me importa reconocerlo. Soy de una generación que disfrutó con «La historia interminable», «Dentro del laberinto», «Willow», «Cristal Oscuro», «Krull» y tantas otras películas de la época, por tanto, en mis libros se notará esa influencia.

Ilustración de la página web del autor.

¡Casi na! Poco más puede añadirse, aunque desde luego, dan ganas de seguir preguntando hasta la saciedad. ‘Soy Yunque’ puede tener, a priori, todos los ingredientes para que cualquier editorial se interese en ella. Pero Carlos ha optado por la autopublicación y sería genial que nos explicases:

¿Por qué autopublicación?

Porque esa es la única opción que tiene cualquier autor al que solo conocen su familia y amigos. Siendo desconocido y, sin tener «padrinos», es imposible que una editorial tradicional arriesgue su dinero en un autor que, por muy buena que sea su obra, nadie conoce.

Hoy en día las editoriales enganchan a los posibles lectores a través del autor, no de la obra. Si no me creéis, os invito a hacer un ejercicio: Marchar a cualquier centro comercial, visitar la zona de libros y contarme qué veis. Ya os adelanto que veréis tomos con el nombre del autor en tamaño más grande que el propio título: Stephen King (y el título), Arturo Pérez Reverte (y el título). Te venden al autor porque ya tiene un currículum y porque ya ha escrito otros bestsellers como tal o cuál. Los coges y, aunque luego el libro sea flojo, pero ya has picado y las editoriales ya han ganado.

El autor desconocido solo tiene dos opciones: Ahorrar bastante para poder pagar lo que las editoriales de coedición le piden para poder ver su libro en lugares como FNAC, Casa del Libro, etc. En mi caso son libros gordos, por lo que me piden una pasta que no tengo.

La segunda opción es la autopublicación. Eso sí, tienes que aprender a maquetar, diseñar, dibujar y mil cosas más si quieres mostrar un producto digno y que no se desmerezca ante los libros publicados por «los grandes». En mi caso espero haberlo conseguido.


Está claro que el número de seguidores que uno sea capaz de mover ahora es de capital relevancia en las posibilidades de que apuesten por ti, aunque yo me reitero en que al final, el destino es el lector y las opciones de publicación son el camino para llegar a él. No hay más. Una editorial es una opción más.

¡Llegar al lector, casi nada! Una de las maneras en las que puede hacerse es a través de ferias, firmas y eventos. Antes de que el dichoso virus parase tantas cosas, me consta que Carlos era un autor muy activo en este tipo de acontecimientos, así que:

¿Nos hablas de tu actividad en este tipo de eventos de cara al público?

Al principio no fui muy activo. De hecho, tras la publicación en Amazon de «Las dos lunas» ni siquiera hice una presentación. No tenía pasta para pagar una gran tirada y me conocían cuatro gatos, por lo que hacer una presentación me parecía muy pretencioso por mi parte. Así que opté por ir poco a poco, vendiendo cada libro en mano, haciéndome ver en las redes sociales y consiguiendo alguna que otra entrevista.

Fue así como me hice un huequecillo.

Foto de la web del autor.

Hoy ya puedo decir que he salido hablando de mi libro en una televisión local de Alicante y en dos entrevistas en radio, tengo dos páginas web bastante completas Y me he recorrido la provincia en diversas ferias junto a una Asociación Literaria y Cultural que se llama «La Estación de las Palabras». En dicha Asociación he podido conocer otros autores y autoras junto a las cuales hemos visitado diversas poblaciones de Alicante, mostrando nuestros libros al público en ferias y mercadillos. Son experiencias bonitas en las que hemos podido subirnos (a veces) a un estrado para leer fragmentos de nuestras historias y ver cómo reacciona la gente. Es muy bonito cuando se te acerca alguien a preguntar cómo es tu mundo, qué aventuras suceden en él, cuánto de fantasía hay en sus páginas, etc.

Para terminar, diré que con mi último proyecto colaborativo estoy muy emocionado.

Se trata de un canal de Youtube, llamado, «Frikeame Deluxe», que hemos abierto entre tres autores indies de fantasía épica a los que ya puedo considerar amigos: Angar Marthor, Jesús Ureña Ibañez y un servidor. En él tratamos de hablar de todo tipo de cosas que pueden denominarse «frikis». Entrevistamos a magos, cómicos, cantantes, escritores, ilustradores, gamers, coleccionistas e incluso directores de cine, como David Galán Galindo, autor, guionista y director de la película de Netflix «Orígenes secretos». Nuestra intención es darnos a conocer a través dicho canal, ganar suscriptores y llamar la atención de posibles editoriales, así de sencillo. Tal y como respondí anteriormente, si no te conocen no vendes.

Así que, en resumen, hoy por hoy no podría ser más activo. De hecho, me faltan horas del día.

Cabecera del canal de youtube Frikeame Deluxe

¡Increíble! Desde luego tenemos medios de sobra para seguir a Carlos en uno y otro lado, lo cual es de agradecer.

Por último, me gustaría que le pusiéramos punto y final a la entrevista mediante un extracto de la novela, que sean las propias páginas las que hablen y traten de convencer al lector para que le dé esa apreciada oportunidad por la que tanto peleamos.

Le pedimos a Carlos un fragmento de ‘Las Dos Lunas’.

Por supuesto. Hay muchos momentos de gran tensión en «Las dos lunas», y no me es fácil elegir uno, pero os muestro un fragmento en el que la princesa Alía visita a su amor imposible (un plebeyo de nombre Álastor) en la celda del Justiciorum (algo así como un circo romano) poco antes de que se lo lleven para afrontar un combate a muerte en la arena. En esta parte de la historia Álastor está ciego (por algo que sucede que no contaré para no hacer spoiler). Espero que os guste:

Con paso tímido, Alía salvó la distancia que la separaba de la celda que retenía a su amor. Para cuando escrutó en su interior, las lágrimas nublaron su vista impidiendo localizarle.

—¿Alía?, ¿eres tú? —preguntó Álastor con voz debilitada.

—¿Dónde estás? —gimió ella, aferrándose a los barrotes—. No puedo verte.

Tras escucharse el tintineo de unas cadenas, Álastor emergió desde el fondo, al abrigo de las sombras. Alía sintió un puño de hielo atenazarle el corazón al contemplar su lamentable estado. Sucio y semidesnudo, avanzaba hacia ella dubitativo, tanteando con sus manos cuanto le rodeaba.

—Sigue avanzando… sigue mi voz… —Trató de guiarlo entre lágrimas, estirando su brazo a través de los barrotes para poder asir sus manos. Pero las cadenas que lo retenían se tensaron, impidiendo a su héroe avanzar más cuando tan solo los separaba un suspiro. Alía sollozó, impotente por su funesto destino.

—No llores, por favor —musitó sonriendo para tranquilizarla.

—¿Cómo esperas que no lo haga? —sollozó con la voz rota—. ¿Por qué le hablaste a mi padre de Norgoriah y los reyes benditos? Él estaba dispuesto a mostrarse benévolo contigo… pero tus palabras no le dejaron otra salida que esta…

—No puedo traicionar mis principios por miedo a lo que la gente pueda pensar… y lo sabes —respondió con tono conciliador—. ¿Hubieses preferido que renegara de todo en cuanto creo?

—No, Álastor —contestó agotada—. Hubiese preferido tu silencio. El silencio es prudencia.

—El silencio es cobardía —objetó severo—. No negué a tu padre que te amaba cuando él ya lo sospechaba. Nunca te negaría aunque con ello salvara mi vida. Lo mismo ocurre con mis principios.

—No digo que dejes de creer en lo que quieras, sino de escoger el momento apropiado para hablar de ello —le reprochó con dulzura, entendiendo que jamás lo cambiaría. Tal vez por eso comenzaba a amarlo con locura.

THE END

Y hasta aquí. Le doy las gracias a Carlos por su amabilidad y predisposición y os dejo aquí todos los enlaces para que podáis conocerlo y seguirlo si así lo deseáis.

Twitter del autor:c_ruiz_garcia

Instagram del autor: carlosruizgarcia1973/

Página web del autor: soy-yunque

El Visitante – Jon Vendon

Hace pocos días, me contactó via Twitter un autor novel que amablemente, me solicitaba que leyera, si me era posible el primer capítulo de su novela, recientemente autopublicada. Es algo que me pasa con relativa frecuencia, y todavía me extraña y me halaga, pues este Redondal es chiquitillo y no nos engañemos, nos leéis cuatro gatos. O eso quiero pensar para no sufrir de pánico escénico y quedarme sin palabras, o decirlas tartamudeando..

E..e..e.el..ca..ca..caso (venga no, Eremita, que te leen cuatro gatos) El caso es que me entró bien, que una es muy suya pa‘ lo suyo y cuando vienen en plan de oyess tia que me leash, que soy lo mash y eshcribo de pm, pues a mí mayormente no me da la gana aunque el susodicho se llame Miguel de Cervantes y me esté perdiendo El Quijote. Me pareció muy cortés, y yo, firme seguidora de Lady Mary Wortley Montagu, decidí echar un vistazo.

Se llama Jon Vendon, su libro es El Visitante, y me tuvo desde que leí el argumento. Diferente, intrigante, y de mi estilo. Decidí traéroslo. Y allá vamos.

Realmente no es mucho lo que he podido averiguar sobre él. En su perfil de redes dice ser de Barcelona, y rezando a San Google he sabido un poquito más a través de una entrevista publicada en el blog Tablón Cultural:

Es biólogo y escribía relatos antes de decidirse a autopublicar su opera prima, que es la que nos ocupa. La única foto es la de su perfil de redes.

Un tipo misterioso sin dudas. Algún día intentaremos que nos conceda una entrevista para saber un poco más… O no, y dejamos intacta esa variante literaria de escribir con pseudónimo, como Georges Sand o Fernán Caballero.

Doscientas ochenta y tres páginas divididas en nueve capítulos, que comienzan con una cita del Nuevo Testamento:

«Y estando Él sentado en el monte de los Olivos, se le acercaron los discípulos en privado, diciendo: Dinos, ¿cuándo sucederá esto, y cuál será la señal de tu venida y de la consumación de este siglo? Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo el Padre. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.» Mateo 24:3.

Vendon, Jon. El Visitante (Spanish Edition) (p. 6). Edición de Kindle.

Ahí es nada. ¿Os imagináis que vuelve para mediar en el conflicto árabe-israelí y apoyar a un Papa modernista que curiosamente se llama Jorge y es chileno? ¿os suena? Pues ahí va la sinopsis:

Un hombre impide que un terrorista se inmole en una sinagoga de Jerusalén. Sin documentación, ni indicios que permitan conocer su procedencia, la identificación del sujeto que ha evitado el atentado se convierte en un rompecabezas para el Mossad, la agencia de inteligencia israelí. A falta de nombre, los dos agentes encargados del interrogatorio lo apodan «el visitante». Un joven ha grabado con todo detalle lo sucedido junto a la sinagoga, y el video, subido a las redes sociales, se hace viral, lo que provoca que el hombre retenido por el servicio de inteligencia israelí se convierta en un héroe, por cuya liberación se convocan manifestaciones a través de internet. Durante la protesta ante el Parlamento de Israel en Jerusalén, el ejército abre fuego contra los manifestantes, causando la muerte de decenas de personas, lo que desencadena una crisis internacional que pone contra las cuerdas al Gobierno de Israel. El Papa viaja a Jerusalén de incógnito con la única finalidad de entrevistarse con el héroe anónimo, quien finalmente es puesto en libertad. Tras su liberación se producen una serie de extraños sucesos. Mientras, los agentes encargados del caso no cesan de investigar sobre el individuo, que se ha convertido en una incógnita perturbadora para todos aquellos que han tratado con él.

Vendon, Jon. El Visitante (Spanish Edition) (p. 2). Edición de Kindle.

Sabéis de mi curiosa manía de fusionar escritores para daros una idea de lo que vais a leer en base a obras conocidas. Pues bien, Jon Vendon en El Visitante es, salvando las distancias, una combinación entre John Le Carré con su Chica del Tambor y JJ Benitez con su Caballo de Troya (el primero, que tiene tantos que perdí la cuenta, creo haber leído cuatro o cinco). Y el resultado me ha encantado.

