El chico de las bobinas – Pere Cervantes

Por segunda vez en la existencia del Redondal os traigo una novela que no me permite emplear el tono humorístico al que os tengo acostumbrados. Espero sepáis disculparme, porque las páginas que acabo de terminar son tan duras y emotivas que es imposible no tratarlas con cierta seriedad.

No sé si tenéis la costumbre de mirar las “etiquetas” con las que suelo catalogar los libros que os recomiendo. Si lo hacéis, veréis que he incluido “histórica”.

Y lo es. Pero no nos habla de Historia con mayúsculas, sino de la historia cotidiana de una ciudad española y la lucha por la supervivencia diaria de sus habitantes, una bella Barcelona herida por las secuelas de la guerra con el alma subyugada por el Régimen, que pisa libertades con una bota policial y militar, hecha de violencia sin consecuencias para vencedores sobre vencidos.

El chico de las bobinas nos cuenta todo esto de la única mano de Nil Roig, un pequeñuelo manco como secuela de la guerra, que a su tierna edad ya adora el cine. Vive con su madre, Soledad, como única familia, pues su padre ha huido para no ser apresado y su hermana pequeña murió en el bombardeo que a él le costó un brazo (el revival que Soledad tiene del momento es una de las escenas con las que más he llorado en todos mis tiempos lectores, que son ya largos). En sus ratos libres trabaja entregando con su bici bobinas de películas en los cines. Con él, con Bernardo el proyeccionista, con Leo, dueño de la tienda “La Gran Mentira” y autor a través del escritor de una de las mejores frases que he leído sobre el cine:

—El cine, hijo, el cine es la más grande y bella mentira. Todos aceptamos que nos engañen con una historia bien contada. Que nos lleven a lugares inexistentes, que nos hagan soñar con besos irreales…, depositamos nuestra fe en las palabras de un vaquero, un detective o una mujer fatal que desaparece de nuestras vidas en cuanto regresa la luz en la sala. Es sin duda la mentira más aceptada, ¿no crees?

rememoraremos a aquellos astros de la gran pantalla y sus películas ya míticas, tales como John Wayne y La Diligencia, el Tarzán de Johnny Weismuller, ídolo de Nil, Rita Hayworth. Fay Wray conocida como la Reina del Grito por su interpretación del primer King Kong en 1933… hasta aquel Raza favorito del gallego bajito (¿por qué todos los dictadores europeos serán bajitos? Es algo que siempre me he preguntado) con Alfredo Mayo como principal, denostado por los protagonistas de la novela de Pere Cervantes, rebeldes de fondo y conformistas de forma.

El viaje cinematográfico en el trascurso de la novela es tan mágico como el cine mismo.

Mas siendo el cine un medio para narrar la historia, la novela es otra cosa. Es la de Soledad, la madre de Nil, mujer valiente, independiente, superviviente nata, que no acepta vivir a la sombra de un hombre:

Vivía en un mundo de hombres autoritarios, deprimidos y ausentes. Un mundo en que solo las mujeres eran capaces de gestionar la miseria que ellos habían provocado. Ser soltera, viuda o una mujer abandonada en el nombre de una bandera perdedora te convertía en objeto de escarnios, abusos y chascarrillos.

He de contaros que conozco de referencias cercanas lo que supone. Yo no conocí a mi abuelo materno. Fue uno de tantos, piloto de combate desaparecido durante la guerra, dejando solas a mi abuela con mi madre recién nacida – nació en Abril del 40 – , y con ellas a mi bisabuela. Con una partida de matrimonio que nunca se encontró. Ellas también tuvieron que sobrevivir solas y marcadas en un mundo de hombres, hasta el punto de marcharse a Francia porque en España no tenían lugar hasta mucho después. Tal vez por eso, por las vivencias que me contaba mi madre, conecto con Soledad y con esta novela a niveles muy profundos.

