UNA DE SERIES ROMÁNTICAS TURCAS MONAS Y ADORABLES PARA LOS PNP.

Veréis, hubo una temporada en mi vida en que me dio por seguir Reality Shows. Joer no me miréis mal, una tiene sus debilidades inconfesables, y además seguro que más de uno que dice que no los ve os cuenta la vida y milagros de los participantes, que os tengo calaos (guiño). Por suerte parece que me he curado. He intentado seguir ese nuevo de Telecinco y ha sido imposible por infumable, así es que enganchadetes míos, no os preocupéis en exceso, el tiempo lo cura todo, hasta ver telebasura.

Peeero…. se ve que como buena adicta que fui necesitaba mi metadona para los «Periodos de No Pensar», en adelante PNP. Intenté ver un culebrón latino que me llamó la atención. Dos minutos. No pude más. ¿Que por qué lo intenté? Pues porque una vez, pasando unos días en un hostal de Mérida, México, con habitaciones que daban a un patio vecinal, las buenas comadres mexicanas sacaban la tele a la hora de la siesta y veían una cosa que se llamaba «Camila» y no me digáis la razón porque ni yo la sé, pero el primer día la oí desde la ventana y al segundo estaba sentada con ellas. ¡Pero es que mi marido también!. Y mirábamos así como que no entendíamos lo que nos estaba pasando pero mirábamos.

Cuando dejé Mérida no tengo muy claro si me daba pena por irme o por no ver el final del culebrón… Si vale, estoy escribiendo esto bastante roja (y a mi edad eso del rubor se me ha olvidado lo que era) Y para aquellos que estáis pensando ahora mismo eso de «pero ¿y esta loca?…» pues en verdad os digo que el día menos pensado os encontraréis viendo Juanita la Llorona Enamorada en la puerta de una cabaña massai. Que yo leí la Divina Comedia con 15 años (el Decameron también, pero eso era por otras razones). Y si decís que no beberéis de ese agua, me voy a reír una jartá cuando os pille mirando de reojillo desde vuestro ilustre despacho lleno de sesudas estanterías la serie que ve la abuela en el salón. Que el cura era vuestro padre, ea.

A lo que iba. Una tarde PNP me puse un serial colombiano de narcos. No solo es que…. que no, vaya, es que encima no entendía lo que hablaban, aunque se supusiera español. Era como oír reggaeton y dame más gasolina que a ella le gusta la gasoliiiina así muy seguido y ufff… tengo debilidades pero no tantas. Así que recordé lo que hice durante mucho tiempo en findes PNP, que era repetir una playlist pero de series y cine, que se componía (compone) de:

Tuve un largo periodo PNP y todo eso me resultaba ya repetitivo. Culebrones ya dije que no, que no había manera… Y entonces T5 estrenó en prime time Love is in the air. Vi un par de capítulos y me parecieron muy comedia romántica hollywoodiense. Y empecé a ver de las turcas. Y me gustaron. Ese guiso tenía unos ingredientes de lo más atractivos para perder el tiempo en condiciones y no darle al coco. Y son:

  • Una prota femenina muy mona pero no guapísima – lo suficientemente mona para gustar a los tíos hetero y no lo suficientemente guapa para que nosotras la odiemos. Las guapas guapérrimas como Tuba Büyüküstün van a los dramas – . Simpática, pero algo tonta y torpe. Inteligente pero no lista. Y pobre pero honrá, faltaría más.
  • Un prota masculino guapo no, lo siguiente. De esos que niñes, si no se os caen las br.. quicir revolucionan hormonas que os queden al verlos es que estáis muertes, querides. Ricos. De los que si no hablan, no es que importe mucho porque basta verlos. Amos, que ya tienen que ser guapos los colegas. La serie es lo de menos, porque los empiezas a mirar a las cinco de la tarde y te dan las cinco de la mañana y no sabes si has visto algo más que al Can Yaman, al Serkan Cayoglu, al Kerem Bursin, o una serie, pero qué importa. Eso sí cariñes, no os olvidéis de pasar la fregona antes de iros a la cama que habéis dejado el suelo lleno de babas, si no otra cosa (pillines)
  • Una historia de amor graciosa, con muchas suegras, suegros, tíos, primas, amigos, amigas, abuelos, bisabuelos, y toda la cohorte familiar involucrada. Pelín de drama hacia la mitad. Y larga, muy larga, pero para eso está el botón de adelantar, para saltarse cachos repetitivos y hasta capítulos que son más de lo mismo. Y si no, vemos al Can, Serkan, Baris, Furkan x 2 etc…
  • Una mala malísima guapísima enamorada de los dineros y las hechuras del prota que le hará pasar a la prota las de Caín. Pero no ganará, aunque costará vencerla. Ah y el amigo menos guapo (porque no hay turco feo en estas series a no ser que vayan en tercera línea en cuanto a protagonismo) está siempre enamorado de la mala que no le hace caso. Y luego ya al final o el amigo se desenamora o la mala se hace buena (fatal, porque las malas turcas son geniales y buenas ya no tienen morbo)
  • Un escenario increíble. Sea rico o pobre. Con el Bósforo muy presente. Claro, es Estambul o alrededores casi siempre. Y resulta que los turcos tienen estilo con las casas.
  • Mucho té turco en vasitos bonitos. Café solo en las pedidas de mano o cuando se las dan de turcos muy turcos.
  • Un final feliz con boda antes, durante o después, pero siempre feliz. Y todes contentes

Y el resultado es que entretiene. Mucho. Y te deja ese regustillo almibarado de las comedias románticas de siempre.

