El Nombre de Dios – José Zoilo Hernández

¿Quién podrá, pues, narrar tan grandes peligros? ¿Quién podrá enumerar desastres tan lamentables? Pues aunque todos sus miembros se convirtiesen en lengua, no podría de ninguna manera la naturaleza humana referir la ruina de Hispania ni tantos ni tan grandes males como esta soportó.

Crónica Mozárabe 754


El Nombre de Dios

Si alguien puede, es José Zoilo Hernández. Ya nos contó lo que ocurría en esa Hispania barbarizada tras la retirada de Roma de la Península Ibérica, a través de las vicisitudes de Attax, un alano aculturizado, en su fantástica trilogía Las Cenizas de Hispania.

Vuelve con El Nombre de Dios para narrarnos, mediante una didáctica y brillante ficción histórica, las postrimerías del reinado visigodo y la invasión musulmana. No lo hace con la aridez de un libro lleno de fechas y acontecimientos, difíciles de encajar y retener. Es con ese estilo tan suyo que convierte la Historia en una novela de aventuras y batallas, mientras el lector va haciéndose su composición de lugar sobre lo que ocurrió de forma fidedigna, casi sin darse cuenta, como un gato al que se da una comida deliciosa que lleva camuflada una pastillita.

José Zoilo Hernández

No es historiador. Es biólogo. Sabéis que me gusta fisgar las webs de los autores, y me he encontrado con este curioso texto del que os copio un extracto. Podéis leerlo completo en Letras con Historia .

¿Un biólogo escribiendo novela histórica?

Pues sí, soy biólogo, aunque me dedico profesionalmente a temas relacionados con el desarrollo rural y la agricultura. Pero, desde siempre, me ha apasionado todo lo que tuviera que ver con la historia. (…)


Durante algún tiempo, escribir fue solo un asunto personal, que compartía apenas con mi círculo más cercano. Hasta que, en verano de 2016, me decidí a dar un paso más: aprovechando la oportunidad que me ofrecía el tercer concurso de escritores Indie organizado por Amazon y El Mundo, presenté “El Alano: las cenizas de Hispania”, el primer volumen de mi trilogía sobre la Hispania tardorromana.

La acogida por parte de los lectores superó todas mis expectativas, y El Alano se convirtió en una de las novelas más populares del concurso, llegando a asentarse en el Top10 entre las más de dos mil obras presentadas, a pesar de que no la respaldé con promoción alguna, y que en ese momento mi presencia en redes era nula. Aquel fue mi primer paso, la autopublicación.

Pero las aventuras de Attax no acabaron ahí, ni mucho menos. Este mismo año, una editorial tan importante como Ediciones B, referente nacional e internacional en el ámbito de la novela histórica, decidió apostar fuerte por la trilogía: “Las cenizas de Hispania”. Las alegrías que me ha dado Attax no han cesado en ningún momento; así, en el mes de febrero de 2020, mi primera novela, El Alano, resultó galardonada con el primer Premio de Novela Histórica de Pozuelo de Alarcón y la Asociación Escritores con la Historia, como mejor debut del año 2019 en nuestro país.”

Creedme, lo que os cuento en esta sección no es más que una ínfima parte de lo que sucede. Son tan solo hechos históricos que la mayoría conocemos antes de abrir el libro, y alguna línea maestra de la ficción; no temáis a los spoilers pese a lo que pueda parecer, pues lo que aquí escribo no restará un ápice de interés a la novela. Solo quiero situaros con algo más que la sinopsis para despertar en vosotros un interés que de sobras merece.

Con una angustiada carta de Sinderedo, Obispo de Toletum, a su amigo Bonifacio, un sabio religioso, comienza esta fabulosa novela histórica.

Hermano, el instante que tan largamente hemos temido parece haber llegado. Esta misma mañana he recibido noticias del desembarco de una tropa bereber en las orillas de la Bética.

El Rey Roderico (Rodrigo), de vuelta de una de sus múltiples campañas contra los vascones, se apresta con sus huestes a hacer frente a la tropa de salvajes saqueadores llegados del sur. Lo que prevé como una invasión fácil de repeler no es visto como tal por Sinderedo, que conmina a su amigo Bonifacio a llevar a cabo la misión de entregar al rey una reliquia sagrada que le garantizará la victoria ante el Infiel: una trompa que Roderico personalmente debe hacer sonar en el combate.

Y así, con las peripecias de Bonifacio para encontrar a Roderico en el campo de la batalla que un poco más adelante identificaremos como la de Guadalete, comienza el Libro I, El Rey Maldito. En el camino, recluta a un joven pastor como asistente, Hermigio, un personaje puntal de la novela.

En aquella disputa trascendental para el reino, no solo habían competido por el trono la familia del difunto Witiza y Roderico. También Agila, dux de la Tarraconense y la Septimania, reclamó el trono para sí.

El Reino visigodo está dividido. Roderico ha llegado al poder con el apoyo del clero y el manejo de extorsiones y chantajes. Los herederos del difunto Witiza, Oppas y Sisberto, no ven su reinado con buenos ojos. Los nobles han de acudir al llamado de Roderico a la guerra… En el Noreste, Agila se ha proclamado Rey… Se vislumbra la desunión, la falta de previsión, la arrogancia de un pueblo conquistador asentado que se cree invencible…

Ademar, Comes o Señor de Astigi (Écija), un Noble guerrero visigodo de madre hispana, se despide de su esposa y su ciudad para acudir con sus tropas al requerimiento del Rey junto con sus leales Witerico y Alberico. Formarán parte de la poderosa caballería que les otorgaría una ventaja considerable en batalla.

Yussuf Ibn Tabbit se sentía incapaz de apartar la mirada de lo que acontecía en la playa. Allí, las mismas naves que habían servido para llevarlos a aquella tierra alejada de sus hogares ardían varadas sobre la arena blanca, consumiéndose poco a poco.

