LA TESIS DE NANCY – RAMÓN J. SENDER

Hace mucho tiempo que tenía ganas de recomendaros encarecidamente este libro si no lo conocíais ya de vuestra época escolar, pues creo recordar que era de obligada lectura. Si os lo perdisteis, estáis a tiempo de remediarlo. Y si no, creedme cuando os digo que vale la pena releerlo y volver a soltar unas risas con las aventuras y desventuras de una inocente americana en Sevilla, y cómo se las cuenta a su prima Betsy mediante las diez cartas que le remite a los Estados Unidos.

Ramón J. Sender

Me vais a permitir hablaros someramente de este autor de la Generación del 36, a la que pertenecen mis admirados Miguel Hernández, Cela, Buero Vallejo, Celaya, Delibes, Laforet… Y tantos otros ilustres que no me da la entrada.

Nacido en Chalamera (Huesca). Tomó parte en las guerras de Marruecos en las décadas de 1910 y 1920. A su regreso se instaló en Madrid y trabajó como periodista en El Sol hasta 1929, fecha en la que empezó a escribir para periódicos más radicales. Participó en actividades anarquistas, que terminaron decepcionándole, por lo que se hizo comunista, aunque más tarde, durante la Guerra Civil española, renegó también de esta ideología y en 1938 se exilió a Francia y posteriormente a México y Estados Unidos. Su obra, de carácter realista, analiza con crudeza la realidad social desde una óptica revolucionaria. Es autor de Imán (1930), una novela sobre la guerra de Marruecos; Mr. Witt en el cantón (1935), con la que obtuvo el Premio Nacional de Literatura; Crónica del alba (1942), de carácter autobiográfico; Requiem por un campesino español (1960; primera edición de 1953 con el título de Mosén Millán); El bandido adolescente (1965), sobre el pistolero norteamericano Billy el Niño; y La aventura equinocial de Lope de Aguirre (1968), entre otras muchas. Falleció en 1982 en San Diego. Podéis encontrar más detalle de su biografía en su web (ramonjsender.com)

Nancy viaja a Sevilla a fin de investigar el folklore y las costumbres españolas para su tesis doctoral. Experimenta todos los tópicos andaluces que a la velada crítico-humorística pluma de Don Ramón J. Sender se le antojan, vistos desde la perspectiva de una inocente y literal jovencita rubia americana, como un novio gitano, aventura con un señorito andaluz trasnochado en un cortijo, querer subir a caballo a La Giralda… Lo que podáis imaginar como estereotipo andaluz para un extranjero.

Los malos entendidos por una traducción e interpretación de los dichos populares por parte de Nancy, y la forma de narrárselo a Betsy en su epistolario son francamente hilarantes. Os dejo unas muestras como aperitivo, pues son la mejor presentación de la obra:

¿Qué decirte de la gente española? En general, encuentro a las mujeres bonitas e inteligentes, aunque un poco…, no sé cómo decirte. Yo diría afeminadas. Los hombres, en cambio, están muy bien, pero a veces hablan solos por la calle cuando ven a una mujer joven. Ayer pasó uno a mi lado y dijo:

—Canela.

Yo me volví a mirar, y él añadió:

—Canelita en rama.

Creo que se refería al color de mi pelo.

En Alcalá de Guadaíra hay cafés, iglesias, tiendas de flores, como en una aldea grande americana, aunque con más personalidad, por la herencia árabe. Al pie de mi hotel hay un café con mesas en la acera que se llama La Mezquita. En cuanto me siento se acercan unos vendedores muy raros —algunos ciegos—, con tiras de papel numeradas. Dicen que es lotería. Me ofrecen un trozo de papel por diez pesetas y me dicen que si sale un número que está allí impreso, me darán diez mil. Yo le pregunté al primer vendedor que se me acercó si es que tenía él tanto dinero, y entonces aquel hombre tan mal vestido se rio y me dijo: «Yo, no. El dinero lo da el Gobierno». Entonces resulta que todos esos hombres (y hay millares en Sevilla) son empleados del Gobierno. Pero parecen muy pobres.

Me suceden cosas raras con demasiada frecuencia. Y no se puede decir que los hombres sean descorteses, no. Al contrario, se preocupan del color de mi pelo y hasta de mi salud. En la puerta del café hay siempre gente joven, y cuando vuelvo a casa veo que alguno me mira y dice: «Está buena». Yo no puedo menos de agradecerles con una sonrisa su preocupación por mi salud. Son muy amables, pero no los entiendo. A veces se ruborizan sin motivo. O se ponen pálidos. Sobre todo cuando les pregunto cosas de gramática.

De veras, a veces no entiendo las reacciones de la gente. Verás lo que me pasó en el examen de literatura clásica. Estaba sentada frente a tres profesores ya maduros, con su toga y un gorro hexagonal negro —el gorro no en la cabeza, sino en la mesa—. Y uno de ellos se puso a hacerme preguntas sobre el teatro del siglo XVII. Tú sabes que en eso estoy fuerte. Bueno, voy a decirte exactamente lo que preguntó y lo que contesté, y tú me dirás si hay algo que justifique los hechos. El profesor me dijo:

—¿Puede usted señalar algún tipo característico del teatro de capa y espada?

—El gracioso —dije.

—Bien. Otro.

—La dueña.

—Otro, señorita.

—El cornudo.

Y los tres profesores, que eran calvos, se pusieron terriblemente rojos, hasta la calva, hasta las orejas. Yo miré disimuladamente a ver si mi vestido estaba en desorden, y luego a mi alrededor por si había sucedido algo inesperado; pero todo era normal.

En fin, me aceptaron el plan de estudios que había hecho cuando decidí venir aquí. Con objeto de celebrarlo fuimos varias muchachas a Alcalá de Guadaíra y las invité a merendar en el café de La Mezquita. Había una tertulia de toreros, seguramente gente de poca importancia, aunque son muy jóvenes y tal vez no les han dado todavía su oportunidad. Hablaban a gritos y yo apunté bastantes palabras que ignoraba. Por cierto que uno de ellos dijo que no torearía si no le ponían diez mil beatas delante. Beatas son mujeres piadosas que van a misa cada día. Entonces yo pensé que aquel joven deseaba atraer a la plaza a la población femenina de buenas costumbres. Eso debe dar reputación a un torero. Pero más tarde me dijo Mrs. Dawson que al hablar de beatas tal vez se referían a una moneda antigua que es la que usan los gitanos para sus negocios.

No digo que sea lo uno o lo otro. Solo digo lo que escuché.

La Tesis de Nancy. Ramón J. Sender

Por fin salió el toro. Había en el ruedo más de quince personas, todas contra un toro indefenso. Y el animal no atacaba nunca a las personas-era demasiado humanitario y bondadoso-, sino solamente a las telas que tenía delante. Con toros que no atacan más que a la tela, cualquiera podría ser torero ¿verdad? Pero yo no lo sería a ningún precio, aunque se dice que hay mujeres toreras. Los americanos que estaban conmigo reaccionaron igual que yo. Tal vez porque en nuestro país todo el mundo toma leche y amamos a las apacibles vacas y sus maridos. Aquí sólo toman leche los bebes. Bueno tengo motivos para pensar que a Mrs. Dawson le gustan los toros. No me extraña porque es escocesa y cruel.

La Tesis de Nancy. Ramón J. Sender

En fin, ya veis que pasaréis buenos ratos. Hay tantos fragmentos que te hacen soltar la carcajada que no sabía cuál escoger. Eso sí. no dejéis de percibir la crítica soterrada y no tan soterrada a los “mitos españoles” de la época, y una vez “bien reídos”, mirad más allá de la hilaridad que provoca Nancy y poneos en su piel… y veréis como no da tanta risa (o si, que es bueno reírse de uno mismo y dejar de “españolear”, “alemanear”, “inglesear”, “australianear” o lo que sea… sin sentido del humor).

