El chico de las bobinas – Pere Cervantes

Por segunda vez en la existencia del Redondal os traigo una novela que no me permite emplear el tono humorístico al que os tengo acostumbrados. Espero sepáis disculparme, porque las páginas que acabo de terminar son tan duras y emotivas que es imposible no tratarlas con cierta seriedad.

No sé si tenéis la costumbre de mirar las “etiquetas” con las que suelo catalogar los libros que os recomiendo. Si lo hacéis, veréis que he incluido “histórica”.

Y lo es. Pero no nos habla de Historia con mayúsculas, sino de la historia cotidiana de una ciudad española y la lucha por la supervivencia diaria de sus habitantes, una bella Barcelona herida por las secuelas de la guerra con el alma subyugada por el Régimen, que pisa libertades con una bota policial y militar, hecha de violencia sin consecuencias para vencedores sobre vencidos.

El chico de las bobinas nos cuenta todo esto de la única mano de Nil Roig, un pequeñuelo manco como secuela de la guerra, que a su tierna edad ya adora el cine. Vive con su madre, Soledad, como única familia, pues su padre ha huido para no ser apresado y su hermana pequeña murió en el bombardeo que a él le costó un brazo (el revival que Soledad tiene del momento es una de las escenas con las que más he llorado en todos mis tiempos lectores, que son ya largos). En sus ratos libres trabaja entregando con su bici bobinas de películas en los cines. Con él, con Bernardo el proyeccionista, con Leo, dueño de la tienda “La Gran Mentira” y autor a través del escritor de una de las mejores frases que he leído sobre el cine:

—El cine, hijo, el cine es la más grande y bella mentira. Todos aceptamos que nos engañen con una historia bien contada. Que nos lleven a lugares inexistentes, que nos hagan soñar con besos irreales…, depositamos nuestra fe en las palabras de un vaquero, un detective o una mujer fatal que desaparece de nuestras vidas en cuanto regresa la luz en la sala. Es sin duda la mentira más aceptada, ¿no crees?

rememoraremos a aquellos astros de la gran pantalla y sus películas ya míticas, tales como John Wayne y La Diligencia, el Tarzán de Johnny Weismuller, ídolo de Nil, Rita Hayworth. Fay Wray conocida como la Reina del Grito por su interpretación del primer King Kong en 1933… hasta aquel Raza favorito del gallego bajito (¿por qué todos los dictadores europeos serán bajitos? Es algo que siempre me he preguntado) con Alfredo Mayo como principal, denostado por los protagonistas de la novela de Pere Cervantes, rebeldes de fondo y conformistas de forma.

El viaje cinematográfico en el trascurso de la novela es tan mágico como el cine mismo.

Mas siendo el cine un medio para narrar la historia, la novela es otra cosa. Es la de Soledad, la madre de Nil, mujer valiente, independiente, superviviente nata, que no acepta vivir a la sombra de un hombre:

Vivía en un mundo de hombres autoritarios, deprimidos y ausentes. Un mundo en que solo las mujeres eran capaces de gestionar la miseria que ellos habían provocado. Ser soltera, viuda o una mujer abandonada en el nombre de una bandera perdedora te convertía en objeto de escarnios, abusos y chascarrillos.

He de contaros que conozco de referencias cercanas lo que supone. Yo no conocí a mi abuelo materno. Fue uno de tantos, piloto de combate desaparecido durante la guerra, dejando solas a mi abuela con mi madre recién nacida – nació en Abril del 40 – , y con ellas a mi bisabuela. Con una partida de matrimonio que nunca se encontró. Ellas también tuvieron que sobrevivir solas y marcadas en un mundo de hombres, hasta el punto de marcharse a Francia porque en España no tenían lugar hasta mucho después. Tal vez por eso, por las vivencias que me contaba mi madre, conecto con Soledad y con esta novela a niveles muy profundos.

Nos habla también de nazis escondidos en nuestro país tras la derrota preparando su huida a otros lugares, de tráfico de obras de arte esquilmadas a los judíos, de policías carniceros sin escrúpulos como Valiente, uno de los caracteres más detestables que he leído en mucho tiempo…

No quiero contaros de más, aunque realmente importaría poco, porque lo que tiene el libro no es la trama en sí bajo mi punto de vista, sino el preciosismo descriptivo de personajes, lugares y emociones, y eso, por mucho que lo contemos los “reseñadores” o “recomendadores”, no se puede trasmitir sin experimentarlo uno mismo. Por eso estáis teniendo dificultades para hacerlo, colegas blogueros, porque no se puede.