Nos habla también de nazis escondidos en nuestro país tras la derrota preparando su huida a otros lugares, de tráfico de obras de arte esquilmadas a los judíos, de policías carniceros sin escrúpulos como Valiente, uno de los caracteres más detestables que he leído en mucho tiempo…

No quiero contaros de más, aunque realmente importaría poco, porque lo que tiene el libro no es la trama en sí bajo mi punto de vista, sino el preciosismo descriptivo de personajes, lugares y emociones, y eso, por mucho que lo contemos los “reseñadores” o “recomendadores”, no se puede trasmitir sin experimentarlo uno mismo. Por eso estáis teniendo dificultades para hacerlo, colegas blogueros, porque no se puede.

Os dejo sin embargo la sinopsis de la editorial:

Barcelona, 1945. Nil Roig es un chiquillo que se pasa el día en bicicleta transportando de un cine a otro viejas bobinas de películas. El día de su decimotercer cumpleaños es testigo de un crimen cometido en el portal de su casa. Mientras el asesino huye después de haberlo amenazado de muerte en caso de no mantener la boca cerrada, el moribundo le entrega el misterioso cromo de un actor de cine de la época; un objeto perseguido y anhelado por un excomandante de la Gestapo y un policía sin escrúpulos. El hecho de que el moribundo le dé el cromo a Nil pronunciando el nombre de David, el padre desaparecido del muchacho, arrastrará a este a resolver un secreto del pasado por el que pagará un alto precio.

En una Barcelona de claroscuros, El chico de las bobinas nos habla de la incomparable fortaleza de esas mujeres, víctimas de la guerra, que enseñaron al mundo cómo sobrevivir, y de esas salas de cine de barrio que permitieron soñar en los años de plomo y se convirtieron en refugio de infancias maltrechas.

Un thriller nostálgico cargado de emotividad y misterio que nos muestra la fragilidad y la ambigüedad de la naturaleza humana.

Por último deciros que los personajes de Cervantes trasmiten y emocionan porque el autor les arranca la piel para exponer su descarnada esencia, sus miserias y sus riquezas, su cruda realidad. Su verdad. Y digo verdad porque aquellos que hayáis oído hablar del periodo de posguerra a vuestros familiares ancianos les reconoceréis en alguno de ellos. A la Madre, al Niño que fueron, al Vecino extraño o el golfillo Limpiabotas del bar de la esquina. Todos ellos aunando ingenio y fortaleza para poder tan solo sobrevivir a las circunstancias de una época en la que había que sacarse las propias castañas del fuego como se podía, incluso con la mano procurando que el daño de las quemaduras fuera mínimo.

Se escuchaban las primeras voces de la mañana, todavía desperezándose del mal sabor de una pesadilla. En tiempos de carencias las ciudades madrugan. Quedarse en la cama era conformarse con una realidad que hedía.

Leedlo, de verdad. Eso sí, aprovisionaos de Kleenex en cantidades industriales. Gracias, Pere Cervantes. Ha sido mi primera experiencia contigo. Y repetiré. Un privilegio leerte.

Este es uno de los libros que me encantaría tener en formato papel, aunque desgraciadamente no pueda permitírmelo en estos momentos.

Os dejo el link a la versión digital en Amazon

El Chico de las bobinas

  • Tapa blanda: 544 páginas
  • Editor: Planeta; Edición: 1 (3 de marzo de 2020)
  • Colección: Áncora & Delfin
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8423357171
  • ISBN-13: 978-8423357178

Recomendando Clásicos I: La Montaña Mágica – Thomas Mann

En souvenir d´une mauvaise ligne de fièvre.