Me fascina el Mossad. Me muero por ir a Jerusalem. De un tiempo a esta parte me ha dado por escuchar Getsemaní en las tres versiones conocidas, la de Ian Gillan, la de Ted Neeley y la de Camilo Sesto, a cual mejor. No podía no gustarme. Vendon nos introduce en el Mossad, aunque muy por encima, y nos lleva por las calles de Jerusalem de una forma tan creíble que, sabiendo de su misterioso perfil, me he llegado a plantear si no es un agente retirado. Pero no, encontré la entrevista y supe que era un biólogo. Lástima. Hubiera puesto una pizca de pimienta más a la obra.

El libro es ágil. Mantiene la intriga en cada secuencia de tal forma que es imposible dejarlo sin querer saber más. Es impredecible dentro de lo predecible. Sé que es difícil semejante contradicción, pero es así. Sabes quién es el personaje misterioso, imaginas fácilmente lo que va a ocurrir, y sin embargo, el poder de Jon es que quieres leerlo.

En el transcurso llegamos también al Vaticano. Como con el Mossad e Israel, no profundiza en exceso, y sin embargo da detalles suficientes para sostener la trama.

Si no conoce personalmente aquello de lo que escribe, no me cabe duda de que se ha documentado concienzudamente. Invito al autor a matizar más los claroscuros, por ahora más claros que oscuros, en futuras novelas, que espero y deseo haya, pues tal vez lo ha reflejado muy someramente. Porque se intuye que puede.

Algo parecido me pasa con los personajes. Son adorables. Todos. Y puede que en un espía o un yihadista desee un poco menos de adorabilidad. Y a pesar de todo, esa misma adorabilidad junto con la espiritualidad – por supuesto – del personaje en torno al cual gira todo, deja muy buen sabor de boca, sin perder un ápice de acción y misterio. Si no existe el género Thriller-feelgood, Jon Vendon acaba de inventarlo. Ya. Suena raro. Tendréis que leerlo para creerlo.

Su estilo narrativo, si bien no es incorrecto, necesita madurar aún un poquito. Tiene muchísimas partes impecables y otras verdecitas, excesivamente coloquiales, pero para ser su primera novela, lo damos por bueno, puesto que no impide una lectura correcta. Una amiga me ha señalado que es posible que tenga giros de catalanoparlante en castellano que a mí puedan resultarme chocantes.

En resumen, una novela entretenida que sin duda os hará pasar buenos ratos. Y Jon Vendon promete. Le seguiré con interés. Y por supuesto le animo a continuar. Hay más que madera de escritor: hay un bosque entero.

Os dejo el link. Gratuito con Kindle Unlimited: El Visitante

  • Tamaño del archivo : 3160 KB
  • Longitud de impresión : 283 páginas
  • Word Wise : No activado
  • Lector de pantalla : Compatibles
  • Texto a voz : Activado
  • Idioma: : Español
  • ASIN : B086GWNZJZ
  • Versión impresa: Peso del producto : 467 g
  • Tapa blanda : 265 páginas
  • ISBN-13 : 979-8637813797
  • Dimensiones del producto : 15.24 x 1.52 x 22.86 cm
  • Editorial : Independently published (27 marzo 2020)
  • Idioma: : Español
  • ASIN : B088T1CP19

Hablemos de fantasía y almas con Elías Saavedra

Tiempo ha, llegué a plantearme estudiar la carrera de periodismo. Por fortuna, el sentido común imperó y ahora no pertenezco a uno de los gremios más mal pagados, explotados y desprestigiados en este país lleno de malos pagadores, explotadores y prestigitadores ­­—de los que en vez de palomas guardan billetes de 500 en el sombrero de copa—. Claro que, a cambio, estudié Filología inglesa, así que no estoy como para sacar pecho precisamente… Todo esto viene a cuenta de que yo también quería sumarme a la flamante sección de El Redondal “Hablemos de…” con una entrevista a un joven y hambriento, esto último va con segundas, autor de fantasía de nuestro país: Elías Saavedra.

Imagen de Elías Saavedra junto al mar.
Elíam de Saavaz, afamado historiador maurano.

Conocí a Elías allá por el año 2016. Acababa de comprarme mi primer lector de ebook, estaba trabajando en el enésimo borrador de La primavera ausente y hacía poco que había decidido que me autopublicaría en la plataforma de Amazon KDP. Y necesitaba referentes, saber qué se cocía en la fantasía autopublicada de este país, si mi novela era lo suficientemente buena y, en general, necesitaba saber si valía la pena meterme en este mundillo de locos. La primera impresión no pudo ser peor: novelas muy verdes, errores a mansalva, escritores bisoños y clichés (cuando no copias descaradas) sonrojantes; muchas de ellas entre las 10 o 20 más vendidas. Pero un buen día me encontré un mensaje en un foro de una persona que llamaremos Mr. X, por darle más misterio al asunto, en el que recomendaba leer una novela, El legado de los safir, de forma entusiasta y enlazaba su comentario a la misma en Amazon, que os dejo aquí abajo:

Reseña de El legado de los safir en Amazon.
Mr. X también fue uno de los que me hicieron comprender la importancia de reseñar lo que leemos. ¡Reseñad, por Tutatis!

Cuando lees una reseña así, cuando mencionan que los personajes tienen alma, algo que yo considero esencial en cualquier obra de ficción, no queda más que rendirse e intentar averiguar si todo eso que has leído es cierto. Y vaya si lo era. Pero esa es otra historia que os contará mejor La Eremita, metamorfoseada en maga patosa de flequillo imposible, pero con el mismo buen corazón, en su reseña de El legado de los safir.

Dicho todo esto, hace poco decidí quedar en una taberna (virtual, que no está el tema para tonterías) con Elías para que todos aquellos que lo conozcáis o queráis hacerlo, podáis leer un poco más sobre él. Así que, tras un poco de charla ociosa, comentar anécdotas sobre qué personajes van a morir en nuestros próximos libros, darnos consejos sobre tratamientos capilares y la recomendación firme de Elías de que bebiendo más alcohol es como se cura el hígado, llegamos a la parte jugosa. Elías coge el micro (creo que pensaba que venía a un karaoke, pero no se viene abajo al constatar que de cantar nada) y toma la palabra.



Lo primero, gracias Rubén y a toda la familia de El Redondal por haberme invitado. Se está de maravilla en este porche, transmite armonía, y además es una delicia la cerveza y los pimientos asados están exquisitos. Por cierto, se han acabado y…

Luego traigo más, no te preocupes. Ahora, al turrón.

También terminé el jamón…

Dije turrón, no jamón, pero ya que estamos… Háblanos un poco de tus inicios como autor y lector. ¿Qué libros te marcaron en tu infancia? ¿Qué te impulsó a querer escribir?

Siento si no soy muy original, pero guardo un maravilloso recuerdo de La historia interminable de Michael Ende, que me enseñó que en la Fantasía los límites los marca nuestra imaginación; y El Hobbit de Tolkien con el que descubrí la Fantasía Épica. Con respecto a mis primeros escritos, no escribí nada medianamente serio hasta mis primeros años en la universidad y muy poco y de baja calidad. La mayoría ni me he atrevido a releerlo, aprecio demasiado mis ojos. Bueno, hay algo salvable por el cariño que le tengo: un cuaderno en el que escribía las crónicas de un quijotesco personaje, una comedia loca. Es un proyecto que he retomado y tarde o temprano espero que salga a la luz.

Y al hilo de la pregunta anterior, ¿qué te impulsó a crear la historia de Las Runas del Alma y qué personas o historias te influyeron para hacerlo?

Empezaré por las historias que me influyeron.  El Señor de los Anillos sin duda, pero soy muy fan de una saga de videojuegos: Final Fantasy. El VII, el VIII y el X me han marcado. Sus mundos maravillosos, la magia de los elementos y sus personajes. Luego están mis pasiones, todo lo relacionado con lo medieval me resulta inspirador. Y sobre lo que me impulsó a escribir Las Runas del Alma, debo decir que prácticamente dejé de escribir desde el 2002 al 2009, más o menos, pero durante todo ese tiempo no dejé de fantasear con aventuras de guerreros, espadas, magia… Llevaba una historia dentro, pero ni me planteaba ponerme a escribirla hasta que un día, ordenando un cajón, rescaté una hoja en la que apenas tenía escrita una carilla y media donde se presentaba a un guerrero llamado Zílum. No recuerdo cuándo la había escrito, pero me dio por reescribir el inicio de esa historia. El resultado se lo di a leer a mi primo, Fran, y éste me animó a seguir. Fue el momento clave. A partir de ahí recordé lo que disfrutaba escribiendo y descubrí mi vocación.

Quienes lean los dos volúmenes de tu saga notarán una evidente mejoría como autor de uno al otro. ¿Cómo te has preparado durante los años pasados entre el primer volumen y el segundo? ¿Te has documentado visitando tabernas, alternando con las camareras y comprobando el sabor de la cerveza o es solo una impresión mía?

Como bien intuyes, he visitado tabernas para documentarme, pero el problema fue que de tanto probar el sabor de la cerveza al día siguiente no recordaba mis notas mentales… (Elías hace un gesto con la mano, como si tratase de aclarar que bromeaba, pero instintivamente acto seguido coge su jarra de cerveza y pega un buen trago). Lo primero, agradezco mucho tu apreciación sobre mi mejoría, por el respeto que te tengo como el gran autor que eres. Sobre tu pregunta, pues con el primer libro de la saga encontré mi estilo. Entre escribirlo y repasarlo incontables veces le dediqué más de seis años. A partir de su publicación he ido puliendo mi estilo de muchas maneras, ¡y lo que me queda! Por un lado, he escuchado toda crítica constructiva que me ha ido llegando, analizándola y tratando de absorber lo mejor de cada una. Por otro, descubrí el foro literario Abretelibro.com. En él se celebra un concurso de relatos de diferentes temáticas en cada estación del año, y me animé a participar. Pues gracias a eso conocí a muchos amantes de la literatura, leí sus relatos, leyeron los míos, me los elogiaron, me dieron zascas… y de todo fui aprendiendo. Sea cual sea vuestro nivel, si os gusta escribir, os animo a que os paséis por Ábrete Libro. Luego, una vez que eres escritor, al leer lo haces de forma diferente a cómo lo hacías. Por lo menos eso me ocurre a mí. Al leer analizo cada frase, el estilo del autor, los recursos que emplea, sus descripciones y mucho más. De ahí trato de extraer todo lo que me pueda aportar, adaptándolo a mi estilo. Y finalmente, soy muy afortunado de contar con el apoyo de unos correctores que me dan muy buenos consejos. Disculpa por alargarme, Rubén. ¿Puedo servirme más cerveza? Tengo la boca seca.

Sí, pero antes un poco de salseo. Si tuvieras que elegir a un personaje como tu favorito, ¿cuál sería y por qué Servin?

Pues no vas mal encaminado (Elías ríe. Mira al plato de los pimientos asados, pero sigue vacío). Lo justo son dos respuestas, una por novela. En El legado de los safir me quedo con Sparta. Me ganó totalmente, por su pasado, su lealtad y por su lucha pese a estar mermado por su cojera. Y en Sangre de reyes… has dado en el clavo: Servin Kalmar. Su estilo de vida es un reflejo del vacío que siente, pero los pequeños Sanara y Ralus irrumpen para obligarle a remover todos sus sentimientos. He disfrutado mucho con ese trío.

Los que te conocemos un poco sabemos de tu buen gusto musical. ¿Qué grupos escuchas a la hora de ponerte a escribir? ¿Podrías darnos el nombre de algunas de las canciones que te han inspirado para escribir Sangre de Reyes? 

Depende (recordad que Elías es gallego). La verdad es que hay mucha variedad, según el momento, pero voy a mojarme. Wardruna, un grupo nórdico que trata de recrear la música de sus antepasados vikingos empleando instrumentos de aquella época. Puede que os suene si os digo que forma parte de la BSO de la serie Vikingos. A partir de ahí descubrí otras bandas del mismo estilo y fui elaborando mi propio recopilatorio. Y luego me quedo con la BSO de la película Interstellar. Y bueno, en las escenas de combates un poco de Power Metal en castellano siempre viene bien. Desde Tierra Santa a Dünedain.