Os dejo sin embargo la sinopsis de la editorial:

Barcelona, 1945. Nil Roig es un chiquillo que se pasa el día en bicicleta transportando de un cine a otro viejas bobinas de películas. El día de su decimotercer cumpleaños es testigo de un crimen cometido en el portal de su casa. Mientras el asesino huye después de haberlo amenazado de muerte en caso de no mantener la boca cerrada, el moribundo le entrega el misterioso cromo de un actor de cine de la época; un objeto perseguido y anhelado por un excomandante de la Gestapo y un policía sin escrúpulos. El hecho de que el moribundo le dé el cromo a Nil pronunciando el nombre de David, el padre desaparecido del muchacho, arrastrará a este a resolver un secreto del pasado por el que pagará un alto precio.

En una Barcelona de claroscuros, El chico de las bobinas nos habla de la incomparable fortaleza de esas mujeres, víctimas de la guerra, que enseñaron al mundo cómo sobrevivir, y de esas salas de cine de barrio que permitieron soñar en los años de plomo y se convirtieron en refugio de infancias maltrechas.

Un thriller nostálgico cargado de emotividad y misterio que nos muestra la fragilidad y la ambigüedad de la naturaleza humana.

Por último deciros que los personajes de Cervantes trasmiten y emocionan porque el autor les arranca la piel para exponer su descarnada esencia, sus miserias y sus riquezas, su cruda realidad. Su verdad. Y digo verdad porque aquellos que hayáis oído hablar del periodo de posguerra a vuestros familiares ancianos les reconoceréis en alguno de ellos. A la Madre, al Niño que fueron, al Vecino extraño o el golfillo Limpiabotas del bar de la esquina. Todos ellos aunando ingenio y fortaleza para poder tan solo sobrevivir a las circunstancias de una época en la que había que sacarse las propias castañas del fuego como se podía, incluso con la mano procurando que el daño de las quemaduras fuera mínimo.

Se escuchaban las primeras voces de la mañana, todavía desperezándose del mal sabor de una pesadilla. En tiempos de carencias las ciudades madrugan. Quedarse en la cama era conformarse con una realidad que hedía.

Leedlo, de verdad. Eso sí, aprovisionaos de Kleenex en cantidades industriales. Gracias, Pere Cervantes. Ha sido mi primera experiencia contigo. Y repetiré. Un privilegio leerte.

Este es uno de los libros que me encantaría tener en formato papel, aunque desgraciadamente no pueda permitírmelo en estos momentos.

Os dejo el link a la versión digital en Amazon

El Chico de las bobinas

  • Tapa blanda: 544 páginas
  • Editor: Planeta; Edición: 1 (3 de marzo de 2020)
  • Colección: Áncora & Delfin
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8423357171
  • ISBN-13: 978-8423357178

Cava dos fosas – Félix García Hernán

Os traigo un Novelón. Si, así, con mayúsculas. Una obra buena hasta decir basta. Narrativa impecable, argumento intachable, sólido y creíble, desarrollo de infarto, engancha como la que más. ¿Si la recomiendo? A ojos cerrados. Con un pero: contraindicada para “ánimos en estado de alarma” Y ese ha sido justo mi estado de ánimo durante la lectura.
Tal vez no esté hecha esa miel para la boca de esta asna, pues debo reconocer que la lectura de Cava dos fosas me ha producido sentimientos encontrados: por un lado quería abandonarla para dejar de pasarlo mal con los personajes; por otro pasaba páginas y páginas como una posesa a ver si al fin se solucionaba todo o simplemente conocer el desenlace.
No es lectura para pusilánimes, desde ya lo advierto. No se trata de que tenga una violencia física exacerbada, pues tiene la justa. Pero la violencia psíquica, la radiografía de un secuestro, esa si es, bajo mi punto de vista, brutal, de la que más duele y más huella deja. Si a ello le sumamos la maestría de Félix García Hernán para introducirnos en la mente y sensaciones de secuestradores y secuestrados, tenemos como resultado un cocktail molotov en forma de novela que no deja indiferente a nadie.

