Debate: Los límites del escritor: ¿don innato, voluntad o perseverancia?
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7 Responses

  1. Helena dice:

    Muy interesante debate!
    Le dio voz a algunas ideas que me había planteado, estructura a algunas que no terminaban de cuajar y cavidad a las que no había ni pensado.
    Creo que algo que podría agregarse, es el dejar reposar el texto y no intentar corregirlo cada vez que se termina de realizar una corrección.
    Con el tiempo surgen errores que al momento pueden pasar desapercibidos.
    Otra cuestión interesante es abordar la institucionalización de la escritura. Junto con un amigo nos acercamos a una compañera que estudia letras y le pedimos su plan de estudios y tareas que le asignaban y comenzamos a “cursar” la carrera de letras sin tener matrícula en la universidad. Sin embargo, aún siguiendo así, cuando ella concluya su carrera solo una persona de las tres estará acreditada como escritora pese a que los tres tendríamos la formación. Concluyó de su debate que el escritor es alguien que se construye por sí mismo, y es una idea que me agrada porque, en tanto ser creador, el escritor llega tan lejos como para crearse a él mismo.
    Saludos!

    • Hola, Helena. Gracias por pasarte por nuestro pequeño debate.
      Estoy muy de acuerdo contigo en lo de dejar reposar el texto antes de corregirlo. Llegamos a leerlo, releerlo, retocarlo e imaginarlo tantas veces que al final nuestro cerebro se desconecta y ya no lo lee, sino que lo reconoce de forma instintiva y eso hace que seamos incapaces de ver los errores. De ahí la necesidad de desconectarse del texto durante una o dos semanas para verlo “como si fuera nuevo”.
      Y en cuanto a tu segunda apreciación, pues vuelvo a estar de acuerdo. Puedes ser escritor sin haber estudiado nada que tenga que ver con las letras. Tan solo necesitas voluntad, esfuerzo y ser autodidacta. Aquellos que no tengan “madera” para serlo, se cansarán, frustrarán y acabarán abandonando tarde o temprano porque esta profesión casi nunca da otra satisfacción más allá del propio hecho de volcar en palabras lo que sientes y darle forma a tus historias. Y eso, a quien no tiene la vocación, no suele bastarle.
      Un saludo.

  2. Muy interesantes todas las posturas y estupendo trabajo de Rebeca al ensamblarlas en la entrada.
    Respecto del título de la entrada, soy de las que piensa que se requieren las tres variables y además ser resilientes, autocríticos y honestos.
    Resilientes para saber encajar: encajar las críticas, los juicios, los prejuicios, los fracasos.
    Autocríticos para saber reconocer si lo que estamos escribiendo merece la pena o si es una caterva de letras infumables y nos toca reforzar por dónde estamos fallando.
    Honestos con nosotros para luego poder serlo con los lectores.
    Hay muchos que sueñan, pero se quedan esperando que sea la musa la que les toque el hombro para sentarse a escribir.
    Escribir es crear, desde luego que sí; pero también ha de ser algo más; al menos si se pretende usar la etiqueta de escritor (a). si no tienes el hábito de escribir, la senda se te va a hacer más cuesta arriba de lo necesario.
    Sin duda detrás de cada publicación hay mucho trabajo. Todo aquel que haya escrito lo sabe; el que ha publicado por su cuenta o con acompañamiento lo sabe todavía más.
    ¿Hay que leer mucho? Sí. También hay que escribir muchísimo y, aunque sea difícil de creer (para quienes piensan que todo sale de la pluma de las musas) estudiar muchísimo.
    Sobre todo si eres latinoamericano, porque con sus excepciones y hablo por mi experiencia, a nosotros no se nos enseña el castellano con la profundidad y la corrección con la que se nos debería enseñar.
    Entonces, para no ofender a quienes te leen, te toca aprender mil cosas para que tus textos al menos sean aceptables y no termines siendo un fraude. Desde que escribo y me publico, procuro ofrecer historias de calidad.
    Apenas inicio en esta senda y espero mejorar con cada publicación porque ese es mi peor enemigo; el miedo a resultar un fraude para quienes me lean. Por mucho tiempo he sido perfeccionista a un extremo insano y tiendo a ser demasiado autoexigente; imaginaos como soy al leer a los demás. No obstante, procuro no perder el respeto en las valoraciones de otras obras.
    Podría seguir esperando para lanzarme a publicar y sé, sin duda alguna, que seguiría esperando el momento perfecto, la obra perfecta y jamás saldría de ese círculo. Me habría quedado con los textos publicados en mi blog y poco más porque para mí el acto de escribir surgió como una vía de escape a la frustración tras haberme quedado ciega; lo mismo que el acto de leer.
    Y desde antes de conocer a Jessica y sus retos, obtenía buenos comentarios; otra cosa es que uno se lo crea. Porque te venden la figura del escritor como un ser ajeno a este mundo de mortales imperfectos, incultos, con vidas normales y muy terrenales.
    Ese que no comete faltas ortográficas ni gramaticales; que no tiene redundancias ni cacofonías y cuya prosa es el mismísimo lenguaje de los dioses, pero traducido a algo más digerible para los mortales, etc. cuando la verdad (dicho por personal de editoriales) Es muy diferente.
    Sigo hablando por mí, claro. Uno a veces ve como un sueño imposible escribir una buena historia y publicarse.
    No es tan imposible el sueño, pero sí hay que trabajar mucho y soñar con los pies puestos sobre la tierra.
    Un abrazo muy fuerte a todos.

  3. El tema es que te sientes tan cómoda debatiendo entre amigos que se te olvida que Rebeca lo plasma todo y luego dices: ¡Cómo he dicho yo eso! ¿Hacer el gamba? Sí, bueno, no creo que sorprenda a nadie. Es un tema controvertido, a la vista está. Querer no siempre es poder, pero la peligrosa frontera entre lucha por tus sueños y sé un poco realista a veces se difumina. Uno puede y debe luchar por lo que quiere, pero encomendándose solo al trabajo, al afán pro mejorar, a la constancia, al aprendizaje continuo y a mil cosas que exigen mucho, no a un presunto don innato que nos convierte en Midas de la literatura. Lamentablemente no todo lo que tocamos y hacemos es oro y uno, así como los que nos rodean, deberíamos ser conscientes de nuestro punto y nuestras limitaciones, pulir, mejor y saltar. Hacerlo desde cualquier extremo y a cualquier precio no es bueno, pero como digo, la sensación es de que vivimos rodeados de un empuje que a veces, más que ayudar, te lanza al vacío; no sé si me explico.

  4. Las imágenes resumen tanto… Muy buenas jajaja. No sé cómo consigues pegar en un solo texto todas nuestras parrafadas. ¡Genial, Rebeca! 😘 Al final, se trata de trabajar los sueños para darles un empujón y de creer en uno mismo. Constancia, perseverancia y lucha (contra uno mismo y contra el mundo jeje). Y no desfallecer…

  5. A mi me maravilla Rebeca, la Reguladora del Caos que tenemos los demás de serie…. luego leo lo que dice que hemos dicho y me quedo un poco con la boca abierta. Damos el pego y todo 😆 Lo que pensamos expuesto está… venga venga, rebatidnos que tengo ganas de saltar a la Arena (de Rucan…. muahahahah spoiler de lo que leo)

  6. ¡Exijo mi derecho a ser considerado un unicornio! 😋 Ahora en serio. Un buen debate en el que las ideas fluyeron con mucha facilidad, aunque eso significa que el caos es mayor al igual que el esfuerzo para poder ordenarlas y dejarlas presentables.

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