Aún estoy leyendo Sangre de Reyes, pero ¿qué puedes contarme del futuro de la saga? ¿Habrá tercera parte? ¿Tienes otros proyectos en mente?

Proyectos tengo demasiados, ¡lo que me falta es tiempo! Para que se entienda, pongamos que El legado de los safir es como El Hobbit; pues ahora vendría la trilogía de El Señor de los Anillos con Sangre de reyes y otros dos volúmenes. Es decir, quedarían dos libros. Tengo en mente también escribir un spin-off con Madoka Ukur-Nar como protagonista, narrando lo que le ocurre durante los once años que transcurren entre la primera y la segunda novela. Es un personaje muy querido por los lectores y también para mí. Fuera de Maurania, acabo de escribir un cuento infantil, que ha gustado bastante entre los que lo han leído y en principio se va a ilustrar. Veremos que sale de ahí. Y lo que queda de año lo dedicaré a escribir el guion de un corto que producirá mi hermana, que es actriz; y a retomar la novela quijotesca que te comentaba, cuyo personaje es un treintañero obsesionado con impartir justicia y que, pese a medir poco más de metro y medio, no le teme a nada. Se hace llamar Cobra. A partir de enero de 2021 regresaré a Maurania. Creo que viene bien dar un espacio entre novela y novela de Las Runas del Alma para volver a sentir la morriña de reencontrarme con los personajes.

Esta tenía que hacértela sí o sí, ¿conoces, allá por las bellas tierras gallegas, alguna taberna que se parezca un poco a La Gloriosa y esté regentada por varias hermanas? Es para un amigo…

(Elías ríe, alza su jarra y brinda con Rubén). La verdad es que disfruto mucho cuando mis personajes pasan por tabernas, posadas y demás, porque realmente vivo lo que están viendo, escuchando y sintiendo. Sé que a ti te ocurre algo similar, Rubén, solo hay que pasarse por El Trastorno de Elaranne. En el mundo real me tengo que conformar con la buena compañía, que es lo importante, ya que no conozco ningún local tan bien ambientado en la época medieval.

Por último, ¿algo que quieras decirles a los lectores de El Redondal antes de que sigamos poniéndonos morados?

Gracias por leer esta entrevista. Ojalá que les haya resultado interesante y animarlos a que recorran nuestros mundos de fantasía, donde encontrarán refugio de cualquier preocupación. En la saga de Las Runas del Alma descubrirán una aventura épica, pero también muy emotiva.

Quiero añadir que en mi visita a El Redondal me he sentido como en casa. Es magia pura. ¡Un abrazo a todos, guerreros y guerreras!

No, gracias a ti, Elías, y a tu gran sentido del humor. Y déjame decirte que alguien que escribe escuchando la BSO de Interstellar tiene todos mis respetos.

P.D. Rubén, te acompaño a por los pimientos y el jamón.

Y con los pimientos, el jamón y ¡la tortilla! acabamos. No sé si hemos hecho una entrevista o un episodio de Robin Food, pero estoy seguro de que habréis salivado un poco con lo que habéis leído. Y es que el buen comer y el buen leer son primos hermanos, así que comed y leed como si no hubiera un mañana.

Las Runas del Alma: El Legado de los Safir – Elías Saavedra

Bueno bueno… deduzco, porque me estáis leyendo, que habéis sobrevivido a Halloween, a los empachos de buñuelos, y a este puente raro y confinado de Noviembre que nos ha tocado vivir (ahora que lo pienso… igual no y me estáis leyendo desde el Más Allá, sería tan de Halloween después de todo… ostras me estoy acoj… esto… acongojando. Mejor vuelvo a lo mío) El caso es que yo ahora ya puedo salir de casa y lo he hecho. Pero resulta que estaba leyendo Las Runas del Alma de Elías Saavedra, y creo que no le voy a perdonar haberme fastidiado el Puente.

Porque veréis, me decían vamos a tal sitio, vamos a tal otro, vamos a hacer tal cosa… y yo pensaba para mí: “no se cansarán y querrán dormir la siesta o algo, que he dejado a Jull cayéndose de un puente, a Zílum dando un mandoblazo a alguien, a Sparta hablando con Madoka de algo interesante, a Farga abroncando a Servin y Milia porque han regresado en unas condiciones poco óptimas, y yo quiero ver qué pasa, dejadme leer en paz leñe, que yo lo que quiero es volver a Maurania”

Así es el libro que os traigo hoy, adictivo de principio a fin. Pero vamos por partes, que me he propuesto ser ordenada y seguir mi guión en eso de recomendar, reseñar o como queráis llamarlo, que ya, francamente queridos – dice La Eremita poniéndose el sombrero de Rett Buttler – me importa un bledo.

Os voy a hablar muy poquito de él porque vamos a tener el honor de entrevistarle Desde El Redondal, y seguro al cien por cien que él os lo cuenta mejor. A mi semiclón clon clon, Rubén, le ha dado por seguirme los pasos y se ha dicho: “Vale, ella está leyendo a Elías, pues ahora voy y le entrevisto”. Y yo encantada claro. De vez en cuando a este muchacho que creó a Kirius, Terion y Vaelmir le da por querer hacerme feliz, cuando no por llamarme señora madura flamante propietaria de un adosado, y a mi, aunque diga verdades como puños (lo del adosado va a ser que no, es que es escritor y le gusta adornar las cosas; se ve que un piso en Aluche no queda literario) me dan ganas de pegarle una colleja como las de la Sole, pero no se lo digo nunca porque sería peor.

Por el momento, las fuentes oficiales dicen de él que Elías Saavedra Vázquez nació en 1981 en A Coruña (Galicia). Apasionado de la fantasía, la temática medieval, la ciencia ficción y el misterio, a finales del 2015 autopublica su primera novela, Las Runas del Alma: El legado de los safir.

Yo añado que ha publicado recientemente otra novela de esta saga, Las Runas del Alma II: Sangre de Reyes. Para más detalles, esperemos a la entrevista. Yo estoy deseando leerla ¿Y vosotros? Rubén, no nos hagas esperar demasiado.

Un prólogo y 20 capítulos de fantasía épica con alma, que nos sumergen de cabeza en el continente de Maurania, comenzando en la isla de Rucan, donde Jullius Morgan, torpe aprendiz de mago, descubre por accidente, enterrada entre los libros que por azar o poca destreza caen sobre su cabeza, una carta que el legendario mago Uklen Auraverde dirige a su hijo antes de morir:

Los reinos de Maurania trataron de hacerles frente, pero los safir no solo son grandes luchadores, todos ellos poseen un dominio de la magia fuera de lo común que los hace muy superiores en el combate. (…)

(…) en el supuesto de que gracias a la magia de las runas expulsemos a los safir, la mera existencia de tales fuentes de poder pondrá a prueba durante toda la eternidad la codicia de la raza humana e, hijo mío, he conocido a demasiadas personas de alma frágil, fáciles de corromper. Sin embargo, no veo otra opción. La decisión está tomada, los pactos sellados y tan solo queda ejecutar el conjuro prohibido. En estos difíciles momentos puedo asegurarte que no temo a la muerte hacia la que me encamino.

Saavedra, Elías. Las Runas del Alma: El legado de los safir (Spanish Edition) (p. 9). Edición de Kindle.

Los estudiantes de último año del Coliseum se preparan para demostrar su pericia como magos o guerreros en combates que se librarán en La Arena de Rucan, que recibe, procedentes de todo el continente, a aquellos que comprarán sus servicios durante años. El que demuestre ser el más débil y peor dotado, será sacrificado.

Un misterioso guerrero desembarca en la Isla de Rucan sin ser consciente de la magnitud real de la misión que estaba a punto de emprender, si bien sus ambiciones, de consumarse, harían estremecer los cimientos del imperio más poderoso del continente de Maurania. Guiándose por su instinto selecciona a un grupo de jóvenes rucanos que lo acompañarán en un viaje mágico que transformará sus vidas, enfrentándolos a sus propios miedos y fantasmas del pasado con la muerte acechando a cada paso. Pronto comprenderán la oscura amenaza que se cierne sobre Maurania y la verdadera repercusión de su misión.

Al otro extremo del continente, el más despiadado y legendario de los asesinos, portador de una de las cinco Runas del Alma, es sometido al embrujo de una vidente que le obligará a cuestionar el ser en el que se había convertido.

Sinopsis de Amazon

Los lectores habituales de fantasía coincidiréis conmigo en que, por lo general, al inicio de una historia, es algo complicado y desconcertante adentrarse en los mundos que empieza a describirnos un autor. Comienzan a surgir personajes de toda índole que no sabemos cómo encajar en la narración, hasta que esa mano mágica que inventa tales mundos y personajes, consigue que nuestra mente haga click y encaje las piezas del puzzle. Y es ahí cuando nos tiene, y seguimos fascinados el viaje y la aventura. Pero cuesta cuanto menos un par de capítulos.

No es así en el caso de Las Runas del Alma I. En el principio leemos sobre un pequeño trozo del mundo que Elías nos tiene preparado, la Isla de Rucan. Allí vamos a conocer a los personajes en torno a los cuales gira el libro, y aunque sabremos de antemano que su cantería de mundos es más amplia, mucho más, no abandonaremos Rucan hasta conocerlo casi como la palma de nuestra mano. Estamos dentro desde el prólogo.

También vamos a enamorarnos enseguida de ese torpe y larguirucho aprendiz de mago conocido como Jull, candidato al sacrificio en La Arena de Rucan, al que Servin, un rudo y fanfarrón matón, hijo de un noble y hermano de la estrella del Coliseum, apoda como Patoso. Empatizaremos y admiraremos a partes iguales al joven huérfano Zílum Glúcom, guerrero formidable capaz de manejar con soltura mandobles que otros ni podrían levantar. Simpatizaremos con la menuda rubita Milia, diestra con el arco y las dagas.. y nos alegrará sobremanera que sea a estos alumnos del Coliseum a los que elija Jeth Farga, el guerrero misterioso que desembarca en Rucan y contrata a Sparta, el mendigo cojo tatuado con un dragón, para acompañarle en su viaje a una peligrosa misión.

Estos seis héroes nos van ganando en cada página, porque rebosan humanidad, espíritu y compañerismo por todos sus poros de papel. Simplemente enamoran, y Elías hace que conozcamos su interior de tal forma que sabemos cómo van a reaccionar ante cada reto que se les plantea (no así el desenlace de tales retos, que nos sorprende la mayoría de las veces, gracias a Dios). Creo que pocas veces he leído héroes tan puros de alma, tan auténticamente amables.

Cuando abandonamos Rucan y nos adentramos en el vasto continente de Maurania con ellos, durante ese viaje iniciático que emprende todo héroe en este género, uniremos a nuestros principales al Rojo, Maestro de Guerreros que es una máquina de matar sin inmutarse, y a Madoka, guerrera Ukur de piel verde que se ve forzada a incorporarse al viaje del grupo.

Por supuesto hay más personajes, pero el grupo principal es el que os describo. Buenos muy buenos y malos muy malos. Qué queréis que os diga, aunque me agrada que los perfiles a veces se difuminen y nos muestren su lado oscuro, me encanta cuando las líneas están tan definidas que me permiten amar y odiar sin matices, sin términos medios.

Del principio al fin la aventura no cesa, engancha hasta ansiar conocer el desenlace, que podría considerarse autoconclusivo, aunque quedan cabos sueltos que seguro se resolverán en la segunda parte. Yo voy a descargármela ya mismo.

No os voy a contar más, no quiero arriesgarme a los spoilers, pero tras leer a Elías Saavedra confirmo mi impresión de que tenemos grandes maestros de la fantasía en castellano, y me arrepiento mucho de no haberles dado una oportunidad hasta hace relativamente poco, en pro de los archiconocidos anglófonos. Craso error por mi parte.

Una cosa más: Es autopublicado, pero su estilo narrativo es impecable, y solo he “pillado” ¡una! errata en ochocientas y pico páginas. Un bálsamo para los ojos, pero no es solo eso, es que permite seguir la aventura sin desconcentrarte por errores estilísticos o de índole sangraojos, ya sabéis a qué me refiero.

Por poner un pero, mas es un pero pequeñito y personal: no entiendo el título. Runas hay obviamente, de los elementos. ¿Por qué del Alma? ¿Del Alma de Maurania quizá? ¿Del Alma de Uklen, su creador? ¿Del Alma de la diosa Gacia? Si lo descubro os lo cuento.