Buen día gente. O debería decir Guten tag
Acabo de plantearme un reto, un más difícil todavía: intentar explicaros este pedazo de obra maestra donde las haya, coloquialmente.
No es moco de pavo creedme, pues a La Montaña Mágica se le puede denominar muchas cosas, mas ningún sinónimo de “llana” o “coloquial” se le aplica. Pero yo, que como os he dicho en muchas ocasiones soy más chula que un ocho, voy a cometer tal sacrilegio sin culpa. Que no sigan los puristas (esos de los eventos consuetudinarios)
La razón es simple: es uno de esos libros que me llevaría a una isla desierta, pues cada vez que lo leo descubro cosas nuevas. Casi mil páginas, dependiendo de la edición, de narrativa, filosofía, política europea pre-guerra mundial… ahí es nada.
Debo avisaros que no es para lectores desacostumbrados, sino para aquellos que, habituados a devorar con ansia de gourmands todo escrito que cae en sus manos, los ojos ya acostumbrados a textos densos sin apenas pausas, la mente ya ducha en navegar por mares de prosas inacabables, deciden arriesgarse a ser gourmets. Y claro, no todos los paladares están hechos a ello.
Vaya por Dios, me ha salido un estilo un tanto settembrino, ya sabréis lo que quiero decir si me seguís leyendo. Os lo cuento en palabras simples: es un tocho. He dicho. Pero un tocho que atrapa, hace pensar, enamora, emociona y enseña historia desde el punto de vista de quien la vive. Vale la pena llevarlo en el metro o en el bus aunque el bolso pese un 🐣(si, es un huevo con pollito) en los traslados. Y os acompañará cientos de kilómetros de transporte urbano e interurbano, muchas noches de lamparita y pre-siestas tranquilas, porque no se lee en dos días. Hay que paladearlo. Hay que entenderlo. Es alemán, con lo que no digo nada y lo digo todo.
Vamos a conocer un poquito a Herr Thomas Mann, pues aunque no acostumbro a poner biografías de los autores en mis recomendaciones, en este caso es importante para situarnos en el contexto sociocultural de la novela (¡toma palabros! si hasta voy a parecer seria y todo).
Esto nos cuenta Biografías y vidas sobre él:
“(Lübeck, 1875 – Kilchberg, 1955) Escritor alemán, premio Nobel en 1929. Criado en Lübeck en el seno de una familia patricia, a la muerte de su padre en 1893 siguió a su madre a Munich, donde trabajó como aprendiz en una compañía de seguros. Más tarde, aprovechando en parte las relaciones de su hermano Heinrich, colaboró con varias revistas, entre ellas Simplizissimus. De 1895 a 1897 estuvo en Italia, acompañando a su hermano.”
Se dice que entre 1900 y 1903 mantuvo un bromance con el violinista y pintor Paul Ehrenberg, cosa que menciono porque pienso que la bisexualidad de Mann está notablemente presente en las relaciones masculinas de casi todas sus obras, aunque se casó con Katia Pringsheim en 1905.
Y fué precisamente una visita al Sanatorio Wald de Davos en 1912, donde se encontraba ingresada su esposa aquejada de una afección pulmonar, la que inició La Montaña Mágica. No se publicó hasta 1924, once años de novela que atravesó en su proceso de escritura la primera Guerra Mundial (1914-1918) y parte del periodo de la República de Weimar (1919-1932)
Podéis continuar leyendo la biografía de Mann en el enlace o en la wiki, pues lo que a nosotros nos interesa es hasta ese momento y para qué complicarlo más de lo necesario, que ya vamos densitos.
En el argumento, Hans Castorp, un joven de una familia pequeñoburguesa de Hamburgo, viaja a Berghof, un sanatorio de afecciones respiratorias (tuberculosis vaya, para que nos entendamos) en los Alpes suizos, a fin de pasar unos días con su primo allí ingresado.
Berghof es un micromundo dentro del mundo, con sus costumbres y su pequeña sociedad estamental.
Mientras se adapta al ambiente de balneario europeo burgués y decadente, con la muerte acechando cada alma que allí se encuentra, va conociendo a los personajes que trazan la novela, dividida en siete capítulos o etapas de su estancia, pues lo que iba a ser una visita de tres semanas se convierte en un ingreso de siete años, que acaba con el estallido de la Primera Guerra Mundial.
Vamos con esos increíbles e icónicos personajes principales de Mann. No se nota nada que estoy enamorada de todos y cada uno de ellos, y de las conversaciones sobre lo divino y lo humano que mantienen ¿verdad?. Añado una frase representativa de cada uno, así podréis decir que lo habeis leido sin mentir en exceso, amen de valer la pena:
Hans Castorp, un joven burgués idealista en torno al cual Mann desarrolla la línea narrativa como presencia constante, un poco nuestros oídos y ojos en la novela para conocer e interactuar con los demás, aunque con caracter y líneas argumentales propias, como su enamoramiento de Madame Chauchat. El eterno discípulo. Y muy muy alemán. Frase (excelso conjunto de frases):