Tariq había demostrado con este gesto que su intención, más allá del saqueo, era la de hacerse con cuanto territorio fueran capaces de ocupar. Destruidas las naves, la única opción que les quedaba era la de avanzar, venciendo cualquier oposición que se encontraran. La suerte estaba echada.

Tariq Ibn Ziyab comanda las tropas bereberes. Han cruzado el estrecho y quemado naves con la intención de avanzar. Llega la hora del combate. Las fuerzas están igualadas, pero cuando Roderico ordena cargar a la caballería, muchos de los nobles godos desobedecen la orden y vuelven grupas. Oppas, familiar de Witiza y Obispo de Hispalis, ha conspirado con los invasores a fin de derrocar a Rodrigo y ocupar el trono. La suerte está echada. Ni la reliquia, que finalmente hace sonar Bonifacio impide una calamitosa derrota de Roderico y sus huestes.

Tras la victoria, el enemigo avanza hacia Astigi. La ciudad cae tras una enconada resistencia de Ademar y los suyos, que son hechos prisioneros junto con Bonifacio, Hermigio y la reliquia que portan.

Ragnarico, cruel visigodo partidario de Oppas y medio hermano de Ademar, ha unido su camino al de Tariq, confiado en la promesa de Oppas de darle Astigi, a la que cree tener derecho por herencia dado que su hermano es “mestizo”. Es sin dudas el gran villano de la novela.

El norteño Señor de Calagurris (No es Invernalia lectores, es Calahorra) Argimiro, aliado en principio del traidor Oppas, uno de los nobles que rehusó pelear a favor de Roderico llegado el momento, cambia de parecer y ayuda al rescate de los prisioneros del campamento musulmán. Juntos inician un periplo que les llevará a Toletum y Cesaraugusta.

Bonifacio, bajo tortura, ha confesado al Invasor la existencia de una reliquia que dará el mundo entero, el poder absoluto, a quien la posea, y quiere impedir a toda costa que caiga en manos indeseadas…

Con este caldo de cultivo se inicia un peregrinaje por la Península entre persecuciones, batallas y acogidas, mientras vamos conociendo a todos los personajes que formarán parte de esta trepidante aventura histórica, como la pelirroja Elvia, única superviviente de una aldea arrasada con sadismo por el infausto Ragnarico, a la que rescatan.

Sin tregua, llenos de sobresaltos, como si fuéramos uno de los aldeanos que seguimos a la comitiva de guerreros visigodos en busca de refugio, continuamos por las páginas amando, admirando y odiando a sus personajes mientras participamos de sus cuitas y alegrías y observamos de la mano maestra de Zoilo cómo cae una cultura.

Y comienza el Libro II, Más Allá de las Montañas, pues dejamos Hispania para atravesar los Pirineos y pasamos a vivir la acción en la Galia y hasta en Roma, donde la reliquia, deseada por todo aquel mandatario que conoce su poder, ha de ser puesta a salvo a cualquier coste.

En el transcurso, conocemos a los francos y sus disputas, a los lombardos, y asistimos a la caída definitiva del reino visigodo. Sabemos qué fué de una Roma que dominó el mundo y los inicios de lo que posteriormente será La Ciudad de El Vaticano.

Han pasado unos diez años desde el comienzo, y aunque conocemos el desenlace histórico de los hechos narrados, no así el ficticio, que nos mantiene en vilo hasta el final.

Voy a dejar una cita de la nota final del libro con las reflexiones del autor, que me parece muy aclaratoria no sólo de nuestra historia, sino de cualquier ficción histórica.

Como en la mayor parte de las novelas del género, en las páginas anteriores coexisten personajes reales con otros ficticios. Entre los primeros podemos mencionar a Roderico, el último rey visigodo, conocido como Rodrigo; también a quien lo derrotó en la batalla, Tariq Ibn Ziyab, y al superior de éste, el gobernador de Ifriquiya, Musa ibn Nusayr y su hijo Adb-al-Aziz. Asimismo son personajes reales el prelado Sinderedo, metropolitano de la Ciudad de Toledo en el momento de la llegada de los musulmanes y que, como en la novela, huyó de Hispania para refugiarse en la ciudad de Roma (…); otros reyes visigodos, como Agila o Ardo, y también Eudes (llamado igualmente Odón o Eudón), dux de Aquitania, y Gregorio, el segundo papa de ese nombre. En cuanto a los personajes ficticios, son mayoría en la novela. Ademar, Argimiro, Hermigio, Bonifacio, Elvia, Witerico, ragnarico o Yussuf Ibn Tabbit son solo los más relevantes.

Nota Histórica. El Nombre de Dios

Una vez más, Don José Zoilo Hernández, pese a mis difíciles circunstancias personales, ha conseguido tenerme pegada a su historia de la Historia. Seiscientas treinta y nueve páginas, notas, prólogo, mapa y glosario, qué detalle – aprended, autores de fantasía, y no miro a nadie, ejem – incluídos. Y no quitaría ni una sola.

Leer la descripción de una batalla del autor es entrar en ella. Creedme, las grandes gestas, esas que nos mantienen en vilo, haciéndonos querer guiar el brazo del guerrero junto con su espada para impulsarle y ayudarle en su victoria, no se dan solo en el género fantástico o en una gran producción cinematográfica. Ya me asombré en El Alano al leer la crudeza real de un combate, pero en mi opinión lo ha superado en El Nombre de Dios. De hecho, os copio mis reacciones durante la Lectura simultánea que hicimos en Twitter con Soy Yincanera:

No es la batalla de Morannon a las puertas de Mordor. Es la de Guadalete (?) en el 711. No huyen en la noche los hijos de Elrond de los orcos, sino los godos derrotados de los musulmanes y otros traidores godos

Enseguida les llegaron las voces de aquellos hombres llamando para localizarse unos a otros en la negrura, y por último comenzó un peculiar ulular que habría helado la sangre al mismísimo demonio. Los mauri y sus señores oscuros buscaban a los guerreros godos entre la maleza como si se tratara de una siniestra partida de caza.

