LA ILUSTRÍSIMA – MARTA PRIETO

Un saludo otoñal para los redondaliers (cómo vais a odiar a Rubén por darme estas ideas, me consta, je). Tengo que contaros que las chicas Yincaneras, esas con las que comparto lecturas simultáneas en Twitter y un poquito en Instagram, me han sacado de mi eremitorio este pasado septiembre para llevarme a la Feria del Libro de Madrid y actividades paralelas, y le han dado a mi cerebro ganas de su marcha literaria, pues lo que proponen suele ser muy bueno.

Y allá vamos, dispuesta a compartir periodo de lecturas con ellas nuevamente.

La novela con que se ha inaugurado la temporada bajo el hashtag #SoyYincanera es La Ilustrísima, de Marta Prieto, una autora novel que nos ha presentado la Editorial Alrevés, a la venta desde el pasado 27 de Septiembre. Para poneros en situación ¿recordáis el caso de asesinato de Isabel Carrasco, la presidenta del PP y de la Diputación Provincial de León? La mataron a tiros sobre un puente en el 2014… googleadlo porque hablaremos de ello, fue muy sonado en su día.

Marta Prieto

Como siempre que traemos a una autora nueva al Redondal, sepamos un poco de ella. Marta Prieto nació y vive en León, donde se licenció en Derecho. Ávida lectora desde la infancia, ejerció la abogacía y trabajó en la Administración Pública. Actualmente se dedica por entero a su verdadera vocación, la literatura. Lleva años escribiendo, contando historias que no han salido del cajón y de las que solo ha disfrutado su círculo más cercano. Ya trabaja en un nuevo libro a la vez que revisa antiguos textos por si tuvieran cabida en el mercado editorial. Hasta ahora, el cuento y los relatos delirantes han sido su campo de trabajo. La Ilustrísima es su primera novela.

Fuente: Alrevés Editorial

Como os decía, La Ilustrísima trata de la recreación novelada en clave casi de humor crudísimo y ácido, certero y cotidiano, de los hechos, personajes y circunstancias que llevaron al crimen que os mencionaba. Que nos lo anticipe la sinopsis:

El 12 de mayo de 2014 la ciudad se estremeció: el cadáver de la presidenta de la Diputación yacía sobre la pasarela que cruzaba todos los lunes de camino a la sede de su partido. De inmediato, una sábana de rumores y especulaciones cubrió su cadáver. ¿Cuál, de sus muchos enemigos, podría tener más motivos para asesinarla? La Ilustrísima era una mujer odiada y temida. Polémica, ambiciosa, sin pelos en la lengua, acaparadora de cargos, obsesionada por conocer los secretos de toda la ciudad y perseguida por la prensa, que comenzaba a husmear en sus amaños y componendas. El morbo correrá desbocado por las calles lluviosas de una ciudad con ojos y veneno en cada esquina, en cada ventana, descubriendo una trama de odio, celos enfermizos y secretos tejida durante años. Un relato coral, apasionante e irónico que nos habla de corrupción, de poder y de cómo este se acepta, o no, cuando quien lo ostenta es una mujer. La Ilustrísima es una novela apabullante, descarnada y certera. Marta Prieto, con una prosa casi naturalista, ha urdido un relato social por momentos hilarante, otros brutal, que es también el retrato de una ciudad de provincias en la que parece, solo parece, que nunca pasa nada.

Sinopsis de La Ilustrísima. Marta Prieto con Alrevés Editores

La Ilustrísima es Rosario Llamazares, Presidenta de la Diputación por el Partido de la Derecha. Bajita, ambiciosa y con pocos escrúpulos, ávida de poder como un pequeño Napoleón de provincias.

Con ella, y alrededor de ella, conoceremos, o más bien reconoceremos, las corruptelas de la baja política, aunque refleja las de la alta – Ya lo dice el Kybalion, como es arriba es abajo – . Y digo bien, reconoceremos, pues la autora, en un lenguaje aparentemente llano, nos va relatando todos esos chanchullos que oímos cada día en los teledarios, en los puñales por la espalda, por la cara o por donde puedan de nuestra elevadísima y llena de estilo clase política patria, o en las tertulias de los funcionarios en el café de la esquina. Nótese la ironía en la letra itálica. Por si acaso. Que ni la ironía merecen.

Y con y sobre todo esto, las conexiones establecidas entre los personajes; van hilando una trama de envidias y venganzas que desembocan en el crimen. Todo ello imaginado, aunque con mucha verosimilitud, por la mente de la autora, que añade grandes dosis de crítica social en clave semihumorística a la realidad política y cotidiana de una ciudad provinciana que parece anclada en tiempos pasados, en este caso León, pero bien pudiera tratarse de muchas otras ciudades de la geografía hispana.