En la imagen de la entrada tenéis unas cuantas. Buscadlas. A mí me encanta Tiempo de Cerezas (kiraz mevsimi), porque Serkan Cayoglu es mi debilidad, pero para gustos los colores. No me dedico a ir una por una porque esto trata en realidad de no dejar Noviembre con una sola entrada en el blog, que últimamente ando vagueando en exceso.

A la siguiente vengo con algo serio redondaliers, de verdad – si es que me dirigís la palabra después de mi confesión aquí escrita – . Permitid que me guasee un poco más de lo habitual de tanto en tanto. Y hoy, como ha ido de romance, os dejo besos.

P.D. : He descubierto que el lenguaje inclusivo es realmente cómodo, quién me lo iba a decir.

HERCAI: ¡QUÉ MALA MÁS BUENA!

Hace tanto, tanto, que casi ni recuerdo cómo usar este editor de wordpress, pero vamos a ponernos la memoria en automático y a ver qué pasa. No se muy bien si disculparme por la ausencia o continuar con el «Decíamos ayer…» de Fray Luis de León al retomar su cátedra tras años encarcelado.

Opto por esa opción, que la vida ahoga y hace que una se quede de vez en cuando sin palabras. Cuando vuelven a fluir, se rehabla y listo.

¿Y qué es lo que he hecho en mi tiempo de silencio? El mío, no el de Martín Santos (En eso no he cambiado, no podía dejar de soltar alguna perlita de cultureta literaria trasnochada hasta cuando hablo de entretenimiento de medio pelo, qué le vamos a hacer) Pues me he empachado a series turcas, descubriendo que algunas son bastante buenas, además de la ración de vista de esos nuevos galanes mezcla de macho alfa con metrosexual que a una, bueno, a casi todas, nos alegran un poco la visión de la vida.

Entre tantas, tengo que recomendaros ver Hercai. Vale que es un poco lenta y repetitiva, como todas estas series, pero la historia, la escenografía, los personajes, la realización, etc, son sencillamente brillantes. Y si sois amantes de los viajes y las tradiciones, vais a quedar más que encantados conociendo Mardin y sus anacrónicas costumbres en la Turquía profunda en pleno siglo XXI.

Hercai​ está basada en una novela escrita por Sümeyye Koç, una escritora turca nacida en AnkaraTurquía en el año 1995. El título, que en español se traduce como «orgullo», se debe al trasfondo de la historia y a la sinopsis, «una historia de amor imposible iniciada por la venganza» pero también significa amapola, por una historia en la que dos flores se enamoran en primavera.

En Mardin, hay dos familias enfrentadas en una vendetta, los Aslanbey y los Sadoglu. El nieto de la cabeza de familia Azize Aslanbey, enamora a la nieta del cabecilla de los Sadoglu, Nassuh, llevándola a un matrimonio falso y abandonándola tras la noche de bodas habiéndole «robado la honra» (Dios es tan, tan Bernarda Alba en ocasiones…). Así se inicia la vendetta de Azize Aslanbei, la mala malísima (os lo juro, nunca he visto una mala tan mala, es la piel del diablo, una de las mejores malas que he visto en mi vida, sin piedad, sin compasión, sin corazón… una maravilla de mala), pues uno de los Sadoglu, Hazar, habría matado a uno de sus hijos en el pasado.

Así se desarrolla la serie, con una preciosa historia de amor entre Reyyan de los Sadoglu y Miran de los Aslanbey, cual Romeo y Julieta con pistolas y a lo mafia turca, sorpresas a cada minuto, paisajes increíbles, descripción de tradiciones, acción sin respiración y miradas turcas. Porque algo que he descubierto es la capacidad de los actores turcos para expresar con la mirada. Flípolo, os lo juro. Esos primeros planos de los ojos expresando emociones te roban el aliento. Aunque confieso que me pregunto qué presupuesto gastarán en cebollas o colirios, pues las lágrimas son constantes. Las de ellos. En nosotros se queda en esa sensación de cuando vas a llorar pero no, o en mirar hipnotizados esos ojos increíbles. De todos. Además la teatralidad de la serie es notable. A veces sientes que estás en un patio de butacas de una sala esperando ver caer el telón.

En fin, que la serie tiene 3 temporadas, la tercera inacabada aún, la podéis ver en Nova TDT y no se si en netflix. Y que no os la perdáis. Al menos un par de capitulitos.

Y bueno, volveré a empezar a leer. Si, llevo meses sin leer nada trascendente, ni tan siquiera bueno. Ya me pongo a ello. Bienhallados. Para la ficha de la serie os dejo el enlace en la wiki.