Y es que podría estar leyendo ambos géneros y no habría gran diferencia. Así de impactantes son las abundantes “escenas de acción” de la novela. Te hacen retener el aliento en todo su desarrollo.

A veces, cuando leo Historia no se si estoy leyendo Fantasía. A veces, cuando leo Fantasía no se si estoy leyendo Historia.”

Hemos sido llamados para llevar a cabo una misión divina. Y somos la última esperanza de nuestro mundo; si fracasamos, la oscuridad se cernirá sin remedio sobre todo cuanto hemos conocido

Destacables también los personajes, en los que encontramos héroes de verdad, anónimos pero capaces de dar la vida por su tierra y sus gentes. Los adoraremos, tanto como odiaremos a los villanos, aunque, como de costumbre a José no le duelan prendas en rompernos el corazón.

Ademar, señor de Astigi, un godo mestizo con honor cuando otros perdieron un reino con deshonor. Rodrigo/Roderico ha desaparecido, tal vez ha muerto

Que aquellos bastardos supieran quién era el señor de Astigi, aquel que, vencido su rey, se atrevía a defender su tierra.

Por último, no os perdáis la Nota Histórica al final del libro. No tiene desperdicio. Si la novela es didáctica, las poquitas páginas de tal nota no le van a la zaga. Sabía de las versiones de la historia, pero no había leído sobre ello y me ha resultado especialmente aclaratorio.

En definitiva, voy a hacer lo que dicen que nunca se hace en una reseña (Ah, se siente, ya os insistía en que yo no reseñaba, muajajajaja, o sea, onomatopeya de risa siniestra), decir que ME HA ENCANTADO no, LO SIGUIENTE. Hacedme caso Redondaleros, que me vais a dar las gracias. Que no os tire “p´atrás” el grosor; no sobra una sola página.

Venga, cuidaos y seguid leyéndome porfa. Sé que soy vehemente, pero solo me emociono con lo que me gusta y eso quiero transmitiros, con mayor o menor fortuna pero con la mejor de las intenciones. Porque ya que me pongo a ello, me pongo con ganas, pues no es por no ir, pero ir pa ná es tontería, y voy bastantes más veces de las que vengo aquí a contároslo, porque puede que no considere que valga ni la pena ni vuestro tiempo que os lo cuente. Quien quiera entender, que entienda, que dice la Biblia. Ah, y no intentéis levantar un espadón como los del libro, que eso solo lo hacían los de antes. Ya no nos fabrican igual.

  • Título: El nombre de Dios
  • Autor (es): José Zoilo Hernández
  • Traductor:  
  • Sello: EDICIONES B
  • Precio sin IVA: 20.10 €
  • Precio con IVA: 20.90 €
  • Fecha publicación: 09/2020
  • Idioma: Español
  • Formato, páginas: Tapa dura con sobrecubierta, 640
  • Medidas: 166 X 236 mm
  • ISBN: 9788466668453
  • EAN: 9788466668453
  • Temáticas: Novela histórica
  • Colección: Histórica

¡EN EL NOMBRE DE DIOS! ¡QUE “SE” VIENE!

¡Ay! ¡Que me he emocionado y todo! ¡Que el 3 de Septiembre nos viene historión histórico de José Zoilo Hernández! Y tiene pintaza, qué os voy a decir. Mirad, mirad:

Sinopsis

Tras la trilogía de «Las cenizas de Hispania», José Zoilo despliega el apasionante escenario bélico de la batalla de Guadalete, uno de los episodios cruciales de la historia de España.

Cuenta la leyenda que el rey Salomón mandó construir un objeto en el que dejaría escrito todo el conocimiento del mundo: una mesa plagada de oro y joyas capaz de colmar con su poder la ambición de quien la poseyera.

Año 711 d. C.: las tropas musulmanas desembarcan por primera vez en el sur de la península Ibérica con un afán imparable de conquista que hasta el momento no ha conocido rival. Sorprendido mientras luchaba en el norte de su territorio, el rey visigodo Roderico debe partir para defender la provincia más meridional de un reino que se enfrenta ahora a demasiados enemigos.

A la vez que los ejércitos se preparan para la lucha y las viejas rencillas comienzan a aflorar entre los nobles godos, un religioso escoltado por una pequeña partida se dirige hacia el campo de batalla portando una reliquia que podría cambiar el curso de la contienda. Es el momento de comprobar si su poder sagrado será suficiente para hacerse con la victoria, o si, por el contrario, terminará convirtiéndose en la perdición del reino.

AUTOR GALARDONADO CON EL I PREMIO DE NOVELA HISTÓRICA DE POZUELO DE ALARCÓN. Jurado compuesto por Isabel San Sebastián, Antonio Pérez Henares, Almudena de Arteaga y Juan Eslava Galán.

«José Zoilo es el gran descubrimiento de la novela histórica española.»

Los que conocéis a Attax El Alano sabréis por qué me emociona tanto, y los que no ya estáis tardando, incluso si no os va mucho la histórica, pues os aseguro que como novelón de aventuras épicas es lo más. Haced patria leñe, que ya está bien de darle de comer hamburguesas a Marvel con lo buena que está la tortilla de patata. O las arepas. O la cochinita pibil. Que tenemos un héroe que no lo es pero sí, que habla como nosotros.

Y particularmente a mí me hace muchísima ilusión, pues fue la primera lectura conjunta que hice mis chicas y chico Yincaneras, y mi primer contacto con este mundo complejo del bloguerío (aunque os confieso que todavía no tengo muy claro si me gusta o quiero salir corriendo, para qué nos vamos a engañar). Y porque José Zoilo y su costilla me caen de pm y quiero que les vaya genial, es lo que hay, y si encima él es la repanocha escribiendo histórica pues yo ahora voy y lo cuento.