Os dejo el enlace a la edición que leí pues me resultó cómoda, aunque hay bastantes. Solo buscad

  • Editorial ‏ : ‎ Magisterio Español; Quinta edición (17 marzo 1989)
  • Idioma ‏ : ‎ Español
  • Tapa blanda ‏ : ‎ 321 páginas
  • ISBN-10 ‏ : ‎ 8426571344
  • ISBN-13 ‏ : ‎ 978-8426571342
  • Link de amazon : https://amzn.to/3xNWEo2

COLECCIONES DE OBRAS MAESTRAS POR MENOS DE 1 EURO

Buena noticia empezar el año. Seguro que muchos de vosotros ya lo sabíais pero resulta que yo me lo acabo de encontrar y ardo en deseos de compartirlo porque me parece increíble: He encontrado colecciones de obras maestras por menos de un euro en amazon. Formato Kindle claro.

Me ha dado la british vein y me he autoregalado una de Oscar Wilde. Y ganitas de Dickens y Balzac.

Eso si, no se muy bien cómo está la edición, ya os contaré. Os dejo enlaces por aquí para ahorraros el curro de buscar. Y si, confieso que si pilláis alguna por aquí igual le caen al blog mediocéntimos (céntimos enteros no creo dado que la cosa no llega a un euro en ningún caso, pero quién sabe, tacita a tacita igual me ayuda a pillar un hosting para esta casa redondalera).

De Nada. Que los disfrutéis con salud.

Y edito para aconsejaros encarecidamente que leáis los comentarios a esta entrada, que por lo visto no es oro todo lo que reluce

>> Colección integral de Jane Austen: Emma, Lady Susan, Mansfield Park, Orgullo y Prejuicio, Persuasión, Sentido y Sensibilidad, La abadía de Northanger Versión Kindle

>> Colección integral de Charles Dickens: Cuento de Navidad, David Copperfield, Grandes Esperanzas, Historias de Fantasmas, Oliver Twist, Historia en dos ciudades, El grillo del hogar Versión Kindle

>> Colección integral de Edgar Allan Poe: Cuentos y Poemas Versión Kindle (Esta cuesta 1,99 aviso)

>> Colección integral de Fiódor Dostoyevski Versión Kindle

>> Colección integral de León Tolstoi: Guerra y Paz, Ana Karenina, La muerte de Iván Ilich, Resurrección Versión Kindle

>> Obras de Honoré de Balzac: Biblioteca de Grandes Escritores Versión Kindle

>> Colección integral de Oscar Wilde Versión Kindle

Hay muchísimas más, como Shakespeare, Zola, Virginia Wolf, Stendhal… pero ya os dejo que las descubráis

¡Don Juan, Don Juan, yo lo imploro, tráeme un puré de calabaza!

Me van a disculpar Lady Dark Diana y Lady Dirty Jess, así como Lord y Lady Bloody Rubeca*, pero llega el turno de la señora Doña María del Pilar de Querencia y Luis y olé, españoleando en vuestro Halloween que es mi Todos los Santos. Bueno vale, la Toussaint y Sahmain también, pero eso hacéis como que no lo leéis. Es mi respuesta a los Susurros de Dark Diana y a los adoradores de las sajonadas. Que vamos a ver, almas de cántaro ¡tanto jalogüin tanto jalogüin! Tanto “truco o trato” con voz de flautín y vestidos de mamarracho para que os den una bola de palomitas peguntosas, o unos cuantos caramelos…

¡Caramelos! Si es que hoy los tiempos no son como antaño. Antes, que te diera caramelos un extraño sí que daba miedo… ¿no os lo decía mamá, que no comierais nada que os ofrecieran en la calle? Si es que me dan ganas de tener unos cuantos rellenos de cicuta, que sabe a almendras y no debe de notarse, para cuando los mamarrachos llamen a mi puerta…

Vamos, molestar al vecindario para pedir caramelos… que me dan ganas de salir cual Gorgona furiosa a ver quién asusta a quién. Eso sí que es un disfraz. Caramelos… de leche les daba yo pero en plural. ¡Truco! ¡Elijo truco, que vais a saber lo que es un truco!

Mirad, jovenzuelos, me vais a comparar a mí unos caramelitos sobaos con los dulces de Todos los Santos de toda la vida de Dios:

Sí, son huesos de santo y buñuelos rellenos de crema, nata, chocolate, trufa, y esos de cabello de ángel y batata que nadie quiere nunca pero que hay que poner, porque así lo manda la tradición. Ja. Caramelitos. Venga ya.

Encima de casa en casa, que decoran con telarañas como si no hubieran quitado el polvo en veinte años y que se pegan a todo. ¿Eso da miedo? Eso lo que da es un asquete que te pasas… Con lo bien que se estaba en el sofá viendo ese Don Juan Tenorio que siempre daban esa noche en lo que era Televisión Española.

¡Cómo! ¿Que no conocéis a Don Juan Tenorio de Don José Zorrilla?. El de Johnny Depp no, que os veo venir. Digo el de Zorrilla.

Igual no sabéis por qué al ligón de turno, a ese que va cada día con una le dicen que es un Don Juan. Pues para eso estoy yo aquí con todo este paripé, para contaros de qué va así como quien no quiere la cosa. Bueno no, mentira, siií quiero cosas. Me mandáis un ciberbuñuelo en los comentarios por lo que os guste. Y si no os gusta un hueso de santo (os confieso que no puedo con ellos pero no se lo digáis a nadie, que no queda bien cuando estoy aquí españoleando tanto).

Veréis, hay algunos personajes más, pero nos vamos a centrar en los principales o la entrada nos dura hasta el próximo Jalogüin y no quiero, Si estamos aquí en tan largo plazo igual cambio de idea y el año que viene, en Halloween, os hablo de Sleepy Hollow. Y os pido caramelos vestida de Drusilla la de Spike (si no sabéis quiénes son no me hablo con vosotros). Vamos al lío.

El caso es que la cosa – cosa que es una obra de teatro escrita por José Zorrilla durante el Romanticismo español, o sea, siglo XIX, el de Bécquer y Espronceda con sus cañones por banda – empieza hablando de una apuesta que un tal Don Luis Mejía y otro tal Don Juan Tenorio – que son algo así como pijos sevillanos metrosexuales del XVIII – hicieron el año anterior en una taberna.

Básicamente se apostaron su reputación a ver quién era más capullo, hideputa que dirían antes, de los dos. Al cabo del año se encuentran en el bareto y se cuentan las cabronad… estooo… sus oscuras hazañas:

JUAN: La apuesta fue…

LUIS: Porque un día
dije que en España entera
no habría nadie que hiciera
lo que hiciera Luis Mejía.

JUAN: Y siendo contradictorio
al vuestro mi parecer,
yo os dije: Nadie ha de hacer
lo que hará don Juan Tenorio.
¿No es así?

LUIS: Sin duda alguna:
y vinimos a apostar
quién de ambos sabría obrar
peor, con mejor fortuna,
en el término de un año;
juntándonos aquí hoy
a probarlo

JUAN: Y aquí estoy.

Copa (jarra de vino) va, copa viene, van fardando de que no hay una que no se hayan tir… digo que haya caído ni pelea que no hayan ganado matando a todo lo que se menea sin cortarse un pelo

«Aquí está don Juan Tenorio,
y no hay hombre para él .
Desde la princesa altiva
a la que pesca en ruin barca,
no hay hembra a quien no suscriba;
y a cualquier empresa abarca,
si en oro o valor estriba.
Búsquenle los reñidores;
cérquenle los jugadores;
quien se precie que le ataje,
a ver si hay quien le aventaje
en juego, en lid o en amores.»
Esto escribí; y en medio año
que mi presencia gozó
Nápoles, no hay lance extraño,
no hay escándalo ni engaño
en que no me hallara yo.
Por donde quiera que fui,
la razón atropellé,
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé,
y a las mujeres vendí.
Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo los claustros escalé,
y en todas partes dejé
memoria amarga de mí.
Ni reconocí sagrado,
ni hubo ocasión ni lugar
por mi audacia respetado;
ni en distinguir me he parado
al clérigo del seglar.
A quien quise provoqué,
con quien quiso me batí,
y nunca consideré
que pudo matarme a mí
aquel a quien yo maté.