No voy a contaros de los personajes, pero sí deciros que todos y cada uno de ellos tienen un perfil psicológico notablemente claro y definido; Marta les dota de una filosofía vital de lo común que reconoceremos como propia o de conocidos en cada una de sus acertadas aseveraciones. Son personajes que, como se dice ahora, tienen calle.

Comenté por ahí que Marta Prieto me traía a la memoria a Don Camilo José Cela. Y lo dije porque su narrativa, aún utilizando un lenguaje que pudiera parecernos popular, muy cotidiano, nada más lejos. Os asombraréis al comprobar cómo aparece de pronto una palabra, una frase, un modo de hilar la prosa que deja entrever que la sencillez es tan solo una apariencia, y hay una persona con una vasta cultura lingüística cuyo merito es escribir de forma en que no se nota, pero se percibe. Y a mí eso me encanta como buena gafapasta o pseudocultureta que soy. Ah, y dice coño. Muchas veces. Y todos los sinónimos que llevan la ch y yo aborrezco. ¿Hay algo más de Cela que eso? (risas)

Interesante, distinta y diferente. Eso es La Ilustrísima. Y su final, titulado El Pastel, es la releche en verso. Bueno no, en prosa.

Venga, a cuidarse y todo eso. Con Dios o con quien plazca a vuesas mercedes.

  • Editorial ‏ : ‎ EDITORIAL ALREVES, S.L; N.º 1 edición (27 septiembre 2021)
  • Idioma ‏ : ‎ Español
  • Tapa blanda ‏ : ‎ 332 páginas
  • ISBN-10 ‏ : ‎ 8417847782
  • ISBN-13 ‏ : ‎ 978-8417847784

La Montaña Mágica – Thomas Mann

 

En souvenir d´une mauvaise ligne de fièvre.


Buen día gente. O debería decir Guten tag

 
Acabo de plantearme un reto, un más difícil todavía: intentar explicaros este pedazo de obra maestra donde las haya, coloquialmente.
 
No es moco de pavo creedme, pues a La Montaña Mágica se le puede denominar muchas cosas, mas ningún sinónimo de «llana» o «coloquial» se le aplica. Pero yo, que como os he dicho en muchas ocasiones soy más chula que un ocho, voy a cometer tal sacrilegio sin culpa. Que no sigan los puristas (esos de los eventos consuetudinarios)
 
La razón es simple: es uno de esos libros que me llevaría a una isla desierta, pues cada vez que lo leo descubro cosas nuevas. Casi mil páginas, dependiendo de la edición, de narrativa, filosofía, política europea pre-guerra mundial… ahí es nada.
Debo avisaros que no es para lectores desacostumbrados, sino para aquellos que, habituados a devorar con ansia de gourmands todo escrito que cae en sus manos, los ojos ya acostumbrados a textos densos sin apenas pausas, la mente ya ducha en navegar por mares de prosas inacabables, deciden arriesgarse a ser gourmets. Y claro, no todos los paladares están hechos a ello.
 
Vaya por Dios, me ha salido un estilo un tanto settembrino, ya sabréis lo que quiero decir si me seguís leyendo. Os lo cuento en palabras simples: es un tocho. He dicho. Pero un tocho que atrapa, hace pensar, enamora, emociona y enseña historia desde el punto de vista de quien la vive. Vale la pena llevarlo en el metro o en el bus aunque el bolso pese un 🐣(si, es un huevo con pollito) en los traslados. Y os acompañará cientos de kilómetros de transporte urbano e interurbano, muchas noches de lamparita y pre-siestas tranquilas, porque no se lee en dos días. Hay que paladearlo. Hay que entenderlo. Es alemán, con lo que no digo nada y lo digo todo.
 
Vamos a conocer un poquito a Herr Thomas Mann, pues aunque no acostumbro a poner biografías de los autores en mis recomendaciones, en este caso es importante para situarnos en el contexto sociocultural de la novela (¡toma palabros! si hasta voy a parecer seria y todo).
 
Esto nos cuenta Biografías y vidas sobre él:
 
«(Lübeck, 1875 – Kilchberg, 1955) Escritor alemán, premio Nobel en 1929. Criado en Lübeck en el seno de una familia patricia, a la muerte de su padre en 1893 siguió a su madre a Munich, donde trabajó como aprendiz en una compañía de seguros. Más tarde, aprovechando en parte las relaciones de su hermano Heinrich, colaboró con varias revistas, entre ellas Simplizissimus. De 1895 a 1897 estuvo en Italia, acompañando a su hermano.»
 
Se dice que entre 1900 y 1903 mantuvo un bromance con el violinista y pintor Paul Ehrenberg, cosa que menciono porque pienso que la bisexualidad de Mann está notablemente presente en las relaciones masculinas de casi todas sus obras, aunque se casó con Katia Pringsheim en 1905.
 