Que Maurania os sea propicia y os decidáis a conocerla, redondaleros míos. Os dejo el link de descarga. Gratis para Kindle Unlimited

Las Runas del Alma: El Legado de los Safir

La imagen de esta entrada es de Pete Linforth en Pixabay, algo tuneada claro.

  • Longitud de impresión : 888 páginas
  • ASIN : B016Z3OK74
  • Tipografía mejorada : Activado
  • Texto a voz : Activado
  • Lector de pantalla : Compatibles
  • Idioma: : Español

Edición en papel :

  • Tapa blanda : 743 páginas
  • ISBN-13 : 979-8608258312
  • Dimensiones del producto : 15.6 x 4.72 x 23.39 cm
  • Editorial : Independently published (1 diciembre 2015)
  • Idioma: : Español
  • ASIN : B085RT8JPS

Debate: Los límites del escritor: ¿don innato, voluntad o perseverancia?

Pues otro mes que ha pasado y aquí me tenéis de nuevo poniendo orden en esta panda de… maravillosas y locas, muy locas personas, que no cambiaría por nada del mundo. Creía que al llegar al tercer debate la cosa iba a fluir más y sería más fácil, pues os diré que NO ha sido así. Menos mal que me autobauticé como Ordenadora del caos de El Redondal, así que voy a intentar hacer un poco de magia para darle algo de sentido a todo el copy-paste del chat en el que hemos organizado el debate y la charla escritoril.

Esta vez hablaremos de escritores, de libros y de qué mínimos deberían tener estas obras para que cuando caigan en nuestras manos como lectores no nos sintamos estafados. Nos vamos a centrar sobre todo en los autopublicados porque es el terreno que pisamos cada día y conocemos en profundidad. Pero, por desgracia, este tema no afecta únicamente a los autopublicados, que es lo que la mayoría podríamos pensar. Algunas editoriales tradicionales, de autoediciones o de coediciones, tampoco cumplen estos mínimos. Es de suponer que creen que el lector no es importante y reducen sus costes, sacrificando la corrección y revisión de los manuscritos. ¿De verdad piensan que los lectores somos tontos? En fin, que paren el carrusel que servidora se baja. No sé si os pasa también a vosotros, pero yo cada día entiendo menos al mundo.

Empecemos por el principio. Para vosotros, ¿quién es un escritor? ¿El que escribe o el que pública?

Diana: Ser escritor es una profesión y hay que aprender a serlo. La ejecución requiere un aprendizaje previo, una práctica. La experiencia se gana con el tiempo, pero hay que estar abierto a mejorar. No todos los que escriben son escritores, pero merecen la misma oportunidad. No tienes que publicar para ser escritor, pero es una condición importante para visibilizarte en el mundo literario. Para mí la prueba de fuego empieza cuando publicas, antes es difícil que tú mismo sepas si estás al nivel.

Rubén: Yo aquí veo las dos posturas. Al final creo que puedes ser escritor sin publicar y puedes publicar sin llegar a ser escritor. Al final todo depende del compromiso que tengas con esta profesión. Discrepo de lo que ha dicho Diana en que no creo que publicar sea la única manera de saber tu nivel. Reconozco que no es fácil, pero puedes hacer autocrítica leyendo a otra gente e investigando un poco y buscar consejo y feedback para saber cuándo tu obra está madura como para poder publicarla. Por poner un ejemplo, Sanderson comenzó a publicar cuando llevaba escritas siete u ocho novelas, porque consideraba que no eran suficientemente buenas. Y Sanderson escribe como los ángeles, en eso estamos todos de acuerdo xD. Si yo hubiese publicado la primera versión de La primavera ausente, que lo acabé allá por 2015 o así, el libro sería mucho peor.

¿Son escritores los Youtubers que sacan un libro? Para mí no lo son porque les falta el compromiso mínimo con la profesión y el libro se convierte en un mero producto de marketing. ¿Es escritor el que escribe un libro sin molestarse ni siquiera en saber cuál es la forma correcta de puntuar y representar un diálogo? Probablemente sí, pero sin duda es uno pésimo.  

Jessica: ¿Se puede considerar a toda aquella persona que publique un libro como un escritor? Buf, complicado. Tal vez se pueda considerar un mal escritor si la historia no es buena (algo muy subjetivo) o si está plagada de faltas, carente de una buena estructura en la redacción y en definitiva, no es un buen texto desde parámetros objetivos. Ahora, si consideramos como escritor todo el que escribe, pues independientemente de si publica o no, lo sería.

La Eremita: Escritor es el que escribe. De hecho, me remito El Péndulo de Foucault de Umberto Ecco aunque no pueda hacer spoilers, aquello que resultó ser la nota que encontraron…. quien sepa de lo que hablo tiene la respuesta. Yo puedo publicar mañana una reseña y no soy escritora, pero publico. La escritura es creación, sí, pero bien escrita, valga la redundancia, que mi sobrino en la ESO también escribe redacciones. Recordad que hace un tiempo publiqué la Biblioteca de los Horrores donde os contaba justo eso, lo horrores con los que me habia cruzado en mi afán de leer.

Nuebo acecino en serie suerto. ¡Cuidado!
Mata lentamente haciéndote sangrar por los ojos.

Entonces, como lectores, ¿qué mínimos esperáis encontrar en un libro para considerarlo como tal?

Diana: Como autora siento empatía por otros, me pongo en su situación y puedo entender algunos fallos. Creo que la calidad se mide un poco en todo, cuando fallan la corrección, el estilo, el mensaje… no te apetece seguir leyendo. Cuando las obras no hay por donde cogerlas me parecen más un timo que un esfuerzo verdadero por mejorar. Me gusta que la historia esté bien hilada y sea original, después me fijo en la ortografía y el estilo. Obviamente, todo debería tener un sentido.

Rubén: Mis mínimos:

Más allá de que la historia me guste, que es subjetivo, espero que al menos parezca que se ha intentado corregir. Soy comprensivo con que haya faltas, más en un autopublicado que en un libro de editorial, pero espero ver un esfuerzo por parte del autor por corregir su libro. Si no tengo la impresión de que me está respetando como lector cierro el libro, por muy buena que sea la historia.

Otro mínimo:

Entiendo que el estilo se pule con el tiempo y escribiendo. Los primeros libros tienen un estilo poco maduro que se suele percibir enseguida. No hay problema; todos debemos empezar por algún sitio. Pero si el estilo parece el de un niño de 10 años, si no hay nada que brille en él, nada que se pueda salvar, otra vez lo mismo. Next.

La Eremita: Yo soy exigente: si quieres ser escritor has de saber escribir, lo que implica redactar correctamente y tener una ortografía impoluta. Puedo admitir algunos fallitos que intuya que son fallos de edición, pero no más allá. Para mi un escritor tiene que pasar la prueba del vello, que no es fácil. Cuando alguien escribe que se le pone el bello de punta ya la hemos fastidiado. Puedo empatizar con cierta inmadurez narrativa, pero recalco el “cierta”. De hecho, me agrada cuando noto evolución en la segunda obra de un autor. Me fascina.

Pongo un ejemplo con lo escritores aquí presentes, para los que me seguís ya sabéis que nunca digo algo por decir, que cuando lo digo es porque realmente creo en ello. La narrativa de Diana ha sido madura desde siempre. En cambio, en Jessica, que ya va bien desde principios, llega a cotas increíbles en obras siguientes. Por eso soy fan. Rubén ya presentó una narrativa madura en la Primavera, pero en la Corona era impecable, con una evolución más que notable. Para mí el primer mandamiento de la ley del escritor es: antes de escribir, lee por favor. Lee mucho. Y luego ya escribes si quieres.

Jessica: Más o menos estoy de acuerdo con lo dicho por mis compañeros, pero también me puede la empatía con el escritor. Lo que solicito, como lectora, por encima de cualquier otra circunstancia, es que la historia me atrape y me enamore. Me he dado cuenta de que soy capaz de obviar cosas gordas en la redacción de una novela, pero hay un límite y si llega un punto en el que piensas que no hay derecho y que algunos, deberían pulir antes de lanzarse. Aprendemos escribiendo, está claro, pero hay unos mínimos.

Es cierto que los errores de un autopublicado, quizás, se perdonan un poco más que el de libros editorializados. Es algo lógico porque los segundos pasan, o deberían pasar por unos filtros que lo primeros no lo hacen. Cada uno tiene un umbral de tolerancia diferente, pero todos coincidimos en que hay unos mínimos, que no pueden ser vulnerados. No hay nada peor que abrir un libro y sentirte engañado.

Lo siento, pero alguien te lo tiene que decir: nunca serás un unicornio

          

Personalmente creo que los escritores nacen con una sensibilidad especial para unir letras y hacernos disfrutar con sus creaciones al resto de los mortales. Pero es una predisposición innata hasta cierto punto, para que esta habilidad brille en todo su esplendor, y nos atrapen en sus historias, deberán sacrificarse, crecer, mejorar y evolucionar. Vamos, como todo en la vida, ya sabéis eso de “a dios rogando y con el mazo dando”.

¿Opináis que basta con tener un sueño para poder cumplirlo? ¿Querer ser escritor, te convierte en ello?

Jessica: No, no basta. Tener un sueño puede ponerte en el camino, pero el equipaje y los recursos para empezar a andarlo son cosa de cada uno. A medida que avanzas aprendes, y ese equipaje se hace más rico, aunque no más pesado. Pero si tú único fin es llegar y te da igual cómo o de qué manera, probablemente acabes dándote cuenta de que te faltaban muchas cosas. Querer es poder, pero no por arte de magia, sino de trabajo (mucho), de constancia, de esfuerzo y de un continuo aprendizaje.

Diana: Si nos pasamos la vida soñando con cosas imposibles, nos frustraremos y no avanzaremos porque la magia, aunque no os lo creáis, no existe XD. Por eso, lo ideal es tener sueños alcanzables o posibles y luego trabajarlos como todo en esta vida. Hay que marcarse objetivos porque es la única forma de avanzar y aprender, pero hay muchísimo trabajo detrás y es la única forma real de alcanzar tus sueños. Perseverancia, paciencia y constancia. Querer es poder, siempre que te impliques con el alma y desees mejorar continuamente.

La Eremita: Entiendo lo de querer cumplir los sueños, pero soy firmemente partidaria de aquello de que mi libertad empieza donde acaba la de otro. No quiero leer diarios personales ni redacciones infantiles cuando tomo un libro: quiero perderme en la historia sin distracciones innecesarias. Una mala redacción o una falta son distracciones que me enfadan más allá del límite tolerable.

Rubén: En esto estoy con La Eremita. Lo de cumplir un sueño y escribir está muy bien, tienes derecho. Lo que no tienes derecho es a pretender cobrar y engañar a un lector si no das el nivel para publicar y no te tomas en serio tu “profesión”.

Para aquellos que no estéis metidos en este mundo o no conviváis con escritores quería mostraros esta parcela que no se ve. La cantidad de horas que dedican a escribir, reescribir, revisar, corregir, maquetar y mover las RRSS, es ingente. Sin olvidar que la mayoría también tienen trabajos “mundanos” para poder subsistir. Y familias a las que dedicar parte de su tiempo, claro. A veces nos creemos que escribir un buen libro no es para tanto, pero os aseguro que todas esas horas son horas sin salir de casa, sin quedar con nadie, sin descansar, sin vacaciones y una larga lista de sacrificios que estos chicos hacen para perseguir su sueño y ofrecernos a los demás historias en las que sumergirnos y soñar.

Contadnos, como autores, ¿qué supone querer sacar vuestros proyectos adelante?

Jessica: Estar aquí es un ejercicio de amor a la literatura, siempre lo digo: horas y más horas que le rascas a un tiempo que no tienes. Llega un punto en el que escribes de cualquiera manera, con ruido, con interrupciones, con sueño, enferma. ¡Da igual! Y a eso hay que sumarle las horas de corrección (a las que somos desastrosas se nos nota menos, pero juro que las hay). Luego alguno cuestiona que seas capaz de escribir una novela en X tiempo, pero no piensan en que las horas que ellos pasan haciendo el gamba en redes, de vacaciones, de cenas o de lo que sea, tú te las pasas escribiendo y corrigiendo. Maquetar y todo lo que hay que preparar para la publicación es agotador. He llorado mucho (literalmente) publicando novelas.