Total, que comprueban que en número de muertos y conquistas, gana de largo Don Juan. Pero no les basta con tanta tropelía, qué va. Don Luis reta a Don Juan a conquistar a una novicia inconquistable (ya os podéis imaginar que es Doña Inés). Acepta, pero añade que además va a conquistar a Ana de Pantoja, la prometida de Don Luis, y entre “Venga ya fantasma, tú de qué vas” pero a lo dieciochesco, y “¿que no? sujétame el cubata” pero a lo dieciochesco también, cierran la apuesta, que pa chulo Don Juan:

JUAN: Desde una princesa real
a la hija de un pescador,
¡oh!, ha recorrido mi amor
toda la escala social.
¿Tenéis algo que tachar?

LUIS: Sólo una os falta en justicia.

JUAN: ¿Me la podéis señalar?

LUIS: Sí, por cierto: una novicia
que esté para profesar.

JUAN: ¡Bah! Pues yo os complaceré
doblemente, porque os digo
que a la novicia uniré
la dama de algún amigo
que para casarse esté.

LUIS: ¡Pardiez, que sois atrevido!

JUAN: Yo os lo apuesto si queréis.

LUIS: Digo que acepto el partido.
Para darlo por perdido,
¿queréis veinte días?

JUAN: Seis.

LUIS: ¡Por Dios, que sois hombre extraño!
¿cuántos días empleáis
en cada mujer que amáis?

JUAN: Partid los días del año
entre las que ahí encontráis.
Uno para enamorarlas,
otro para conseguirlas,
otro para abandonarlas,
dos para sustituirlas
y una hora para olvidarlas.
Pero, la verdad a hablaros,
pedir más no se me antoja,
porque, pues vais a casaros,
mañana pienso quitaros
a doña Ana de Pantoja.

Pero resulta que dos pares de oídos escuchaban la conversación de Luis y Juan: Don Gonzalo, el padre de Doña Inés, y Don Diego, el propio padre de Don Juan. Y claro, al escucharles se cabrean bastante y recriminan a Don Juan. Don Gonzalo, el Comendador, le espeta a Don Juan que había acordado con Don Diego que se casara con su hija Inés que está en un convento, pero vamos, que ahora ni de broma la toca, y Don Diego llama de todo a su hijo y anula el compromiso.

Don Juan viene a contestar que a él no le metan en sus marrones que el vive muy bien haciendo lo que le place, y que ya veremos si toca o no toca… Y vaya si la toca. Primero se liga a doña Ana Pantoja y después va al convento en el que está Doña Inés y la rapta. Por supuesto, la seduce. Peeeero…. ah, se enamora también. Y esta escena, la famosa escena del sofá, de la declaración de amor, seguro que os suena a todos, en su versión buena o en otra que habla de morcilla (madre mía). Que os lo cuenten Paco Rabal y Concha Velasco (no son los mejores Don Juan Y Doña Inés pero no he encontrado otros)

Don Gonzalo les encuentra y se pelean. Don Juan le mata y para que no le pillen tiene que huir a Italia.

Al cabo de cinco años vuelve a Sevilla. Por alguna razón visita el cementerio y se entera que que la pobre Inés murió de amor tras su abandono. Allí están las tumbas de casi todos, vamos, de TODOS los personajes importantes menos la suya: El Comendador padre de Doña Inés, Don Diego el padre de Don Juan, Don Luis Mejía y Doña Inés. No queda títere con cabeza. Es de noche. Tras una charla con el escultor de las estatuas de las tumbas, que le pone al dia de lo que ocurrió en Sevilla con sus allegados mientras no estaba, se queda solo. Y las estatuas de las tumbas empiezan a moverse….(y os lo juro, en esta escena es cuando yo empezaba a acojo.. digo acongojarme pero de verdad)

Sí, sí; ¡sus bustos oscilan,
su vago contorno medra…!
Pero don Juan no se arredra
¡alzaos, fantasmas vanos,
y os volveré con mis manos
a vuestros lechos de piedra!
No, no me causan pavor
vuestros semblantes esquivos;
jamás, ni muertos ni vivos,
humillaréis mi valor.
Yo soy vuestro matador
como al mundo es bien notorio;
si en vuestro alcázar mortuorio
me aprestáis venganza fiera,
daos prisa; aquí os espera
otra vez don Juan Tenorio.

Parece que sigue todo bravucón ¿verdad? Pues no. Llega Avellaneda, su ayudante, y le encuentra con el semblante demudado y tembloroso, pero lo cierto es que vuelve a sacar esa chulería que le caracteriza al ver que Avellaneda se ríe un poco de él, y se atreve a invitar a cenar a los muertos para intentar demostrar que no tiene miedo. Hasta al Comendador, que os juro que en todos los Don Juanes que he visto siempre da mucho miedo. La escena es digna de un maestro del terror. Y a Don Juan también, aunque lo niegue:

CAPITÁN CENTELLAS Don Juan,
dejad tranquilos yacer
a los que con Dios están.

JUAN: ¡Hola! ¿Parece que vos
sois ahora el que teméis,
y mala cara ponéis
a los muertos? Mas, ¡por Dios
que ya que de mí os burlasteis
cuando me visteis así,
en lo que penda de mí
os mostraré cuánto errasteis!
Por mí, pues, no ha de quedar
y a poder ser, estad ciertos
que cenaréis con los muertos,
y os los voy a convidar.

AVELLANEDA:  Dejaos de esas quimeras.

JUAN: ¿Duda en mi valor ponerme,
cuando hombre soy para
hacerme
platos de sus calaveras?
Yo, a nada tengo pavor.

(Dirigiéndose a la estatua de DON GONZALO, que es la que tiene más cerca.)

Tú eres el más ofendido;
mas si quieres, te convido
a cenar comendador.
Que no lo puedas hacer
creo, y es lo que me pesa;
mas, por mi parte, en la mesa
te haré un cubierto poner.
Y a fe que favor me harás,
pues podré saber de ti
si hay más mundo que el de
aquí,
Y otra vida, en que jamás,
a decir verdad, creí.

CAPITÁN CENTELLAS: Don Juan, eso no es valor;
locura, delirio es.

JUAN: Como lo juzguéis mejor:
yo cumplo así. Vamos, pues.
Lo dicho, comendador.

Para no alargarlo más, aunque confío en que leáis o veáis la obra si tenéis ocasión: El Comendador aparece, claro, y se quiere llevar a Don Juan al Infierno. La escena es de verdad terrorífica. Pero aparece Doña Inés, que también ha hecho una apuesta con su padre: Don Juan la llora y entiende que la ama de verdad a pesar de haberla abandonado. Por ella recapacita y se arrepiente de sus pecados. Dios le perdona, así es que irá al cielo.

Hala, podéis llamarme de todo por haberme metido con Halloween, pero yo os contestaré finalizando como empieza el tenorio, declamando a voz en cuello:

¡Cuál gritan esos malditos!
Pero, ¡mal rayo me parta
si en concluyendo la carta
no pagan caros sus gritos!

¡Mi señor Don Juan Tenorio!

Si no os gusta este jolgorio

que aquí montan en Octubre

Usad como disuasorio

de tan nefasta costumbre

Una espada para hacer

un puré de calabaza!

¡Don Juan, Don Juan, yo lo imploro

de tu hidalga condición

acaba con el follón

o te quitarán la plaza!

(Iba a firmar como la Eremita Zorrilla pero mejor no. Queda un poco raro ¿no? Pero vamos, que es una coplilla de las mías tuneando un poco a Doña Inés)

Y ahora dejadme que os diga que todo es un postureo para contaros el Tenorio, que Halloween me hace mucha gracia, porque tan español como el Tenorio es, como dice mi cuñada Yaque, que es cubana, apuntarse a todas las fiestas. Hasta a Halloween.

Venga. Que no paséis mucho miedo. O sí si es lo que os gusta

*Es que en El Redondal somos así de glamourosos, que si Hollywood tiene Brangelina (Brad y Angelina) nosotros tenemos Rubeca (Rubén y Rebeca)

Pepita Jiménez – Juan Valera

A veces pensamos que si queremos leer novelas que nos entretengan tenemos que huir de todo aquel libro que nos recuerde, tan siquiera vagamente, a nuestro periodo escolar. Y sin embargo creo que a tal etapa le debemos los amantes de la buena lectura el serlo.