Así es que redondaleros y mis chicas de Burgos, a marcar el 3 de Septiembre como día para tener ahorrados unos euricos e ir a la librería.

Y a mí para que me llegue, pinchadme en los anuncios que aparecen por aquí de vez en cuando (si quitáis la manita roja claro, o sea el adblock), que si os decía que mi monedero tenía telarañas, ahora lo último que supe es que me puso una denuncia por maltrato, alegando que no le alimentaba, que le mataba de hambre.

Y os lo contaré, claro, porque estoy 200 % convencida de que me va a gustar.

PD: Para uno que igual me lee ¿vikingos? ya te daré yo a tí vikingos ca… pullito de alhelí, que me has engañado como a un romano de los de Astérix.

Tenía que editar, hoy 22 de Julio de 2020, porque acabo de leer un pedazo de artículo-entrevista de Su Majestad La Reina Lectora a José Zoilo Hernández que me ha dejado boquiabierta y que no quiero perder. Están a otro nivel claro, son profesionales, no una aficionada como yo. Y se nota. Hala hala, haced click en lo naranjita si sabéis lo que es bueno.

El chico de las bobinas – Pere Cervantes

Por segunda vez en la existencia del Redondal os traigo una novela que no me permite emplear el tono humorístico al que os tengo acostumbrados. Espero sepáis disculparme, porque las páginas que acabo de terminar son tan duras y emotivas que es imposible no tratarlas con cierta seriedad.

No sé si tenéis la costumbre de mirar las “etiquetas” con las que suelo catalogar los libros que os recomiendo. Si lo hacéis, veréis que he incluido “histórica”.

Y lo es. Pero no nos habla de Historia con mayúsculas, sino de la historia cotidiana de una ciudad española y la lucha por la supervivencia diaria de sus habitantes, una bella Barcelona herida por las secuelas de la guerra con el alma subyugada por el Régimen, que pisa libertades con una bota policial y militar, hecha de violencia sin consecuencias para vencedores sobre vencidos.

El chico de las bobinas nos cuenta todo esto de la única mano de Nil Roig, un pequeñuelo manco como secuela de la guerra, que a su tierna edad ya adora el cine. Vive con su madre, Soledad, como única familia, pues su padre ha huido para no ser apresado y su hermana pequeña murió en el bombardeo que a él le costó un brazo (el revival que Soledad tiene del momento es una de las escenas con las que más he llorado en todos mis tiempos lectores, que son ya largos). En sus ratos libres trabaja entregando con su bici bobinas de películas en los cines. Con él, con Bernardo el proyeccionista, con Leo, dueño de la tienda “La Gran Mentira” y autor a través del escritor de una de las mejores frases que he leído sobre el cine:

—El cine, hijo, el cine es la más grande y bella mentira. Todos aceptamos que nos engañen con una historia bien contada. Que nos lleven a lugares inexistentes, que nos hagan soñar con besos irreales…, depositamos nuestra fe en las palabras de un vaquero, un detective o una mujer fatal que desaparece de nuestras vidas en cuanto regresa la luz en la sala. Es sin duda la mentira más aceptada, ¿no crees?

rememoraremos a aquellos astros de la gran pantalla y sus películas ya míticas, tales como John Wayne y La Diligencia, el Tarzán de Johnny Weismuller, ídolo de Nil, Rita Hayworth. Fay Wray conocida como la Reina del Grito por su interpretación del primer King Kong en 1933… hasta aquel Raza favorito del gallego bajito (¿por qué todos los dictadores europeos serán bajitos? Es algo que siempre me he preguntado) con Alfredo Mayo como principal, denostado por los protagonistas de la novela de Pere Cervantes, rebeldes de fondo y conformistas de forma.

El viaje cinematográfico en el trascurso de la novela es tan mágico como el cine mismo.

Mas siendo el cine un medio para narrar la historia, la novela es otra cosa. Es la de Soledad, la madre de Nil, mujer valiente, independiente, superviviente nata, que no acepta vivir a la sombra de un hombre:

Vivía en un mundo de hombres autoritarios, deprimidos y ausentes. Un mundo en que solo las mujeres eran capaces de gestionar la miseria que ellos habían provocado. Ser soltera, viuda o una mujer abandonada en el nombre de una bandera perdedora te convertía en objeto de escarnios, abusos y chascarrillos.

He de contaros que conozco de referencias cercanas lo que supone. Yo no conocí a mi abuelo materno. Fue uno de tantos, piloto de combate desaparecido durante la guerra, dejando solas a mi abuela con mi madre recién nacida – nació en Abril del 40 – , y con ellas a mi bisabuela. Con una partida de matrimonio que nunca se encontró. Ellas también tuvieron que sobrevivir solas y marcadas en un mundo de hombres, hasta el punto de marcharse a Francia porque en España no tenían lugar hasta mucho después. Tal vez por eso, por las vivencias que me contaba mi madre, conecto con Soledad y con esta novela a niveles muy profundos.

Nos habla también de nazis escondidos en nuestro país tras la derrota preparando su huida a otros lugares, de tráfico de obras de arte esquilmadas a los judíos, de policías carniceros sin escrúpulos como Valiente, uno de los caracteres más detestables que he leído en mucho tiempo…

No quiero contaros de más, aunque realmente importaría poco, porque lo que tiene el libro no es la trama en sí bajo mi punto de vista, sino el preciosismo descriptivo de personajes, lugares y emociones, y eso, por mucho que lo contemos los “reseñadores” o “recomendadores”, no se puede trasmitir sin experimentarlo uno mismo. Por eso estáis teniendo dificultades para hacerlo, colegas blogueros, porque no se puede.