Diana: Lo peor para mí es cuando ya he terminado y me enfrento a esa tormenta que he creado casi sin respirar. La corrección, en todos los sentidos, y retocar mil veces lo que no acaba de cuadrar. Maquetar también es un horror. Y no se acaba ahí, porque también corrijo después de la publicación. Es lo mínimo que podemos hacer por los lectores.

Rubén: No hay mucho más que añadir a lo que ya han dicho Jess y Diana. Yo, por mi parte, me he llegado a pasar dos años reescribiendo y corrigiendo una novela xD, debido a mi afán de perfeccionismo y mi miedo a publicar por primera vez. Y con las dos, tras publicarlas, me he pasado casi tres meses sin escribir nada más, tan solo releyéndolas para seguir corrigiendo los fallos o las cosas que no me acababan de convencer. No es necesario llegar a tanto, pero creo que hay que tratar a cada novela como si fuera la última o la única que vas a escribir.

Y hasta aquí el debate de este mes. Como resumen podríamos decir que un escritor se construye a sí mismo a base de horas y horas de trabajo. También subrayar lo importante que es leer mucho antes de publicar, ser autocrítico y respetar a todos aquellos que te leerán en algún momento de su vida.

Y ahora contadnos vuestra opinión sobre el debate de hoy. ¿Tenéis alguna opinión diferente o creéis que nos hemos dejado algo en el tintero?

¡Don Juan, Don Juan, yo lo imploro, tráeme un puré de calabaza!

Me van a disculpar Lady Dark Diana y Lady Dirty Jess, así como Lord y Lady Bloody Rubeca*, pero llega el turno de la señora Doña María del Pilar de Querencia y Luis y olé, españoleando en vuestro Halloween que es mi Todos los Santos. Bueno vale, la Toussaint y Sahmain también, pero eso hacéis como que no lo leéis. Es mi respuesta a los Susurros de Dark Diana y a los adoradores de las sajonadas. Que vamos a ver, almas de cántaro ¡tanto jalogüin tanto jalogüin! Tanto “truco o trato” con voz de flautín y vestidos de mamarracho para que os den una bola de palomitas peguntosas, o unos cuantos caramelos…

¡Caramelos! Si es que hoy los tiempos no son como antaño. Antes, que te diera caramelos un extraño sí que daba miedo… ¿no os lo decía mamá, que no comierais nada que os ofrecieran en la calle? Si es que me dan ganas de tener unos cuantos rellenos de cicuta, que sabe a almendras y no debe de notarse, para cuando los mamarrachos llamen a mi puerta…

Vamos, molestar al vecindario para pedir caramelos… que me dan ganas de salir cual Gorgona furiosa a ver quién asusta a quién. Eso sí que es un disfraz. Caramelos… de leche les daba yo pero en plural. ¡Truco! ¡Elijo truco, que vais a saber lo que es un truco!

Mirad, jovenzuelos, me vais a comparar a mí unos caramelitos sobaos con los dulces de Todos los Santos de toda la vida de Dios:

Sí, son huesos de santo y buñuelos rellenos de crema, nata, chocolate, trufa, y esos de cabello de ángel y batata que nadie quiere nunca pero que hay que poner, porque así lo manda la tradición. Ja. Caramelitos. Venga ya.

Encima de casa en casa, que decoran con telarañas como si no hubieran quitado el polvo en veinte años y que se pegan a todo. ¿Eso da miedo? Eso lo que da es un asquete que te pasas… Con lo bien que se estaba en el sofá viendo ese Don Juan Tenorio que siempre daban esa noche en lo que era Televisión Española.

¡Cómo! ¿Que no conocéis a Don Juan Tenorio de Don José Zorrilla?. El de Johnny Depp no, que os veo venir. Digo el de Zorrilla.

Igual no sabéis por qué al ligón de turno, a ese que va cada día con una le dicen que es un Don Juan. Pues para eso estoy yo aquí con todo este paripé, para contaros de qué va así como quien no quiere la cosa. Bueno no, mentira, siií quiero cosas. Me mandáis un ciberbuñuelo en los comentarios por lo que os guste. Y si no os gusta un hueso de santo (os confieso que no puedo con ellos pero no se lo digáis a nadie, que no queda bien cuando estoy aquí españoleando tanto).

Veréis, hay algunos personajes más, pero nos vamos a centrar en los principales o la entrada nos dura hasta el próximo Jalogüin y no quiero, Si estamos aquí en tan largo plazo igual cambio de idea y el año que viene, en Halloween, os hablo de Sleepy Hollow. Y os pido caramelos vestida de Drusilla la de Spike (si no sabéis quiénes son no me hablo con vosotros). Vamos al lío.

El caso es que la cosa – cosa que es una obra de teatro escrita por José Zorrilla durante el Romanticismo español, o sea, siglo XIX, el de Bécquer y Espronceda con sus cañones por banda – empieza hablando de una apuesta que un tal Don Luis Mejía y otro tal Don Juan Tenorio – que son algo así como pijos sevillanos metrosexuales del XVIII – hicieron el año anterior en una taberna.

Básicamente se apostaron su reputación a ver quién era más capullo, hideputa que dirían antes, de los dos. Al cabo del año se encuentran en el bareto y se cuentan las cabronad… estooo… sus oscuras hazañas:

JUAN: La apuesta fue…

LUIS: Porque un día
dije que en España entera
no habría nadie que hiciera
lo que hiciera Luis Mejía.

JUAN: Y siendo contradictorio
al vuestro mi parecer,
yo os dije: Nadie ha de hacer
lo que hará don Juan Tenorio.
¿No es así?

LUIS: Sin duda alguna:
y vinimos a apostar
quién de ambos sabría obrar
peor, con mejor fortuna,
en el término de un año;
juntándonos aquí hoy
a probarlo

JUAN: Y aquí estoy.

Copa (jarra de vino) va, copa viene, van fardando de que no hay una que no se hayan tir… digo que haya caído ni pelea que no hayan ganado matando a todo lo que se menea sin cortarse un pelo

«Aquí está don Juan Tenorio,
y no hay hombre para él .
Desde la princesa altiva
a la que pesca en ruin barca,
no hay hembra a quien no suscriba;
y a cualquier empresa abarca,
si en oro o valor estriba.
Búsquenle los reñidores;
cérquenle los jugadores;
quien se precie que le ataje,
a ver si hay quien le aventaje
en juego, en lid o en amores.»
Esto escribí; y en medio año
que mi presencia gozó
Nápoles, no hay lance extraño,
no hay escándalo ni engaño
en que no me hallara yo.
Por donde quiera que fui,
la razón atropellé,
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé,
y a las mujeres vendí.
Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo los claustros escalé,
y en todas partes dejé
memoria amarga de mí.
Ni reconocí sagrado,
ni hubo ocasión ni lugar
por mi audacia respetado;
ni en distinguir me he parado
al clérigo del seglar.
A quien quise provoqué,
con quien quiso me batí,
y nunca consideré
que pudo matarme a mí
aquel a quien yo maté.

Total, que comprueban que en número de muertos y conquistas, gana de largo Don Juan. Pero no les basta con tanta tropelía, qué va. Don Luis reta a Don Juan a conquistar a una novicia inconquistable (ya os podéis imaginar que es Doña Inés). Acepta, pero añade que además va a conquistar a Ana de Pantoja, la prometida de Don Luis, y entre “Venga ya fantasma, tú de qué vas” pero a lo dieciochesco, y “¿que no? sujétame el cubata” pero a lo dieciochesco también, cierran la apuesta, que pa chulo Don Juan:

JUAN: Desde una princesa real
a la hija de un pescador,
¡oh!, ha recorrido mi amor
toda la escala social.
¿Tenéis algo que tachar?

LUIS: Sólo una os falta en justicia.

JUAN: ¿Me la podéis señalar?

LUIS: Sí, por cierto: una novicia
que esté para profesar.

JUAN: ¡Bah! Pues yo os complaceré
doblemente, porque os digo
que a la novicia uniré
la dama de algún amigo
que para casarse esté.

LUIS: ¡Pardiez, que sois atrevido!

JUAN: Yo os lo apuesto si queréis.

LUIS: Digo que acepto el partido.
Para darlo por perdido,
¿queréis veinte días?

JUAN: Seis.

LUIS: ¡Por Dios, que sois hombre extraño!
¿cuántos días empleáis
en cada mujer que amáis?

JUAN: Partid los días del año
entre las que ahí encontráis.
Uno para enamorarlas,
otro para conseguirlas,
otro para abandonarlas,
dos para sustituirlas
y una hora para olvidarlas.
Pero, la verdad a hablaros,
pedir más no se me antoja,
porque, pues vais a casaros,
mañana pienso quitaros
a doña Ana de Pantoja.

Pero resulta que dos pares de oídos escuchaban la conversación de Luis y Juan: Don Gonzalo, el padre de Doña Inés, y Don Diego, el propio padre de Don Juan. Y claro, al escucharles se cabrean bastante y recriminan a Don Juan. Don Gonzalo, el Comendador, le espeta a Don Juan que había acordado con Don Diego que se casara con su hija Inés que está en un convento, pero vamos, que ahora ni de broma la toca, y Don Diego llama de todo a su hijo y anula el compromiso.

Don Juan viene a contestar que a él no le metan en sus marrones que el vive muy bien haciendo lo que le place, y que ya veremos si toca o no toca… Y vaya si la toca. Primero se liga a doña Ana Pantoja y después va al convento en el que está Doña Inés y la rapta. Por supuesto, la seduce. Peeeero…. ah, se enamora también. Y esta escena, la famosa escena del sofá, de la declaración de amor, seguro que os suena a todos, en su versión buena o en otra que habla de morcilla (madre mía). Que os lo cuenten Paco Rabal y Concha Velasco (no son los mejores Don Juan Y Doña Inés pero no he encontrado otros)

Don Gonzalo les encuentra y se pelean. Don Juan le mata y para que no le pillen tiene que huir a Italia.

Al cabo de cinco años vuelve a Sevilla. Por alguna razón visita el cementerio y se entera que que la pobre Inés murió de amor tras su abandono. Allí están las tumbas de casi todos, vamos, de TODOS los personajes importantes menos la suya: El Comendador padre de Doña Inés, Don Diego el padre de Don Juan, Don Luis Mejía y Doña Inés. No queda títere con cabeza. Es de noche. Tras una charla con el escultor de las estatuas de las tumbas, que le pone al dia de lo que ocurrió en Sevilla con sus allegados mientras no estaba, se queda solo. Y las estatuas de las tumbas empiezan a moverse….(y os lo juro, en esta escena es cuando yo empezaba a acojo.. digo acongojarme pero de verdad)

Sí, sí; ¡sus bustos oscilan,
su vago contorno medra…!
Pero don Juan no se arredra
¡alzaos, fantasmas vanos,
y os volveré con mis manos
a vuestros lechos de piedra!
No, no me causan pavor
vuestros semblantes esquivos;
jamás, ni muertos ni vivos,
humillaréis mi valor.
Yo soy vuestro matador
como al mundo es bien notorio;
si en vuestro alcázar mortuorio
me aprestáis venganza fiera,
daos prisa; aquí os espera
otra vez don Juan Tenorio.

Parece que sigue todo bravucón ¿verdad? Pues no. Llega Avellaneda, su ayudante, y le encuentra con el semblante demudado y tembloroso, pero lo cierto es que vuelve a sacar esa chulería que le caracteriza al ver que Avellaneda se ríe un poco de él, y se atreve a invitar a cenar a los muertos para intentar demostrar que no tiene miedo. Hasta al Comendador, que os juro que en todos los Don Juanes que he visto siempre da mucho miedo. La escena es digna de un maestro del terror. Y a Don Juan también, aunque lo niegue:

CAPITÁN CENTELLAS Don Juan,
dejad tranquilos yacer
a los que con Dios están.

JUAN: ¡Hola! ¿Parece que vos
sois ahora el que teméis,
y mala cara ponéis
a los muertos? Mas, ¡por Dios
que ya que de mí os burlasteis
cuando me visteis así,
en lo que penda de mí
os mostraré cuánto errasteis!
Por mí, pues, no ha de quedar
y a poder ser, estad ciertos
que cenaréis con los muertos,
y os los voy a convidar.