La que os traigo hoy no es una de esas lecturas obligadas en nuestra época lectiva, creo que antes se leería a Clarín, o a Perez Galdós. Miau fué mi libro impuesto, y con todos mis respetos a su maestría, a mí el cesante Villaamil y su nieto Luisito, que hablaba con Dios de sus problemas me parecían infumables, tal vez porque por edad me importaba un comino conocer la sociedad de finales del XIX. A partir del Renacimiento la Historia e historia no me llamaban nada la atención. Y particularmente en literatura el Realismo me parecía, a mí que andaba soñando con unicornios – o gatos tristes y azules – eso, demasiado realista, valga al redundancia.

Craso error. Hoy creo que me gustaría releer a Galdós, y recrear también en mi imaginación esa España ingeniosa que nos dejó anécdotas tan hilarantes como ésta:

Isabel II

Cuando se armó la de Dios para derrocar a Isabel II, con aquel famoso grito del General Serrano : “¡Abajo Isabelona fondona y golfona!” – pobre mujer, de verdad, y la de juego que daba. Hay mil anécdotas referidas a ella. Que se lo digan a Valle Inclán que originó algunas – hubo que buscar un rey nuevo para que no se desmandaran los carlistas, que no caían nada bien. Uno de los candidatos fue Espartero. Sí, ese que tenía un caballo con unos atributos remarcables. Pero el hombre andaba ya mayor y decidieron que querían uno que les aguantara un poco más. Así es que descartados varios, quedaron el italiano Amadeo de Saboya y el prusiano Leopoldo Hohenzollern Sigmaringen. Al final ganó el italiano, no sé bien si porque al prusiano dicen que le faltaban unos cuantos hervores o porque a ver cómo pronunciaban nuestros compatriotas el nombrecito… y con esa particular guasa que nos suele caracterizar, durante el proceso de elección se le acabó conociendo como “Leopoldo Oleole Simeligen”

Pero en fin, hoy la cosa no va de Galdós. Va de Don Juan Valera. ¿Le conocemos un poquito? Pues en vez de contároslo yo, dejo que lo haga Aloha Criticón que lo hace muy bien. Si no queréis pinchar, aunque deberíais, que saber nunca sobra, ya os digo yo que fue un escritor, político y diplomático español de finales del XIX con unas cuantas obras en su haber.

De la que hoy vamos a habar es de Pepita Jiménez. Así se titula. ¿Os pensáis que El Pájaro Espino de Colleen Mccullough tan famoso inventó algo con eso de chica que se enamora de un cura? Pues va a ser que no. Valera ya enamoró a su Pepita del seminarista Luis de Vargas aquí, en Andalucía. Solo que acaba mejor, ya que los españoles somos más de “mástica” que de mística (lo decía un viejo conocido cuyo nombre no recuerdo), y hay final feliz.

Antes de seguir ¡que lo tenéis gratis en Amazon en formato digital! Ni Kindle Unlimited ni nada. Gratis. Aquí os dejo en enlace de descarga: Pepita Jiménez. Si no tenéis lector para Kindle, visitad en el Menú del Redondal en la sección Noticias, Links útiles, cómo hacer para leerlo. Va venga, ya os lo he enlazado. Todo sea para facilitaros una buena lectura.

Hoy la sinopsis nos la va a dar la wiki:

El joven seminarista don Luis de Vargas regresa a su pueblo natal para unas breves vacaciones allí antes de pronunciar sus votos. Se encuentra con que su padre, Don Pedro, se dispone a contraer nupcias con la joven Pepita Jiménez de veinte años y viuda de un octogenario. Los contactos entre el futuro sacerdote y la joven viuda son novedosos para el joven ya que ha pasado su adolescencia recluido en el seminario, y poco a poco siente flaquear su vocación. El seminarista acompaña a Pepita en sus paseos por el campo, asiste a reuniones en su casa y, sin darse cuenta, cede poco a poco a una pasión que él considera pecaminosa, pero que se hace más fuerte que su vocación y que su amor por su padre, en el que ve secretamente un rival. Todo esto empieza a ser sospechado por el Deán al que el seminarista escribe sus cartas contándole sus incidencias. Luis se quiere marchar, pero Pepita, que le ama y que ha hecho todo lo posible para enamorarle, se finge enferma y le convence de que reconozca su amor y se lo comunique a su padre. Así lo hace, pero en lugar de hallar la oposición en su padre, este le dice que lo comprende y que a escondidas había estado haciendo todo lo posible para que las cosas llegasen a su solución natural.

La obra es en realidad una novela psicológica en que abunda una suave ironía. Encubre una novela de tesis en que defiende la primacía de lo natural y lo vital sobre lo artificial y lo afectado.

Vamos, a una andaluza de pro le va a quitar Dios a su hombre… hasta ahí podíamos llegar, que una es virtuosa pero no tonta. Y así transcurre la novela, entre cartas, idas y venidas, comeduras de tarro importantes por aquello del pecado y la virtud, calentones o tensión sexual no resuelta a raudales, costumbrismo de la sociedad de un pueblo del XIX con sus viejas del visillo, dimes y diretes, y una bonita historia de amor digna de cualquier novela romántica, pero considerada obra clásica por los puristas que jamás lo admitirían en una de las actuales… y lo entiendo, porque tiene más, mucho más, amén de ese placer indescriptible que produce leer a un maestro de la prosa como valor añadido.

Y encima gratis. No os la perdáis, de verdad. No tiene absolutamente nada de aburrida por mucho repeluco que la palabra “clásico” pueda produciros a algunos de antemano.

Por último me gustaría destacar lo que le leído al buscar la versión digital en amazon, pues me ha encantado y voy a estar atenta:

Esta edición digital en formato forma parte de un proyecto puesto en marcha por la Biblioteca Nacional de España junto con Red.es encaminado a enriquecer la oferta de servicios de la Biblioteca Digital Hispánica y fomentar su acceso y utilización.

En el proceso de digitalización de documentos los impresos son en primer lugar digitalizados en forma de imagen, posteriormente el texto es extraído de manera automatizada gracias a la tecnología de reconocimiento óptico de caracteres (OCR).

El texto así obtenido ha sido aquí revisado, corregido y convertido a libro electrónico o publicación electrónica, formato abierto y estándar de libros digitales. Se intenta respetar en la mayor medida posible el texto original (por ejemplo, en cuanto a ortografía) pero pueden realizarse modificaciones con vistas a una mejor legibilidad y adaptación al nuevo formato.

Si encuentra errores o anomalías estaremos muy agradecidos si nos lo hacen saber a través del correo bibliotecadigital@bne.es

Las obras aquí convertidas se encuentran en dominio público y la utilización de estos textos es libre y gratuita.

  • Formato: Versión Kindle
  • Tamaño del archivo: 507 KB
  • Longitud de impresión: 179
  • Uso simultáneo de dispositivos: Sin límite
  • Editor: Biblioteca Nacional de España (14 de diciembre de 2018)
  • Vendido por: Amazon Media EU S.à r.l.
  • Idioma: Español

Las 1001 Noches – Anónimo

Tengo tanto, tanto calor, que no paro de sentirme en el desierto. Aunque es curioso; cuando estuve en el Sahara no recuerdo que me sobrara para nada un jersey negro jaspeado sobre camiseta y vaqueros… he estado en Moscú a 20 grados bajo cero y sin embargo el frío más intenso que recuerdo haber pasado en mi vida fué en una jaima en pleno desierto tunecino por la noche… por mucho cántico para niños que nos enseñaran los beduinos alrededor de una hoguera… Alah Akhbar, Sidi Mansour, Ia baba… Por cierto, no es práctico arroparse con mantas en tal situación. Es muy poético, pero de las hogueras saltan chispas, y chispas y mantas… total que quieres dormir al raso pero te vas a la jaima por peligro de combustión…

Tampoco es muy lírico viajar en 4 x 4 entre las dunas llevando un corderito vivo monísimo cuando te dicen que, como vas a adentrarte hasta donde no llega la civilización, será tu cena… En fin, perdonadme que divague, solo son recuerdos de Al-Sahra (El Desierto. Sí, esa es su traducción. Literalmente)

Aún así, uno no debería morirse sin adentrarse en esa inmensidad de arena que aterra tanto como fascina, sin sentir en el cuerpo la sensación de dejarse caer rodando desde lo alto de una duna y acabar rebozado cual croqueta en arena finísima con matices de colores alucinantes… Vale, que divago aún más.