Oh, el amor, ¿sabes…? El cuerpo, el amor, la muerte, esas tres cosas no hacen más que una. Pues el cuerpo es la enfermedad y la voluptuosidad, y es el que hace la muerte; sí, son carnales ambos, el amor y la muerte, ¡y ése es su terror y su enorme sortilegio! Pero la muerte, ¿ comprendes?, es, por una parte, una cosa de mala fama, impúdica, que hace enrojecer de vergüenza; y por otra parte es una potencia muy solemne y majestuosa (mucho más alta que la vida risueña que gana dinero y se llena la panza; mucho más venerable que el progreso que fanfarronea por los tiempos) porque es la historia y la nobleza, la piedad y lo eterno, lo sagrado, que hace que nos quitemos el sombrero y marchemos sobre la punta de los pies… De la misma manera, el cuerpo también, y el amor del cuerpo, son un asunto indecente y desagradable, y el cuerpo enrojece y palidece en la superficie por espasmo y vergüenza de sí mismo. ¡Pero también es una gran gloria adorable, imagen milagrosa de la vida orgánica, santa maravilla de la forma y la belleza, y el amor por él, por el cuerpo humano, es también un interés extremadamente humanitario y una potencia más educadora que toda la pedagogía del mundo…! ¡Oh, encantadora belleza orgánica que no se compone ni de pintura al óleo, ni de piedra, sino de materia viva y corruptible, llena del secreto febril de la vida y de la podredumbre! ¡Mira la simetría maravillosa del edificio humano, los hombros y las caderas y los senos floridos a ambos lados del pecho, y las costillas alineadas por parejas y el ombligo en el centro, en la blandura del vientre, y el sexo oscuro entre los muslos! Mira los omóplatos cómo se mueven bajo la piel sedosa de la espalda, y la columna vertebral que desciende hacia la doble lujuria fresca de las nalgas, y las grandes ramas de los vasos y de los nervios que pasan del tronco a las extremidades por las axilas, y cómo la estructura de los brazos corresponde a la de las piernas.
¡Oh, las dulces regiones de la juntura interior del codo y del tobillo, con su abundancia de delicadezas orgánicas bajo sus almohadillas de carne! ¡Qué fiesta más inmensa al acariciar esos lugares deliciosos del cuerpo humano!
¡Fiesta para morir luego sin un solo lamento! ¡Sí, Dios mío, déjame sentir el olor de la piel de tu rótula, bajo la cual la ingeniosa cápsula articular segrega su aceite resbaladizo! ¡Déjame tocar devotamente con mi boca la «Arteria femoralis» que late en el fondo del muslo y que se divide, más abajo, en las dos arterias de la tibia! ¡Déjame sentir la exhalación de tus poros y palpar tu vello, imagen humana de agua y de albúmina, destinada a la anatomía de la tumba, y déjame morir con mis labios pegados a los tuyos!