AVELLANEDA:  Dejaos de esas quimeras.

JUAN: ¿Duda en mi valor ponerme,
cuando hombre soy para
hacerme
platos de sus calaveras?
Yo, a nada tengo pavor.

(Dirigiéndose a la estatua de DON GONZALO, que es la que tiene más cerca.)

Tú eres el más ofendido;
mas si quieres, te convido
a cenar comendador.
Que no lo puedas hacer
creo, y es lo que me pesa;
mas, por mi parte, en la mesa
te haré un cubierto poner.
Y a fe que favor me harás,
pues podré saber de ti
si hay más mundo que el de
aquí,
Y otra vida, en que jamás,
a decir verdad, creí.

CAPITÁN CENTELLAS: Don Juan, eso no es valor;
locura, delirio es.

JUAN: Como lo juzguéis mejor:
yo cumplo así. Vamos, pues.
Lo dicho, comendador.

Para no alargarlo más, aunque confío en que leáis o veáis la obra si tenéis ocasión: El Comendador aparece, claro, y se quiere llevar a Don Juan al Infierno. La escena es de verdad terrorífica. Pero aparece Doña Inés, que también ha hecho una apuesta con su padre: Don Juan la llora y entiende que la ama de verdad a pesar de haberla abandonado. Por ella recapacita y se arrepiente de sus pecados. Dios le perdona, así es que irá al cielo.

Hala, podéis llamarme de todo por haberme metido con Halloween, pero yo os contestaré finalizando como empieza el tenorio, declamando a voz en cuello:

¡Cuál gritan esos malditos!
Pero, ¡mal rayo me parta
si en concluyendo la carta
no pagan caros sus gritos!

¡Mi señor Don Juan Tenorio!

Si no os gusta este jolgorio

que aquí montan en Octubre

Usad como disuasorio

de tan nefasta costumbre

Una espada para hacer

un puré de calabaza!

¡Don Juan, Don Juan, yo lo imploro

de tu hidalga condición

acaba con el follón

o te quitarán la plaza!

(Iba a firmar como la Eremita Zorrilla pero mejor no. Queda un poco raro ¿no? Pero vamos, que es una coplilla de las mías tuneando un poco a Doña Inés)

Y ahora dejadme que os diga que todo es un postureo para contaros el Tenorio, que Halloween me hace mucha gracia, porque tan español como el Tenorio es, como dice mi cuñada Yaque, que es cubana, apuntarse a todas las fiestas. Hasta a Halloween.

Venga. Que no paséis mucho miedo. O sí si es lo que os gusta

*Es que en El Redondal somos así de glamourosos, que si Hollywood tiene Brangelina (Brad y Angelina) nosotros tenemos Rubeca (Rubén y Rebeca)

Susurros de medianoche

«Después de discursos tales,

llenos de frases sinceras;

se fueron las calaveras,

a sus urnas sepulcrales»

Calaverita literaria

Arturo Espinoza

ALL HALLOWS EVE

El otoño llega con su imperecedera máscara marchita y los paisajes se cubren de dorados y grises. Un cambio de hora a destiempo, lluvia centrifugando las calles y el calor que se escapa de la tierra en suspiros de agonía. ¿Os suena?

Sofá, mantita, un libro entre las manos y… ¡un zombi en la ventana! Podría ser el inicio de una novela de terror, aunque en estos tiempos inciertos todo sea posible ya. Sin embargo, los susurros de medianoche siguen invadiendo las calles de una de las noches más famosas del año. Una fiesta que nos llega desde la cultura anglosajona y cada vez se celebra con más ímpetu. Este 2020, en cambio, parece que la vivimos todos los días y que de festejar nada de nada. Así que quedémonos con el arte literario y honremos a la muerte de la mejor manera posible: leyendo terror.

Sin duda, la llegada del frío no deja indiferente, pero Halloween tampoco. A estas alturas no necesitáis que os explique de qué se trata. Una fiesta pagana derivada del antiguo Samhain celta. Su último día del año, la fiesta de la cosecha donde se despedían del dios Lugh, dios del sol. En esa noche tan especial creían que los espíritus de los muertos regresaban para visitar a los vivos y por ello les colmaban de dulces fuera de sus casas a modo de ofrenda. También se dejaban velas encendidas para ayudar a esas almas perdidas a encontrar el camino hacia la luz de Lugh. Sin embargo, también tenía su parte oscura. Temiendo que los vivos pudieran ser poseídos, se vestían de negro para evitar ser foco de atención. El «truco o trato» derivado de una vieja tradición cristiana del día de los difuntos en la que se mendigaba pasteles, casa por casa. O la calabaza, el farol con el que Jack vagaba, según la tradición irlandesa, tras haber engañado al diablo y haber pecado demasiadas veces como para ir al cielo.

La parte oscura siempre es la más fascinante, ¿por qué será? Tal vez, porque en ese lado de la verdad es donde se esconden los misterios, los secretos, los mitos. Fundir una fiesta dedicada al sol, a la vida, a lo nuevo que está por venir; con la oscuridad de la muerte y sus terribles secretos. El velo de lo invisible en su recorrido inverso, provocando que el antagonismo del universo se asome al espejo y devuelva una terrible mirada.

Desafiar a la muerte disfrazando a los más inocentes, aquellos que apenas comienzan su largo camino en la vida, con el aspecto de abominables monstruos y seres espectrales. Desterrar el dolor y la perdida y rendirle culto mostrando su más oscuro rostro.

3D Animation Production Company

LITERATURA OSCURA

Y una vez más, la literatura no ha estado exenta de mostrarnos a todas estas temibles criaturas. Desde Moby Dick hasta Frankenstein, Drácula y el Hombre Lobo, fantasmas, zombis, brujas…

El Minotauro, la Hidra, el can Cerbero, Gorgona… los griegos y otras civilizaciones antiguas ya contaban con su propia cantera de monstruos terroríficos, que no dudaron en transmitir a generaciones futuras. Rudimentarias sombras de lo que hoy conocemos, transformadas por la modernidad.

Frankenstein de Mary Shelley. Novela gótica que nos habla de la muerte y de la vida, de los humanos que creyéndose dioses creen que pueden desafiar a la muerte y jugar con ella. El moderno Prometeo, que en lugar de robar el fuego a los dioses, esta vez se atreve con la propia vida sin miedo a un castigo divino. (Pienso en él cada vez que me tienen que dar puntos…).

Drácula de Bram Stoker. De cuando Transilvania aún pertenecía a Hungría y su sagrada tierra era necesaria para trasladar al conde Drácula allá donde fuera. Su historia hizo famosos a los vampiros y contribuyó a que estos olvidados seres volviesen de entre las brumas de los tiempos para quedarse. Mordeduras, a veces letales, que pretenden succionar la esencia vital contenida en la sangre. También llamados no-muertos, por lo que no podían faltar en una noche de Halloween. (Ya lo dije en la anterior entrada, me fascinan).

La marca de la bestia de Rudyard Kipling. Un sacrilegio con una estatua sagrada hindú termina con un mordisco en el pecho por parte de un misterioso leproso, llamado Hombre de Plata. La herida provoca una paulatina transformación en hombre lobo como fruto de una maldición. También llamados licántropos. (Eso de los mordiscos contagiosos no apetece mucho en estos momentos…).

El fantasma de Canterville de Óscar Wilde, sir Simon de Canterville habita como fantasma en el castillo donde asesinó a su esposa. La familia americana que se establece en su antiguo hogar no temen al misterioso ente, se ríen de él e incluso le ayudan a buscar la paz. También llamados espíritus, almas perdidas. (Probablemente los que den más miedo en víspera de Todos los santos).

Las brujas de Salem de Arthur Miller, habla sobre este pueblo estadounidense y de la cacería de brujas que se produjo en él con paralelismos con la que hubo siglos atrás en la vieja Europa. También llamadas hechiceras, magas. (La parte de la magia siempre me ha encantado, yo soy de bruja con escoba, caldero y sombrero picudo).

Autores como Lovecraft, E. A. Poe, M. Shelley, Stephen King, W. Irving… perfectos para una noche de brujas.

Todas las culturas han creado sus monstruos y los han soltado para aterrarnos, aunque una noche al año la barrera del miedo se rompa y nos camuflemos bajo la mismísima piel del diablo. En la literatura universal podemos celebrar Halloween todas las noches, encerrarnos en nuestro dormitorio bajo la atenta luz de una vela y devorar libros terroríficos, metamorfoseándonos en criaturas imposibles y desafiar al miedo una vez más.

makunin en Pixabay

BAJO LA PIEL DEL DIABLO

La pérdida y el recuerdo que persiguen al Día de Todos Los Santos se celebra con el desafío a la muerte y la diversión de una noche única. Como si pudiéramos olvidar por un instante que todo se termina y festejar por que todo empiece de nuevo. Amar la vida a través de sus terrores y conocer nuestra parte más oscura. Desterrar nuestros temores y formar parte de ellos, pues no hay mayor miedo que desconocer nuestra propia oscuridad.

¿Cuánto tiempo nos queda? ¿A cuántos hemos dejado marchar ya? La muerte es una parte de la vida, desconocida, intimidante y dolorosa; por ello la mayoría de los monstruos están relacionados con ella. Ya sea porque la provoquen o porque surgen de sus entrañas. Es un miedo enraizado en muchas culturas y el imaginario colectivo le ha dado muchas formas. Luchar contra nuestros demonios particulares, contra lo invisible… y sobrevivir a ello. Un disfraz, una máscara, y en lugar de vestirnos de superhéroes, atacar desde dentro, desde la mismísima oscuridad.

Adéntrate en lo desconocido; lee novela de terror, fantasía oscura, thriller psicológico… porque los peores monstruos surgen de la imaginación y nos devoran de dentro hacia fuera, aunque existan en la vida horrores que superen a las temibles pesadillas.

Fuentes:

www.wikipedia.com

www.ngenespanol.com

www.sobrehistoria.com

www.libroos.co

El Nombre de Dios – José Zoilo Hernández

¿Quién podrá, pues, narrar tan grandes peligros? ¿Quién podrá enumerar desastres tan lamentables? Pues aunque todos sus miembros se convirtiesen en lengua, no podría de ninguna manera la naturaleza humana referir la ruina de Hispania ni tantos ni tan grandes males como esta soportó.

Crónica Mozárabe 754


El Nombre de Dios

Si alguien puede, es José Zoilo Hernández. Ya nos contó lo que ocurría en esa Hispania barbarizada tras la retirada de Roma de la Península Ibérica, a través de las vicisitudes de Attax, un alano aculturizado, en su fantástica trilogía Las Cenizas de Hispania.

Vuelve con El Nombre de Dios para narrarnos, mediante una didáctica y brillante ficción histórica, las postrimerías del reinado visigodo y la invasión musulmana. No lo hace con la aridez de un libro lleno de fechas y acontecimientos, difíciles de encajar y retener. Es con ese estilo tan suyo que convierte la Historia en una novela de aventuras y batallas, mientras el lector va haciéndose su composición de lugar sobre lo que ocurrió de forma fidedigna, casi sin darse cuenta, como un gato al que se da una comida deliciosa que lleva camuflada una pastillita.

José Zoilo Hernández

No es historiador. Es biólogo. Sabéis que me gusta fisgar las webs de los autores, y me he encontrado con este curioso texto del que os copio un extracto. Podéis leerlo completo en Letras con Historia .

¿Un biólogo escribiendo novela histórica?

Pues sí, soy biólogo, aunque me dedico profesionalmente a temas relacionados con el desarrollo rural y la agricultura. Pero, desde siempre, me ha apasionado todo lo que tuviera que ver con la historia. (…)


Durante algún tiempo, escribir fue solo un asunto personal, que compartía apenas con mi círculo más cercano. Hasta que, en verano de 2016, me decidí a dar un paso más: aprovechando la oportunidad que me ofrecía el tercer concurso de escritores Indie organizado por Amazon y El Mundo, presenté “El Alano: las cenizas de Hispania”, el primer volumen de mi trilogía sobre la Hispania tardorromana.