Os dejo sin embargo la sinopsis de la editorial:

Barcelona, 1945. Nil Roig es un chiquillo que se pasa el día en bicicleta transportando de un cine a otro viejas bobinas de películas. El día de su decimotercer cumpleaños es testigo de un crimen cometido en el portal de su casa. Mientras el asesino huye después de haberlo amenazado de muerte en caso de no mantener la boca cerrada, el moribundo le entrega el misterioso cromo de un actor de cine de la época; un objeto perseguido y anhelado por un excomandante de la Gestapo y un policía sin escrúpulos. El hecho de que el moribundo le dé el cromo a Nil pronunciando el nombre de David, el padre desaparecido del muchacho, arrastrará a este a resolver un secreto del pasado por el que pagará un alto precio.

En una Barcelona de claroscuros, El chico de las bobinas nos habla de la incomparable fortaleza de esas mujeres, víctimas de la guerra, que enseñaron al mundo cómo sobrevivir, y de esas salas de cine de barrio que permitieron soñar en los años de plomo y se convirtieron en refugio de infancias maltrechas.

Un thriller nostálgico cargado de emotividad y misterio que nos muestra la fragilidad y la ambigüedad de la naturaleza humana.

Por último deciros que los personajes de Cervantes trasmiten y emocionan porque el autor les arranca la piel para exponer su descarnada esencia, sus miserias y sus riquezas, su cruda realidad. Su verdad. Y digo verdad porque aquellos que hayáis oído hablar del periodo de posguerra a vuestros familiares ancianos les reconoceréis en alguno de ellos. A la Madre, al Niño que fueron, al Vecino extraño o el golfillo Limpiabotas del bar de la esquina. Todos ellos aunando ingenio y fortaleza para poder tan solo sobrevivir a las circunstancias de una época en la que había que sacarse las propias castañas del fuego como se podía, incluso con la mano procurando que el daño de las quemaduras fuera mínimo.

Se escuchaban las primeras voces de la mañana, todavía desperezándose del mal sabor de una pesadilla. En tiempos de carencias las ciudades madrugan. Quedarse en la cama era conformarse con una realidad que hedía.

Leedlo, de verdad. Eso sí, aprovisionaos de Kleenex en cantidades industriales. Gracias, Pere Cervantes. Ha sido mi primera experiencia contigo. Y repetiré. Un privilegio leerte.

Este es uno de los libros que me encantaría tener en formato papel, aunque desgraciadamente no pueda permitírmelo en estos momentos.

Os dejo el link a la versión digital en Amazon

El Chico de las bobinas

  • Tapa blanda: 544 páginas
  • Editor: Planeta; Edición: 1 (3 de marzo de 2020)
  • Colección: Áncora & Delfin
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8423357171
  • ISBN-13: 978-8423357178

Recomendando Clásicos I: La Montaña Mágica – Thomas Mann

En souvenir d´une mauvaise ligne de fièvre.

Buen día gente. O debería decir Guten tag
Acabo de plantearme un reto, un más difícil todavía: intentar explicaros este pedazo de obra maestra donde las haya, coloquialmente.
No es moco de pavo creedme, pues a La Montaña Mágica se le puede denominar muchas cosas, mas ningún sinónimo de “llana” o “coloquial” se le aplica. Pero yo, que como os he dicho en muchas ocasiones soy más chula que un ocho, voy a cometer tal sacrilegio sin culpa. Que no sigan los puristas (esos de los eventos consuetudinarios)
La razón es simple: es uno de esos libros que me llevaría a una isla desierta, pues cada vez que lo leo descubro cosas nuevas. Casi mil páginas, dependiendo de la edición, de narrativa, filosofía, política europea pre-guerra mundial… ahí es nada.
Debo avisaros que no es para lectores desacostumbrados, sino para aquellos que, habituados a devorar con ansia de gourmands todo escrito que cae en sus manos, los ojos ya acostumbrados a textos densos sin apenas pausas, la mente ya ducha en navegar por mares de prosas inacabables, deciden arriesgarse a ser gourmets. Y claro, no todos los paladares están hechos a ello.
Vaya por Dios, me ha salido un estilo un tanto settembrino, ya sabréis lo que quiero decir si me seguís leyendo. Os lo cuento en palabras simples: es un tocho. He dicho. Pero un tocho que atrapa, hace pensar, enamora, emociona y enseña historia desde el punto de vista de quien la vive. Vale la pena llevarlo en el metro o en el bus aunque el bolso pese un 🐣(si, es un huevo con pollito) en los traslados. Y os acompañará cientos de kilómetros de transporte urbano e interurbano, muchas noches de lamparita y pre-siestas tranquilas, porque no se lee en dos días. Hay que paladearlo. Hay que entenderlo. Es alemán, con lo que no digo nada y lo digo todo.
Vamos a conocer un poquito a Herr Thomas Mann, pues aunque no acostumbro a poner biografías de los autores en mis recomendaciones, en este caso es importante para situarnos en el contexto sociocultural de la novela (¡toma palabros! si hasta voy a parecer seria y todo).
Esto nos cuenta Biografías y vidas sobre él:
“(Lübeck, 1875 – Kilchberg, 1955) Escritor alemán, premio Nobel en 1929. Criado en Lübeck en el seno de una familia patricia, a la muerte de su padre en 1893 siguió a su madre a Munich, donde trabajó como aprendiz en una compañía de seguros. Más tarde, aprovechando en parte las relaciones de su hermano Heinrich, colaboró con varias revistas, entre ellas Simplizissimus. De 1895 a 1897 estuvo en Italia, acompañando a su hermano.”
Se dice que entre 1900 y 1903 mantuvo un bromance con el violinista y pintor Paul Ehrenberg, cosa que menciono porque pienso que la bisexualidad de Mann está notablemente presente en las relaciones masculinas de casi todas sus obras, aunque se casó con Katia Pringsheim en 1905.
Y fué precisamente una visita al Sanatorio Wald de Davos en 1912, donde se encontraba ingresada su esposa aquejada de una afección pulmonar, la que inició La Montaña Mágica. No se publicó hasta 1924, once años de novela que atravesó en su proceso de escritura la primera Guerra Mundial (1914-1918) y parte del periodo de la República de Weimar (1919-1932)
Podéis continuar leyendo la biografía de Mann en el enlace o en la wiki, pues lo que a nosotros nos interesa es hasta ese momento y para qué complicarlo más de lo necesario, que ya vamos densitos.
En el argumento, Hans Castorp, un joven de una familia pequeñoburguesa de Hamburgo, viaja a Berghof, un sanatorio de afecciones respiratorias (tuberculosis vaya, para que nos entendamos) en los Alpes suizos, a fin de pasar unos días con su primo allí ingresado.
Berghof es un micromundo dentro del mundo, con sus costumbres y su pequeña sociedad estamental.
Mientras se adapta al ambiente de balneario europeo burgués y decadente, con la muerte acechando cada alma que allí se encuentra, va conociendo a los personajes que trazan la novela, dividida en siete capítulos o etapas de su estancia, pues lo que iba a ser una visita de tres semanas se convierte en un ingreso de siete años, que acaba con el estallido de la Primera Guerra Mundial.
Vamos con esos increíbles e icónicos personajes principales de Mann. No se nota nada que estoy enamorada de todos y cada uno de ellos, y de las conversaciones sobre lo divino y lo humano que mantienen ¿verdad?. Añado una frase representativa de cada uno, así podréis decir que lo habeis leido sin mentir en exceso, amen de valer la pena:
Hans Castorp, un joven burgués idealista en torno al cual Mann desarrolla la línea narrativa como presencia constante, un poco nuestros oídos y ojos en la novela para conocer e interactuar con los demás, aunque con caracter y líneas argumentales propias, como su enamoramiento de Madame Chauchat. El eterno discípulo. Y muy muy alemán. Frase (excelso conjunto de frases):