Y es que cuando mi mente vuelve a tales recuerdos, al desierto, a los zocos laberínticos, a los corrillos de mujeres veladas sentadas en un patio en Khan-Al-Khaliili, a la fiesta de todos los sentidos en un atardecer en ramadán, cuando la vida vuelve y el cuerpo y el alma abandonan por unas horas el ayuno, pienso inevitablemente en las 1001 Noches.

Todos, y digo TODOS vosotros conocéis gran parte de esta obra maestra de la literatura que el diplomático y orientalista Galland (1646-1715) dio a conocer a Occidente recopilando cuentos árabes, comenzando por los encontrados en un manuscrito sirio, y los transmitidos oralmente por un maronita en Alepo.

Lo afirmo tan convencida porque quién no recuerda a Scherezade, contando cada noche un cuento al rey persa Schahriar, su esposo, que dejaba inconcluso al amanecer para no perder la cabeza de un alfanjazo, dado que el hombre había decidido que ponerse el turbante llevando una bonita cornamenta no era cómodo, y para no correr riesgos se casaba con una por la mañana, y cuando ya había satisfecho sus necesidades varoniles, cabeza de la chica fuera y a otra cosa, mariposa (se ve que ni de los eunucos se fiaba, aunque ya se sabe, hay una leyenda urbana que escuché en Topkapi que dice que la lengua de éstos era prodigiosa).

Y así pasaron 1001 noches noches con sus 1001 cuentos, que comienzan con la historia de Schahriar y Scherezade y terminan con la misma, con ambos ya padres de dos hijos y la reina Scherezade indultada del castigo, para alivio de las mozas del lugar.

Y si no habéis oído esta historia, aunque sea por el Señor Walt Disney o porque a todos nos lo han contado nuestros papis antes de dormir, seguro sabéis de los viajes de Simbad, de Ali Baba y los 40 ladrones, de Aladino… Pues sí. Son cuentos de las 1001 noches ¿A que flipa?

Y a pesar de que lo conozcáis, yo os invito a leerlo en la fuente original (bueno, más o menos, la original de verdad probablemente solo la tenga aquel maronita de Alepo). Porque es una delicia – árabe. no turca, que si a un turco le relacionas con un árabe igual no terminas muy bien – . Te traslada a las noches del desierto, te hace encontrarte con los malvados djinns que hoy conocemos como genios, y con criaturas míticas; corres aventuras, escuchas música con la imaginación mientras lees, tu olfato se llena con aromas de mil especias que hacen que sueñes con bazares lejanos.. Te sientes a veces un Sultán como Schahriar escuchando a su esposa, o una pequeña Doniazada, hermana de Scherezade, escuchándola desgranar maravillada leyendas, tradiciones, fantasías…. Como si fuera no ya un libro de viajes a lugares exóticos, sino una alfombra mágica que hace que tu imaginación vuele allá donde la narradora quiera llevarte.

¿Sabíais que Calleja incluye algunos de estos cuentos en su obra? Sí sí, los Cuentos de Calleja, de donde sale eso de Tienes más cuento que Calleja que te decían tus abuelos. ¿Sabías que Blasco Ibáñez, el de La Barraca, publicó una traducción del libro? ¿Que Rimski Korsakov musicó a Scherezade?

Os recomiendo encarecidamente leerlo, por mucho que conozcáis gran parte del contenido, porque es una experiencia para los sentidos.

Tenéis una versión baratita en ebook en Amazon Las Mil y Una Noches

Y aquí La Eremita se sienta en la posición del loto sobre una alfombra plata y añil, pronuncia con fuerza en voz alta ¡Shazam! y alza el vuelo hacia la luna roja que ilumina un palmeral allende las dunas.

BEREN Y LúTHIEN DE j.R.R. TOLKIEN POR TES NEHUÉN DE LA BESTIA LECTORA

Hace algunas semanas, alguien que había encontrado El Redondal por esos azares de las redes, me escribió proponiéndome una colaboración entre nuestros blogs en forma de intercambio de artículos.

No era algo que me hubiera planteado hacer a priori, pero su tono era tan educado y simpático que decidí al menos visitarla. Me encontré con esta maravilla:

https://www.bestialectora.com/

Fisgando un poquillo supe que La Bestia lectora es un proyecto conjunto entre el programador Damián Álvarez y la que se llama a sí misma tan solo Lectora – para mí visto el contenido de su blog es una experta en la materia de la que habla, libros, por supuesto – Tes Nehuén. Mejor dejo que os lo cuenten ellos, pues tienen una sección explicativa, Bestias

Ambos han dado vida a un blog literario muy especializado en Poesía, aunque encontraréis igualmente ensayo y ficción. Y es una gozada leerlo, porque además se aprende. Sus biografías de autores son más que destacables, las colaboraciones ¡Y los juegos! ¡Que tienen una sección dedicada a juegos con el Ahorcado que es un vicio de los malos!

Tenía que aceptar la colaboración. No me sentía muy a la altura de semejante pedazo de blog, pero me dije: “Tes escribe con la cabeza, metódica, seria y detallista, yo lo hago con las tripas, más a bulto y a emociones, riéndome hasta de mi sombra… igual la mezcla resulta”

Y resultó. No le pido que nos hagamos blogs hermanos como el asunto ese de las ciudades hermanas porque no existe tal cosa – jajaja. Vamos que paso de reírme literariamente porque onomatopéyicamente libera más potenciales –

Y ese resultado que resultó, aquí y a continuación lo tenéis. Decía que no sabía de Fantasía, y con Tolkien no me atrevo ni yo que soy una iconoclasta. Aún estoy boquiabierta. Vosotros, cuando acabéis de leerla, cerrad la boca que entran moscas.

La gran historia de amor de J.R.R. Tolkien: Beren y Lúthien

Por Tes Nehuén de La Bestia Lectora Desde El Redondal

Beren y Lúthien es la gran leyenda de amor escrita por J.R.R.Tolkien. Una historia que cabalga a través de dos personajes que, perteneciendo a pueblos distintos, se aman y luchan por consolidar ese amor frente al mundo cueste lo que cueste. Una historia de amor fascinante, atravesada por la guerra y la desesperación, que apareció por primera vez en El Silmarillion y que ahora ve la luz de forma independiente, en una exquisita edición de Minotauro, con notas y comentarios de Christopher Tolkien, el hijo del escritor, y unas fabulosas ilustraciones de Alan Lee.

El amor y la guerra

Beren y Lúthien son dos personajes que han acompañado a Tolkien lo largo de toda su vida y que aparecen, a veces con otros  nombres, en todas sus obras. Se cree que a través de esta relación indestructible el escritor anglosajón inmortalizó su amor y devoción hacia su esposa, Edith Mary Bratt. De hecho, en la lápida que ambos comparten, son éstos los nombres que aparecen. ¿Cómo no íbamos a dedicarle un libro único y delicado a los amantes amados de Tolkien?

A través de esta lectura podemos descubrir la ternura siempre presente en la obra de Tolkien y también su visión pesimista respecto al mundo de los hombres. Sin embargo, la historia de amor entre Beren y Lúthien nos invita a redescubrir y pararnos, sobre todo, en esa mirada luminosa que no falta tampoco en ninguna de sus narraciones. Aquí podemos disfrutar de una historia donde la guerra modifica el mundo y amenaza al amor, se lo traga todo, y consigue romper incluso aquello que parecía destinado a sobrevivir para siempre.

Seguramente es ésta una de las más épicas historias de Tolkien, en tanto y en cuanto narra el viaje del héroe en un tono que a ratos tira de la poesía épica y, que en su tono narrativo, va abrazando diversas voces, intentando conglomerar todas las experiencias y emociones en pos de un objetivo claro: alcanzar una mayor conciencia del mundo, es decir, explicar mejor el corazón de la humanidad. En lo que respecta a su forma, cumple con creces con lo que una espera de una buena aventura épica.

El equilibrio que se establece entre violencia y ternura es otro de los rasgos fundamentales de esta obra. A lo largo de la historia asistimos a las imágenes más crueles de la batalla, pero también a situaciones cotidianas de fidelidad, amistad y amor, que pueden servirnos para comprender la amplitud del pensamiento tolkiano. De este modo, Tolkien consigue ofrecernos luz en medio de las tinieblas y nos invita a pensar en la parte clara de la existencia.