La acogida por parte de los lectores superó todas mis expectativas, y El Alano se convirtió en una de las novelas más populares del concurso, llegando a asentarse en el Top10 entre las más de dos mil obras presentadas, a pesar de que no la respaldé con promoción alguna, y que en ese momento mi presencia en redes era nula. Aquel fue mi primer paso, la autopublicación.

Pero las aventuras de Attax no acabaron ahí, ni mucho menos. Este mismo año, una editorial tan importante como Ediciones B, referente nacional e internacional en el ámbito de la novela histórica, decidió apostar fuerte por la trilogía: “Las cenizas de Hispania”. Las alegrías que me ha dado Attax no han cesado en ningún momento; así, en el mes de febrero de 2020, mi primera novela, El Alano, resultó galardonada con el primer Premio de Novela Histórica de Pozuelo de Alarcón y la Asociación Escritores con la Historia, como mejor debut del año 2019 en nuestro país.”

Creedme, lo que os cuento en esta sección no es más que una ínfima parte de lo que sucede. Son tan solo hechos históricos que la mayoría conocemos antes de abrir el libro, y alguna línea maestra de la ficción; no temáis a los spoilers pese a lo que pueda parecer, pues lo que aquí escribo no restará un ápice de interés a la novela. Solo quiero situaros con algo más que la sinopsis para despertar en vosotros un interés que de sobras merece.

Con una angustiada carta de Sinderedo, Obispo de Toletum, a su amigo Bonifacio, un sabio religioso, comienza esta fabulosa novela histórica.

Hermano, el instante que tan largamente hemos temido parece haber llegado. Esta misma mañana he recibido noticias del desembarco de una tropa bereber en las orillas de la Bética.

El Rey Roderico (Rodrigo), de vuelta de una de sus múltiples campañas contra los vascones, se apresta con sus huestes a hacer frente a la tropa de salvajes saqueadores llegados del sur. Lo que prevé como una invasión fácil de repeler no es visto como tal por Sinderedo, que conmina a su amigo Bonifacio a llevar a cabo la misión de entregar al rey una reliquia sagrada que le garantizará la victoria ante el Infiel: una trompa que Roderico personalmente debe hacer sonar en el combate.

Y así, con las peripecias de Bonifacio para encontrar a Roderico en el campo de la batalla que un poco más adelante identificaremos como la de Guadalete, comienza el Libro I, El Rey Maldito. En el camino, recluta a un joven pastor como asistente, Hermigio, un personaje puntal de la novela.

En aquella disputa trascendental para el reino, no solo habían competido por el trono la familia del difunto Witiza y Roderico. También Agila, dux de la Tarraconense y la Septimania, reclamó el trono para sí.

El Reino visigodo está dividido. Roderico ha llegado al poder con el apoyo del clero y el manejo de extorsiones y chantajes. Los herederos del difunto Witiza, Oppas y Sisberto, no ven su reinado con buenos ojos. Los nobles han de acudir al llamado de Roderico a la guerra… En el Noreste, Agila se ha proclamado Rey… Se vislumbra la desunión, la falta de previsión, la arrogancia de un pueblo conquistador asentado que se cree invencible…

Ademar, Comes o Señor de Astigi (Écija), un Noble guerrero visigodo de madre hispana, se despide de su esposa y su ciudad para acudir con sus tropas al requerimiento del Rey junto con sus leales Witerico y Alberico. Formarán parte de la poderosa caballería que les otorgaría una ventaja considerable en batalla.

Yussuf Ibn Tabbit se sentía incapaz de apartar la mirada de lo que acontecía en la playa. Allí, las mismas naves que habían servido para llevarlos a aquella tierra alejada de sus hogares ardían varadas sobre la arena blanca, consumiéndose poco a poco.

Tariq había demostrado con este gesto que su intención, más allá del saqueo, era la de hacerse con cuanto territorio fueran capaces de ocupar. Destruidas las naves, la única opción que les quedaba era la de avanzar, venciendo cualquier oposición que se encontraran. La suerte estaba echada.

Tariq Ibn Ziyab comanda las tropas bereberes. Han cruzado el estrecho y quemado naves con la intención de avanzar. Llega la hora del combate. Las fuerzas están igualadas, pero cuando Roderico ordena cargar a la caballería, muchos de los nobles godos desobedecen la orden y vuelven grupas. Oppas, familiar de Witiza y Obispo de Hispalis, ha conspirado con los invasores a fin de derrocar a Rodrigo y ocupar el trono. La suerte está echada. Ni la reliquia, que finalmente hace sonar Bonifacio impide una calamitosa derrota de Roderico y sus huestes.

Tras la victoria, el enemigo avanza hacia Astigi. La ciudad cae tras una enconada resistencia de Ademar y los suyos, que son hechos prisioneros junto con Bonifacio, Hermigio y la reliquia que portan.

Ragnarico, cruel visigodo partidario de Oppas y medio hermano de Ademar, ha unido su camino al de Tariq, confiado en la promesa de Oppas de darle Astigi, a la que cree tener derecho por herencia dado que su hermano es “mestizo”. Es sin dudas el gran villano de la novela.

El norteño Señor de Calagurris (No es Invernalia lectores, es Calahorra) Argimiro, aliado en principio del traidor Oppas, uno de los nobles que rehusó pelear a favor de Roderico llegado el momento, cambia de parecer y ayuda al rescate de los prisioneros del campamento musulmán. Juntos inician un periplo que les llevará a Toletum y Cesaraugusta.

Bonifacio, bajo tortura, ha confesado al Invasor la existencia de una reliquia que dará el mundo entero, el poder absoluto, a quien la posea, y quiere impedir a toda costa que caiga en manos indeseadas…

Con este caldo de cultivo se inicia un peregrinaje por la Península entre persecuciones, batallas y acogidas, mientras vamos conociendo a todos los personajes que formarán parte de esta trepidante aventura histórica, como la pelirroja Elvia, única superviviente de una aldea arrasada con sadismo por el infausto Ragnarico, a la que rescatan.

Sin tregua, llenos de sobresaltos, como si fuéramos uno de los aldeanos que seguimos a la comitiva de guerreros visigodos en busca de refugio, continuamos por las páginas amando, admirando y odiando a sus personajes mientras participamos de sus cuitas y alegrías y observamos de la mano maestra de Zoilo cómo cae una cultura.

Y comienza el Libro II, Más Allá de las Montañas, pues dejamos Hispania para atravesar los Pirineos y pasamos a vivir la acción en la Galia y hasta en Roma, donde la reliquia, deseada por todo aquel mandatario que conoce su poder, ha de ser puesta a salvo a cualquier coste.

En el transcurso, conocemos a los francos y sus disputas, a los lombardos, y asistimos a la caída definitiva del reino visigodo. Sabemos qué fué de una Roma que dominó el mundo y los inicios de lo que posteriormente será La Ciudad de El Vaticano.

Han pasado unos diez años desde el comienzo, y aunque conocemos el desenlace histórico de los hechos narrados, no así el ficticio, que nos mantiene en vilo hasta el final.

Voy a dejar una cita de la nota final del libro con las reflexiones del autor, que me parece muy aclaratoria no sólo de nuestra historia, sino de cualquier ficción histórica.

Como en la mayor parte de las novelas del género, en las páginas anteriores coexisten personajes reales con otros ficticios. Entre los primeros podemos mencionar a Roderico, el último rey visigodo, conocido como Rodrigo; también a quien lo derrotó en la batalla, Tariq Ibn Ziyab, y al superior de éste, el gobernador de Ifriquiya, Musa ibn Nusayr y su hijo Adb-al-Aziz. Asimismo son personajes reales el prelado Sinderedo, metropolitano de la Ciudad de Toledo en el momento de la llegada de los musulmanes y que, como en la novela, huyó de Hispania para refugiarse en la ciudad de Roma (…); otros reyes visigodos, como Agila o Ardo, y también Eudes (llamado igualmente Odón o Eudón), dux de Aquitania, y Gregorio, el segundo papa de ese nombre. En cuanto a los personajes ficticios, son mayoría en la novela. Ademar, Argimiro, Hermigio, Bonifacio, Elvia, Witerico, ragnarico o Yussuf Ibn Tabbit son solo los más relevantes.

Nota Histórica. El Nombre de Dios

Una vez más, Don José Zoilo Hernández, pese a mis difíciles circunstancias personales, ha conseguido tenerme pegada a su historia de la Historia. Seiscientas treinta y nueve páginas, notas, prólogo, mapa y glosario, qué detalle – aprended, autores de fantasía, y no miro a nadie, ejem – incluídos. Y no quitaría ni una sola.

Leer la descripción de una batalla del autor es entrar en ella. Creedme, las grandes gestas, esas que nos mantienen en vilo, haciéndonos querer guiar el brazo del guerrero junto con su espada para impulsarle y ayudarle en su victoria, no se dan solo en el género fantástico o en una gran producción cinematográfica. Ya me asombré en El Alano al leer la crudeza real de un combate, pero en mi opinión lo ha superado en El Nombre de Dios. De hecho, os copio mis reacciones durante la Lectura simultánea que hicimos en Twitter con Soy Yincanera:

No es la batalla de Morannon a las puertas de Mordor. Es la de Guadalete (?) en el 711. No huyen en la noche los hijos de Elrond de los orcos, sino los godos derrotados de los musulmanes y otros traidores godos

Enseguida les llegaron las voces de aquellos hombres llamando para localizarse unos a otros en la negrura, y por último comenzó un peculiar ulular que habría helado la sangre al mismísimo demonio. Los mauri y sus señores oscuros buscaban a los guerreros godos entre la maleza como si se tratara de una siniestra partida de caza.

Y es que podría estar leyendo ambos géneros y no habría gran diferencia. Así de impactantes son las abundantes “escenas de acción” de la novela. Te hacen retener el aliento en todo su desarrollo.

A veces, cuando leo Historia no se si estoy leyendo Fantasía. A veces, cuando leo Fantasía no se si estoy leyendo Historia.”

Hemos sido llamados para llevar a cabo una misión divina. Y somos la última esperanza de nuestro mundo; si fracasamos, la oscuridad se cernirá sin remedio sobre todo cuanto hemos conocido

Destacables también los personajes, en los que encontramos héroes de verdad, anónimos pero capaces de dar la vida por su tierra y sus gentes. Los adoraremos, tanto como odiaremos a los villanos, aunque, como de costumbre a José no le duelan prendas en rompernos el corazón.

Ademar, señor de Astigi, un godo mestizo con honor cuando otros perdieron un reino con deshonor. Rodrigo/Roderico ha desaparecido, tal vez ha muerto

Que aquellos bastardos supieran quién era el señor de Astigi, aquel que, vencido su rey, se atrevía a defender su tierra.

Por último, no os perdáis la Nota Histórica al final del libro. No tiene desperdicio. Si la novela es didáctica, las poquitas páginas de tal nota no le van a la zaga. Sabía de las versiones de la historia, pero no había leído sobre ello y me ha resultado especialmente aclaratorio.

En definitiva, voy a hacer lo que dicen que nunca se hace en una reseña (Ah, se siente, ya os insistía en que yo no reseñaba, muajajajaja, o sea, onomatopeya de risa siniestra), decir que ME HA ENCANTADO no, LO SIGUIENTE. Hacedme caso Redondaleros, que me vais a dar las gracias. Que no os tire “p´atrás” el grosor; no sobra una sola página.

Venga, cuidaos y seguid leyéndome porfa. Sé que soy vehemente, pero solo me emociono con lo que me gusta y eso quiero transmitiros, con mayor o menor fortuna pero con la mejor de las intenciones. Porque ya que me pongo a ello, me pongo con ganas, pues no es por no ir, pero ir pa ná es tontería, y voy bastantes más veces de las que vengo aquí a contároslo, porque puede que no considere que valga ni la pena ni vuestro tiempo que os lo cuente. Quien quiera entender, que entienda, que dice la Biblia. Ah, y no intentéis levantar un espadón como los del libro, que eso solo lo hacían los de antes. Ya no nos fabrican igual.