Sinopsis de la Editorial

Javier Gallardo, a sus cincuenta y cinco años, es uno de los comisarios de policía más respetados y brillantes del país. Sin embargo, desencantado, decide aislarse un tiempo en la Vall de Boí y replantearse su futuro en el cuerpo. Allí, mientras disfruta de este retiro, tendrá que enfrentarse a una oscura y reaccionaria forma del mal con la que se encaró recién salido de la academia y que marcó su carrera y su corazón para siempre.
Porque los inicios de Gallardo en el cuerpo, en una sociedad frágil que afrontaba sin ninguna garantía su transición hacia la democracia, no fueron fáciles. A fuerza de desengaños, pronto aprendió que el enemigo, a veces, estaba mucho más cerca de lo que podía imaginar. Treinta años después, sus adversarios, que ya creía sepultados, volverán con más inquina que nunca para saldar cuentas pendientes con un plan maquiavélico que atacará directamente a aquello que más le importa.
Con una tensión dramática digna de los mejores autores del género y una prosa directa y contundente, Félix García no da tregua al lector hasta la última palabra y lo sumerge en un viaje sin concesiones por las más oscuras trincheras del poder, para descubrir que treinta años no son suficientes para enterrar todos los demonios del pasado.
Yo viví mi primera juventud durante la transición, y reconozco a la perfección cada hecho narrado por el autor. Algunos, aunque son ficción, hasta puedo identificarlos con ciertos sucesos, quizá no tengan que ver. A los más jóvenes leer Cava dos fosas os puede resultar educativo para saber cómo se movían las instituciones y cuál era el ambiente por aquel entonces, pues García Hernán los plasma tal cual en la vida y obra de los protagonistas de la novela, Javier Gallardo y Diego de Arbeloa, así como en los “secundarios”

Sobre todo me ha llamado la atención la absoluta solvencia y credibilidad de unos personajes que se sostienen por sí solos, tan reales que no parecen materia de una ficción.

De nuevo, como parece ser usual en la novela negra según lo poco que he leído, pasado y presente saltan constantemente para hacernos entender con absoluta claridad el momento de la trama y por qué se llegó a ella, que en definitiva es la venganza psicótica y nunca mejor dicho, maquiavélica,  de un extremista de derechas contra el policía que lo encarceló.
¿Me ha gustado? Mmmmsssssnnnnioio ¿Me ha removido? Por completo. ¿Es buena? buenísima; no le pongo seis gatitos porque cinco es el máximo que contemplé. ¿Volveré a leer a Félix García Hernán? Pues me quedo con ganas de echarle el guante a Delfines de plata, pero sin dudas cuando esté más entera.
Tremendo el final, tremendo.

Por último gracias a las chicas de #SoyYincanera con las que siempre es un placer compartir Lectura Simultánea.

Páginas 352

Idioma Español

Año de publicación 2020

Numeración 103

ISBN 978-84-17847-45-6

El accidente de Lauren Marsh – Guillem Morales

Madre mía, madre mía, madre mía. Mira que me habían advertido, pero acabo de terminarla y confieso que estoy un poco en shock. Os cuento el final impactante:
No, por supuesto que no os voy a contar el final. Prefiero que por una vez me digáis vosotros lo que os ha parecido cuando lo leáis. Vais a alucinar pepinillos en vinagre, ya os lo anticipo, porque da igual que os lo diga, el resultado será el mismo; y en serio quiero leer vuestras reacciones, aunque sea mediante una carita emoji de esas ojipláticas y con la boca abierta. Ni ganas de mis reseñabromas habituales tengo. Varios capítulos antes yo creía saber cómo iba a terminar. Pues no. Me pasé de lista. Ni por lo más remoto era lo que pensaba, y soy de esas que sabe qué va a pasar desde el principio siempre. Después de leer la novela tengo que rectificar a casi siempre. Y ahora según vayáis pasando páginas os acordaréis de mí pensando “uy, pero si es evidente, si yo ya lo se, qué exagerada”. Ja. No digo más.

Y es que se nota, se nota mucho, aunque él nos asegurara que no en la presentación a la que asistimos en Madrid, donde tuvimos el gusto de conocerle y charlar con él, que el autor es un hombre de cine. Guillem Morales es un guionista y director reputado. No suelo hablar de las biografías de los autores, pero en este caso lo veo necesario para que sepáis con qué os vais a encontrar. Cuenta entre sus éxitos con Los ojos de Julia (2010), la película protagonizada por Belén Rueda y producida por Guillermo del Toro, entre otras (pinchad encima del nombre para dirigiros a una página con su filmografía completa); ahora nos presenta su opera prima como novelista: El Accidente de Lauren Marsh. Y vaya debut. Como siempre, vamos con la sinopsis de la editorial:

¿Qué amenaza se cierne sobre los habitantes de la urbanización Century Europa?
Lauren Marsh sale a correr, como cada mañana, y cae en un socavón mal señalizado en las obras de reforma de la urbanización Century Europa donde vive. Afortunadamente, la mujer no sufre heridas mortales, pero Cédric, el inspector de seguros encargado de la investigación, descubre indicios de que el accidente no ha sido fortuito. A partir de ese momento, se verán envueltos en una trama de misterio donde nada es lo que parece: sucesos sangrientos, vecinos que guardan secretos y una verdad oculta de la que es imposible salir indemne. Los accidentes en Century Europa no han hecho más que empezar…
El accidente de Lauren Marsh, la primera novela del director de cine y guionista Guillem Morales, es una reflexión sobre la soledad, la culpa y el aislamiento en una gran ciudad, con la forma de un original y demoledor thriller de ritmo absorbente, trama retorcida y un final sorprendente incluso para los lectores más avezados.
“La gente suele correr para huir de un peligro. Lauren, en cambio, corría para caer en uno”. Así empieza la novela que nos adentra en Century Europa, una urbanización cerrada de Bruselas, de la mano del protagonista, Cédric Demeureux. Hablando con Guillem, nos contaba que había escogido Bruselas como escenario por el carácter gris del clima y del entorno, dado que una historia con esta idiosincrasia no podría tener lugar en un lugar soleado. No empatizo con él en este tema, pues mi experiencia particular con la capital belga dista mucho del ambiente cargado y triste que se refleja en la novela. Y más teniendo en cuenta que Century Europa es casi una distopía que no necesita una ubicación exacta, aunque quizá ayude al lector a imaginarlo como más real:

Century Europa era una pesadilla arquitectónica. Pero todas las pesadillas fueron alguna vez el sueño de alguien (…) Una espectacular zona residencial compuesta por ocho enormes edificios de siete plantas de altura, cuatrocientos apartamentos de lujo interconectados por más de treinta calles, cinco áreas comunales, doce patios interiores (…) 

El complejo urbanístico creció y creció, se añadieron edificios, hasta que en 2004

La edad de oro de Century Europa había quedado atrás. El valor de los apartamentos había disminuído a la mitad (…) El coste de mantenimiento se había triplicado y apenas podía cubrir las necesidades (…) Ningún edificio llegó a completarse (…) El material envejecía y se resquebrajaba (…)reparar Century Europa era una ardua tarea que nadie quería asumir. Hasta que un par de años después el grupo empresarial Horizon compró el complejo a precio de saldo (…)Las obras comenzaron a proliferar en el recinto

Y con estas citas os he puesto en situación del ambiente de la novela. La viviremos en la piel de Cédric, el perito investigador de la aseguradora. Acaba de reincorporarse tras un año de baja por un intento de suicidio, a causa del dolor por la muerte de su esposa en un accidente doméstico… La siniestrada Lauren también perdió a su pareja en una colisión de tráfico… Un anciano testigo de la caída de Marsh está en una silla de ruedas tras una lesión en la columna vertebral debida a un accidente al rescatar a su gato en Century.. Y Cédric comienza a hilar los hechos junto con percances pasados de otros vecinos, mientras se aferra a ayudar a una Lauren incapacitada por su lesión en la pierna como su propia tabla de salvación… ¿Hay un psicópata en Century Europa o es Cédric demasiado suspicaz?
“El accidente de Lauren Marsh” es una novela dura, muy dura, cuya trama explora las consecuencias del sentimiento infinito de culpa de aquellos que han sido causantes accidentales de la muerte de otra persona:

Una vez leí la historia de una mujer que conducía un coche y, sin querer, atropelló a un niño que murió en el acto. La mujer, incapaz de soportar lo que había hecho, se fue al bosque, cavó un agujero y se enterró en él. 

Lauren miró a Cédric.

– Entiendo a esa mujer. Quería desaparecer de la faz de la tierra, como yo. Porque si eres responsable de algo así no puedes escapar aunque lo intentes. No puedes dejarlo atrás porque siempre lo llevas contigo. 

Como ya os he comentado, además de la trama, lo que la novela tiene de destacable son las cinematográficas descripciones de escenarios y sensaciones. Se ven más que se leen las grises panorámicas del Century Europa, y en las escenas en que la duda de Lauren durante su carrera hacia la caída, la angustia, la desorientación en los patios del complejo residencial o el miedo del protagonista llenan páginas del libro, yo he tenido el alma tan en vilo y he sentido el mismo sobresalto que viendo un thriller en el cine; he recordado más de una vez la tensión de la mítica escena del cuchillo y la ducha de Psicosis de Alfred Hitchcock. Vamos, que si hubiese tenido a mi chico al lado le clavo las uñas en el antebrazo como en el cine.
Os dejo dos cositas : la primera mi reacción en twitter hablando con Ana Kayena, justo al terminar la novela. Para que veáis que no exagero ni una miajita
Y la segunda es que la tengo que poner, porque espero Guillem, que haya una segunda vez (aunque te haya insultado un poco tras leer tu final, jeje, pero de buen rollito)
(Mira que sois malpensados. Nos referíamos a que era la primera vez que él compartía su tiempo en una charla con bloggeros y la mía en asistir a un encuentro con un autor)
Sinopsis : Me gusta leer
Editorial Plaza y Janés Febrero de 2020
317 páginas