Y fue precisamente una visita al Sanatorio Wald de Davos en 1912, donde se encontraba ingresada su esposa aquejada de una afección pulmonar, la que inició La Montaña Mágica. No se publicó hasta 1924, once años de novela que atravesó en su proceso de escritura la primera Guerra Mundial (1914-1918) y parte del periodo de la República de Weimar (1919-1932)
 
Podéis continuar leyendo la biografía de Mann en el enlace o en la wiki, pues lo que a nosotros nos interesa es hasta ese momento y para qué complicarlo más de lo necesario, que ya vamos densitos.
 
 
En el argumento, Hans Castorp, un joven de una familia pequeñoburguesa de Hamburgo, viaja a Berghof, un sanatorio de afecciones respiratorias (tuberculosis vaya, para que nos entendamos) en los Alpes suizos, a fin de pasar unos días con su primo allí ingresado.
 
Berghof es un micromundo dentro del mundo, con sus costumbres y su pequeña sociedad estamental.
 
Mientras se adapta al ambiente de balneario europeo burgués y decadente, con la muerte acechando cada alma que allí se encuentra, va conociendo a los personajes que trazan la novela, dividida en siete capítulos o etapas de su estancia, pues lo que iba a ser una visita de tres semanas se convierte en un ingreso de siete años, que acaba con el estallido de la Primera Guerra Mundial.
 
Vamos con esos increíbles e icónicos personajes principales de Mann. No se nota nada que estoy enamorada de todos y cada uno de ellos, y de las conversaciones sobre lo divino y lo humano que mantienen ¿verdad?. Añado una frase representativa de cada uno, así podréis decir que lo habeis leido sin mentir en exceso, amen de valer la pena:
 
Hans Castorp, un joven burgués idealista en torno al cual Mann desarrolla la línea narrativa como presencia constante, un poco nuestros oídos y ojos en la novela para conocer e interactuar con los demás, aunque con carácter y líneas argumentales propias, como su enamoramiento de Madame Chauchat. El eterno discípulo. Y muy muy alemán. Frase (excelso conjunto de frases):
 

Oh, el amor, ¿sabes…? El cuerpo, el amor, la muerte, esas tres cosas no hacen más que una. Pues el cuerpo es la enfermedad y la voluptuosidad, y es el que hace la muerte; sí, son carnales ambos, el amor y la muerte, ¡y ése es su terror y su enorme sortilegio! Pero la muerte, ¿ comprendes?, es, por una parte, una cosa de mala fama, impúdica, que hace enrojecer de vergüenza; y por otra parte es una potencia muy solemne y majestuosa (mucho más alta que la vida risueña que gana dinero y se llena la panza; mucho más venerable que el progreso que fanfarronea por los tiempos) porque es la historia y la nobleza, la piedad y lo eterno, lo sagrado, que hace que nos quitemos el sombrero y marchemos sobre la punta de los pies… De la misma manera, el cuerpo también, y el amor del cuerpo, son un asunto indecente y desagradable, y el cuerpo enrojece y palidece en la superficie por espasmo y vergüenza de sí mismo. ¡Pero también es una gran gloria adorable, imagen milagrosa de la vida orgánica, santa maravilla de la forma y la belleza, y el amor por él, por el cuerpo humano, es también un interés extremadamente humanitario y una potencia más educadora que toda la pedagogía del mundo…! ¡Oh, encantadora belleza orgánica que no se compone ni de pintura al óleo, ni de piedra, sino de materia viva y corruptible, llena del secreto febril de la vida y de la podredumbre! ¡Mira la simetría maravillosa del edificio humano, los hombros y las caderas y los senos floridos a ambos lados del pecho, y las costillas alineadas por parejas y el ombligo en el centro, en la blandura del vientre, y el sexo oscuro entre los muslos! Mira los omóplatos cómo se mueven bajo la piel sedosa de la espalda, y la columna vertebral que desciende hacia la doble lujuria fresca de las nalgas, y las grandes ramas de los vasos y de los nervios que pasan del tronco a las extremidades por las axilas, y cómo la estructura de los brazos corresponde a la de las piernas.
¡Oh, las dulces regiones de la juntura interior del codo y del tobillo, con su abundancia de delicadezas orgánicas bajo sus almohadillas de carne! ¡Qué fiesta más inmensa al acariciar esos lugares deliciosos del cuerpo humano!
¡Fiesta para morir luego sin un solo lamento! ¡Sí, Dios mío, déjame sentir el olor de la piel de tu rótula, bajo la cual la ingeniosa cápsula articular segrega su aceite resbaladizo! ¡Déjame tocar devotamente con mi boca la «Arteria femoralis» que late en el fondo del muslo y que se divide, más abajo, en las dos arterias de la tibia! ¡Déjame sentir la exhalación de tus poros y palpar tu vello, imagen humana de agua y de albúmina, destinada a la anatomía de la tumba, y déjame morir con mis labios pegados a los tuyos!