Luigi Settembrini, un erudito que ejerce de “mentor” de Castorp, representante de los valores de la burguesía de la siempre vieja Europa, vitalista, demócrata, humanista y proactivo. Su antagonista en la novela, Naphta, le define despectivamente como un Zivilisationsliterat (Literato de la civilización). Frase:

el mundo entrañaba la lucha entre dos principios, el poder y el derecho, la tiranía y la libertad, la superstición y el conocimiento, el principio de conservación y el principio de movimiento imparable: el progreso. Se podía definir al uno como el principio oriental; al otro como el principio europeo, pues Europa era la tierra de la rebeldía, la crítica y la actividad para transformar el mundo, mientras que el continente asiático encarnaba la inmovilidad y el reposo

 
Leo Naphta, antagonista ideológico de Settembrini, un judío convertido al catolicismo que ingresa en la orden jesuita. Extremista muy radical, con ideas un tanto medievales, filósofo y defensor del totalitarismo. Frase: 

El hombre es la medida de todas las cosas y su felicidad es el criterio de la verdad. Un conocimiento teórico que careciese de referencia práctica a la idea de felicidad del hombre estaría tan sumamente desprovisto de interés que no se le podría conceder el valor de ser verdadero y tendría que ser rechazado

 
Ambos, Settembrini y Naphta, se disputan la atención de Castorp en conversaciones y disertaciones que encarnan los valores, movimientos sociales, preocupaciones y costumbres de la Europa convulsa del momento, donde ya se intuye la escalada belicista que desembocaría en la Primera Guerra mundial, a la vez que los ideales heterogéneos de la República de Weimar. Disertan tambien sobre mente y espíritu. Conversaciones profundas, áridas a veces, pero didácticas y en mi opinión, perlas de sabiduría y filosofía absolutamente imprescindibles.
Un amigo me decía siempre que yo tenía trazas de Clawdia Chauchat (“Chaud chat” = gato cálido. Se cree que el apellido es un guiño a la “felinidad” del único personaje femenino relevante de la novela. Ya me gustaría. Creo que me miraba con ojos demasiado soñadores y literarios). Ella es el amor de Castorp, la esposa con rasgos asiáticos – ojos tártaros – de un alto funcionario ruso. Tiene en sus diálogos con Hans los pasajes más bonitos y a la vez mórbidos, que no morbosos, en cuanto a la descripción del amor. Frase (Ya traduje a Hans, me niego a traducir a Clawdia):

– Adieu, mon prince Carnaval! Vous aurez une mauvaise ligne de fièvre ce soir, je vous le prédis.
Al decir esto se levantó de la silla, se dirigió a la puerta, dudó un momento en el umbral, dio media vuelta, elevando uno de sus desnudos brazos con la mano en el pestillo y, por encima del hombro, dijo en voz baja:
– N’oubliez pas de me rendre mon crayon.

Ya al final aparece  Mynheer Peeperkorn, un hedonista de aspecto grotesco que cautiva a Castorp y aborrece a Settembrini. Frase:

Nuestros sentimientos son la fuerza viril que despierta a la vida. La vida duerme. Quiere ser despertada para desposarse en la embriaguez con el divino sentimiento. Porque el sentimiento, joven, es divino. El hombre es divino en la medida en que es capaz de sentir. Es el sentimiento de Dios. Dios le ha creado para sentir a través de él. El hombre no es más que el órgano mediante el cual Dios se desposa con la vida, despierta y embriagada

Joachim Ziemssen es el primo de Hans Castorp. Representa el sentido del deber y los valores militares. Abandona la Clínica para incorporarse al ejército, aunque regresa posteriormente. Destaca por la serenidad y aceptación de su destino.

La Vida y la Muerte en presencia constante y demoledora en todas sus páginas.