  • Título: El nombre de Dios
  • Autor (es): José Zoilo Hernández
  • Traductor:  
  • Sello: EDICIONES B
  • Precio sin IVA: 20.10 €
  • Precio con IVA: 20.90 €
  • Fecha publicación: 09/2020
  • Idioma: Español
  • Formato, páginas: Tapa dura con sobrecubierta, 640
  • Medidas: 166 X 236 mm
  • ISBN: 9788466668453
  • EAN: 9788466668453
  • Temáticas: Novela histórica
  • Colección: Histórica

Hablemos de literatura con Adella Brac

El tiempo es uno de esos ‘amigos’ que logra mitigar sensaciones con su discurrir, tanto las buenas como las malas. Por eso, hoy templo un poco cada una de las percepciones que me embargaba cuando empecé a preparar esta entrevista. No han sido unos días fáciles para ‘Desde El Redondal’, especialmente para la patrona de este barco de sueños literarios que un día nos invitó a subir a bordo y al que unos cuantos ya hemos convertido en nuestra casa. Lo que, además, consiguen personas como ella, tan cercana y sencilla, es un lazo de empatía más allá de la distancia que hace tuyo su dolor y también tuyas sus risas.

El destino suele enviarnos guiños en mil formas diferentes y, que en unos momentos así, fuera Adella Brac la autora a entrevistar me parece muy significativo. Porque Adella es una de esas autoras capaces de llegar al corazón de quien la lee, de tocar el alma y de la que guardo, casi tatuada, una frase que viene muy al cuento aplicar para esta ocasión: “Todos estamos rotos; la vida consiste en unir esos pedazos”. A veces el puzzle se hace complejo y hay piezas que parecen no encajar en ninguna parte porque son demasiado pequeñas, demasiado grandes, de complejas formas o porque la ‘rotura’ es significativa. Pero tienen su lugar, seguro. Lo acabamos encontrando, encaja y seguimos avanzando en esa nueva realidad. Pilar lo hará algún día, estoy segura.

Y ahora, como todos sabemos, la literatura es balsámica, leyendo, escribiendo, en todas sus vertientes, así que un poco de cura mediante una autora que, como decía, es diferente, algo que puede captarse en todas y cada una de sus novelas: Adella Brac. Lo resumo en una frase: he leído todo lo que ha escrito y seguiré haciéndolo porque Adella tiene una sensibilidad especial y hoy me apetece acercárosla un poco más. De inicio y como hago siempre, me encantaría que fuera ella quien se presente:

Soy escritora de fantasía juvenil. Amo las historias de personajes que buscan su lugar en el mundo y ayudo a la gente a escribir más y mejor con mis retos.

»En los últimos años me he ido formando en varios aspectos relacionados con el mundo editorial y ofrezco servicios de informe de lectura, maquetación y consultoría.

Foto de Adella Brac en Redes sociales

¡Ahí es nada! Supongo que es inevitable que cuando un mundo te apasiona (el literario en este caso), personas inquietas como Adella busquen ahondar en él en todas sus facetas y en este caso, mediante su generosidad, no solo el aprendizaje la ayuda a ella a que sus obras sean cada vez mejores, sino que pone su conocimiento al servicio de los demás. Buscadla si la necesitáis, no os vais a arrepentir.

La autora ya se nos ha presentado, pero yo soy de las que piensa que nada mejor que una obra para hablar de quien la creó porque ponemos mucho de nosotros en esas letras. Por eso me gustaría compartir con vosotros un fragmento elegido por la propia autora para que podáis conocer un poquito más, en este caso, ‘La Historia de Tilansia’. (Lo confieso, la favorita de entre las novelas de Adella).

—¡Vaya una manera de conocer a alguien! —dijo tendiéndole la mano para ayudarla a levantarse—. Por cierto, gracias. Me llamo Boje, pero puedes llamarme Bo.

—Yo me llamo Tilansia, pero no puedes llamarme Ti —contestó de malos modos.

Rechazó su mano y se levantó con torpeza.

Su chaqueta empezó a chorrear agua.

—¿Tú eres Tilansia? Te estaba buscando. —Su mirada subió desde los pies hasta sus ojos, inspeccionándola. Arrugó el rostro como si hubiese olido algo en mal estado—. ¡Pareces un pirata!

Ella levantó una ceja.

—Y tú pareces un maleducado. ¡No, espera! Creo que lo eres.


Fresco, ágil y llamativo. Hay mucho de eso en los libros de Adella Brac y si queréis saber qué más podréis encontrar en ellos, nadie mejor que la propia Adella para contarnos de qué están impregnadas sus páginas:

Magia, aventuras y un poco de amor. Me gusta cuidar mucho la redacción porque estoy enamorada de las palabras, pero nunca permito que el estilo desvíe la atención del lector. Las palabras deben ser una herramienta para contar una historia, no una manera de presumir de vocabulario.


Y es que el literario es un camino muy largo de constante mejora y aprendizaje, un camino que en el caso de Adella tuvo uno (o dos ) inicios muy especiales. La autora gallega nos habla de sus orígenes literarios así:

El primero, con once años, cuando decidí que quería ser escritora. Un tiempo después, cuando llegó el momento de escoger mi futuro profesional, asumí que nunca iba a llegar a ser tan buena como aquellos a los que admiraba, que nunca podría ganarme la vida como escritora, así que elegí otra profesión y aparqué la escritura.

»El segundo llegó veinte años después, cuando me di cuenta que no necesito ser una virtuosa de las letras para tocar el corazón de los lectores con mis palabras.

»Costó entenderlo, pero cuando lo hice, prometí no volver a cerrarle nunca más la puerta a mi sueño.

El largo camino del aprendizaje en la escritura – Imagen: mathey (Pixabay).

Adella tiene libros mágicos llenos de pasajes que enamoran, personaje que te conquistarán y mundos de ensueño, pero es que leyéndola no es difícil hacerse una idea. Dos mensajes importantísimos aquí: No necesitas ser el mejor para tocar el corazón de un lector, e importante la promesa: “no cerrarle nunca más la puerta a un sueño”. ¿Qué es la vida sin sueños? Más fáciles o más difíciles, son nuestro motor y es fantástico hacer de ellos el camino y no la meta (aportación personal, si se me permite).

Los orígenes, el camino, el fin. Como decía, aprendizaje constante y un continuo intento por mejorar, evolucionar y plasmarlo en las letras. A eso nos ayudan nuestros grandes referentes. Le he preguntado a Adella por algo así, un libro especial, inspiración, una luz guía en este complejo y apasionante mundillo:

Tengo varios que han sido especiales en distintos momentos de mi vida, pero puestos a escoger solo uno me quedo con «Robinson Crusoe», de Daniel Dafoe. Cuando acabé de leerlo pensé: «yo quiero hacer esto». Es importante porque fue el libro con el que supe que quería ser escritora.

Una de las ediciones de Robinson Crusoe

¿Y qué son las historias sin personajes? Pues nada, claro y en el caso de Adella, como os digo, ninguno de los suyos pasa inadvertido. Todos son capaces de llegarte mediante caracteres muy variopintos y marcados, directos al corazón. Así son los personajes de Adella Brac:

Como lectora y como escritora, amo las historias de personajes un poco rotos, un poco perdidos. Cada uno de mis protagonistas tiene algo que aprender.

»Y también algo que enseñarme, por eso les tengo especial cariño a todos.

Lola me enseñó que podía escribir sin presiones, solo por el placer de hacerlo. Bellasombra que podía publicar, que había opciones más allá del sistema tradicional. Tilansia me enseñó que podía hacer de escribir una profesión. Y Keera me demostró que podía dejar a un lado el ego para crecer como escritora creando una historia a cuatro manos.


Curioso y a la vez mágico lo que los personajes pueden enseñar, no solo a los lectores, sino especialmente al propio escritor, a aquel que los creó, pero doy fe de que son capaces de darnos auténticas lecciones y eso es un plus en las novelas que escribimos y leemos.

Una vez llegados a este punto, necesitamos saber más. Ya nos ha quedado claro que no es necesario exigirse ser el número uno para hacer disfrutar a los lectores (nos exigimos el máximo, claro que sí pero sin perder de vista el suelo). Ahora bien, en esa línea, me gustaría saber cuáles son las aspiraciones literarias de Adella Brac:

Escribir cada día un poquito mejor. Y publicar al menos un libro al año.


Claro y conciso. Y en esta línea futura, planteo: Adella tiene cuatro libros publicados (me llena de orgullo y satisfacción decir que uno de ellos, escrito a cuatro manos con una servidora – SPAM: La Biblioteca de los Libros Olvidados -CIERRO SPAM), pero como una aquí ya se los ha leído todos, necesito saber qué hay por delante, cuáles son los futuros proyectos de Adella Brac:

En un futuro inmediato; lanzar una plataforma de retos de escritura y publicar un libro con 365 disparadores creativos para tener ideas para escribir cada día durante un año.

»A medio plazo, primavera de 2021, publicar nueva novela de fantasía juvenil, #proyectoCantharella.


¡Casi nada! Dientes largos. Ya lo veis, tendremos libro pronto y, por si eso fuera poco, también plataforma de retos. Y es que Adella ya nos desafía cada mes en su blog con el reto 5 Líneas. Si no lo conocéis os sugiero que os paséis a echarle un ojo porque es genial para mantener despierto el gusanillo creativo. Y es que, como os decía al principio, Adella no se limita solo a escribiir sus propias novelas, sino a fomentar la creatividad, la imaginación y la escritura en todos nosotros.

Reto 5 Líneas de Adella Bac

Dos cuestiones inamovibles e innegociales antes de ponerle punto y final a esta entrevista. No puedo hacerlo sin preguntarle a Adella por su iniciativa #DiAlgoBonitoAUnaEscritora. Esta tuvo lugar hará ya unos pocos años y la respuesta en las redes sociales (concretamente en Twitter) fue tan abrumadora que llegó a convertirse en TT nacional durante varias horas, algo con un mérito incontable si tenemos en cuenta que le despelleje ajeno suele triunfar muy mucho sobre el elogio. ¿Cómo se te ocurrió esta iniciativa?

El oficio de escritor es solitario. Pasamos demasiado tiempo a solas con nuestros fantasmas y es fácil caer en la autocrítica feroz. Me di cuenta de que muchos damos más valor a las cosas malas que nos dicen de nuestros libros que a las buenas. Creo que porque lo bueno lo damos por sentado.

»Pero los comentarios positivos de nuestros lectores son muy valiosos, energía pura. Por eso lancé esa propuesta, #DiAlgoBonitoAUnaEscritora. Mi intención era repartir algo de luz y el resultado fue deslumbrante.


¿Es o no es Adella un ser de luz? Lo es, os lo dice una que, además de conocer a la escritora, conoce también a la persona. Entusiasta, inquieta, dulce y tranquila; un lujo para el mundo literario y para la parcela personal, en mi caso, al tenerla como amiga.

Por último y en consonancia con la particular cruzada en este blog de acercarle al mundo la literatura juvenil autopublicada, ¿quién mejor que una autora que consigue cosas tan potentes con sus novelas como Adella Brac para cubrir de argumentos a esos reacios reticentes a hincarle el colmillo a una novela juvenil solo por los (injustos) prejuicios que la rodean? ¿Y si encima es autopublicada? ¡Escuchadla! (Bueno, leedla).

Es cierto que todavía hay muchos prejuicios entorno a la literatura juvenil y especialmente, con la autopublicada.

»Creo que el camino es el que ya hemos tomado muchos compañeros; invertir tiempo y dinero para publicar nuestras novelas con calidad editorial.

»Confío en que en algún momento aquellos que tienen reparos se den cuenta de que la literatura juvenil no es exclusiva para jóvenes. Y de que pueden encontrar historias maravillosas en cualquier género.


Pues ya la habéis oído. Poco más que añadir. Espero que hayáis disfrutado de esta entrevista y, sobre todo, que os haya servido para descubrir -si no la conocíais aún- a otra pedazo de escritora de fantasía juvenil, autopublicada y con todas esas etiquetas que tanto recelo generan y ante la que solo teneís que rendiros para sucumbir a su ‘pluma’.

Aquí os dejo sus redes sociales para que podáis seguirla si os apetece:

Twitter: @adellabrac

Instagram: @adellabrac

Novelas publicadas por la autora gallega Adella Brac

Adella también tiene disponibles dos libros gratuitos en Lektu, un relato de fantasía y un libro que compila los microrrelatos de los usuarios que han ido participando en su reto literario 5 Líneas con motivo de su quinto aniversario.

De igual manera cabe destacar que la novela ‘La Leyenda de Bellasombra’ está disponible en inglés.