En lo contextual habría que señalar que Tolkien escribió esta novela cuando volvió de Somme, donde combatió durante la Primera Guerra Mundial, y donde vivió algunas de las experiencias más significativas y dolorosas de su vida: en el campo de batalla perdió a dos de sus grandes amigos. Es posible que el dolor de la pérdida sea el responsable de cierta ensordecedora tristeza que abarca el tono de este libro; no obstante, quizá gracias el recuerdo de esa amistad y el amor que sentía hacia Edith le hayan servido de aliciente para sobrevivir con ilusión a tan devastadora experiencia. Probablemente, es gracias a ello que ha podido dejarnos aquí algunas de las escenas más hermosas de toda su obra, donde el amor y la lealtad son protagonistas.

Por qué hay que leer esta novela

Entre las buenas razones para no perderse esta historia hay que destacar los fabulosos comentarios y aclaraciones de Christopher, que resultan muy útiles no sólo para comprender esta historia en particular, sino también para tener una idea más amplia de todo el universo de Tolkien, de su forma de trabajar y de pensar. Asimismo, las ilustraciones de Alan Lee también merecen muchísimo la pena, y constituyen otra buena razón para no perderse esta maravillosa historia.

Respecto a la tristeza que señalaba antes, es importante aclarar que también tiene que ver con el tipo de historia que Tolkien se proponía escribir. No debemos olvidar que la melancolía por el tiempo perdido es uno de los rasgos principales de cualquier historia épica. Es la pérdida lo que lleva al poeta o al narrador a contar sus aventuras, y el deseo de conseguir resignificar de alguna forma el sufrimiento de los que han quedado por el camino. Quizá podría ser ésta una buena novela para internarse en la lectura de este tipo de narraciones, para llegar más tarde a obras indispensables como la Eneida de Virgilio y la Odisea de Homero, que nadie NADIE debería perderse.

Por último, si ya has leído a Tolkien, conocerás de sobra a Lúthien y Beren y quizás pienses que no es necesario leer este libro. No obstante, creo que merece la pena leer esta novela para acercarte a ellos en solitario y conocer más detalles de su historia.

En cuanto al tono y el ritmo es un libro que se acerca más a El Simarillion, evidentemente. Esto significa que por momentos el ritmo es lento porque aparecen extensas descripciones y largos poemas que ralentizan el curso de los acontecimientos. O sea que no vas a encontrarte con El señor de los anillos, donde la acción ocupa gran parte de la narración y el ritmo es bastante ágil, sino con una historia llena de pausas, de imágenes detalladas, de reflexiones y de silencios. Si te gustan este tipo de narraciones, entonces, este libro te fascinará como a mí.

En conclusión, Beren y Lúthien es un libro maravilloso, poético y tierno; por lo que creo que ningún amante de la fantasía, por ende, ningún seguidor del maravilloso blog «Desde el Redondal», debería perdérselo.

Qué ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo tras esta pedazo de reseña? Porque ésto sí es una reseña. Yo tengo unas ganas locas de desempolvar a Tolkien.

Solo puedo añadir que ha sido un honor colaborar con La Bestia Lectora, que inaugura la sección de Colaboraciones Desde El Redondal.

ANNABEL LEE – EDGAR ALAN POE

Me gustaría celebrar con vosotros el traslado exitoso del blog de alguna manera. Dado que no puedo enviaros un buen riberita – una copita de buen vino de la Ribera del Duero -, se me ha ocurrido que sí puedo compartir con vosotros belleza en palabras y música. Eso se traduce en un poema y canciones.

Hoy no os voy a hablar de un buen libro para que lo consigáis y lo leáis, no. Os invito a quedaros un ratito conmigo en este rincón para leer y escuchar un bello poema que se ha hecho canción. Me consta que la poesía es difícil, pero he escogido uno que es una historia narrada en sí mismo. Y encima tiene una versión bellísima en español cantada por el gran Santiago Auserón, aquel integrante de un grupo famosísimo en tiempos de la histórica Movida Madrileña, Radio Futura.

Hago un inciso para aconsejar a esas nuevas generaciones, tan amantes del reggaeton y esa música electrónica que no permite ni oirte a ti mismo, que busquen a Radio Futura en Youtube y escuchen un poquito (imagino que recomendar los poemas de Miguel Hernández cantados por Serrat puede ser un poco demasiado, pero Auserón versionando un poema de Poe es apto para casi todos los gustos y públicos).

Annabel Lee es el último poema compuesto por el romántico Edgar Allan Poe en el año de su muerte, 1849.

Sí, gente, sí. Poe escribió poemas además de relatos góticos escalofriantes. Aunque Annabel Lee, ya lo veréis, tiene mucho de gótico, romántico y aterrador: su temática es la muerte muy joven de una mujer hermosa de la que el narrador está enamorado hasta más allá de su muerte, tanto que causa la envidia de los ángeles, pero “ni los Ángeles del Cielo ni los demonios del Mar, separarán jamás mi alma del alma de Annabel Lee“. Ahí queda eso.

Antes de entrar en materia me gustaría copiaros unas anécdotas que he leído en la wiki; las desconocía por completo (dos de ellas) y me han resultado la mar de curiosas:

  • La banda estadounidense Alesana sacó un álbum completo de once canciones respecto al tema del poema de Poe.
  • La banda española Radio Futura publicó en 1987 la canción «Annabel Lee» en su disco La canción de Juan Perro, en la que se reproduce el poema.
  • El poema sirvió de inspiración para la novela “La Bella Anabel Lee”, del escritor japonés Kenzaburō Ōe, ganador del Nobel de Literatura. En la novela, la protagonista femenina Sakura recita el poema de Poe cuando tenía 13 años para una película, además de esconder otro oscuro secreto que la ata aún más al personaje de Annabel Lee.
  • La saga Cazadores de Sombras: Renacimiento (Cassandra Clare) sienta sus bases en este poema de Edgar Allan Poe. En esta nueva saga, Annabel era un antiguo amor de un poderoso brujo de Los Ángeles. Ella es una pariente lejana de la familia Blackthorne y al ser resucitada, se convierte en una de las principales antagonistas de la saga.
  • “Annabel Lee” fue una gran inspiración para el escritor ruso Vladimir Nabokov, especialmente en su novela Lolita (1955), en la que el narrador, de niño, queda enamorado de la enferma en etapa terminal Annabel Leigh en un «principado junto al mar». Originalmente, Nabokov llamó a su novela El reino junto al mar.

Vamos a ello. Voy a dejaros el poema en inglés recitado por un actor al que conoceréis por la serie de TV Mentes criminales, Matthew Gray Gubler, y la canción de Radio Futura. Pongámonos cómodos y disfrutemos juntos, como si estuviéramos sentados en la arena de una playa, ante una hoguera, contando historias góticas en un anochecer tormentoso.

Annabel Lee recitado por Matthew Gray Gubler
Annabel Lee. Radio Futura

(Y ahora esta propinita para los amantes de los versos. Nada que ver con Poe. De hecho merecería una entrada aparte, pero no me atrevo mucho con la Poesía. Ésto combinado sí que es belleza superlativa. Lo adoro)

La Boca. Miguel Hernández cantado por Serrat

Gracias por mudaros conmigo. Y a los nuevos bienvenidos, si es que os perdéis por El Redondal