Oh, el amor, ¿sabes…? El cuerpo, el amor, la muerte, esas tres cosas no hacen más que una. Pues el cuerpo es la enfermedad y la voluptuosidad, y es el que hace la muerte; sí, son carnales ambos, el amor y la muerte, ¡y ése es su terror y su enorme sortilegio! Pero la muerte, ¿ comprendes?, es, por una parte, una cosa de mala fama, impúdica, que hace enrojecer de vergüenza; y por otra parte es una potencia muy solemne y majestuosa (mucho más alta que la vida risueña que gana dinero y se llena la panza; mucho más venerable que el progreso que fanfarronea por los tiempos) porque es la historia y la nobleza, la piedad y lo eterno, lo sagrado, que hace que nos quitemos el sombrero y marchemos sobre la punta de los pies… De la misma manera, el cuerpo también, y el amor del cuerpo, son un asunto indecente y desagradable, y el cuerpo enrojece y palidece en la superficie por espasmo y vergüenza de sí mismo. ¡Pero también es una gran gloria adorable, imagen milagrosa de la vida orgánica, santa maravilla de la forma y la belleza, y el amor por él, por el cuerpo humano, es también un interés extremadamente humanitario y una potencia más educadora que toda la pedagogía del mundo…! ¡Oh, encantadora belleza orgánica que no se compone ni de pintura al óleo, ni de piedra, sino de materia viva y corruptible, llena del secreto febril de la vida y de la podredumbre! ¡Mira la simetría maravillosa del edificio humano, los hombros y las caderas y los senos floridos a ambos lados del pecho, y las costillas alineadas por parejas y el ombligo en el centro, en la blandura del vientre, y el sexo oscuro entre los muslos! Mira los omóplatos cómo se mueven bajo la piel sedosa de la espalda, y la columna vertebral que desciende hacia la doble lujuria fresca de las nalgas, y las grandes ramas de los vasos y de los nervios que pasan del tronco a las extremidades por las axilas, y cómo la estructura de los brazos corresponde a la de las piernas.
¡Oh, las dulces regiones de la juntura interior del codo y del tobillo, con su abundancia de delicadezas orgánicas bajo sus almohadillas de carne! ¡Qué fiesta más inmensa al acariciar esos lugares deliciosos del cuerpo humano!
¡Fiesta para morir luego sin un solo lamento! ¡Sí, Dios mío, déjame sentir el olor de la piel de tu rótula, bajo la cual la ingeniosa cápsula articular segrega su aceite resbaladizo! ¡Déjame tocar devotamente con mi boca la «Arteria femoralis» que late en el fondo del muslo y que se divide, más abajo, en las dos arterias de la tibia! ¡Déjame sentir la exhalación de tus poros y palpar tu vello, imagen humana de agua y de albúmina, destinada a la anatomía de la tumba, y déjame morir con mis labios pegados a los tuyos!

Luigi Settembrini, un erudito que ejerce de “mentor” de Castorp, representante de los valores de la burguesía de la siempre vieja Europa, vitalista, demócrata, humanista y proactivo. Su antagonista en la novela, Naphta, le define despectivamente como un Zivilisationsliterat (Literato de la civilización). Frase:

el mundo entrañaba la lucha entre dos principios, el poder y el derecho, la tiranía y la libertad, la superstición y el conocimiento, el principio de conservación y el principio de movimiento imparable: el progreso. Se podía definir al uno como el principio oriental; al otro como el principio europeo, pues Europa era la tierra de la rebeldía, la crítica y la actividad para transformar el mundo, mientras que el continente asiático encarnaba la inmovilidad y el reposo

 
Leo Naphta, antagonista ideológico de Settembrini, un judío convertido al catolicismo que ingresa en la orden jesuita. Extremista muy radical, con ideas un tanto medievales, filósofo y defensor del totalitarismo. Frase: 