Luigi Settembrini, un erudito que ejerce de «mentor» de Castorp, representante de los valores de la burguesía de la siempre vieja Europa, vitalista, demócrata, humanista y proactivo. Su antagonista en la novela, Naphta, le define despectivamente como un Zivilisationsliterat (Literato de la civilización). Frase:

el mundo entrañaba la lucha entre dos principios, el poder y el derecho, la tiranía y la libertad, la superstición y el conocimiento, el principio de conservación y el principio de movimiento imparable: el progreso. Se podía definir al uno como el principio oriental; al otro como el principio europeo, pues Europa era la tierra de la rebeldía, la crítica y la actividad para transformar el mundo, mientras que el continente asiático encarnaba la inmovilidad y el reposo

 
Leo Naphta, antagonista ideológico de Settembrini, un judío convertido al catolicismo que ingresa en la orden jesuita. Extremista muy radical, con ideas un tanto medievales, filósofo y defensor del totalitarismo. Frase: 

El hombre es la medida de todas las cosas y su felicidad es el criterio de la verdad. Un conocimiento teórico que careciese de referencia práctica a la idea de felicidad del hombre estaría tan sumamente desprovisto de interés que no se le podría conceder el valor de ser verdadero y tendría que ser rechazado

 
Ambos, Settembrini y Naphta, se disputan la atención de Castorp en conversaciones y disertaciones que encarnan los valores, movimientos sociales, preocupaciones y costumbres de la Europa convulsa del momento, donde ya se intuye la escalada belicista que desembocaría en la Primera Guerra mundial, a la vez que los ideales heterogéneos de la República de Weimar. Disertan tambien sobre mente y espíritu. Conversaciones profundas, áridas a veces, pero didácticas y en mi opinión, perlas de sabiduría y filosofía absolutamente imprescindibles.
 
Un amigo me decía siempre que yo tenía trazas de Clawdia Chauchat («Chaud chat» = gato cálido. Se cree que el apellido es un guiño a la «felinidad» del único personaje femenino relevante de la novela. Ya me gustaría. Creo que me miraba con ojos demasiado soñadores y literarios). Ella es el amor de Castorp, la esposa con rasgos asiáticos – ojos tártaros – de un alto funcionario ruso. Tiene en sus diálogos con Hans los pasajes más bonitos y a la vez mórbidos, que no morbosos, en cuanto a la descripción del amor. Frase (Ya traduje a Hans, me niego a traducir a Clawdia):

– Adieu, mon prince Carnaval! Vous aurez une mauvaise ligne de fièvre ce soir, je vous le prédis.
Al decir esto se levantó de la silla, se dirigió a la puerta, dudó un momento en el umbral, dio media vuelta, elevando uno de sus desnudos brazos con la mano en el pestillo y, por encima del hombro, dijo en voz baja:
– N’oubliez pas de me rendre mon crayon.

Ya al final aparece  Mynheer Peeperkorn, un hedonista de aspecto grotesco que cautiva a Castorp y aborrece a Settembrini. Frase:

Nuestros sentimientos son la fuerza viril que despierta a la vida. La vida duerme. Quiere ser despertada para desposarse en la embriaguez con el divino sentimiento. Porque el sentimiento, joven, es divino. El hombre es divino en la medida en que es capaz de sentir. Es el sentimiento de Dios. Dios le ha creado para sentir a través de él. El hombre no es más que el órgano mediante el cual Dios se desposa con la vida, despierta y embriagada

Joachim Ziemssen es el primo de Hans Castorp. Representa el sentido del deber y los valores militares. Abandona la Clínica para incorporarse al ejército, aunque regresa posteriormente. Destaca por la serenidad y aceptación de su destino.

 
La Vida y la Muerte en presencia constante y demoledora en todas sus páginas.

 

 
Hay muchos otros personajes secundarios, complementos fundamentales de esta obra maestra, profunda, rica y reflexiva que es La Montaña Mágica.
 
Podría escribir muchísimo más, pero no quiero que me odiéis así es que hasta aquí hemos llegado. Si os animáis a leerla, seguid el consejo de Rosa Montero: Sáltate páginas, en fin, sumérgete y disfruta. (Aunque si de verdad queréis disfrutar, yo no lo haría. Bajo mi puno de vista cada palabra es una joya)
 
Id con mascarilla que hay rebrotes, no me seáis inconscientes, a ver si vais a terminar en Berghof.
 
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Versión Kindle: La Montaña Mágica

Versión tapa blanda : La Montaña Mágica

  • Tapa blanda: 1024 páginas
  • Editor: Edhasa (23 de abril de 2009)
  • Colección: Pocket
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8435018385
  • ISBN-13: 978-8435018388