Rimas y Leyendas – Gustavo Adolfo Bécquer

Menuda recomendación chocante para Cazamundos, os estaréis diciendo. Esta tiene un mal de Domingo o algo así…
Pues no, queridos míos, sigo en mi sano juicio si es que alguna vez estuve de tal guisa. No mas loca que de costumbre vaya. Tengo absoluta y justificada razón para traer a Bécquer a una sección de fantasía.
El poeta sevillano no solo hacía que las oscuras golondrinas volvieran a colgar los nidos en el balcón; también sabía ponernos la piel de gallina y los pelos como escarpias, vaya si sabía. Si los americanos tienen a Poe, nosotros tenemos a Don Gustavo Adolfo y sus Leyendas.
Os aseguro que he tenido auténticas pesadillas con esqueletos de Templarios y la  cinta azul ensangrentada sobre una mesilla de noche al despertar una mañana. Seguro que sabéis de qué hablo… Efectivamente, del Monte de las Ánimas. Si no lo sabéis ya estáis tardando en leerlo. Os garantizo escalofríos, desvelos y pesadillas. Escritores de terror hay muchos. Como Bécquer pocos, que este hombre igual te derrite el corazón con una Rima que te espeluzna el alma con una Leyenda.
Vamos a aprovechar para hablar un poquito de la corta vida del susodicho y del movimiento literario al que pertenece ¿si?  No os aburro mucho, un par de parrafitos de nada. Porque seguro que no sabíais que este sevillano que nació en 1836 pintaba de fruta madre.
Y es que nuestro muchacho era hijo de unos nobles holandeses pintores, con pocos posibles pero mucho arte, aunque le dejaron huérfano muy pronto y vivía con sus tíos. Quiso ser marinero pero cambió de idea y empezó a interesarse junto con su hermano por el arte y la literatura. Creció y se puso a trabajar, pero unos dibujos basados en las obras de Shakespeare le costaron un despido. Que le pilló el jefe dibujando vaya. Asi es que se fué para Madrid a ganarse la vida malamente, como todo artista, escribiendo. Se casa, se divorcia, se le muere el hermano y él, de salud débil y deprimido como todo buen romántico, muere poco después a los 24 años.
Porque los románticos eran así, intensos, trágicos y emotivos, enamorados del amor, bellos por dentro y sutiles cual plumas (¡¡¡y qué plumas!!!), verdaderos Drama Queens de la época. Y aunque ellos no fueran muy afortunados (Imposible. Romanticismo y felicidad no efímera son antagónicos), que nos quiten a nosotros lo bailao, pues la vida sería menos bella sin Bécquer, Lord Byron, Mary Shelley o Baudelaire, no me lo discutáis.
Estas son las Leyendas, muchas basadas en la tradición popular. Sin ellas no sabríais que la Tierra fue un error creado por unos niños traviesos que se colaron en el laboratorio de Brahma, ni de la mano muerta que tiene vida propia que a todos aterroriza, ni de corzas blancas que se transforman en bellas mujeres:
  • Maese Pérez el Organista
  • Los Ojos Verdes
  • La ajorca de oro
  • El Cristo de la Calavera
  • La Rosa de Pasión
  • El Monte de las Ánimas
  • El beso
  • El Miserere
  • El caudillo de las manos rojas
  • La cruz del diablo
  • Creed en Dios
  • El rayo de Luna
  • El gnomo
  • La Cueva de la Mora
  • La promesa
  • La corza blanca
  • La Creación
  • ¡Es raro!
  • El aderezo de las esmeraldas
  • La venta de los gatos
  • El rey Alberto
  • La vuelta del combate
  • Las hojas secas
  • Memorias de un pavo
  • La mujer de piedra (inacabada)
  • Amores prohibidos
  • Tres fechas
  • La arquitectura árabe de Toledo
Yo lo único que se es que cuando oigo sonar el órgano de una Iglesia vacía me aseguro de que quien lo toca sea de carne y hueso, o soy precavida en acercarme a bellas estatuas no sea que cobren vida y me aticen un guantazo que acabe con la mía si soy irrespetuosa.
Y eso, se lo debo a Don Gustavo Adolfo Bécquer y sus Leyendas.
  • Tapa blanda: 496 páginas
  • Editor: PENGUIN CLASICOS; Edición: 001 (19 de mayo de 2016)
  • Colección: Penguin Clásicos
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8491050337
  • ISBN-13: 978-8491050339
 
  • Formato: Versión Kindle
  • Tamaño del archivo: 1007 KB
  • Longitud de impresión: 508
  • Editor: PENGUIN CLÁSICOS (19 de mayo de 2016)
  • Vendido por: Amazon Media EU S.à r.l.
  • Idioma: Español
  • ASIN: B01DQ120YI
 

La Montaña Mágica – Thomas Mann

 

En souvenir d´une mauvaise ligne de fièvre.


Buen día gente. O debería decir Guten tag

 
Acabo de plantearme un reto, un más difícil todavía: intentar explicaros este pedazo de obra maestra donde las haya, coloquialmente.
 
No es moco de pavo creedme, pues a La Montaña Mágica se le puede denominar muchas cosas, mas ningún sinónimo de “llana” o “coloquial” se le aplica. Pero yo, que como os he dicho en muchas ocasiones soy más chula que un ocho, voy a cometer tal sacrilegio sin culpa. Que no sigan los puristas (esos de los eventos consuetudinarios)
 
La razón es simple: es uno de esos libros que me llevaría a una isla desierta, pues cada vez que lo leo descubro cosas nuevas. Casi mil páginas, dependiendo de la edición, de narrativa, filosofía, política europea pre-guerra mundial… ahí es nada.
Debo avisaros que no es para lectores desacostumbrados, sino para aquellos que, habituados a devorar con ansia de gourmands todo escrito que cae en sus manos, los ojos ya acostumbrados a textos densos sin apenas pausas, la mente ya ducha en navegar por mares de prosas inacabables, deciden arriesgarse a ser gourmets. Y claro, no todos los paladares están hechos a ello.
 
Vaya por Dios, me ha salido un estilo un tanto settembrino, ya sabréis lo que quiero decir si me seguís leyendo. Os lo cuento en palabras simples: es un tocho. He dicho. Pero un tocho que atrapa, hace pensar, enamora, emociona y enseña historia desde el punto de vista de quien la vive. Vale la pena llevarlo en el metro o en el bus aunque el bolso pese un 🐣(si, es un huevo con pollito) en los traslados. Y os acompañará cientos de kilómetros de transporte urbano e interurbano, muchas noches de lamparita y pre-siestas tranquilas, porque no se lee en dos días. Hay que paladearlo. Hay que entenderlo. Es alemán, con lo que no digo nada y lo digo todo.
 
Vamos a conocer un poquito a Herr Thomas Mann, pues aunque no acostumbro a poner biografías de los autores en mis recomendaciones, en este caso es importante para situarnos en el contexto sociocultural de la novela (¡toma palabros! si hasta voy a parecer seria y todo).
 
Esto nos cuenta Biografías y vidas sobre él:
 
“(Lübeck, 1875 – Kilchberg, 1955) Escritor alemán, premio Nobel en 1929. Criado en Lübeck en el seno de una familia patricia, a la muerte de su padre en 1893 siguió a su madre a Munich, donde trabajó como aprendiz en una compañía de seguros. Más tarde, aprovechando en parte las relaciones de su hermano Heinrich, colaboró con varias revistas, entre ellas Simplizissimus. De 1895 a 1897 estuvo en Italia, acompañando a su hermano.”
 
Se dice que entre 1900 y 1903 mantuvo un bromance con el violinista y pintor Paul Ehrenberg, cosa que menciono porque pienso que la bisexualidad de Mann está notablemente presente en las relaciones masculinas de casi todas sus obras, aunque se casó con Katia Pringsheim en 1905.
 
Y fue precisamente una visita al Sanatorio Wald de Davos en 1912, donde se encontraba ingresada su esposa aquejada de una afección pulmonar, la que inició La Montaña Mágica. No se publicó hasta 1924, once años de novela que atravesó en su proceso de escritura la primera Guerra Mundial (1914-1918) y parte del periodo de la República de Weimar (1919-1932)
 
Podéis continuar leyendo la biografía de Mann en el enlace o en la wiki, pues lo que a nosotros nos interesa es hasta ese momento y para qué complicarlo más de lo necesario, que ya vamos densitos.
 
 
En el argumento, Hans Castorp, un joven de una familia pequeñoburguesa de Hamburgo, viaja a Berghof, un sanatorio de afecciones respiratorias (tuberculosis vaya, para que nos entendamos) en los Alpes suizos, a fin de pasar unos días con su primo allí ingresado.
 
Berghof es un micromundo dentro del mundo, con sus costumbres y su pequeña sociedad estamental.
 
Mientras se adapta al ambiente de balneario europeo burgués y decadente, con la muerte acechando cada alma que allí se encuentra, va conociendo a los personajes que trazan la novela, dividida en siete capítulos o etapas de su estancia, pues lo que iba a ser una visita de tres semanas se convierte en un ingreso de siete años, que acaba con el estallido de la Primera Guerra Mundial.
 