El hombre es la medida de todas las cosas y su felicidad es el criterio de la verdad. Un conocimiento teórico que careciese de referencia práctica a la idea de felicidad del hombre estaría tan sumamente desprovisto de interés que no se le podría conceder el valor de ser verdadero y tendría que ser rechazado

 
Ambos, Settembrini y Naphta, se disputan la atención de Castorp en conversaciones y disertaciones que encarnan los valores, movimientos sociales, preocupaciones y costumbres de la Europa convulsa del momento, donde ya se intuye la escalada belicista que desembocaría en la Primera Guerra mundial, a la vez que los ideales heterogéneos de la República de Weimar. Disertan tambien sobre mente y espíritu. Conversaciones profundas, áridas a veces, pero didácticas y en mi opinión, perlas de sabiduría y filosofía absolutamente imprescindibles.
Un amigo me decía siempre que yo tenía trazas de Clawdia Chauchat (“Chaud chat” = gato cálido. Se cree que el apellido es un guiño a la “felinidad” del único personaje femenino relevante de la novela. Ya me gustaría. Creo que me miraba con ojos demasiado soñadores y literarios). Ella es el amor de Castorp, la esposa con rasgos asiáticos – ojos tártaros – de un alto funcionario ruso. Tiene en sus diálogos con Hans los pasajes más bonitos y a la vez mórbidos, que no morbosos, en cuanto a la descripción del amor. Frase (Ya traduje a Hans, me niego a traducir a Clawdia):

– Adieu, mon prince Carnaval! Vous aurez une mauvaise ligne de fièvre ce soir, je vous le prédis.
Al decir esto se levantó de la silla, se dirigió a la puerta, dudó un momento en el umbral, dio media vuelta, elevando uno de sus desnudos brazos con la mano en el pestillo y, por encima del hombro, dijo en voz baja:
– N’oubliez pas de me rendre mon crayon.

Ya al final aparece  Mynheer Peeperkorn, un hedonista de aspecto grotesco que cautiva a Castorp y aborrece a Settembrini. Frase:

Nuestros sentimientos son la fuerza viril que despierta a la vida. La vida duerme. Quiere ser despertada para desposarse en la embriaguez con el divino sentimiento. Porque el sentimiento, joven, es divino. El hombre es divino en la medida en que es capaz de sentir. Es el sentimiento de Dios. Dios le ha creado para sentir a través de él. El hombre no es más que el órgano mediante el cual Dios se desposa con la vida, despierta y embriagada

Joachim Ziemssen es el primo de Hans Castorp. Representa el sentido del deber y los valores militares. Abandona la Clínica para incorporarse al ejército, aunque regresa posteriormente. Destaca por la serenidad y aceptación de su destino.

La Vida y la Muerte en presencia constante y demoledora en todas sus páginas.

Hay muchos otros personajes secundarios, complementos fundamentales de esta obra maestra, profunda, rica y reflexiva que es La Montaña Mágica.
Podría escribir muchísimo más, pero no quiero que me odiéis así es que hasta aquí hemos llegado. Si os animáis a leerla, seguid el consejo de Rosa Montero: Sáltate páginas, en fin, sumérgete y disfruta. (Aunque si de verdad queréis disfrutar, yo no lo haría. Bajo mi puno de vista cada palabra es una joya)
Id con mascarilla que hay rebrotes, no me seáis inconscientes, a ver si vais a terminar en Berghof.
Versión Kindle: La Montaña Mágica
Versión tapa blanda : La Montaña Mágica
 
 
  • Tapa blanda: 1024 páginas
  • Editor: Edhasa (23 de abril de 2009)
  • Colección: Pocket
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8435018385
  • ISBN-13: 978-8435018388

EL SECRETO DEL ORFEBRE – ELIA BARCELÓ

Hoy os traigo un libro que contiene en sus páginas “perlas y madreperla y plata y ónix, joyas que no parecen fabricadas, sino nacidas”

Han nacido de la pluma de Elia Barceló, orfebre de las palabras, con toda la filigrana lírica y bella que realza un trabajo en el que el artesano se vuelca a sí mismo.
Así es esta novela cortita que nos habla de amores a destiempo, de vidas que se cruzan mágicamente, se graban las almas con la marca indeleble de la dureza de un diamante y concentran las vivencias que dejan huella en unos pocos meses, pues han poseído el oro y todo lo que venga es solo latón.
El Secreto del Orfebre es la historia de amor de Pablo y Celia, en una Umbría imaginaria.
Lo he leído en apenas 3 horas y aún tengo esa sensación de emoción en la garganta; no se muy bien si quiero llorar de pena o de belleza, porque esta obra de Barceló es, como lo que está tan presente en sus páginas, la joyita de un orfebre, repleta de sentimientos espirituales como la amatista, y una prosa intimista, poética y secreta como un ópalo o piedraluna

Os voy a dejar la sinopsis, pero este es de los libros que no se lee por su argumento, que no os cuento porque para mí, descubrirlo es la mejor parte, sino por su belleza, como quien contempla el trabajo de un orfebre en su taller.

Sinopsis de ROCA EDITORIAL

Un orfebre prestigioso viaja, desde Nueva York, a su pueblo natal, en España, para reencontrarse con su pasado y con el amor que cambió su vida para siempre.

Os dejo el Enlace con Kindle Unlimited . También en versiones no gratuítas, ebook y papel

Ficha técnica:

Papel

  • ISBN: 9788416867981
  • Colección: Novela
    Páginas: 128
    Formato: Tapa dura
    Fecha de publicación: 16-11-2017
E-book
ISBN: 9788417092467

Colección: Novela
Formato: ePub
Fecha de publicación: 16-11-2017

Las Cenizas de Hispania I: El Alano – José Zoilo Hernández

Os voy a pedir que os retrotraigáis a vuestros tiempos del colegio, a aquellas clases de Historia en las que os hablaban del Imperio Romano. Da igual si no recordáis u os importaba un pimiento porque erais más de Ciencias… seguro que habéis leído o visto en el cine a aquel galo “bajo de tórax” llamado Obélix, que miraba a su pequeño compañero Astérix haciendo sonar su casco con los nudillos, mientras decía aquello de “Están locos estos romanos”. Y los más puretas hasta habréis pasado tardes enteras con comics de El Jabato.