Hay muchos otros personajes secundarios, complementos fundamentales de esta obra maestra, profunda, rica y reflexiva que es La Montaña Mágica.
Podría escribir muchísimo más, pero no quiero que me odiéis así es que hasta aquí hemos llegado. Si os animáis a leerla, seguid el consejo de Rosa Montero: Sáltate páginas, en fin, sumérgete y disfruta. (Aunque si de verdad queréis disfrutar, yo no lo haría. Bajo mi puno de vista cada palabra es una joya)
Id con mascarilla que hay rebrotes, no me seáis inconscientes, a ver si vais a terminar en Berghof.
Versión Kindle: La Montaña Mágica
Versión tapa blanda : La Montaña Mágica
 
 
  • Tapa blanda: 1024 páginas
  • Editor: Edhasa (23 de abril de 2009)
  • Colección: Pocket
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8435018385
  • ISBN-13: 978-8435018388

Soñé en La Habana – Dolores Conquero

Me cuesta muchísimo hablaros de este libro y sin embargo no puedo dejar de recomendároslo.
Voy a contaros el argumento y después os explicaré las razones:
Alicia, una madrileña que ha pasado los cuarenta, viaja con su hija a Cuba, llena de prejuicios positivos y negativos sobre la Isla. Espera encontrar el ambiente cultural habanero que tanto describen la música, la literatura, y que algunos exiliados dejan entrever. Sabe sobre el papel de jineteras y de miserias… y se topa con la realidad del país, donde la supervivencia es una lucha diaria para el 90 % de los cubanos, que lo toman con resignación y ese alma vieja caribeña, viviendo su vida a ritmo de un son que no sólo toca la orquesta, sino su estómago, sufriendo los periodos especiales casi sin protestar, asumiendo que es lo que hay con un cierto sentido del humor guasón, riéndose de las circunstancias, porque hace ya dos o tres generaciones que no conocen otro modo de vida; nadie les informa de que existe, es más, se les esconde o se les hace mamar desde pequeños que es corrupto… Ay que no puedo seguir por ahí. No puedo. No se si puedo. No se si debo.
Alicia conoce la situación, sabe que los cubanos, que son un poco como el Lazarillo de Tormes, la ven como una bolsa de euros andante y un pasaporte a la comodidad básica que ellos no tienen. Lo sabe y sin embargo se enamora de un impresionante mulato de 23 años que la ronea una noche en El Malecón…. porque a ella no le van a pasar esas cosas, ella es muy lista y sabe distinguir, y si el negro Yodiel a sus 23 añitos le dice en una primera noche apasionada, que es el amor de su vida, es porque ella lo vale. Porque a ella, culta y snob donde las haya, no la van a engañar, por supuesto.
Pero ella lo sabe. A pesar de creerse enamorada y correspondida, intuye, qué lista, de verdad, qué lista, que hay algo raro. Investiga porque así se lo debe estar pidiendo su parte sensata, hasta que, con la cuenta corriente ya casi vacía entre viajes y regalos, se topa con la realidad.
Como veis me cae muy bien Alicia. Si, podéis imaginar mi cara de sorna cuando escribo tal cosa. Pero es que no lo concibo. Hay cosas que mi espíritu de mujer madura, con un cociente intelectual no desdeñable y una inteligencia emocional aceptable no encuentra tolerables. Y no hablo de la relación en sí, si dos adultos hacen con sus cuerpos e incluso con sus almas lo que quieran y lo disfrutan, pues “que les quiten lo bailao” , pero si una adulta con mucha vida a sus espaldas quiere dar su canto del cisne, y para ello, sin ir a ciegas, escoge a un muchacho que la primera noche le dice que la ama, sabiendo en su fuero interno de qué va la cosa, no entiendo la inconsecuencia de su indignación y sus castillos en el aire, ese perder el norte tan… tan… Lo siento, por ahí yo no paso; detesto la inconsecuencia. Que lo escoja me parece bien, que pague por ello no me importa si es lo que desea y el producto está a la venta, pero los lamentos… como dice el dicho, si me engañas una vez es culpa tuya, si me engañas dos, es culpa mía.
Pero si está bien escrito y la historia es buena, no me importa enfadarme, que me he enfadado, y mucho, leyendo, ni que la protagonista me parezca detestable. Sabes que un libro es bueno cuando te remueve. Y la historia de Dolores, tremendamente realista, como si fuera biográfica (no digo autobiográfica, lo desconozco, y si lo es, querida Dolores, si alguna vez nos conocemos, recuérdame que tengo que ponerte los puntos sobre las íes – riendo lo digo por supuesto -) vaya si me ha movido emociones. Es muy buena y merece un lugar en El Redondal.
No puedo profundizar más. Tengo familia cubana. No, yo no lo soy, quien quiera entender que entienda; de un estatus y ambiente muy diferente al de Yodiel por supuesto, ese que no mira muy bien a los guantanameros… Quisiera convencer a una de ellos de que leyera el libro, y que ella os contara si puede, porque aun llevando muchos años fuera, no se si podrá. Y de nuevo repito que quien quiera entender que entienda.