Vamos con esos increíbles e icónicos personajes principales de Mann. No se nota nada que estoy enamorada de todos y cada uno de ellos, y de las conversaciones sobre lo divino y lo humano que mantienen ¿verdad?. Añado una frase representativa de cada uno, así podréis decir que lo habeis leido sin mentir en exceso, amen de valer la pena:
 
Hans Castorp, un joven burgués idealista en torno al cual Mann desarrolla la línea narrativa como presencia constante, un poco nuestros oídos y ojos en la novela para conocer e interactuar con los demás, aunque con carácter y líneas argumentales propias, como su enamoramiento de Madame Chauchat. El eterno discípulo. Y muy muy alemán. Frase (excelso conjunto de frases):
 

Oh, el amor, ¿sabes…? El cuerpo, el amor, la muerte, esas tres cosas no hacen más que una. Pues el cuerpo es la enfermedad y la voluptuosidad, y es el que hace la muerte; sí, son carnales ambos, el amor y la muerte, ¡y ése es su terror y su enorme sortilegio! Pero la muerte, ¿ comprendes?, es, por una parte, una cosa de mala fama, impúdica, que hace enrojecer de vergüenza; y por otra parte es una potencia muy solemne y majestuosa (mucho más alta que la vida risueña que gana dinero y se llena la panza; mucho más venerable que el progreso que fanfarronea por los tiempos) porque es la historia y la nobleza, la piedad y lo eterno, lo sagrado, que hace que nos quitemos el sombrero y marchemos sobre la punta de los pies… De la misma manera, el cuerpo también, y el amor del cuerpo, son un asunto indecente y desagradable, y el cuerpo enrojece y palidece en la superficie por espasmo y vergüenza de sí mismo. ¡Pero también es una gran gloria adorable, imagen milagrosa de la vida orgánica, santa maravilla de la forma y la belleza, y el amor por él, por el cuerpo humano, es también un interés extremadamente humanitario y una potencia más educadora que toda la pedagogía del mundo…! ¡Oh, encantadora belleza orgánica que no se compone ni de pintura al óleo, ni de piedra, sino de materia viva y corruptible, llena del secreto febril de la vida y de la podredumbre! ¡Mira la simetría maravillosa del edificio humano, los hombros y las caderas y los senos floridos a ambos lados del pecho, y las costillas alineadas por parejas y el ombligo en el centro, en la blandura del vientre, y el sexo oscuro entre los muslos! Mira los omóplatos cómo se mueven bajo la piel sedosa de la espalda, y la columna vertebral que desciende hacia la doble lujuria fresca de las nalgas, y las grandes ramas de los vasos y de los nervios que pasan del tronco a las extremidades por las axilas, y cómo la estructura de los brazos corresponde a la de las piernas.
¡Oh, las dulces regiones de la juntura interior del codo y del tobillo, con su abundancia de delicadezas orgánicas bajo sus almohadillas de carne! ¡Qué fiesta más inmensa al acariciar esos lugares deliciosos del cuerpo humano!
¡Fiesta para morir luego sin un solo lamento! ¡Sí, Dios mío, déjame sentir el olor de la piel de tu rótula, bajo la cual la ingeniosa cápsula articular segrega su aceite resbaladizo! ¡Déjame tocar devotamente con mi boca la «Arteria femoralis» que late en el fondo del muslo y que se divide, más abajo, en las dos arterias de la tibia! ¡Déjame sentir la exhalación de tus poros y palpar tu vello, imagen humana de agua y de albúmina, destinada a la anatomía de la tumba, y déjame morir con mis labios pegados a los tuyos!

Luigi Settembrini, un erudito que ejerce de “mentor” de Castorp, representante de los valores de la burguesía de la siempre vieja Europa, vitalista, demócrata, humanista y proactivo. Su antagonista en la novela, Naphta, le define despectivamente como un Zivilisationsliterat (Literato de la civilización). Frase:

el mundo entrañaba la lucha entre dos principios, el poder y el derecho, la tiranía y la libertad, la superstición y el conocimiento, el principio de conservación y el principio de movimiento imparable: el progreso. Se podía definir al uno como el principio oriental; al otro como el principio europeo, pues Europa era la tierra de la rebeldía, la crítica y la actividad para transformar el mundo, mientras que el continente asiático encarnaba la inmovilidad y el reposo

 
Leo Naphta, antagonista ideológico de Settembrini, un judío convertido al catolicismo que ingresa en la orden jesuita. Extremista muy radical, con ideas un tanto medievales, filósofo y defensor del totalitarismo. Frase: 

El hombre es la medida de todas las cosas y su felicidad es el criterio de la verdad. Un conocimiento teórico que careciese de referencia práctica a la idea de felicidad del hombre estaría tan sumamente desprovisto de interés que no se le podría conceder el valor de ser verdadero y tendría que ser rechazado

 
Ambos, Settembrini y Naphta, se disputan la atención de Castorp en conversaciones y disertaciones que encarnan los valores, movimientos sociales, preocupaciones y costumbres de la Europa convulsa del momento, donde ya se intuye la escalada belicista que desembocaría en la Primera Guerra mundial, a la vez que los ideales heterogéneos de la República de Weimar. Disertan tambien sobre mente y espíritu. Conversaciones profundas, áridas a veces, pero didácticas y en mi opinión, perlas de sabiduría y filosofía absolutamente imprescindibles.
 
Un amigo me decía siempre que yo tenía trazas de Clawdia Chauchat (“Chaud chat” = gato cálido. Se cree que el apellido es un guiño a la “felinidad” del único personaje femenino relevante de la novela. Ya me gustaría. Creo que me miraba con ojos demasiado soñadores y literarios). Ella es el amor de Castorp, la esposa con rasgos asiáticos – ojos tártaros – de un alto funcionario ruso. Tiene en sus diálogos con Hans los pasajes más bonitos y a la vez mórbidos, que no morbosos, en cuanto a la descripción del amor. Frase (Ya traduje a Hans, me niego a traducir a Clawdia):

– Adieu, mon prince Carnaval! Vous aurez une mauvaise ligne de fièvre ce soir, je vous le prédis.
Al decir esto se levantó de la silla, se dirigió a la puerta, dudó un momento en el umbral, dio media vuelta, elevando uno de sus desnudos brazos con la mano en el pestillo y, por encima del hombro, dijo en voz baja:
– N’oubliez pas de me rendre mon crayon.

Ya al final aparece  Mynheer Peeperkorn, un hedonista de aspecto grotesco que cautiva a Castorp y aborrece a Settembrini. Frase:

Nuestros sentimientos son la fuerza viril que despierta a la vida. La vida duerme. Quiere ser despertada para desposarse en la embriaguez con el divino sentimiento. Porque el sentimiento, joven, es divino. El hombre es divino en la medida en que es capaz de sentir. Es el sentimiento de Dios. Dios le ha creado para sentir a través de él. El hombre no es más que el órgano mediante el cual Dios se desposa con la vida, despierta y embriagada

Joachim Ziemssen es el primo de Hans Castorp. Representa el sentido del deber y los valores militares. Abandona la Clínica para incorporarse al ejército, aunque regresa posteriormente. Destaca por la serenidad y aceptación de su destino.

 
La Vida y la Muerte en presencia constante y demoledora en todas sus páginas.

 

 
Hay muchos otros personajes secundarios, complementos fundamentales de esta obra maestra, profunda, rica y reflexiva que es La Montaña Mágica.
 
Podría escribir muchísimo más, pero no quiero que me odiéis así es que hasta aquí hemos llegado. Si os animáis a leerla, seguid el consejo de Rosa Montero: Sáltate páginas, en fin, sumérgete y disfruta. (Aunque si de verdad queréis disfrutar, yo no lo haría. Bajo mi puno de vista cada palabra es una joya)
 
Id con mascarilla que hay rebrotes, no me seáis inconscientes, a ver si vais a terminar en Berghof.
 
  •  
 
 

Versión Kindle: La Montaña Mágica

Versión tapa blanda : La Montaña Mágica

  • Tapa blanda: 1024 páginas
  • Editor: Edhasa (23 de abril de 2009)
  • Colección: Pocket
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8435018385
  • ISBN-13: 978-8435018388