Lo que quiero decir es que a estas alturas todos hemos oído hablar de Roma, que, por si fuera poco, ha dejado incontables huellas indelebles por toda nuestra geografía (vamos, que das una patada en el suelo y te sale una ruina romana). Pero Roma cayó ¿y qué fue de nosotros los de Hispania? Los profes nos hacían pasar de puntillas por aquella época hasta llegar a los reyes godos. A nuestros abuelos les hacían aprenderse la lista; a nosotros por suerte no, solo aquello de que la península fue ocupada por hordas bárbaras de suevos, vándalos y alanos. Sin más.
¿Nunca os produjo curiosidad saber qué pasó en aquella laguna escolar histórica? Pues aquí llega José Zoilo Hernández para contárnoslo, no como en una aburrida clase, sino en forma de novela quasi-épica, de la mano de Attax, un alano semi-aculturizado de aquellos tiempos, en la primera entrega de la trilogía “Las Cenizas de Hispania”.
Vamos con la Sinopsis:
Hispalis, año 438 d.C.: Ante la alarmante aparición de una horda sueva dispuesta a asolar sus tierras, Attax, un bárbaro alano, decide unirse al ejército de un viejo amigo para luchar por la defensa de su gente. La gloria que él espera, desaparece al ser hecho prisionero y vendido como esclavo.
 
Tras 11 años de servidumbre, Attax debe emprender una nueva vida tras el asesinato de su amo, con la compañía del hijo de este, Marco. Attax se sumergirá en un intenso viaje por la moribunda Hispania, que le llevará a comprender el valor de la amistad y el amor, así como el precio de perder ambos. Un recorrido hacia la madurez que despreció en su juventud.
 
Suevos, vándalos y alanos cobran vida en el escenario de una Hispania convulsa y decadente, abandonada a su suerte por un imperio romano que se desvanece.
Aunque la novela histórica es para mí la segunda opción en género, he disfrutado de esta lectura cual “chancho en charca”. Tiene de todo lo que se le puede pedir a un libro para hacerlo redondo: acción, intriga, una gran narrativa (lo que mi dañado espíritu lector agradece sobremanera, ya lo sabéis), viajes, relaciones humanas, amor del cotidiano, y mucha, pero mucha guerra. Hablamos de un bárbaro, no lo olvidemos, de esos que llevan la batalla en la sangre. Y encima es didáctica.
Attax nos hace vivir La Historia a través de su historia, no la de un caudillo, un noble o un erudito como suele tenernos acostumbrados este género de novela, sino la de un habitante de a pié del crisol de culturas que fué, ha sido y quiera el destino (del que tanto le gusta hablar a nuestro protagonista) que sea nuestra tierra. Verdugo a veces y víctima otras; invasor e invadido. Viajamos con él desde su ardiente juventud hasta su más sosegada (que no menos guerrera) madurez en El Alano. Estoy deseando recorrer con él toda su vida en tiempos tan convulsos, que deduzco seguirá completa en los próximos libros de la trilogía, Niebla y Acero y El Dux del Fin del Mundo
No os voy a detallar los personajes, porque quiero que los descubráis vosotros mismos como yo lo hice, pero dejadme que os cuente que admiré a Anderico, quise al vándalo Gelimer y al godo Ibbas, me emocioné con la historia del joven britano Issa, mi pequeña debilidad en la novela, y me enamoré por completo del godo Salla, complejo, culto y misterioso. Y encima guapo… ¿qué más se le puede pedir? . Y ver crecer a Marco y Galieno junto a Attax me ha resultado entrañable.

¿Por qué un alano y no un vándalo o un suevo? Mi teoría es que el autor eligió un alano porque su pueblo fué barrido por los hunos, los suevos, godos e incluso romanos, desmembrándose y desperdigándose, de ahí que el huérfano alano, nacido ya en Emérita Augusta,  se integrara en la población hispana desde niño tras ser acogido por los vándalos y pasar éstos a Africa. Era más fácil, deduzco, aculturizar a un “sin pueblo” que a un “arraigado” (aunque hay grupos de vándalos en la novela, aquellos que permanecieron en la península, aún más integrados en la sociedad hispanorromana). Aun así Attax conserva algunas costumbres de sus ancestros, tales como clavar su espada en tierra en ritos funerarios, o ser uno con el caballo en combate, pues eran los alanos los mejores jinetes de la época.
Las batallas que se libran en El Alano no son solo épicas, están narradas con rigurosidad histórica, y os aseguro que aún en su realismo no vais a echar de menos ni un ápice de esas gestas que nos relata la literatura fantástica, tan de moda en estos tiempos gracias a George R. Martin, o más bien a la televisión. La diferencia es que, como hablamos de la guerra de verdad, aquí los combatientes se agotan y hasta se mean encima cuando ven llegar al enemigo. Y no por ello dejan de ser titanes. Un soldado de nuestros días no aguantaría ni una milésima parte que ellos en una guerra de aquella época.
Su final es tan trepidante que me ha tenido enganchada casi sin aliento hasta que llega la calma tras la batalla. Deseando continuar con la segunda entrega, que no dudéis comentaré tan pronto me sea posible tenerla.

Os voy a dejar una ayudita, para cuando decidáis leerlo, que se que lo haréis. A mi me fue muy útil

Por último, ha sido un honor y un auténtico placer compartir una lectura simultánea en Twitter con el autor, José Zoilo Hernández y con Esther Morales, gracias al grupo #SoyYincanera
Fuentes : Sinopsis de Megustaleer
Editorial : EDICIONES B, Abril 2019