También estuve casada con una persona 22 años mayor que yo. Y tengo mucho que opinar al respecto, pero no será hoy.

En todo caso mis opiniones sobre los dos temas puntales de la novela, la procedencia digamos, y la diferencia de edad, están basadas en mis propias experiencias vitales, ergo fundadas (no, yo no me he enamorado de un cubano ni de nadie más joven). Solo creo que salvo algunas excepciones, aquello de que el amor no tiene edad es una patraña. Una pena que no me sienta con la libertad completa de expresarlas en un medio público, por a quién podrían afectar.

Soñé en La Habana no es para mi una historia de amor, es una historia de carencias suplidas. Afecto y hambre. Una transacción comercial en la que cada uno vende o compra lo que quiere o lo que puede.
Leedlo si queréis conocer una realidad estupendamente narrada. Así me la ha contado a mí quien la ha vivido de primera mano. En Soñé en La Habana no cabe la ficción.
Os dejo en enlace de Kindle unlimited por si queréis descargarla
 
No os dejéis el paraguas en casa si vais a pasear al perro. Siempre llueve en San Isidro.

EL SECRETO DEL ORFEBRE – ELIA BARCELÓ

Hoy os traigo un libro que contiene en sus páginas “perlas y madreperla y plata y ónix, joyas que no parecen fabricadas, sino nacidas”

Han nacido de la pluma de Elia Barceló, orfebre de las palabras, con toda la filigrana lírica y bella que realza un trabajo en el que el artesano se vuelca a sí mismo.
Así es esta novela cortita que nos habla de amores a destiempo, de vidas que se cruzan mágicamente, se graban las almas con la marca indeleble de la dureza de un diamante y concentran las vivencias que dejan huella en unos pocos meses, pues han poseído el oro y todo lo que venga es solo latón.
El Secreto del Orfebre es la historia de amor de Pablo y Celia, en una Umbría imaginaria.
Lo he leído en apenas 3 horas y aún tengo esa sensación de emoción en la garganta; no se muy bien si quiero llorar de pena o de belleza, porque esta obra de Barceló es, como lo que está tan presente en sus páginas, la joyita de un orfebre, repleta de sentimientos espirituales como la amatista, y una prosa intimista, poética y secreta como un ópalo o piedraluna

Os voy a dejar la sinopsis, pero este es de los libros que no se lee por su argumento, que no os cuento porque para mí, descubrirlo es la mejor parte, sino por su belleza, como quien contempla el trabajo de un orfebre en su taller.

Sinopsis de ROCA EDITORIAL

Un orfebre prestigioso viaja, desde Nueva York, a su pueblo natal, en España, para reencontrarse con su pasado y con el amor que cambió su vida para siempre.

Os dejo el Enlace con Kindle Unlimited . También en versiones no gratuítas, ebook y papel

Ficha técnica:

Papel

  • ISBN: 9788416867981
  • Colección: Novela
    Páginas: 128
    Formato: Tapa dura
    Fecha de publicación: 16-11-2017
E-book
ISBN: 9788417092467

Colección: Novela
Formato: ePub
Fecha de publicación: 16-11-2017